17 febrero 2008

ELISABETH SANXAY HOLDING La Pared Vacía (Traducción de Matuca Fernández de Villavicencio, Lumen, 2.007)

Lucia Holley vive dedicada a su familia mientras su marido combate en Europa durante la 2ª Guerra Mundial. Este modélico retrato se verá alterado de manera fulgurante. Desde ese momento, Lucia transmite en primer plano su ingenuidad, las dudas y complejos que la atenazan, su vulnerabilidad, la frustración y el creciente vacío existencial de una mujer frágil resguardada en férreos valores; pero también la determinación y la fuerza que éstos le proporcionan. Todo esto logra transmitir al lector con maestría una creciente inquietud, una desazón basada en esa fragilidad, golpeada inopinadamente por sucesos del todo inesperados. Esa urgencia, ese estar en vilo ante una situación límite constituyen la espina dorsal de la novela, lo que hace crecer en intensidad una trama que no para de enredarse, haciendo sentir casi físicamente la opresión de las horas que pasan.

Elisabeth Sanxay, reputada novelista neoyorquina obligada por la crisis del 29 a decantarse por la novela de suspense, vuelca todo el protagonismo sobre los hombros de Lucia, desplegando el mecanismo interno de sus pensamientos, la vorágine de sus sensaciones, el desdoblamiento del ama de casa ejemplar. Situada permanentemente en la cuerda floja, la novela vibra entre las manos mientras late fuerte el corazón de nuestra heroína de circunstancias, presa del pánico ante la visión de su mundo desmoronándose. Decisiones rápidas en frases cortas, virajes de opinión, digresiones, reflexiones construidas en un instante y al momento desbaratadas. Entreveradas con las suficientes descripciones y dibujo de personajes, y el ágil evolucionar de la historia que la narradora proporciona con extrema lucidez. Los diálogos brotan rápidos y precisos, y los dedos de la Sanxay aprovechan para escarbar en la moral, el concepto del bien y el mal o la culpa. Yendo y viniendo por los pasillos, subiendo y bajando escaleras, Lucia afronta una dramática historia que pone en jaque el bienestar de su familia bien norteamericana, a la vez que en su interior bulle una íntima y creciente insatisfacción, abriéndose en paralelo un vivo caudal reflexivo acerca de las limitaciones del ama de casa en una sociedad burguesa y gris.

Quizá la solución final sea lo que menos me seduzca de esta novela aparecida en 1.947 que entusiasmó a Raymond Chandler y a un servidor.



Publicado en el nº 248 de la revista Ruta 66

2 comentarios :

Egoficción dijo...

¿conoces algo de Jonh Cage?

Juanfran Molina dijo...

Conozco al músico. Pero no es cantautor.