09 diciembre 2011

ROBERT STONE “Dog Soldiers” (Traducción de Mariano Antolín e Inga Pellisa). (Libros del Silencio, 2.010)

Robert Stone fue corresponsal algunos meses durante la guerra de Vietnam, en 1.971. Esa experiencia le sirvió de lanzadera para construir este relato itinerante tan divertido como catártico y violento. Tan absorbente como fatalista. Publicada en 1.974 recibió premios y consagró a su autor entre las principales voces de la narrativa estadounidense.
 
Una imprecisa sensación de hastío vital recorre la novela de principio a fin, incluso en los momentos más intensos o dramáticos, ya sea en Vietnam o San Francisco. Toda la desolación provocada por la naciente resaca del progresivo derrumbe del sueño contracultural y la guerra de Vietnam se envuelve en un humor que corta, con un electrizante deje sombrío; en una fina y ajustada ironía, presente también en multitud de reflexiones surgidas a la luz de una fría lucidez. Tempo cansado, ralentizado por el calor, la constante presencia de las drogas, y el propio agotamiento en que andaba sumida toda una época con el rumbo perdido. Hay mucho de tragedia absurda en el devenir de unos acontecimientos delirantes, esperpénticos por momentos, pero absolutamente verosímiles. Una crítica punzante y demoledora a la base política y a la actitud de toda una generación. Bien asentado en la mejor tradición estadounidense, consolidada por Hemingway, Stone hace avanzar su historia mediante descripciones precisas a menudo memorables y certeras, acaso lacónicas; conviviendo con esos detalles en cuya descripción se demora caprichosamente. Comparaciones demoledoras, definitivas, de las que desnudan; y un pequeño arsenal de frases lapidarias, tan imbuidas del distante acento general ya descrito. El narrador omnisciente en tercera persona sigue la peripecia de sus personajes, que a veces parecen arrastrarlo a un mantra narrativo, mientras que en otros momentos el tono se tensa con chispazos de prospecciones psicológicas en las que emerge el miedo y el verdadero drama de esos personajes y su tiempo. Una visión acerada y brutal de un momento corrompido en que los mecanismos del bien y el mal parecen haber perdido el norte. Los personajes se desarrollan partiendo de su capacidad de movimiento y reacción en esa telaraña peligrosa que ellos mismos van tejiendo dentro de una tangible sensación de telaraña general. Los vemos evolucionar en su dimensión narcótica, desesperanzada y perversa. Viajamos a su terreno sintiéndonos atraídos y repelidos a la vez, observándolos abandonados en el centro de la encrucijada de su época. Contradictorios, imprevisibles (sobre todo), débiles, insensatos, derrotados conscientes de su derrota. Comunicándose mediante diálogos sesgados, cargados de vitriolo, descreídos y cínicos, un punto enfermos. A la defensiva, siempre ocultando algo, mintiendo a medias, generalmente. Tratando en parte de explicarse, de justificar el sentido de su existencia. Llenos de dobleces y aristas. De un ingenio desilusionado.
 
 
 
Publicado en la revista cultural digital Paisajes Eléctricos, en enero de 2.013.

02 diciembre 2011

EL PROTOTIPO

La posibilidad de viajar en el tiempo pasó de rumor creciente a noticia. El prototipo que vimos en la Feria Tecnológica 2.011, aún presentaba cierto aspecto esotérico, aunque quizá fuese simple y llana mercadotecnia: dos asientos ergonómicos, rodeados de redondeces lúgubres y color oro envejecido. Terciopelo aquí y allá. Y su cinturón de seguridad con el logotipo de la empresa. Al salir de allí nos palpitaba el corazón y mirábamos con algo de lástima a todos esos ciudadanos grises que nunca se enteran de nada. Exprimimos nuestros contactos, amenazamos, suplicamos, sobornamos y prometimos puestos de trabajo, hasta que finalmente recibimos en el buzón de la empresa la llave que simbolizaba la invitación exclusiva a usar el prototipo antes que nadie, junto con un impreso en clave en el que especificar a qué lugar y época, pasada o futura, queríamos viajar. El día señalado nos presentamos en un lugar estratégico que nadie conocía y subimos al prototipo. Nos cerraron la portezuela y seguimos las instrucciones de una pantalla táctil que, insistieron, era muy intuitiva. Minutos después comenzó a bajar la temperatura, perdimos la noción del tiempo, y sólo notamos un persistente zumbido, entumecimiento, hambre y barba creciente. Más frío, y la pantalla que finalmente nos invita a permanecer sine díe en el Punto Cero por repentino overbooking debido a miles de viajes no coordinados provenientes de España.

Publicado en el especial nº100 de la revista de humor on line "El Estafador" , dedicado a los viajes en el tiempo.

25 noviembre 2011

¿ADÓNDE VOLAREMOS ESTE INVIERNO?

El primer anuncio del invierno
llegó un día antes de lo esperado:
sopló ligero, acompasado
por una catarata de persianas.
Vino cargado de un frío imprevisto
que escarchó voces y murmullos
y propagó lamentos y chasquidos,
entre pasiones enroscadas en sábanas,
lenguas secas y despertadores.
Como un incendio de grises
en el patio de vecinos,
de pronto desnudo y desolado.
Como un aldabonazo
del mundo real sobre sus paredes.
Dejando los tendederos
en esquelético balanceo,
tal que reiterado subrayado
de tembloroso desarraigo.
Avanzó arisco en la mañana,
que lentamente se reblandeció
por un intenso olor a café
que volvió el cielo azabache
y caliente y humeante llovió:
sobre el suelo frío y mudo,
sobre el primer canturreo inconsciente.
O sobre el veterano pijama a rayas,
o la vecina madrugadora,
o la primera radio sintonizada,
o la puntualidad de toses afligidas
que van arrancando esquirlas a la vida;
o sobre llantinas desesperadas,
que se precipitan por los bajantes
por donde resbalan,
en eclosión de despertares,
niños que maúllan como gatos
y gatos que chillan como niños.

23 noviembre 2011

COCHE

Mientras tu frialdad se afila,
roza aún mis pupilas
el ondulante calor
del amor que te brota,
del amor que ofreces:
radiante solución de mis problemas.

¿Avisará el tren,
justo antes de derribar
mi puerta?

Las sirenas de las ambulancias
suenan a juguete roto
al atravesar el círculo de mi silencio,
la emanación de mi desdicha,
indefinida y extensa.

Escuché a alguien decir “te quiero”
con voz clara.
Algo se movió.
Sonó como traspiés del tiempo,
como reafirmación
del mundo.
Felicidad tangible,
durante un segundo.

Jadea aún tras mi puerta
el agotado animal
de tu reproche.
En la ciudad muda,
donde el pasado es tu coche,
y el amor se encerró
en mil habitaciones
separadas por
las mismas paredes
en el mismo edificio.

¿Lo notas?
Los versos van naciendo
y sus manos enredando.
¿Qué querrán construir?

21 noviembre 2011

SIGNIFICADOS

Te tragas tu tormenta.
Las sensaciones te hacen temblar.
Los significados vuelan alto,
allá donde nunca llegará tu cometa,
y no puedes dejar de mirarlos
extasiándote ante sus alas,
que se extienden
con placidez y parsimonia,
tensando su superficie
labrada de secretos
que tu mirada roza
pero no alcanza.
“Viento implacable”,
piensas,
siguiendo el compás del aire,
la extraña eufonía
de tus pensamientos
con tus pasos.

17 noviembre 2011

VERANO

Ser insectos atrapados en una bóveda,
cuyos confines cada cual imagina
de manera distraída y silenciosa,
intuyéndolos desde un plano inacabable.
Mirarte convertida en néctar:
¿Qué es la fruta sin tu boca?
Acariciar la luna como la primera noche,
volando sobre una playa plateada de enigmas.
Hallar en la arena tesoros de tu sonrisa.
Respirar incertidumbre,
en el abrazo de esa serenidad estrellada.
Oír grillos a través de tu voz calma
escalando la lentitud del tiempo.
Con la garganta salada,
reconocer aromas de perfumes olvidados,
poco a poco congregados
bajo una ventana,
que hieren y embriagan.
Todo estalla, todo calla.
Que ya, todos los caminos partan
de las uñas de tu mano abierta
sobre mi pecho,
como oculta raíz de la verdad
emergida de una tierra incierta.

15 noviembre 2011

DESTINO

Cambiando súbitamente de dirección
voy a tu encuentro,
asumiendo conforme te atisbo
tus movimientos y gestos,
predecibles y exactos como un reloj.
Hueles a cerrado
cuando me fundo en ti
en una noche
cada vez más estrecha y gris,
al doblar una de esas esquinas
olvidadas del mundo,
sujetas a un dulce viento,
que dispones para los entregados.
Avanzando en un silencio de sábado helado,
me calzo tus botas,
me coloco tu abrigo,
y palpo el futuro en sus bolsillos.
Iniciando un tarareo loco
que me empuja
al callejón sin salida más cercano.

13 noviembre 2011

11 noviembre 2011

ESQUELETOS

La suerte en el alero a punto de caer.
Siempre igual:
a expensas del soplo celeste
de una boca abierta que nunca ruge.
No atraen mis dedos la uva madura
como prometiste.
La veo dorarse en la lejanía,
más allá de mi lluvia
y mi humo de tabaco.
Tras el cristal empañado
un agujero lleno de ilusiones
calma mi dolor.
En él ansío zambullirme.
Ya no escucho, no me hables:
viviré inmerso en ese deseo
hasta caer en él
con mi traje de preguntas a medio hacer
y los pies por delante.
Te llamaré un día,
y tendrás que ayudarme
a sacar de allí los esqueletos de colores
de las ocasiones perdidas.

08 noviembre 2011

06 noviembre 2011

LOS SUEÑOS Y LA TAZA DE CAFÉ (4): LA CARTA

Elisa leía y releía la carta con un gesto meditabundo que pronto se acompañó de un ligero temblor y varios intentos fallidos de sonrisa, aunque un sol había explotado en su interior. Miró por la ventana y adivino el río, que siempre se escuchaba más que dejarse ver, observó los altos árboles cuyo interior era un secreto, la hierba alta que se enredaba en los tobillos de los niños y siempre frenaba los balones, y las mariposas, tan bellas y coloridas como listas, ya que volaban justo a la altura a la que los habitantes del valle nunca las podrían alcanzar. A Elisa siempre le había parecido su mundo un decorado sin gracia, una pantalla sin brillo, acaso una belleza mecanizada. La tarjeta de visita que ocultaba corazones sombríos que se sonreían y ayudaban con amabilidad, pero nunca llegaban a amarse, a entregarse ni a enloquecer los unos por los otros. Salió a la calle suspirando y releyendo las dulces palabras que llegaron en un sobre desde un lugar lejano y fugaz en el que pensó que sólo habían quedado miradas y promesas baldías. Sus vecinos pasaban a su lado sonrientes y muy pendientes de sus quehaceres, saludándola con beatíficos movimientos de cabeza. A los pocos minutos, conforme la idea de su amor maduraba en su pensamiento, su corazón pareció crecer y tirar de ella hacia arriba, hasta que, para su sorpresa, se vio mucho más alta que el metro y medio exacto que media toda la población del valle. Anduvo torpona y titubeante, sintiéndose rara y a la vez feliz, sus manos acariciaban las alas de las mariposas, maravilladas ante tal novedad, y su mirada desveló con facilidad el secreto de los árboles, yendo mucho más allá. De pronto, los vecinos alarmados comenzaron a increparla y la atacaron lanzándole piedras y objetos de todo tipo. La amabilidad desapareció y llegaron las voces y el miedo. Pero, de su deseo de ser feliz, surgió una tupida red que, rodeándola, la libró de todos esos ataques, permitiéndole salir indemne y acudir firme a su cita, mientras en algún lugar sonaba una canción de amor.

31 octubre 2011

EL RAYO

La lengua de mar
encierra en su boca la piedra
hasta hacérnosla olvidar.
¿Qué haces?,
me grita La Voz algunas veces,
mientras intento recordar.
Mis dedos transfieren a tu cuerpo
el deseo tembloroso y la duda,
que es pedestal insolente
en este esqueleto vacilante,
de nervioso caballero andante
erizado e impredecible,
que flaquea sin poder parar un instante.
Es como si la curiosidad de la mirada
viviese oculta en una pared morado brillante,
tras absorber el oxígeno circundante.
Tuve que levantarme para crearte,
lo sabes,
y caminar el resto de mi vida sobre zancos
para que no te deshicieras
entre mis manos.
Posemos para la foto de la mirada fija,
macerando una sonrisa secreta.
Será como irse hundiendo mirando al sol
con sabor a anís en la boca
y una risa quieta.
Quietud de piedra irisada
resucitada por la ola,
creciente,
menguante oda
de tu piel translúcida,
de la mirada curiosa,
del rayo de amor
que tumba cada día la pared
para encontrarte.

25 octubre 2011

EL MONSTRUO

Deslizados por un hilo de cobre
viajan nuestros sueños,
tras la estela de una brillante ilusión
amarillo fuerte.
Esta mañana,
el monstruo abrió la ventana
de par en par,
para que entre todo o nada entre.
Sin querer saber de nosotros mismos
dos secretos andantes nos volvimos:
fáciles de guardar,
fáciles de olvidar.
En esa ciudad que volvemos fantasma
a fuerza de pasos perdidos.
Cuando nos crucemos callaremos
y nada cambiará.
Quedaremos entonces leyendo el poema.
Abriendo su flor,
que escupe la espina,
lectura tras lectura.
Hay algo nervioso en tus dedos
al pasar mi página, ¿qué es?

20 octubre 2011

VIGÉSIMO PRIMERA MADRUGADA ROTA

Fragor, noche y luces
ya no son refugio ni aliento.
Lo que hay dentro
se mueve intranquilo.
Y no sale.
Y si no sale se irá tatuando,
y así quedará: filtrando
mi momento.
(Aunque te quedes parado
siempre hay algo que se está moviendo,
algo que se va perdiendo
por un resquicio olvidado).
Encima de cada persona debe haber un arco,
dicen,
y yo sólo veo arcos y vacío.
Préstame uno de tus brazos
para alcanzar mi alma.
Leones transparentes encienden mis pupilas
mientras, rebuscando en mis bolsillos,
piso la cabeza de la serpiente eléctrica,
sumergida en un chapoteo frío,
de alcantarilla salada,
el día en que las olas murieron
sucias a las puertas de las casas.
Otra vez paseando por mis paredes resecas
con zapatos empapados.
Y todo tan presente.
Y una televisión sonando en mi cabeza.
Y el sentido convertido en un zumbido.
Y la mirada fija en una puerta
cerrada.

17 octubre 2011

RESPIRO FUERTE

Respiro fuerte
mientras rememoro
el día a día
de los pies llenos de polvo,
tensos y encogidos,
apretados contra la tierra;
ocultos bajo aquel torrente
desbordado
de hojas secas
que todo arrancó,
que todo envejeció.
Recompongo torpemente tu risa
en mi cabeza, llena de recuerdos
que manotean
y voces rumorosas.
Mis mangas muestran ases gastados:
mordiscos de la mala suerte
en los brazos.
No dejo de perseguir de reojo
las esquinas cortantes
de los azulejos
de tu mirada azulada;
esa cala soñadora
astillada en mil pedazos,
que son chispazos
que reflejan mis ojos, nublados
tras poder ver a través de tu muro
y ser todo silencio.
Mi memoria es un pueblo
imposible de desconocidos
desmemoriados,
miserables.
Es murmullo precavido.
Es eco podrido.
Es grito cercenado.
Sólo se escucha, pausado,
el musitar
de un vendedor perdido.
Lo miro a los ojos al hablar
y lo imagino diciendo
justo lo contrario.
¿Qué fue de la mañana de la piel lechosa?
Ya las horas no gotean luz sobre mi amor
ni allá donde miro te abres tú,
fruta madura.
Mi tiempo se aleja,
como un camión despistado,
ajeno a su carga de amargura.

15 octubre 2011

MICRORRELATO (3): 300

Trescientos soldados aferrados a sus armas cruzaron lentamente sus miradas, después de observar absortos y callados los cadáveres despanzurrados. Entre un intenso e indefinible olor, un único pensamiento brotó de todo aquel silencio: Ninguno era culpable de nada.

10 octubre 2011

AGUJERO NEGRO

Salta de agujero negro en agujero negro
cuando los días no dejen de curvarse
y las horas se despiecen,
rodando bajo la cama;
desordenando tu mundo en círculos
borrachos que se frenan sin razón.

Por eso, salta de agujero negro en agujero negro
y escala la angustia vertical.
No pierdas todas las mañanas
el tren al fondo de las cosas.
Abraza la piel azul del espejismo
antes de que la decepción te paralice.

Hazlo, salta de agujero negro en agujero negro.
Lánzate como si sólo te rodeasen abrazos,
el deseo y la ilusión te arrullarán.
Acaricia la cabeza de ideas sólo bosquejadas.
Recorre sin miedo la senda soñadora.
Libérate de las doctrinas de la boca congelada.

Salta de agujero negro en agujero negro
con los ojos bien abiertos.
Cuida de lo que siempre arde
mientras la vida se deje agarrar.
Evita que el ruido de los goznes
marque tu tiempo al chirriar.

05 octubre 2011

GRILLETE

En las mañanas del plomo
tu cara descansa sobre un cristal,
y tu aliento es breve viento rendido
que vuelve gris mi bandera blanca.
Observas la lluvia caer severamente vertical:
disciplinada caballería rompiente.
Absurdo fragor. Ruido.
El cielo arroja su verdadera sombra sobre la calle
y todos los rostros palidecen,
lanzan ese destello invernal,
tantas veces vivido.

En las mañanas del plomo las ilusiones pesan,
ya no nos llevan, nosotros las arrastramos
asidas a nuestros tobillos,
aguardando el día en que se recompongan
para volver a revolotearnos
con griterío de chiquillos.

Esperamos, sin pasión, tres segundos de magia
que alguien en la tele nos prometió.
Cerrar los ojos y abrirlos con un mirar azul,
que un verde rumor de confianza nos meza,
que llueva agua fresca y salada, espuma de sol.
Sólo tres segundos de magia.

30 septiembre 2011

EL FRANCOTIRADOR

El francotirador que llevo dentro
camina a mi paso, quizá un poco más lento.
No mueve nervioso el pie cuando nos sentamos
ni hunde las manos en los bolsillos en las colas.
El francotirador que llevo dentro
nunca se sumerge en la apatía,
se fija mejor que yo en los detalles,
y rescata colores perdidos para mi retina.
Es mi única esperanza de apuntar bien un día,
hacia un punto aún por determinar.

28 septiembre 2011

OJOS DE LAGO ROJO

El abrigo parecía avanzar solo
hasta que los ojos de lago rojo me miraron
(con todo su esplendor machacado).
Así pude ver al animal chapoteando en ellos
en dirección a la luz.

Humeaban, como si el poco aliento restante
se hubiese cobijado en esa humedad intemporal
por tal de reprimir su agostamiento.
Respirar por los ojos.
Suplicar por los ojos.
Nuestras miradas se cruzaron
en un instante amarillento,
pero no quise detenerme.

Cuando atravesó la luz,
ésta se limitó a seguirlo con desgana,
enfocando desdentada
el dolor que socava sus paredes.
Dolor rutinario que huele a desagüe antiguo,
de ese que, monótono, surca los arañazos,
marchitándolo todo sin prisas.
Ese dolor que boquea en el lago rojo
con paciencia de licor polvoriento.

Se aposentó en el bar-vientre,
allí donde ya no hace ni frío ni calor,
en la esquina de la luz futbolera y sonriente.

Ojos de lago rojo tiembla y ríe,
viajando en una carcajada muda
de tintineo de vasos y voces,
tanteando tembloroso el alivio amañado.
Donde el lago rojo se desborda puntual
mientras el animal pugna obcecado
por trocar su morada
por ese líquido escanciado
que choca sin cesar
con todos los vasos,
mientras todos los vasos
chocan a su encuentro
desbordándose puntuales
en la barra sin fin.

Ojos de lago rojo
con un pequeño animal apagado
y humeante incrustado,
flotando a la deriva.
Que ya ni saluda,
con su sonrisa de barcaza rota.

Ojos de lago rojo,
brillo de lágrimas.
Muesca en la arena
de amarga barba.
Ojos de lago rojo estrujados por el frío
y por los ojos fríos de los demás.
Candentes de dolor arrugado y falsas expectativas
que nadie repite (ya nadie miente).
Tensos ante ninguna espera.
Oscuros frente a una certeza creciente.
Oblicuos por el temor.
Erizados de terror ante la madrugada,
que inundará de vacío la luz eléctrica.

Y, ya tarde, la noche se cuela
por las escocidas ranuras del lago.
Y la calle silente taconea y vela
el eco de un deseo agotado.
Y la luz eléctrica alimenta
el aliento prestado
del animal,
que babea renovado
su gratitud,
mientras avanza despacio
tras encajar otra derrota
en un partido trabado,
sin público ni goles anulados.
Al tiempo que las ranuras no cesan
de devolver turbia rabia sobrante,
testimonio prolongado
de un tiempo herido de muerte.

Ojos de lago rojo,
viviendo en una luz inventada
de tiempo parado,
de almacén abandonado
y rincones olvidados.
De telaraña escarchada.

Y, mientras la calle se hace humo
y la luz se va sin hacer ruido,
nada desaparece.

26 septiembre 2011

DISTORSIÓN

La distorsión supera las estaciones.
El pensamiento crepitante
salpica los arcenes de palabras y espejismos.
Miles de kilómetros de preguntas
sin respuesta;
de bosquejos, llevados por el viento.
Es igual,
compondré un discurso mellado
y tararearé una canción,
cuando te vea.
La angustia gira a mi alrededor
a velocidad loca.
Los colores cada vez duran menos
en su ir y venir.
No se posan en los ojos, como cuando era niño.
Si freno me desmoronaré y me iré en una sombra.

Sólo aceptaré mirarte desde un cuadrado de tiempo
en el que poder ser línea recta.
Un ciudadano firme y libre,
con el alma borracha,
sobre la tierra minada.
Llegaste, ¿por qué tan pronto?
Suena una sirena: sólo contigo es invierno.
Tu sonrisa aprieta mi estómago,
en esos instantes que detienes el tiempo.
Si cerramos los ojos
el muro no se derrumbará
¿verdad?
La raya se curva como una luna
sin fin, cegada y blanca,
brillando en dirección a la duda
puntiaguda
de siempre.

La tentación es caricia que se multiplica,
ya lo sé.
Te escribo desde el lado equis de la ciudad
cuyo vientre huele a cerveza.
Pero hay letras que se pierden en la pantalla.
Sin dueño.
Sin motivo.
La distorsión horada el suelo de las certezas
llenándolo de nada, electricidad
y energía giratoria,
de esa que vuelve,
sin razón,
el día menos pensado.

La distorsión trepana la luz
pero la paz me da pavor:
parece envolver mi suerte lentamente.
Es el silente río
que acaba incomunicado.
Y ya no quiero silencio.
Y ya no quiero parar.
Quiero encender mi voz.

Señoras y señores,
mi voz:
Adherida a una esquina.
Interrumpida por un frenazo.
Quejumbrosa del idéntico
jadear de los minutos.
Escondida en la duración de las canciones.
Atraída por carteles publicitarios
que siempre van delante de mí
aunque no los persiga.
Enterrada en esta lenta derrota,
tan estruendosamente presente.

23 septiembre 2011

LOS AÑOS

Qué son los años ya,
sino pájaros cansados
que aletean desnortados,
desgajándose de mí.
Perdiéndose más allá de mi ventana,
dejándose ir sin sentido alguno,
esparciendo su rastro erosionado
de huellas equívocas.
A pesar de todo,
sé que el más tripudo
te lleva dentro,
bien resguardada en el pasado,
pero latiendo.
Por eso, desde esta dimensión perdida,
aprieto fuerte los ojos y susurro:
“Piénsame, hazme rebrotar un momento.
Escucha mi risa, mi voz, mi llanto.
Mírame, que yo te estaré mirando.
Añórame, arrastra los dedos por mi recuerdo,
y, sólo durante un instante,
siéntete morir por mí”.

21 septiembre 2011

VOLCÁN

Colocamos con esmero
el nuevo suelo.
Observamos un silencio
de conjuro:
suave respiración,
gestos delicados,
sonrisas furtivas.
Acariciamos con devoción
la obra terminada.
Y nos tumbamos
cuidadosamente,
extendiendo los brazos
sobre su frialdad.
Pero nunca logramos ocultar
las antiguas pisadas.
Ni tu olor.
Ese pequeño volcán
bajo nuestros pies.

19 septiembre 2011

BOCAS Y OJOS

Describirte es pintarte
hasta emborronarte.
Divagar entre líneas y luces.
Desvariar,
ante los colores de tu vestido
siempre en pleno vuelo.

Feliz el planeta que te acune,
me dije,
te dije o grité.
Por qué romperse la garganta mintiendo,
tras miles de kilómetros sin amor.

Reluctante de mareas
abriste mi corazón
con guantes helados.
El día en que el caos
dejó de ser nuestra manta
y nuestro cielo.

Mi idea se derrama
sobre mi vacío
y tu recuerdo.

Mi territorio sólo cobra sentido
cuando tú lo ocupas,
aunque me eches,
pensé desde el inestable refugio
de mi baile cojo.

No dejo de mirar la película
de la seca mentira
consumirse, endurecida
por el tiempo.

Bendito insomnio,
con tu sonrisa de luna
proyectada en las paredes.

¿qué anida, qué crece
moviendo mi vida
como una pelota gigante?

Maldito tu perfil,
contorno de mi sueño,
que parte mi pecho en dos
y se queda clavado.

El sonido de tu taza
vuelve todo el espacio
circular,
y el ronroneo paciente del mundo
oculta un delirio embriagador
de bocas y ojos.

17 septiembre 2011

LOS PILOTOS




Aunque no lo creáis, hay música que alcanza todo su sentido cuando la sabes proveniente de un círculo que gira y gira sobre sí mismo. Viaje, gravedad, vuelo, prospección-expansión, reflexión, perspectiva, eternidad. Con la música de Los Pilotos todo puede ser geométrico a la vez que gaseoso, responder a un sólido sistema de medidas y tiempos y llevarte muy muy lejos. Estética de sensaciones, impulsos y sueños.

16 septiembre 2011

EN LA PLAYA

En la playa suspendida, despertando espejismos,
escuchando a una mujer hablar de asesinatos,
ardiendo en la arena, la luz del sol
era polvo que nos ahogaba.

El mar, atento, desplegaba una extraña danza,
tenía aspecto de frío equipo contrario,
azul impaciente erizado, de grisácea espuma
y taciturno y añoso murmurar.
Escuchando a una mujer musitar
de restos de sangre con dulzura.

A mi lado se descomponía una barcaza
que, orgullosa, pugnaba por hundirse,
bestialmente atacada por el tiempo:
Los segundos mordiendo.
Nada detiene ese movimiento
tan inexorable, untuoso y lento.
Apacible como el quieto encanto
de esa mujer soñando una venganza.

10 septiembre 2011

07 septiembre 2011

PALABRAS

“Palabra, dulce y triste persona pequeñita” (Félix Grande)



Palabras que tropezáis,
¿qué tramáis?
Me atenaza este vaivén de gozo y tormenta.
Me desesperan vuestras eternas promesas.
¿Qué es acaso este incontenible fulgor,
esta callada ansiedad,
sino la luz de una maldición?
Me asusta el modo en que me miráis
cuando huyen el sentido y la belleza,
cuando sólo quedan cáscaras vacías:
ordenados y petrificados restos
de un naufragio infinito.

05 septiembre 2011

MICRORRELATO (1): NARICES

Sentados en la cocina, ante sendas tazas de café, se miraron y, tras un largo silencio, dijeron al unísono: “te crece la nariz más que a mí”.

02 septiembre 2011

TÚ...

Un noctámbulo oleaje.
Una trampa adensada
en un pliegue de mi vida.
Un extraño animal creciendo
en mi almohada.
Mis dedos ennegreciendo,
mientras desgranaba
inútilmente tu blindaje.
Conseguiste que terminara
cavando en mi cerebro:
de la metáfora al dolor y de ahí al agujero.
Aún paso las horas mirando hacia arriba.
Esperando algo, quizá tu nariz o tu saliva,
o tu absurda huella, otra vez por todo mi desierto.
Amarnos es tropezamos y caernos en el pasillo.
Alteraste mi laberinto:
agujereado de entradas y salidas.
Tu voz de arena,
sirena,
ya no me persigue.
Tu efigie se descompone.
Te miro y eres
gastado jeroglífico:
inexpresivo.
Tú,
rara luz.
Tú,
rara inflorescencia.

10 agosto 2011

EL TIQUE (3)

“Me han prometido seis meses. Sí, bueno, espero que sí, he quedado la semana que viene, este lunes no, el otro. Hombre, si ganan claro, si pierden nos jodemos, jaja. Seis meses para empezar y después si la cosa viene bien me renuevan. Ya, no, no depende totalmente de ellos ¿Qué cuántos fuimos?, ¿esta mañana dices?, creo que diez. Pero para este tipo de trabajo estaba yo solo, no tendré rivales jaja. A mí me dan todos lo mismo, ya lo sabes, son igual de ladrones, paso completamente. Yo a éste lo conocía de antes, sabía que se había metido en política, pero le había perdido la pista. Sí, estaba en mi clase. Un auténtico zoquete, pero mira cómo cambian las tornas, ahora es él el que viene haciendo favores. Le había perdido la pista pero me lo encontré una noche por ahí, y empezamos a hablar de lo mal que está todo, el paro y todo eso, y nada, que me lo propuso. No, él no entró conmigo. Vino a mi casa un rato antes, me dio la papeleta y el sobre y me acompañó a votar. Él se quedó esperándome para tomar café en una cafetería, enfrente. No, no te pierden de vista, él va contigo como charlando hasta la entrada y tu vas con la papeleta en la mano. Una vez entras, ya hay otro que no te quita la vista de encima hasta que comprueba que la papeleta que depositas es la que llevabas en la mano. Sí me fío, qué remedio… El que no debería fiarse de mí es él, jaja. Nada, que cuando me dio el sobre, en un descuido suyo metí dentro un tique de la gasolina, antes ensalivarlo y cerrarlo. Jajaja. Son unos cabrones. Por un voto no creo que pierdan. Vale, nos vemos”.

03 agosto 2011

INUNDACIÓN

¡Es tan turbador
verte arrojar palabras
las noches de luna llena!
Cuando pareces parte de ella,
su portavoz desgajada,
o ella parte de ti,
que bailando andáis las dos
en un giro de pulseras,
con gesto displicente
y humo de cigarro.
Entonces, verte bajar la acera
es el más bello suspense,
jugueteando los dedos
con el aire que os rodea,
pisando el necio gris
cual refrescante hierba,
tranquilo rompeolas.
Y yo sé que seguir tu estela
es precipitarse por barrancos
y pasarse años cayendo.
Y, ya ves,
mi apretada letra
encuentra
el final del papel,
sin hallar respuesta
tras esa sonrisa tuya
que es inundación.

25 julio 2011

50 PASAJEROS (Un poema serie B)

“Aún late, pensé.
Y su latido trepó
por mi garganta”.
Rezaba el haiku que leías cuando me diste el pitillo que en tu vagón solicitaba.
¿Quién puede escribir algo así?, ¿qué alma gemela atormentada?

Quise apartarme de las vías, créeme, pero mis pies nunca lograron abandonar
el hierro y su maldito y mecánico crepitar. Siento perenne el sabor del metal,
su calor infame y asfixiante, su movimiento demente pegado a mi suela.
Soy oscuro tren y en un tren habito. Monarca que resbala y vuela.
Está dentro de mí, lo noto recorrerme mientras por sus resquicios me muevo.

Está en mí: oxidándome, alimentándome y consumiéndome.
Deshaciéndome, apareciéndome, llevándome y trayéndome,
en una vida circular de números, gestos y breves punzadas de éxtasis y duelo,
(deslumbrantes flores de un segundo puntualmente descuajadas),
que en su infinito girar me arrastra y envuelve sibilante, implacable.

Soy el ángel disciplinado y silencioso del pasillo. La palabra amable.
Ya lo sabes, la sonrisa comprensiva que acoge al extraviado.
Soy ese cabizbajo al que la ropa raída va quedando grande.
El del pasador de corbata de boda antigua, congelada y brillante.
No me mires, que ahora no me ves, aunque algo ya te haga sentir hastiado.
Yo llevaba una diana en la solapa tal que la tuya, no tengas cuidado.

Soy aire helado o mancha que se extiende. El dulce mirar que te adormece,
el canto lejano en el susurro, el tenue silbido que desarma tus certezas.
Fiel perro eléctrico que lleva claridad a la duda que te ensombrece.
Sabía que estaba predestinado a este tren maldito, que me arrancó con fiereza
algo que quedó atrapado por siempre entre ruinas de angustia y estupor.

Me ovillo desde entonces en un pétalo seco, tembloroso residuo de mi amor,
donde apenas respiro, observando con sigilo pasajeros y musitando cifras
en mi boca de la suerte para deslizarlas lengua abajo una a una sin tregua ni prisas,
marcando destinos con curiosidad vacía y letanía, sin ilusión ni deseo de final.
¿Qué acción determinó mi devenir? ¿qué gesto ha resuelto el tuyo?
Esa es la cuestión: ¿Quién se levantará primero, de quién será el primer murmullo?

¿Cómo transcurre el tiempo ahora, tras ese frío y estrellado cristal
que hiende rugiente el espacio y demuele minutos refulgiendo fugaz,
mientras la luna siempre riela en el mismo punto, sin posibilidad de parar?

Ven, atento viajero del asiento 22, vislumbra en la línea de mi mano un atardecer
vernal que es horizonte luminoso y fresco; confía en mí, no temas desfallecer.
Olvida el traqueteo de tu alma mentirosa y sonríe a este mundo azaroso antes de cruzar.
Cuarenta y nueve.

18 julio 2011

LA TORMENTA

Paz.
Esponjoso latido.
Medida supervivencia
entornada.
Sombra recortada.
Hollé la estructura
nítida y filosa
de tu ambición
mientras respirabas,
desilusionada.
Salté, circulé, pero
resbalé
en la escalera de caracol.
Temblor.
Malabarismos sin ti,
sobre una cuerda floja
que es llanura inmensa y sorda
del yermo de mi fantasía.
Cielo gris acartonado veo
desde el refugio-rectángulo
que cabe en mi mano
y al que mi mano no llega.
El hastío pasó de ser pared a techo,
y no, no puedo plegarlo:
se enredó en mis manos.
Malditas líneas rectas
que persiguen
mi mirada.
¿Desde cuándo?
Cierra, por favor
ya vi la luz.
Pasos cortos.
Lejos, cada vez más lejos.
Nos despedimos y
yo repetí tus palabras
o quizá fue al revés.
Tono bajo.
Esponjoso latido de esperas
en salas llenas de silencio seco
y música mohosa.
¡Cuándo llegará la tormenta!

13 julio 2011

LOS SUEÑOS Y LA TAZA DE CAFÉ (3): LA LISTA

Metí a mi familia en el coche, prácticamente les empujaba con la extraña esperanza de que pasáramos al otro lado del espejo. Arranqué nervioso, pero no recuerdo cómo salí del garaje. Ante nosotros serpenteaba una carretera gris, de un gris reluciente y limpio, sin baches ni remaches, ni rajas y zonas cuarteadas como promesas políticas rotas. Conforme avanzábamos nos sentimos más tranquilos y comenzamos a charlar y bromear sobre cosas intrascendentes. Pasaban los minutos, los kilómetros, los pueblos, y todo parecía encajar en algún orden que ya habíamos desterrado por imposible. Había más pájaros revoloteando y cantando, más verdor, más claridad; poco a poco fue desapareciendo todo ese detritus de un capitalismo cada vez más ciego y voraz que ocupa los márgenes de las carreteras con gesto soberbio y sonrisa ferruginosa. Pusimos la radio y sonó “Guest List” de Eels, que todos canturreamos por lo bajo. En ese momento sonó mi móvil, interrumpiendo la canción. Por alguna razón no fui lo suficientemente valiente para no atender esa llamada. Descolgué pulsando sobre el volante y una voz entre paternalista, mordaz y falsamente divertida, comenzó a lanzarme suaves reproches y consejos, y a narrarme la historia y las circunstancias del Partido. No me dejaba intervenir, no respiraba, a pesar de su hablar pausado. Me recordó que ella había sacrificado un domingo de estar con sus hijos por tal de representar al Partido en la mesa electoral, y que, revisando casualmente la lista, ni yo ni mi esposa, ni mis dos hijos mayores (que me miraban en silencio), habíamos ido aún a ejercer nuestro democrático derecho al voto. En ese momento vi su larga uña de porcelana señalando mi nombre escrito en una lista y todo se difuminó.

08 julio 2011

¿EN QUÉ PIENSAS?

“¿En qué piensas?”. Preguntó la joven desde la cama mientras encendía un cigarro. La pregunta iba dirigida a alguien tan atrapado en sus meditaciones que ni siquiera percibió la vibración de la voz: un muro de zumbido lo protegía de toda injerencia exterior. Alguien que, asomado a la ventana, desnudo con los calcetines puestos, volaba en todas las direcciones brindadas por el horizonte marino que se extendía frente a él, tan lejos de allí.
Sentía el frío del alba ocupando lentamente su cuerpo. Empezó por los brazos, éstos al principio ofrecieron cierta resistencia, parecía que los restos de sudor y saliva de su última y desesperada refriega amorosa habían formado sobre su piel una leve cutícula de calor, acaso una ilusión; posteriormente, el erizamiento progresivo del vello anunció la victoriosa invasión del amanecer húmedo por todo su membrudo cuerpo. Lo último en caer fue el rostro, siempre tenso y agrietado de sensaciones, duro e incandescente por el calor del trabajo en la fábrica y por el que desprendían las esquirlas de ese pensamiento enmarañado y acelerado, siempre determinado por la fábrica, siempre relacionado con gritar socorro.
Desde su privilegiado atisbadero creía observar el alma de los chiquillos que correteaban por la calle, concluyendo que en ella llevaban escrito su futuro. Un aburrido nubarrón se acercaba cuando se produjo la gran inundación de la tristeza. A pesar de estar ya acostumbrado a sus desmanes, esta vez le sorprendió anegando todas sus posibilidades de reacción. No fue la suya una dominación como la del frío de la mañana, lenta y segura, tras una breve pugna, sino una emboscada certera, cruel, casi genial.
Abandonó la ventana arrastrando grilletes de frío y tristeza; pero una extraña sensación de tiempo viciado, suspendido en el aire, le impulsó a pasear frenéticamente por la habitación; como si ese movimiento le pudiese ayudar a desprenderse de las sensaciones que lo atenazaban, firmemente sujetas a su piel y cabeza. Al cabo de un rato el frío fue sustituido por un agradable hormigueo calorífico; pero la tristeza, creciendo como una hinchazón, seguía abortando cualquier perspectiva de olvido. Mordía recuerdos de sus profundidades y los escupía al cerebro, desde donde manaban febrilmente transformados en imágenes sin compasión ni orden.
La chica tenía desde hacía rato la mirada clavada en él. Ya vestida, y jugueteando con las llaves de su coche en una mano, esperaba a cobrar para largarse, pero comenzaba a plantearse seriamente la posibilidad de irse sin despedirse de aquel raro y taciturno obrero, siempre tan ensimismado, siempre tan silencioso. Ya ajustarían cuentas. Él, mientras, se ahogaba en su paseo sin rumbo, pensando, muy a su pesar, en su vida, en su angustia. Recordaba el trabajo duro y aburrido en la fábrica, los productos que allí se fabricaban y que tenía que comer o vestir. Esas barras de chocolate demasiado fuerte, demasiado amargo, que se perdían en su boca de niño obligado por su madre. El olor como a polvo agrio de la ropa del colegio, los bolígrafos de la empresa, los cuadernos azules para los hijos de los empleados. La adoración profesada a los jefes y a sus hijos por todos aquellos que formaron parte de su vida: sus padres, su hermano mayor, los sucesivos curas, los comerciantes, la maestra… Su padre le decía que los que no querían a la fábrica y a todos sus almacenes y al economato, no querían a su familia ni se querían a sí mismos, y que eran ésos los que acababan en el bar harapientos y babosos para el resto de sus días. Él en el fondo ansiaba ser como ellos, huir de la fábrica aunque sólo fuera de pensamiento.
Más tarde deseó salir de allí de verdad, ya que la mili era un simulacro, un espejismo en una base a pocos kilómetros. Un respiro momentáneo, con los permisos ocupados en turnos de trabajo en la fábrica desde incluso antes de ser los quintos llamados a filas.
Los madrugones sin hablar, las conversaciones gastadas, el frío persistente y aburrido, el oxidado olor de todo, la gaseosa malla de sumisión que moldeaba los anocheceres; la lenta necrosis de la vida; aquellos callejones de la niñez en fiestas que parecían estrecharse a su paso mientras miraba la pancarta con el nombre de la fábrica en la meta de la carrera ciclista. Todo eso pasaba por su mente lentamente ahora, así como la cara de media sonrisa congelada que se le había quedado a su padre viejo, de tanto asentir.
Pero no pudo, nunca fue capaz de alzar la voz ni de levantar la cabeza. El miedo lo mantuvo como hibernado, en un viaje inconsciente y constante por ese estrecho tobogán cotidiano que todos denominaban tradición, costumbre o necesidad. Un viaje sin sobresaltos ni pasos en falso que acabó esa mañana, cuando descerrajó con su escopeta a su superior inmediato, que le quería retener más tiempo en su puesto después de acabar su turno, y a todos cuantos preguntaron “¿Qué pasa?”.
Poco después escuchó pasos atropellados por los pasillos que rápidamente despejaron su cabeza. Sus labios apuntaron una leve sonrisa, acompañada de un creciente rubor al sorprenderse aún desnudo. Mientras se vestía apresuradamente, se preguntó cómo sería la vida en la cárcel, tan lejos de allí.

24 junio 2011

BALONES PINCHADOS

Inexpresivos balones pinchados,
que se pasan el día respirando hondo,
sigilosos,
entornados los ojos redondos,
ya desgastados.
Foto fija, son todo pasado.
Picoteados por la brisa,
que ya no los despierta
para que lo niños los persigan.
Pero están muy vivos,
laten en un turbulento
mundo extraviado.
Pendientes de una patada distraída
hacia la última portería.

22 junio 2011

Y SÓLO FUIMOS PRINCIPIO

Hubo un día que se abrió
y duró más que ningún día.
Una mañana en que todo creció
y creció sin medida:
sin pausa, sin precaución,
equilibrio o ponderación.
En la que todo renació
sin preguntas ni razón;
y el sol se multiplicó
por tres en los pasillos
mientras corríamos
y gritábamos,
sin miedo ni vergüenza,
ni inconsciencia,
ni control.
Y la idea de final desapareció.
Y sólo fuimos principio.

20 junio 2011

19-J

Iba a cruzar la calle cuando le sorprendió la manifestación. Al principio se mostró impaciente, e hizo ademán de buscar un hueco por el que colarse, con su actitud de hombre que no está para bobadas, su polo color claro y sus gafas de sol. A los pocos segundos desistió y, suspirando, se decidió a esperar el paso de la muchedumbre, aposentando su nube de colonia sobre la acera. Se quitó las gafas y apareció una mirada llena de curiosidad, enmarcada en un gesto burlón, con el matiz de estupefacción del que es testigo de algo cuyos motivos no le terminan de cuadrar: el único hombre cuerdo de la ciudad viendo pasar ante él un inmenso ejército de coloristas y reivindicativos marcianos (móvil en ristre para comentarlo con los amigos). Atento a los acontecimientos, empezó a leer el contenido de las pancartas, e instintivamente procedió a intercalar y sustituir nombres de marcas comerciales entre consignas y eslóganes, había que reconocer que algunas tenían gracia (qué cabrones); y a valorar el gran tamaño y colorido de otras, calculando el tiempo invertido en confeccionarlas, cuánta gente se habría dedicado a ello, dónde (quizá en la sede de alguna asociación de ésas o en la casa de uno de ellos que tenga garaje, que sería difícil), y que pensarían hacer con ellas después: las imaginó polvorientas, arrumbadas en algún rincón, o asomando por los contenedores de escombro que ellos no pagaban. Observó detenidamente a algunas chicas guapas con el ombligo al aire (“podrían ser modelos, y estar ganado dinero, en vez de estar dando saltos aquí”, se dijo). Contó muchos tipos de camisetas relacionadas con el evento. Entonces, un instantáneo gesto seco le arrugó el rostro mientras valoraba la pasta que habrían podido sacar con ellas y quién había sido el listo que se lo había metido en el bolsillo. Durante varios minutos buscó con la mirada un posible cabecilla para proponerle un negocio, pero parecía haber demasiados. Le hacían gracia las pintas, los cortes de pelo; saludaba a los niños que avanzaban en sus carritos empujados por adultos que coreaban algo sobre fútbol de primera y democracia de tercera. No tuvo más remedio que aprobar la técnica y el ritmo de unos que tocaban tambores y les hizo una foto con su móvil táctil de pantallón, al tiempo que pensaba que deberían tratar de montar un espectáculo serio (no callejero) y ganar dinero. Le sorprendió, pero sólo un poco, la ingente cantidad y la heterogeneidad de los manifestantes, era la primera vez que no le parecían estrictamente previsibles y teledirigidos (personas de todas las edades, perro flautas de ésos, jubilados, mucha gente con buena pinta, padres y madres, estudiantes con aspecto aplicado). Calculó rápidamente qué porcentaje de ese caudal de gente tendría trabajo o perspectivas, y no fue muy optimista, aunque ese hecho en nada demudó su rostro. Pasados esos minutos de solaz, inmortalizados con fotos y algún vídeo, cruzó la calle raudo, entre la multitud. Desde la otra acera, se despidió de la cabalgata popular con una sonrisa enmarcada en un gesto de certeza absoluta. Él también sabía, desde siempre, que casi todos los políticos eran mediocres porque si no la inmensa mayoría no serían políticos, que todos los compromisos eran papel mojado, que cada uno debía buscarse la vida, anticiparse; que las voluntades podían comprarse, las éticas relajarse; que las protestas se las llevaba el viento, que los votantes eran números; que no había que inquietar a los bancos, y que los trabajadores eran la parte más débil del proceso productivo.

16 junio 2011

LA MAÑANA QUE EL PODER NOS DEJÓ DESTROZAR

La mañana que el poder nos dejó destrozar
dejé de estar rodeado de bolígrafos secos.
Pinté frenazos, gritos, sirenas
y ventanas cerradas a cal y canto,
con un pestillo pastel oxidado.

La mañana que el poder nos dejó destrozar
broté de la pared como líquido rojo,
entre sombras, viento y silencio.
Dibujé nubes, alas rotas y un camino
que no supe terminar.
Coloreé un sol en su muro
y un rayo me destrozó la mano.

La mañana que el poder nos dejó destrozar
fuimos promesas de un segundo
y sus furgones ordenados finales del mundo.
Esbocé luces inquisidoras
ante las que resbalar.
Embadurné de gris
sin principio ni fin.
Fui lluvia y frío impreciso.
Y anduve herido y perdido,
brujuleando el rumbo de mi juicio.

14 junio 2011

FIEBRE

Vivir inmerso en el final,
sentirlo disonar bajo los pies
y alrededor,
como aliento beodo
de una inmensidad
cotidiana.

No ser más que absurdo reflejo
en una procesión de espejos
de vitalidad acotada y fungible,
previsible sin fisuras.
Sin poder moverse.
Sin querer salir.

Perseguir una luz con la mirada
esperando turno
en una esquina del lavabo
con un billete enrollado,
¿puede ser ensoñación?.

Otear el futuro
para evitar el presente.
Deslizar la estela de la luz
por la imaginación
una y otra vez,
como masaje estridente
de la madrugada.

Y, luego,
desandar lo andado
para retomar el final
donde lo habíamos dejado
y agitarlo
para volverlo a empezar,
para que no acabe nunca
ni nos traiga un nuevo día.

Huir por puertas laterales
esquivando miradas,
desoyendo llamados,
tropezando, esperando
tres calles más abajo.
Abrazados al artificio
por tal de exprimir el final
y respirar
la calidez de su aroma
a medicina y gasoil.
Y removerlo a la espera
de su amarillenta
y untuosa sonrisa.

Recorrer corredores
ya recorridos en círculo.
Prendiendo la fiebre
llena de cuchillos y leones.
Sentirse patinando eternamente
en un lapso de tiempo.

Inmolarse en la velocidad
de un coche callado
que derrapa gratuito
y no puede parar.
Ir limando la curva a cada paso,
desecando el círculo ajado
con los ojos cerrados
hasta el próxima final.

Morder nuestro tiempo.
Escupir la razón.
Echar a la hoguera
todos los indicios
de principios,
todas las sensaciones
de indicios,
todas las impresiones
de sensaciones.

Exprimir el final
encallados en la esquina de un bar,
silenciosos y huecos.
Cada uno por su propio túnel.
Con el delirio ojeando frenético
las páginas de la memoria.
Paralizados en el centro
del torbellino de nuestro eco:
ya lento y murmurado.
Ansiando ser ovillo anidado
en sueños nuevos,
incapaces de alzar la mano.
Salir a un sol que quema
y sentirse hundido
hasta las rodillas,
en un ajeno verano asfaltado.

Nacer conociendo un final
acolchado de mentiras,
y aprender a sorprenderse
con sorpresas ya aprendidas.
O romper el rito,
con la fiebre.

09 junio 2011

BRINDIS

El sindicalista que bromea con el empresario y luego evita saludarlo delante de los trabajadores. El Popular que busca acceder a un puesto de trabajo a través de un familiar del PSOE porque la sangre es la sangre, ¿o no? El socialista que discute abiertamente el precio que tiene que pagar por una obra que ha contratado con argumentos tipo rendimiento medio de un trabajador por hora restando descansos, y que lo vi dos veces parado, una fumando, apoyando el pico contra la pared. O su compañero, que para criticar la ley que prohíbe fumar en espacios públicos apela al peso de las tradiciones. El delegado sindical que pasa de Camarón porque es gitano mientras vocea a favor de “Democracia Real Ya”. El llamamiento a través de las redes sociales para no comprar nada a los "pakis", que sólo quieren hacer negocio a costa de nuestra acampada para cambiar el Sistema. El candidato que le dice a un grupo de personas en la acera “estoy más cerca de vosotros de lo que parece”. El amante del liberalismo que se pasa la vida en la puerta del ayuntamiento buscando un contrato público. El de Comisiones Obreras que se lamenta porque va a llover y no van a poder sacar el trono de Semana Santa. El anticlerical que celebra la Primera Comunión de su hijo por todo lo alto para que no se sienta desplazado (el hijo, supongo). El que manda de forma airada a la selva al jugador negro del equipo rival, allí en el bar, viendo el partido con su pañuelo palestino al cuello. El que critica la existencia de tantas administraciones y pide subvenciones agrícolas hasta para regar una maceta. El anticlerical (éste es otro) que falsea su domicilio para inscribir a su hijo en el colegio concertado porque mi mujer se ha empeñado y, mira, pues… Alcemos nuestra copa por todos ellos.

07 junio 2011

ERES COMO ELLOS

Eres como aquellos políticos a los que tan abiertamente criticas, si para defender tus opiniones y posturas obvias y ocultas, a sabiendas, los errores de tus correligionarios y/o líderes, y exageras los de los demás; si en esas discusiones desvías el tema por la dirección que te conviene evitando situaciones que puedan perjudicar tus posiciones, o sacas a colación otros que no vienen a cuento por tal de emborronar la argumentación del otro. Si te aprovechas de tu situación para explotar o mentir a tus empleados sobre sus condiciones de trabajo; si perjudicas a tu empresa o compañeros con tu actitud, siendo consciente de ello. Si estafas a tus clientes, prometiendo calidades, plazos o precios que no puedes o no quieres cumplir. Si haces lo imposible por no pagar impuestos. Si aprovechas la primera ocasión para eludir tus responsabilidades y lo primero que se te pasa por la cabeza ante cualquier situación es aprovecharte. Si no colaboras en la medida de tus posibilidades a cuidar todo aquello que es patrimonio de todos. Si no utilizas los cauces reglamentarios para acceder a cualquier tipo de empleo, contrato o servicio públicos, apoyándote en el amiguismo o el nepotismo. Si disculpas y te muestras comprensivo con la injusticia, deseando secretamente que llegue ese electrizante momento en que tú también podrás practicarla impunemente. Si te seduce la erótica del poder cuando te nombran presidente de tu comunidad de vecinos. Si… los desprecias porque los envidias.

04 junio 2011

LOS SUEÑOS Y LA TAZA DE CAFÉ (2): LA INYECCIÓN

Silencio que respira, mudez de habitación habitualmente callada, Los Planetas sonando en algún lugar cercano, quizá un coche. La mano se acercó temblorosa, aferrándose a la cerviz recién golpeada, restregándose torpemente sobre ella, como queriendo borrar el minuto inmediatamente anterior. La voz surgió por fin, agrandándose hasta borrar cualquier atisbo de esperanza:

- Lo viste, ¿no?
- Sí.
- ¿Dónde?
- En la calle.
- ¿Se te quedó mirando?
- Sí -reconoció-.
- ¿Y qué le dijiste tú?
- Nada -contestó, arrepentido de haber jugado tan mal esa opción-.
- ¿Tú lo miraste? –respiraba el aire del salón y espiraba odio. Los tirantes de su frustración le apretaban duro-.
- Sí –susurró desesperanzado-.
- ¿Te vio? –más enfadado-.
- Sí –vencido-.
- ¿Tú cómo estabas? –exasperado-.
- Así –se colocó de perfil, mirando tímidamente por encima del hombro. La parte del rostro que quedó al descubierto recibió la segunda sacudida-.
- Y te vio, claro –descomponiéndose. Acariciándose la mano golpeadora, antes de aferrar fuertemente la enrojecida cerviz con ella-.
- Pero no me dijo nada –contestó aturdido, roto-.
- ¡Y qué te iba a decir, imbécil! Tienes que aprender de una vez que hay personas que se ganan en la vida el derecho del silencio. Salir a la calle para que los demás les digan cosas. ¿A ti alguien te dice algo por la calle? –preguntó recomponiéndose-.
- No.
- Ves idiota, tú todavía no te lo mereces. Pero él sí, él se ha convertido en una norma a respetar, y tú la has incumplido –explicó jadeante-.
- Estaba lloviendo –se excusó-.
- ¡Cállate! No tienes conciencia de la vida pero la tendrás. Yo te daré conciencia aunque sea en inyecciones –parecía satisfecho, por fin-. La próxima saludarás como es debido, ya lo creo que sí.

La mano liberó la cerviz, quedando suspendida en el aire, parecía que hubiese arrastrado con ella todo el oxígeno que circundaba la gacha cabeza. Los oídos comenzaron a percibir un zumbido creciente. Los ojos, la nariz y la boca rozaban con su temblor el vacío más absoluto. Aliento desaparecido que tardaría horas en regresar, como siempre.

La amenaza aún pendía, satisfecha de su miserable poder, propiciando que un escaso aire helado lamiera la piel del cuello, bajo una cabeza que ardía de negras ideas. Todo preparado para recibir el último golpe: el escalofrío, los zumbidos, la mirada torva fija en la estúpida figura sobre el televisor. Todo preparado: la lengua presionando con fuerza el paladar y los ojos que se cierran, fuertemente apretados, para reprimir el incontenible vértigo de mearse encima. Hasta que, finalmente, unos pasos comenzaron a alejarse, dejando tras de sí un suspiro de trozos de alma machacados. Lo intentó, pero no pudo desaparecer.

03 junio 2011

LOS SUEÑOS Y LA TAZA DE CAFÉ (1): EL MAGO

“El hombre de los trucos fáciles me pide tiempo”, tarareo. Pide tiempo y muestra una gran sonrisa, extendiendo las palmas inmaculadas de sus manos ante el público. Después abandona momentáneamente el escenario, pensativo, mientras suena “Más difícil todavía” de Lapido. Al poco vuelve, tratando de acallar con suave ademán el murmullo de un público que ya piensa en otra cosa.

   Al principio nos daba pena que su artificiosa magia quedase tan al descubierto, guardábamos silencio y aplaudíamos quedamente. No sabíamos si hacíamos lo correcto, ya que a algunos se nos antojaba esa actitud un poco cruel. Era como contemplar a un pobre hombre desnudo sin que fuese consciente de ello. Manteníamos una perfecta mentira comunitaria que, lo mismo que nos avergonzaba, nos unía en cada sesión con un extraño lazo de incierta esperanza.

   Posteriormente, cuando descubrimos que sabía que habíamos descubierto sus trucos pero que le daba igual, que sólo quería permanecer en escena el máximo tiempo posible, nos exasperamos, gesticulamos, nos enfrentamos entre nosotros, le hicimos gestos de desaprobación que obvió, y luego nos  callamos, como niños que éramos.




Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".

31 mayo 2011

PASTEL

El patio interior esparce un olor como si un pastel gigante estuviese creciendo para engullirnos a todos. ¿Es eso esta crisis, nos ha engullido un pastel desproporcionado?

26 mayo 2011

PELIGRO: DISGREGACIÓN DEL REBAÑO

Llama la atención la mala fama que están tomando los acontecimientos del 15 M entre algunos sectores tras las elecciones autonómicas y municipales. Resulta inquietante constatar que el único valor real que muchos les concedían era el de servir de azote a la derecha en su previsible ascenso electoral. Lanzar las mismas piedras de siempre contra los mismos sin mirar en ninguna otra dirección. Ser un ente completamente ideologizado en pos de una postura concreta, que muchos apoyarán o no, pero que todos nos sabemos de memoria. La del voto útil laminador, que sostiene que pensar por ti mismo es un lujo innecesario que te puede llevar a conclusiones incorrectas; la que viene a decir: apoyemos siempre a los partidos de izquierda (sobre todo PSOE, claro), porque la derecha será peor; porque las tropelías o errores que llevan a cabo los primeros son en contra de su alma pura mientras que los segundos las cometen porque está en su naturaleza; sígueme durante 850 años porque al final del túnel veremos la luz.

A mí me sorprendió la emergencia y propagación de este movimiento como al que más; no me pareció teledirigido, y no pienso que haya beneficiado al PP, quizá a Zapatero, a nivel personal y en un primer momento, liberándolo por unos días del foco inmediato de las críticas (por lo visto si eres el Presidente del Gobierno durante siete años tienes algo que decir), al decidir ir a la esencia de las cosas profundizando y repartiendo las responsabilidades entre todos los poderes que mantienen maniatada a la sociedad. Se les recrimina el éxito electoral del PP como si ellos tuvieran la misión de despertar a un adormilado y decepcionado electorado de izquierdas; de ser dique frente a la derecha en favor de una izquierda que juega con la misma baraja y que, de igual modo, se complace con que nada cambie realmente; eso sí, mirándote con gesto de circunstancias, porque ya sabes, las cosas son así, vótame y veré si puedo hacer algo.

La lectura que se puede sacar de todo esto es que para unos y otros eres un soñador o un inadaptado si planteas a las claras tu escepticismo frente a un sistema que ningún político parece querer cambiar, acaso retocar para acercarlo a sus intereses y después (siempre después) ya veremos. El que trate de ordenar por escrito y manifestar la absoluta desilusión y pesimismo a que se ha visto finalmente abocada buena parte de la sociedad a estas alturas del juego, el que se atreva a reivindicar el papel del individuo más allá de ser pieza convenientemente cuadriculada y acotada en su pensamiento, es urgido a seguir como espectador o a tomar partido dentro de los parámetros de este caduco y mentiroso sistema, que asume como parte inevitable del mismo las más ruines manipulaciones. Guardarse el papelito que pretende leer en el bolsillo y seguir mirando alelado cómo otros tiran el dado; o largarse y ponerse a jugar con su móvil. Esta situación ha retratado a mucha gente, no sólo políticos, cuya complicidad con el status quo es evidente: periodistas, tertulianos y otros superhéroes han atacado o defendido los acontecimientos conforme pasaban los días según pensaban que podían favorecer o perjudicar sus intereses. Ha sido, en ese sentido, un desnudo colectivo que, y esto es lo peor, no ha ruborizado ni por un segundo a los implicados. Con toda su confusión, creo que ha sido un necesario toque de despertador, un grito limpio en un territorio sucio. Ojalá quede algún rescoldo.

24 mayo 2011

HORMIGUITAS BIPARTIDISTAS

Es curioso que la mayoría de los demócratas vean como un serio deterioro del sistema el hecho de que gobierne otro partido que no sea el suyo. Ven ajenas a ellos las críticas a la partitocracia, desde su posición gorrita y banderita en ristre, y sólo admiten los errores del bipartidismo cuando la balanza cae del otro lado. La política ya no es el arte de la manipulación es simplemente manipulación descarada y pagada de sí misma. Han sustituido, con la resignación de la sociedad, el fomento de ese ciudadano comprometido, exigente y libre, fundamental para el sostenimiento de cualquier sistema democrático que no pretenda ser una vulgar pantomima, por otro ideologizado e hincha, que vocea los defectos del oponente y esconde los de su partido (y digo yo, si disimulas y disculpas malas artes de otros es porque tú eres perfectamente susceptible de llevarlas a cabo alguna vez). Pequeñas hormiguitas que apuntan con su ventilador a la hormiguita de enfrente, dejando un espacio que debería fortalecer al conjunto totalmente tergiversado y sucio. Yo pensaba que la ideología de las personas surgía de su modo de ver la vida, de su experiencia, de sus valores; lo último que me esperaba era que tras treinta y cuatro años de democracia esta ideología pudiese estar tan teledirigida y compartimentada. Pero así es en cualquier ámbito, como esos periodistas-tertulianos adaptables a todo, entrenados para cargar las tintas en lo que hace el partido opositor y relativizar los desmanes del propio. Atacar a degüello al rival y pedir pruebas o sentencias judiciales cuando el atacado es de su cuerda, o más bien él de la del atacado. Dejando así, desasistida de referentes fiables y rigurosos a una población que, como digo, se han esmerado en entrenar para que tome partido bastamente y utilice graciosamente las mismas técnicas demagógicas que ellos, cuando charlan mientras toman un café. Es como estar ligera y suficientemente maniatado durante años, con alguien en cuclillas a tu lado susurrándote mentiras varias horas al día, hasta que las asumes y las transmites (ven, toma tu cuerda). Pero, ya sabéis chicos, el mando a distancia es el ejemplo más grande de democracia.

Es vergonzoso y paralizante que la corrupción aparezca en las listas electorales, pero es aún peor que encima gane, probablemente porque la gente tiene la certeza de que el que viene detrás es siempre “el otro”, y que cometerá los mismos o parecidos delitos. Nada más desalentador que el “pero los otros son peor” que, ciertamente, esgrimimos en este país desde poquitos años después de la llegada de la democracia. A pesar de mi amor por las palabras, hace mucho que sueño (si hemos de vivir dentro de este sistema) con una democracia numérica, de valores contrastables, de datos fríos y aspecto de informe: elegir a quien proponga hacer más hincapié en tal o cual partida. Las diversas políticas, los principales campos de inversión y su gestión deberían estar claramente definidos desde hace años, si leemos los puntos principales de los programas electorales. Salvo temas puntuales, el desarrollo de una comunicación político-ciudadano si se quiere hasta aburrida, pero basada exactamente en qué queremos hacer en un período determinado y hasta qué punto exacto lo hemos hecho. Esa persona sonriente y con prisas que llama a tu puerta sin cesar hasta que abres (sin ni siquiera sentir la necesidad de apagar el motor de su coche), para pedirte que le concedas el poder durante cuatro años para solucionar tus problemas, es alguien a quien el ciudadano contrata (resolución y gestión a cambio de confianza y poder). Todos firmamos un contrato invisible al nacer que nos obliga a cumplir una serie de requisitos y normas de convivencia, a aceptar una serie de imposiciones, la mayoría de las cuales dejamos organizar a los políticos en nuestro nombre (¿qué mayor depósito de confianza que ése?). Éstos se deben, por tanto, a las personas que han depositado en ellos esa confianza (y dinero, porque, como dice esa Constitución con la que te pegan en la cabeza cuando les conviene “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Aunque, ahora que caigo, esa misma Constitución proclama que “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política”), que finalmente, queramos o no, somos todos, y no al revés. ¿Si deseas que el PSOE o el PP gobiernen los próximos cien años, eres realmente demócrata? Qué poco sentido del humor tengo.

20 mayo 2011

MENSAJE EN UNA BOTELLA (13)

JENS LAPIDUS “Dinero Fácil (Trilogía Negra de Estocolmo I.)” (“Snabba Cash”, 2.009). Traducción de María Sierra.

Una novela palpitante, muy pegada a la calle, tanto a la realidad que narra como al escenario en que se desarrolla (Estocolmo). La acción fluye con rapidez, bulle como la mente de unos personajes obligados a pensar rápido. Por eso la sensación de vértigo, de acontecimientos que se precipitan, siempre está presente, mientras la historia que se nos cuenta va tomando forma a nuestro alrededor a través de sus ramificaciones. Todo esto se lleva a cabo mediante un estilo directo y coloquial, muchas veces seco y expeditivo, casi de informe. Con la presencia de un narrador omnisciente e infatigable que nos abre todas las puertas y levanta todas las alfombras, atiborrándonos de información (en mi opinión el defecto más reseñable), utilizando para ello frases cortas y descripciones eficaces. Cada capítulo se centra en un personaje, que irremediablemente va atando su destino al de los otros, ante la atenta mirada del lector. Así asistimos a su crecimiento, ayudados por la somera exploración psicológica que el autor expone como visitas guiadas a su retaguardia. Así se va conformando una radiografía de la cara oculta de la sociedad sueca, y colocando las afiladas piezas de un oscuro rompecabezas sobre todo eso que mueve el mundo: ambición, amor, violencia, poder y supervivencia. Como ocurre en tantas novelas negras, la intriga se ve venir, no ansías volver al libro por conocer el desenlace; sabes que todo encajará de determinada manera, pero lo que atrae es la sensación de vivirlo y olerlo a pie de calle. De entre la dureza que transmite, la espátula de Lapidus rasca esquirlas de cotidianidad, humor y ternura que humanizan, aligeran y se agradecen. La segunda parte de la trilogía (“Nunca la jodas”) se publicó en España en 2.010.

19 mayo 2011

EL SEMÁFORO

El semáforo se puso en verde y Blanca detuvo sus tacones en seco, consultó la hora en su móvil y miró al cielo. Algo le trajo a la memoria su etapa de directora en la sucursal bancaria de la que fue trasladada a otro puesto más discreto, en otra ciudad. Pensó en las colas, en el barullo tras la puerta de su despacho, en la cantidad de préstamos que había concedido, o más bien vendido; cuántas veces había despertado la avaricia de ingenuas parejas de trabajadores alentándoles a pedir más dinero del necesario para pagar su vivienda; a no quedarse cortos, a no ser tontos: ese poquito para unos muebles buenos de verdad, ese coche que te gusta, ahora es el momento. Tú piso está valorado actualmente en casi trescientos mil euros, no habrá problema. Actualmente todo era más aburrido y triste, con tantas vueltas y tantas exigencias para dar un préstamo, sólo habían concedido uno desde que ella llegó a la nueva sucursal, hacía más de seis meses. Antonio estaba justo detrás de ella, despistado, oliendo su perfume, pensaba en lo cuesta arriba que se había puesto todo, le habían despedido y su mujer estaba en el alero. Para colmo tenían la doble carga de la hipoteca de su vivienda y la del piso que compraron en aquella calle sin salida, al norte de la ciudad. Tal como iba la cosa parecía un negocio seguro (era la segunda vez que lo hacían), pero sus intentos de pasárselo a otro comprador antes de formalizar escrituras por unos cuantos miles de euros y santas pascuas habían fracasado. El banco pronto se quedaría con él, ni alquilándolo podían hacer frente a los gastos. Adiós al cole privado de la niña, al coche nuevo, etc. Laura miraba su reloj justo al lado, parecían respirar al unísono. Ella, por superar el límite de ingresos, no había podido acceder a las promociones de viviendas de protección oficial que se ofrecieron en su ciudad. Finalmente se vio obligada a comprar un piso a un precio excesivo, cosa que la atenazaba, a pesar de que el director del banco no hiciese más que tranquilizarla, hablándole de valoración, estabilidad, mercado y cosas que era casi imposible que ocurrieran. Ahora, en paro y a punto de agotar la prestación por desempleo, sabía que perdería su hogar en pocos meses y estaba mirando posibilidades de compartir una habitación. Álvaro, cerca de ella, escuchaba por sus auriculares cómo en una tertulia radiofónica alguien declaraba que la juventud tenía que mover el culo, que no podían esperar que les echasen las cosas por la chimenea. Álvaro imaginó entonces una chimenea ardiendo y apretó la carpeta con los currículum que llevaba repartiendo desde que hace un año terminase su carrera; esa carrera que cuatro años atrás tenía tantas salidas que parecía increíble que no la hubieran estudiado cuarenta y cuatro millones de españoles. Patricia, situada detrás de él, le miró el cuello, después la carpeta. Se preguntó si sería un vendedor de cualquier producto, de esos que tienen que morir cada día recorriendo las calles para conseguir ganar un pellizco para subsistir. Inconscientemente suspiró, cerro los ojos y agradeció en silencio a su tito Armando que la hubiese colado en la administración a través de aquella fundación del partido. Juan Ramón, autónomo sin derecho a prestaciones, y con un negocio de instalaciones finiquitado hacía más de dos años por la cantidad de impagos que había padecido, llegó el último a la fila, apretaba en su mano derecha la bolsa con el pan y algún dulce que se empeñaba siempre en llevar a casa de sus padres, donde almorzaban él y su familia tres veces a la semana desde hacía un año. Pensaba en silenciosos almacenes llenos de billetes resecándose, en pisos vacíos desmoronándose.
El semáforo se puso en rojo y todos cruzaron con mayor o menor prisa, preguntándose qué ponía en las pancartas que una multitud portaba en una plaza cercana.

18 mayo 2011

España 17 de mayo de 2.011

Mientras bajaba las escaleras, sintiéndome señalado y culpable, pensando en un lugar donde esconderme, deseé con todas mis fuerzas que al salir a la calle hubiese estallado una revolución.

17 mayo 2011

PASOS DE BAILE

La cosa es acceder a la pista de baile, ya sabéis, pasar a la acción en serio, dar un paso al frente y esas cosas. Ser uno de ellos. Mientras estás berreando por cambiar el mundo todos pasan de ti, te miran resoplando, llega un día en que dejas de tener gracia y te empiezas a hacer pesadito. Como un friki algo anticuado: el tío entrañable que abre la boca y allá va. Entonces te van encajonando, apartando. Te condenan a llevar siempre el agua, compañero. A descargar camiones con una acreditación gigante del partido en el pecho; a vender más tacos de lotería que nadie; a colgar los cuatro carteles, rodeado de voluntariosos hijos de militantes que ya se quedan en su casa viendo Telecinco. En los días señalados eres el de la mancha de sudor en los sobacos, el del nudo de la corbata torcido, el que gesticula y discute con su mujer en público, el de “déjame a mí, que tú no sabes colocar el altavoz”. Pero un día todo cambia.

Al principio cuesta, hay que reconocerlo, acceder a la pista no es fácil amigo. Hay que escurrirse entre el público, soportar codazos, meter alguno; pisar y que te pisen; aguantar impávido algún exabrupto de uno que no se entera de nada, esas cosas. Pero una vez al borde, en primera fila, sólo hay que tener un poco de paciencia y terminas dando el pasito y bailando con alguien. Que quede claro que nadie nace sabiendo, aunque algunos lo parezcan. A veces pisas a tu pareja, o avanzas en dirección opuesta a la suya, o cambia la música y te sorprende a contrapié, o termina la pieza de pronto y eres el último en aplaudir. Pero con el tiempo, a poquito que pienses, vas cogiendo sentido del ritmo. Te dejas llevar y te mueves como una pluma, recorres la pista con soltura, te sueltas de tu pareja, la atraes, ella a ti, os intercambiáis, que es lo más divertido (aunque hay que estar muy pendiente de no fallar, ¿eh?): ahora bailas con un periodista, mañana con un compañero, el otro con un rival, pasado con un empresario y después con un artista; o un tertuliano, o uno que era okupa, o un imputado, o un diputado de esos que no te acuerdas nunca del nombre. Genial. Bailas, vas de acá para allá, cambiando de pareja, como digo, sin desentonar; haciendo equilibrio, cabeceando, objetando levemente, aplaudiendo, comprendiendo, admitiendo y sin dar la nota. Y, esto es importante, si un día la cosa se pone rara (no digo fea de verdad, sino rara, un poquito imprevisible), te colocas otra vez al borde de la pista. Tú verás cómo te las compones para ello: te echas a la calle, te indignas, firmas un manifiesto, denuncias a la banca en el primer juzgado o… Seguro que algo se te ocurrirá.

14 mayo 2011

EL TIQUE (2)

“Sí, gracias. Al final nos han escuchado a los de la asociación. Ha costado pero por fin… Sí, ja ja ja, me han dicho que me compre un traje, ja ja ja, de todas formas me hacía falta uno… Sí, y que tenga muchísimo cuidado en guardar el tique y el cargo en la tarjeta, que los otros están ahora queriendo aprovechar cualquier excusa para tergiversarlo todo y crear confusión... ¿Que ya hablo como un político?, no hombre, me refiero que los otros quieren levantar toda la mierda que puedan… Sií, de eso ya me han dicho que vamos a hablar seriamente, que vamos a sentarnos, pero cuando pasen las elecciones. Yo a lo mejor salgo y todo, tu madre está superilusionada, y tu hermana, que está a punto de terminar la carrera… Sí, sí, el puesto décimo está en el aire… Nooo, no voy a participar en mítines, sólo tengo que hacerme la foto de vez en cuando, asistir a actos, que me vean, mejor, tampoco hay que complicarse tanto, y yo, de todos modos, no soy político. Yo les he dicho, si tengo que ir voy, ja ja, yo no me amedranto por nada. El trabajo mío importante se centra en la asociación, ya sabes. Precisamente pasado mañana tenemos una reunión muy importante, me gustaría que estuvieses. Hay que actuar rápido, los otros ya vinieron ayer y estuvieron hablando con los vecinos en la calle, la primera vez que los veo por aquí, ja ja ja… Ya, los otros tampoco, pero por eso estoy yo ahí. Me querían doblegar con mentiras, darme unas migajas, pero yo he tenido más aguante, al final les he convencido, les he cerrado la boca y han escuchado todas mis propuestas y nos vamos a sentar en serio cuando pasen las elecciones… No, en el programa no va nada porque por lo visto lo confecciona una comisión técnica del partido, pero eso no… ¿Qué vuelvo a parecer un político?, mira que te doy, ja ja. Yo voy de independiente. Que digo que el programa viene hecho desde arriba, lo hacen los técnicos, que valoran todas las posibilidades, ya sabes. Lo importante ahora es que los otros no avancen, cortarles el paso, esa es la consigna… ¿Lo que decían de Pedro, el candidato?, eso hay que demostrarlo hijo, hasta que no haya una sentencia sobre la mesa nosotros a lo nuestro, esa es la idea que nos transmitió el secretario provincial en la reunión, el otro día, allí estábamos todos. Nosotros chitón y que los otros berreen, ya les sacaremos algo… Hasta pronto hijo… yo también.”

12 mayo 2011

ALAS

Me reinvento para ir a tu encuentro.
Recupero piezas gastadas que te gustaban.
Sustituyo las que faltan con remiendos.
Al acercarme, veo tus alas batir.

11 mayo 2011

MENSAJE EN UNA BOTELLA (12)

VÍCTOR COYOTE “Dos años luz y cuarto”(2.010)

Víctor Coyote recorre la madurez abundando en su línea de compositor libérrimo, exento de gravedad; que juega con los estilos resultando a veces incluso paródico (por momentos me recuerda a La Romántica Banda Local). Parece dejarse llevar por las canciones que van surgiendo y lo que éstas pidan. Temas vivaces, revestidos con gusto e ingenio, en los que apetece escarbar. Reflexivos y confesionales a su manera, cargados de humor, mordacidad y agudeza en su vistazo a lo cotidiano. Números de cantautor iconoclasta que conviven con pop inmediato (también irresistible, ahí está “Joven de cuello vuelto”); y momentos como la sinuosa “¡No pienso!”, no lejana de cierto Nick Cave, o “La zona oscura”, blues primitivo en el que puntualmente mete el pescuezo Tom Waits.

05 mayo 2011

CONDUCTOR NOVEL

Conductor novel de la paz,
ninguna mentira más devastadora,
ninguna promesa más amarga,
que la que ilusiona y esperanza.
Soñador que ensoñaste
a todos los soñadores,
ahora los despiertas
golpeando la mesa desde tu sillón.
Qué arrullador el poder.
Qué molestas las normas.
Qué tentador el atajo no vigilado.
Qué rápida tu adaptación, Hombre-Estado.

04 mayo 2011

02 mayo 2011

FERNANDO ALFARO “La vida es extraña y rara” (Marxophone, 2.011)

Regresa Fernando Alfaro, y eso es siempre motivo de celebración. El albaceteño pertenece a esa clase de músicos que siempre tiene cosas dentro y necesidad de sacarlas. En este disco no alcanza su mejor nivel, pero sigue siendo él mismo y mantiene sus contantes creativas (aún agitadas), lo que para mí, al menos, es suficiente. Vuelven todas sus versiones, la punzante, eléctrica y oscura, más atemperada en esa apropiación del clásico “Tequila” que es “Hijo de Perra”. La emotividad country-folk crepuscular (“El dolor del miembro fantasma”, “Un viaje largo, largo”). La irresistible fuerza de sus estribillos, los detalles bossa que aligeran y redimensionan; la gravedad que es también caricia melódica; o la fragilidad, casi naif, de momentos desnudos que terminan por calar profundamente, como “Extintor de infiernos”. En “Himno del Caminante Kamikaze”, explora mediante constantes aliteraciones las posibilidades sonoras del castellano en la canción pop, algo por lo que siempre ha mostrado interés. En “El último crooner santo, el último lobo” se apoya en el doo-wop, y para “Los héroes podridos” recurre a detalles de barroquismo pop de los sesenta. Por su parte, una producción meritoria, con arreglos prolijos aunque discretos, se esfuerza por enriquecer y ofrecer alternativas; empeñada en evitar a toda costa la caída en lo previsible de un sonido reconocible.
Destacable, claro, ese mundo narrativo suyo (que siempre me ha parecido cargado de significado e incluso veracidad, exento de pose), salpicado de digresiones, turbulentos juegos de palabras, reflexiones, humor negro e ironía; textos pergeñados con la tele puesta, confesionales, con el desgarro incrustado en la delicadeza, hermosos en su sencillez.

29 abril 2011

GUADALUPE PLATA "EL BLUES ARDIENDO EN LAS VENAS"

Si quieres ubicar la inspiración e influencias de la banda ubetense sólo tienes que visitar su My Space: ellos se conocen mejor que nadie. A mí lo que me atrae irremisiblemente de ellos es la intuición, el nervio, el estado de alerta que estimula cada composición y cada concierto. Su imperfección, esas aristas que se liman para brotar otra vez, la eternidad de su promesa, los cabos sueltos, el rastro, el temblor subterráneo de su sonido: la búsqueda, en definitiva. Se suben a una idea sonora para algunos estancada, pero que, pienso, no tiene principio definido ni final a la vista: crece y profundiza en su crudeza, transmite como pocas; y, quizá por eso, no dejan esa sensación de viaje terminado que muchos grupos noveles ofrecen nada más mostrar su tarjeta de presentación. Caminos sinuosos, pantanos, tiendas de amuletos, desiertos, oscuro rockabilly en la radio, bares de mala muerte, carreteras perdidas, viajes extraños (no hagas auto-stop porque no te gustará el coche que se detendrá, lo conduce el tipo que persigue tu música desde el principio de los tiempos). Guadalupe Plata siguen la senda de los que reinventan una tradición que quema en sus corazones añadiéndole ruido y tensión; pero partiendo, desarrollándose y enroscándose en su esencia. Respetando sus silencios, el gastado mapa de sus subidas y bajadas. Acordes retorcidos y ensimismados que conforme se recuecen se extienden. Base rítmica latiendo en telúrico trance. Punto de ruptura, punto de fuga, ritmo y sonido sensual y ferruginoso que envejece por segundos y despierta eléctrico y lacerante. Quejido, aullido. El blues ardiendo en las venas.

28 abril 2011

DELIRIO

El otro día soñé que la derecha gobernaba desde hacía décadas en Andalucía, siendo responsable, por tanto, de la vergonzosa y maloliente degradación de la Junta. Sentí cierto alborozo mientras dormía, ya que pensé que pronto se produciría un cambio: la izquierda tomaría por fin las riendas del poder para dar un rumbo totalmente distinto a la situación, marcado por la transparencia y el respeto más escrupuloso a lo público (la consagración de la igualdad, la gran importancia de la sociedad civil, el ciudadano…). A los pocos días, tomando café, relaté mi extraño sueño a un amigo simpatizante confeso del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), y él me tranquilizó, diciéndome que lo que había soñado realmente no era un sueño, que era así, que la derecha era la culpable de todo y que ellos (los de su partido y él, por lo que pude entender) estaban aquí para solucionarlo.

26 abril 2011

FOTO TRAS TU MUERTE

Tus zapatillas unidas a los pies de tu cama,
perfectamente hecha.
Tu pijama bajo la almohada.
El azucarero lleno.
Dos tazas esperando en el fregadero.
El CD inmóvil.
Un artículo a medio subrayar.
El espacio callado.
Aquel olor, resurgido tras devorar
todos los aromas que fueron decayendo.
Esas pequeñas cosas que perdiste
y que nunca encontraste,
aún perdidas, aún expectantes.
La bota de tu pie derecho,
negra y arruinada,
con la mirada clavada
en la luz que se cuela por tu ventana.

25 abril 2011

MENSAJE EN UNA BOTELLA (11)

ABRAHAM BOBA “Los Días Desierto” (Limbo-Starr, 2.011)

Algo en su tono, en sus historias, recuerda ligeramente a un Nacho Vegas (con quien suele colaborar tanto en grabaciones como en directo) menos frágil, menos en el filo. Sus composiciones no resultan tan descarnadas y definitivas como las del asturiano, pero su paleta sonora es más rica y ofrece una propuesta muy sólida musicalmente. Este su tercer disco es un trabajo excelso; las canciones abren las ventanas de par en par y respiran hondo, recreando unas sonoridades cada vez más emocionantes (a las que sumar un destacable trasfondo de desasosiego), tanteando un resplandeciente espacio propio. Cuidadas sinfonías pop que recogen pulidos textos de media sonrisa y reflexión, recibiéndolos en su seno con acariciadora fluidez.

19 abril 2011

EL TIQUE

Qué divertido la otra noche, ni te lo imaginas; qué frío hacía. Tiramos sin querer al contenedor de papel el tique…, sí el contenedor azul, el amarillo es el de los envases y el plástico. Pues eso, tiramos el tique sin darnos cuenta y al rato tuvimos que bajar a buscarlo para poder devolver la cafetera que compramos, esa que te dije. Qué frío hacía, yo hecha un desastre, en chándal y menos mal que me dio por ponerme los guantes, sosteniendo como podía la tapa, que pesa lo suyo, ¿eh?; y Luis encaramado, con un cabreo, ja, ja. Casi se tiene que meter dentro. Con una mano trasteando y con la otra alumbrando con la linterna, y yo: que como se te caiga la linterna vas a ver, je, je, sí…, y a mí que se me iban a congelar las manos. Al final lo encontró…. Sí, yo creo que tardamos más de un cuarto de hora. Y yo allí toda cortada, ja, ja, con una cola de catorce o quince sin techo de esos, esperando para rebuscar lo que fuera para taparse. Ja, ja, esos sí que tenían frío… No, no, a ninguno se le ocurrió ayudarme a sostener la tapa, todos allí callados, murmurando… No, no me decían nada… No, no me dio miedo, estaba tan obsesionada con lo del tique que ni caí en que podían ser peligrosos… La policía pasó un par de veces pero no decían nada. Ja, ja, yo le decía a Luis: seguro que piensan que hay un pordiosero en el contenedor… Ja, ja, y él mandándome a callar, siempre tan mirado. Sí, esos van a su aire, medio borrachos siempre, ja, ja. Mejor para el frío… Vale, te llamo, hasta pronto… Yo también te quiero mamá.

18 abril 2011

POLÍTICO

No, no quiero que establezcas mecanismos.
No, no me hables de oportunidad.
No me muestres el escenario actual.
No relativices ni matices mi libertad.
No pisotees grandes palabras.
No diseñes hojas de ruta,
ni nos marques plazos, sine díe.
No apeles a mi paciencia:
ya no quiero ser sabio, por ser paciente y comprensivo.
No me cuentes más lo de tus competencias.
No acotes mi esperanza,
en los términos que disponga la ley.
Por favor, por favor, no actives medidas;
No nos empaquetes.
No plantees la necesidad de valorar
la posible puesta en marcha a corto plazo:
Me estoy durmiendo.
No me transmitas por los cauces debidos.
No regules mi voz, déjame hablar
antes de pasar a evaluar el impacto de mis palabras.
No suavices el gesto petrificado del comité.
No quiero ver tu baraja de propuestas;
no sonrías al separar tus manos, al mostrar tus mangas.
Suenas hueco en las distancias cortas,
Hueles a nada.
No emprendas acciones,
no remuevas, no promuevas,
no impulses actuaciones,
no toques nada.
Sólo quiero la verdad. De una vez.

15 abril 2011

MERCEDES FERRER, GRANADA 14-04-2.011

Mercedes Ferrer siempre ha estado ahí (incluso ganó un Villa de Madrid en 1.985, cuando eso significaba algo), pero, por alguna razón, siempre ha estado algo desubicada en el mercado: las modas independientes pasaban a su alrededor sin que ninguna le ofreciera asiento (y menos si ella pasaba de montarse). Sus discos, sobre todo por sus producciones, más bien parecían enfocarse en pos de una comercialidad de pop adulto, bruñido y sofisticado, pero que limitaba la intensidad de muchas canciones que en su momento pasaron con demasiada ligereza por nuestros oídos. El éxito mayoritario, que hubiese dejado grandes temas en la memoria colectiva, también le fue esquivo. El tiempo pasado la ha convertido en una artista felizmente nómada y desprejuiciada. Una mujer eléctrica y tenaz en su vivencia artística, con una voz que sigue tan bella y cautivadora como siempre; pero que deja más poso, levemente rasposa, acariciadora. Su último trabajo, “Travesía”, editado en México en 2.009 y que permanece inédito en España, me parece su mejor disco. La música acompaña, acoge con sobriedad y estilo, matiza y deja respirar unas composiciones que saltan con naturalidad de su pop de siempre al jazz o el bolero, con subrayados de blues. Lúcidas todas; tan reflexivas como apasionadas y hasta desgarradas por momentos. Música emocionante y contenida que sabe guiñarte el ojo. Anoche, en el salón de actos de la Facultad de Ingeniería de la Edificación (antigua Aparejadores) de Granada, acompañada de su guitarra eléctrica y el apoyo de Enrico Barbaro (más que un bajista), liberó todo el manantial que guardan sus canciones. Comunicativa, carismática, con esa sonrisa que estalla en su cara, recorrió ampliamente “Travesía” y tocó temas señeros de su repertorio como “El Golpeador”, “El Árbol de la Magia”, “Tengo Todas las Calles”, “Eres un Imán”, “Fantasía” (el tema que interpretaba con Bunbury en “Freak Show” de 2.005), “Guitarra Mística”, su habitual versión del “Come Together” de Lennon o “La Media Vuelta” de José Alfredo Jiménez. En este enlace podéis conseguir "Travesía".

11 abril 2011

Cosas de Cioran

“¿Cuándo inicia su decadencia una civilización? Cuando los individuos empiezan a tomar conciencia; cuando no quieren seguir siendo víctimas de los ideales, las creencias, la colectividad. Una vez despertado el individuo, la nación pierde su esencia y, cuando todos despiertan, se descompone. Nada hay más peligroso que el deseo de no verse engañado. La lucidez colectiva es una señal de cansancio. El drama del hombre lúcido pasa a ser el de una nación. […]
Los niños han de llegar a ser por fuerza personas que crean en algo, que se adhieran, que sean suficientemente inconscientes para considerarse parte de una nación, que sientan gozosamente la necesidad de equivocarse con la participación y las pasiones. […]” E. M. Cioran.

09 abril 2011

GRISURA

Grisura, precipicio de lejanos lagos cerúleos, diáfana en su fulgor, se mesa los cabellos
Grisura es pequeña y ofrece amuletos en una calle que palpita a sus pies
Nadie mira de reojo como ella
Grisura cándida y amable, trampa, punto y aparte
Vende, envolvente; viento que enreda, borde cortante
Grisura llama desde su pecho caliente a todos los pájaros rotos,
E irradia contradicciones a sus amantes
Es el sol de la oscuridad, nuestra virgen armada y vigilante
Un día, en mi juventud, la sorprendí pescando en las ruidosas aguas de mi alma
Nadie se lleva el dedo a los labios como ella.
Grisura era mi referencia de la pureza, la mirada más buscada,
La fiel vendedora de sueños sin cortar
Grisura provocará el deshielo en tus ojos, te esperará todas las mañanas
Sonrisa en mano, presta a disparar
Te llevará en la cuesta arriba y te empujará en la cuesta abajo
Grisura, pequeña luna, mis temblores calmarás
Grisura, pequeña diosa, ¿me vendrás a visitar?
Grisura, pequeña florecilla, lo contaste todo, ¿verdad?

08 abril 2011

LA OLA QUE VA LAMIENDO EL MURO

El otro día vi en La 2 de Televisión Española la película alemana “La Ola” (“Die Welle”), dirigida en 2.008 por Dennis Gansel: me resultó apasionante. En el filme, basado en hechos reales, durante un seminario dedicado a las dictaduras, un profesor propone a sus alumnos un experimento como medio de reflexión y acercamiento a la idea: introducirse en situación mediante la creación de una especie sociedad autárquica en pequeño. El resultado es estremecedor, y deja un doble interrogante crucial sobre la mesa: quién no quiere la libertad, y qué razones conducen a esa decisión.

Independientemente de posicionamientos políticos o incluso religiosos concretos, está claro que hay muchas personas para las que la libertad es prescindible o como poco perfectamente negociable; no es algo fundamental en sus vidas, estando dispuestas a renunciar a ella a cambio de seguridad, tanto física como económica. Aceptan vivir limitados porque les va bien así, y, llegado el momento, no se van a parar a pensar en los derechos o necesidades de su vecino. Como mucho tratarán de convencerlo y atraerlo a sus planteamientos y, finalmente, de someterlo; colaborando en muchos casos para ese fin sin ningún tipo de reparo; ya que, y ese es el drama, para que la cosa funcione armoniosa todos deben prescindir de su libertad.

En la película pasa algo parecido; además, se pone el acento en cómo se sienten integrados en el grupo alumnos que arrastran problemas de adaptación por diversas razones: apartados por sus compañeros, pertenecientes a minorías étnicas, faltos de referentes familiares, inmersos en complejos y traumas de diversa índole, o simplemente desorientados. Y que son los que tienen una personalidad más desarrollada y un entorno familiar más progresista los que antes abren los ojos y se desmarcan del asunto: los que claman por la propia personalidad y capacidad individual de decisión como fundamento de una sociedad sana. La mayoría de los alumnos sacrifican gustosamente una libertad que no llena sus vidas ni les proporciona ningún estímulo ni empuje ante la necesidad satisfecha de pertenecer por fin, de engrosar un grupo en el que se van a sentir apoyados y defendidos. Vestir igual, actuar igual, pensar igual, les alivia en su perdido deambular por una sociedad plenamente desarrollada que aún expurga su sentimiento de culpa y abomina más que ninguna de cualquier forma de totalitarismo; les permite encajar y dota a sus vidas de un sentido que de otra manera no tendrían. Sentirse plenamente identificados con algo, tener un sólido referente al que seguir sin vacilaciones (ellos, que se han pasado su corta vida dudando y vacilando, encontrando precipicios a cada paso), unas pautas siempre marcadas por otros. La presencia paterna de un superior que les guía por el camino de la verdad, sumiendo sus conciencias y capacidad para la (bendita) duda en un narcótico sueño. La disciplina los acoge, los droga. Y es que vivir en libertad no debería ser esa especie de proclama ultraliberal del “sálvese quien pueda” que todos los que ejercen el poder finalmente han hecho suya. Ni los mercados se regulan solos ni la sociedad, y resulta lógico pensar que ésta debe formar al ciudadano precisamente para eso, para que se desarrolle en libertad sin tener que pasarse la vida dando vueltas cargando con un saco de carencias.

Al principio de la película, el profesor pregunta a los alumnos acerca de las situaciones que favorecen el desarrollo de las dictaduras, estando el de la insatisfacción política, el paro o la crisis económica entre los principalmente esgrimidos. Es inevitable pensar, sin ir más lejos, en fenómenos como Jesús Gil, Berlusconi o Chávez. Preguntarse hasta dónde ha de llegar el descreimiento político y la frustración de la gente para dejarse llevar por tipos así. Sentirse arropados y seguros bajo su manto. Y es, claro, absolutamente alarmante la frivolidad de la política actual (la española en particular), la dejadez de aspectos cruciales; y, sobre todo, la inconsciencia con la que fomentan esa frustración entre la población. La granítica y opaca partitocracia que crea privilegios y ha conseguido que, en cierto modo, sea el pueblo el que se deba a ella, el que trabaje para ella, y no al revés. La corrupción soslayada, la sensación de que en tu tierra nace y crece una casta llamada desde la niñez a tener una carrera o al menos un puesto de trabajo asegurado, mientras que tú tendrás que dar mil rodeos y machacarte para llegar a donde lo hizo sin esfuerzo el que está a tu lado en la barra del bar, con su traje y su discurso moderado. Paladines de la comedia sin fin, de lo políticamente correcto, esa forma de articular un discurso vano y previsible, aceptable e incluso plausible para muchos. O como aprender de los prebostes del partido a remangarse los pantalones para caminar durante años por el fango y que funcione. No vislumbro un futuro dictatorial, no soy tan pesimista, pero creo que si desactivas culturalmente a la gente, la atiborras de bazofia y la acostumbras a ver pasar continuamente injusticias por su puerta, el caldo de cultivo que se forma no es el de la respuesta airada y constructiva sino el del abandono silente en oscuros brazos.

Creo que es obvio que la individualidad no está reñida para nada con el sentimiento colectivo. Una persona puede participar, entregarse a un fin común, pero eso sólo tendrá sentido si lo hace desde la libertad y si se le permite y ayuda a desarrollarse en plenitud (como dice la Constitución Española, por cierto), sin miedo a que un día encaje piezas y no nos vote. Es la única forma en la que podrá aportar algo de verdad, sumar. No pasar a engordar esa sala de espera borreguil que, como muy bien se plantea en “La Ola”, no es tan difícil hacer prender.