18 enero 2009

ENTREVISTA A MANOLO BERTRÁN (DR. DIVAGO)

Queridos Psicocamaleones:

Manolo Bertrán, líder de la banda valenciana Dr. Divago, es un personaje singular sin aditivos, en esencia; y por eso lo traemos a estas irreverendas páginas. La suya es una gran voz que continúa la tradición de su tierra, la Comunidad Valenciana: sobrada, personal, dúctil y clara; perfectamente reconocible, capaz de moverse del desgarro al sosiego sin aspavientos. Comunica letras que saben contener una historia huyendo de los lugares comunes, reflexiones más allá de lo previsible; curiosas y acertadas descripciones, fotografías precisas o enigmáticas y atrayentes divagaciones. Imaginativas metáforas sin gratuidad que se deslizan en muchas ocasiones hacia una realidad paralela.
Su grupo es, por simplificar, la mezcla perfecta entre la new wave y la mejor tradición melódica de los sesenta. Melodías cuidadas en composiciones siempre inmediatas y hasta vertiginosas, con un punto nervioso incluso en las baladas, un latido propio e intenso de estimulante instrumentación. La apuesta de Manolo Bertrán y los suyos está clara desde “Regalos Vivos” (1.992) y los seis elepés que le han seguido: un mundo lírico sorprendente precipitado al oyente en forma de grandes momentos pop envueltos en un sonido vigoroso y limpio, eléctrico, concreto y cortante en su esquematismo, aunque cada vez más enriquecido y detallista. Estamos ante un estilo muy definido y personal, la primera escucha siempre recuerda a lo anterior, no sorprende. Pero no se trata de eso, ni Neil Young, Paul Weller o Antonio Vega van a hacerlo, probablemente ya ni Tom Waits. Se ha desarrollado un lenguaje, una expresión propia que, a partir de la segunda escucha comienza a reclamar su espacio, a diferenciarse y crecer respecto de lo anterior, revelándose como algo distinto y disfrutable por sí mismo.
En “Las canciones del año que viene” (Molusco Discos, 2.008), su último trabajo hasta la fecha, la voz aparece como siempre en primer plano, secundada por unas guitarras especialmente cuidadas: expresivas, medidas, sucias, urgentes o hambrientas; derivando en muchas ocasiones en punteos más roll que rock (“Horas y horas” con su guiño final a los New York Dolls). La base rítmica continúa tan reconocible, clavada, con el añadido de las percusiones de su productor, Dani Cardona; o la armónica de Chumi, ese sello tan distintivo, que habla entre la aridez de “Madrugadas” y vuela en “Frunciendo el ceño”, corte tan imparable como “Los Dioses y los hombres”, “Ezequiel” o “Cuando perdimos el rumbo” que empieza desde el estribillo, sobrevolado de punk. De ahí se pasa a la complejidad de “El viejo campeón” y “Las canciones del año que viene”; o a momentos tan apacibles como laberínticos, tales que el blues impregnado de swing “Murciélagos”, “Mirar por dentro” o “La habitación de Charo”. Temas estos dos últimos, por cierto, situados por el autor entre los cinco mejores de su carrera.
En Efe Eme podéis descargar gratuitamente “El día de autos”, disco que recoge rarezas y versiones de la banda difíciles de localizar. Os dejo con Manolo Bertrán.


- ¿Cuáles fueron los primeros discos o bandas que te influyeron?
Sin lugar a dudas, The Beatles. El “A Hard Day`s Night” que mi hermano (él tenía 12 ó 13 años y yo andaría por los 8) trajo a casa un buen día, allá por el 74, fue desencadenante. Luego llegaron muchas más cosas....

- ¿Cuánto tiempo dedicas a preparar el material de cada álbum?
Pues un año largo desde que empiezo a componer y arreglamos las canciones en el local de ensayo y hasta que pasamos a grabar. Ahora me encuentro inmerso en el vértigo de la primera fase para el próximo álbum. Apenas tengo canción y media.

- Supongo que no podrás dedicarte exclusivamente a la música, ¿piensas que esa situación limita la creatividad de algún modo, o por el contrario puede enriquecerla?
Creo que te limita. Aunque vives para esto, no puedes dedicarle toda la atención que requiere. Aunque, sinceramente, no sé cómo hubieran ido las cosas de haber podido vivir de la música. Hay quien piensa que el grupo hace tiempo que estaría disuelto.

- ¿Escribes otro tipo de textos, aparte de las letras de las canciones?
No, me he especializado en esto de las letras. De chiquillo, escribí algunas poesías que no estaban mal, o eso me parecía. Algunos versos fueron a parar a mis primeras canciones. Y algún relato malo también hice.

- ¿Cómo escribes una canción?, ¿de dónde suele partir la idea?
No tengo una metodología muy definida ni tampoco me suelen inspirar siempre las mismas cosas. En muchas ocasiones he partido de la letra; en otras una melodía a la que le encajo el texto. Lo normal es que luego todo se vaya desarrollando a la vez. Quiero decir que casi nunca tengo toda la melodía hecha para encajarle letra ni toda la letra escrita para ponerle música. Es más normal que al principio sólo tenga una estrofa o una parte de ella, o un estribillo. A veces la idea llega por cosas que te cuentan, a veces vivencias personales; a veces una noticia en un periódico, una conversación que escucho en el autobús o que tengo en un taxi, un libro o una película, en ocasiones cosas que me han sugerido los propios componentes del grupo o mi pareja. Cuando estoy en período de composición estoy alerta para cazar todas las canciones que están flotando a mi alrededor.

- ¿Qué te motiva a hacer canciones?
No lo sé, siento esa necesidad. Me emocionan determinadas canciones de otros y supongo que lo que busco es emocionarme y provocar esa emoción también en los demás con mis canciones. No hago canciones para la mera diversión ni para que acompañen de una forma amable o entretengan a un supuesto público; soy más ambicioso en este sentido, persigo una reacción fuerte. En un mal momento, porque hoy en día la mayoría de la gente lo que busca en la música es evadirse, relajarse y que no le coman la cabeza. A mí me gusta meterme de lleno en el universo de una canción, dentro de lo que cuenta la letra y la música. Me fastidia esa actitud tan insensible o tan tibia con respecto a la música o a cualquier otra disciplina artística.
Escribo canciones desde los 13 años, siempre he estado fascinado por esta parcela del trabajo musical y es la que más me llena y me satisface. Al principio lo hacía de forma totalmente libre, sin pensar en cumplir plazos ni nada, claro. Ahora, ya estoy metido en una pequeña vorágine y yo mismo me marco los tiempos para componer, me disciplino mínimamente para cumplir esos plazos y tener material preparado para que el grupo pueda trabajar. Pero no compongo todo el tiempo. Antes sí lo hacía, lo que provocó que durante aproximadamente los primeros diez años Divago tuviera bastante material almacenado. Ahora utilizo los tiempos de presentaciones en directo y promoción para airearme, para descansar de componer y centrarme en lo otro.

– El rasgo clave de Dr. Divago, en mi opinión, es la manera de conjugar un sonido generalmente inmediato y vibrante con tu mundo literario, sugerente y complejo. Pienso que el pop, sobre todo el más directo y colorista musicalmente, no se aprovecha lo suficiente como portador de textos de calado, desperdiciando una inmensa arma de comunicación. ¿Qué opinas al respecto?
Comparto este punto de vista pero entiendo que, normalmente, lo hacen así porque no les interesa. En determinados subestilos del pop o del rock, las letras tienen menos peso, incluso existe el género instrumental en el que se renuncia por completo a ellas. Siempre que se mantengan unos mínimos de buen gusto, todas las opciones me parecen respetables. El problema viene cuando los textos rebosan mal gusto o están especialmente descuidados. Intento huir siempre de eso, no ya como autor (que también, claro) sino como oyente o como se le quiera llamar.

- Algo que creo que mejora en cada disco es el sonido. ¿Cómo sueles plantear la grabación con vuestro productor Dani Cardona?, ¿en qué parte de ésta hacéis más hincapié?, ¿qué cosas han ido cambiando con los años?
Cada vez es más sencillo. Ahora mismo hasta grabamos en directo. Hacemos especial hincapié en tener unas tomas que reflejen bien lo que somos en el local de ensayo. Dentro del estudio, Dani es el director. Intentamos que haya escuchado las canciones antes de entrar a grabar. Luego grabamos en directo hasta que nos sirven, como mínimo, las tomas de batería. Muchas veces el bajo también queda listo o alguna guitarra. Sobre las tomas definitivas de Wally corregimos algunas cosas de bajos y guitarras. Después vienen solos de guitarra, de armónica, voces y coros. Y luego las mezclas, que muchas veces las hace Dani solo. Yo intento estar siempre pero a veces no puedo por motivos laborales.

- ¿Eres comprador habitual de discos?, ¿eres completista o coleccionista?
Compro discos desde los 13 años, pero nunca he sido coleccionista. De la gente que me gusta mucho suelo tenerlo todo o casi todo, pero son casos contados. Me gusta tener un poco de todo, dentro de lo que me gusta, principalmente rock`n´roll, aunque no sólo. Ahora mismo sigo comprando cd´s y algún vinilo de vez en cuando.

- Cuidáis en la medida de lo posible la grabación de vídeos en cada disco. ¿Es un empeño artístico más que promocional?
Bueno, ese empeño artístico habría que agradecérselo a la gente que nos ha hecho vídeos: dr. Mongole, José Uris, 2manyproducers, Juan Martín Avilés, entre otros. Por nuestra parte, los vídeos casi siempre ha sido rentables económicamente, ésa es la verdad del cuento. Aparte de poner la jeta en aquellos en los que salimos, de alguna sugerencia aislada y de que yo hice el guión de “No tan bueno” y el de “Frunciendo el ceño”, el resto del mérito artístico es suyo.

- ¿Temas como “Murciélagos” pueden señalar otra línea compositiva de Manolo Bertrán?
No, no lo creo. Salió así, pero es un mero coqueteo con el swing. No veo que nos vayamos a decantar por esa línea.

– “Ezequiel” parece totalmente autobiográfica. ¿Buceas a menudo en vivencias personales a la hora de escribir?
Muchas veces, cada vez más. A partir del cuarto disco esto se hizo mucho más patente, aunque podría señalar componentes personales en las letras de cualquiera de mis discos. Efectivamente, Ezequiel era un compañero de colegio, un absentista escolar del copón. Sin embargo, los aspectos biográficos y de ficción se entrelazan para construir la historia.

– Hay referencias pugilísticas en “El viejo campeón” y “Frunciendo el ceño” (sin olvidar “La esquina del ring”). ¿Te parece la mejor metáfora de la derrota y la desubicación?
La mejor metáfora de la vida. Esto incluiría la derrota, pero también el resurgimiento, la revancha.

- ¿Hay canciones que vuelven, composiciones dejadas de lado que te interesan de pronto, que se te aparecen con un significado renovado?
Pocas veces aunque alguna vez ha pasado. Antes de llegar al local de ensayo e incluso antes de ponerme a trabajar en serio una idea, aplico mi propio filtro.

- Casi veinte años como grupo, pero a la banda se le notan la frescura y las ganas intactas. ¿Desde dentro, qué diferencias ves entre el Doctor actual y el de los primeros discos?
Es una tontería decirlo pero ahora tenemos mucha más experiencia y sabemos mejor el terreno que pisamos y cómo debemos abordar el trabajo. En los primeros discos hubo mayor dispersión, aunque tienen algunas buenas canciones y todavía me reconozco en ellas. En cuanto a estilo empezamos a encarrilarnos para mi gusto con “El loco del chándal”, que es un disco muy rico y muy curioso.
Esa frescura y esas ganas de las que hablas se las puedes achacar a la formación actual, con más de cinco años de estabilidad. Está claro que la vieja guardia es incombustible, pero las incorporaciones de Edu y David, que hoy en día se pueden considerar veteranos de guerra, fueron lo que necesitaba el Doctor.

- ¿Cuál es para ti la perfecta canción pop, y de la que más orgulloso estás de cuantas has escrito?
Me gustan todas, pero tengo mis preferidas. En los 5 primeros puestos, tal como lo veo ahora mismo, podrían estar, no necesariamente en este orden, “Srta. Alfa”, “No tan bueno”, “La habitación de Charo”, “Un minuto antes de la realidad”, “Tirando a dar” y “Mirar por dentro”.

– Ocho discos, seis compañías. ¿Muchas decepciones con las discográficas?
Realmente, pocas. Y gordas gordas, muy pocas. Nuestro principal problema con las discográficas con las que hemos trabajado siempre ha sido que eran sellos muy pequeñitos que no podían hacer más por nosotros. Generalmente, melómanos con poco dinero que no podían ofrecernos las suficientes expectativas como para desilusionarnos después. Por otro lado, hasta hace unos años siempre ofrecíamos nuestro trabajo a muchas otras discográficas, grandes y pequeñas, que nunca lo quisieron. Hoy en día ya no perdemos el tiempo con esas cosas.

- ¿Has notado que conozca más gente a Dr. Divago desde que proliferan las descargas gratuitas de internet?
Seguro. Y asociarnos para ello con gente profesional y con trayectoria como Efe Eme ha sido un acierto. Todavía se puede descargar un recopilatorio de rarezas de Doctor Divago en sus páginas. La inmediatez de internet facilita muchas cosas que cuando empezábamos eran impensables. Sin embargo, en la era pre-internet nos ofrecían más conciertos que ahora. A pesar de lo que dicen algunos, internet (y el mero hecho de que te escuchen por la cara) no es la solución a los problemas de los músicos. Ahora bien, se ha convertido en un instrumento importante al que nosotros tratamos de sacar el máximo partido.


Publicado en Irreverendos en enero de 2.009