29 mayo 2006

“DEMASIADO BORRACHO…”

Estimados Psicocamaleones:


Ya nada es como antes, recuerdo a Genesis P-Orridge de Psychic TV bebiendo vino a morro mientras la augusta Paloma Chamorro trataba en vano de entrevistarle y su hijo correteaba por allí. Eran los ochenta y el programa “La Edad de Oro”. Ahora, más de veinte años después, sólo aparece gente bebiendo así, y masivamente, en espacios públicos y lo peor, sin visos de desear un escenario por allí cerca con un grupo actuando.
El alcohol acompaña y aísla, hunde y anima y, últimamente, se ha convertido en una de las grandes rutinas del ocio. El mundo de la música está plagado de vinagres, como todos sabemos, pero no entraremos en el rastro luctuoso del alcohol, no es nuestra intención asustar a la juventud uniforme. Tan sólo recordaremos con cariño a Bon Scott de AC/CD, el sin par Silvio o Janis Joplin con su botella de Southern Comfort. Y aprovecharemos para enviarle a Shane McGowan unos tickets descuento de cualquier bar. Tampoco nos detendremos en los tópicos de la bebida: cosas como “emborracharme de ti”, “amargo licor”, “aquel trago”... Me dan ganas de soldarme a una barra de bar indefinidamente. Como temario de urgencia recomendado para las maratonianas sesiones de botellón/a comenzaremos con “Vamos muy bien” de Obús, “Hermano Bebe” de Siniestro Total o el “Entre Borrachos” de MCD, versión libre del “My Way” vía Sid Vicious. Ante su eructante inmediatez palidece la del tertuliano Ramoncín (“Hormigón, Mujeres y Alcohol”). Para pijos a los que les cueste lanzarse se puede recuperar “El Club Del Alcohol” de Danza Invisible. Me niego a entrar en el farragoso mundo de “Saca el güisqui Cheli” (me viene a la cabeza intermitentemente la cara del alcalde de Granada sonriendo).
Beber, beber. Manolo Tena se hace el duro, “Quiero Beber y No Olvidar”. Qué certero el gran bluesmen Robert Johnson en ese “Drunken Hearted Man”. La Polla Records de “Salve!”, aquel debut tan catártico para tanta gente, fueron sin embargo precavidos ante el líquido elemento (“Txus no bebas tanto, no pierdas la cabeza”). Y es que las mezclas no son recomendables, los suecos Last Days Of April hablan de “Aspirins and Alcohol” y Jorge Cafrune de “Coquita y Alcohol”. No Obstante Dr. Feelgood se quedan con “Milk and Alcohol”, quién lo diría. Serge Gainsbourg habla a través de Mick Harvey de un “Intoxicated Man”. Con el botellón dicen que desaparece la garrafa, lo celebraremos escuchando “Moonshine Whiskey” de Van Morrison. Los mods Brighton 64 no entienden de consejos en “Quiero Beber”, una especie de lectura garajera del “Taxman” de Los Beatles, y los tiernos TCR dicen en “Tengo Que Beber”, que “perder el hígado no está mal si el corazón consigues salvar”… eso es amor señores. Por su parte Robe de Extremoduro se pone reflexivo en “Salir, Beber”. Una nota social, Platero y Tú con “Voy a acabar borracho”, La Banda Trapera del Río y … “Nacido del Polvo de un Borracho y del Coño de una Puta” o “Drunk Divorced Floozie”, un rock´n´roll del pirado de Mojo Nixon. Los beodos cantan: “Borracho” de Los Brincos, “Estoy Borracho” de Morcillo el Bellaco y Los Rítmicos (“Los zapatos blancos están sucios de bebida” ¡qué estilo!). Los catalanes Decibelios se declaraban “Borrachos y Orgullosos”, y José Alfredo Jiménez ponía los puntos sobre las íes, “Llegó borracho el borracho”. Qué mejor lugar para estar bebido que las estrellas, como cantan Smog. Estupendo el tema “Alcohol”, incluido por los Kinks en “The Muswell Hillbillies”, de un sonido que nos recuerda a Tom Waits. Éste se tiró media vida dando la impresión de avanzar por el mundo con un saco de botellas al hombro, además no era hábil para la invención de excusas, sino no culparía a su pobre piano de sus desmanes “The Piano has been drinking (not me)”.... Aunque Kid Koala (por favor no confundir) abunda en el tema con “Drunk Trumpet”. Hay gente que bebe demasiado pronto (The Handsome Family ,“Drunk By Noon”) demasiado jóvenes (histórico el lamento de 713avo Amor en el estribillo de “Cielo Bajo Tierra”: “Porque una niña de seis años bebe más que yo, bebe más que la tierra, bebe más que yo...”), o demasiado tiempo (“3/4 de siglo de borrachera” del grupo del Javier Corcobado de 1.983, los 429 Engaños, incluido en una maqueta de infame sonido). La religión ante todo señor Rouco, tal como dicen Bright Eyes en “Drunk Kids and Catholics”, lírica, brillante y sorprendente banda. Aunque hay quien ya se pasa de la raya (The Palace Brothers “I was drunk at the Pulpit”) o ve connotaciones malignas (qué hermosa guitarra pantanosa la de Bambi Lee Savage en “Demon Alcohol”). Alabamos la sinceridad de Jello Biafra de los Dead Kennedys, tiene un problema que han versionado muchas otras bandas (“Too Drunk to Fuck”). Los Rodríguez por su parte ocultan la realidad en “No Estoy Borracho” (mira cómo me mantengo en un solo pie”). Para que luego digan que Alaska y cía. no se preocupaban por sus conciudadanos: escuchen a Kaka de Luxe en “Peligrosos Sociales” (borracho no se puede conducir por la ciudad)”. El alcohol puede ser una tragedia familiar, John Denver pone el dedo en la llaga y suplica “Please daddy (Don´t get drunk this crhistmas)”.
Poner nombre a tu grupo puede ser un problema, unas copas ayudan a solucionarlo: Dead Chinaskis o Alcohol Jazz, por no mencionar a Kaos Etílico, Delirium Tremens y cosas así de sutiles. Los garajeros neoyorquinos The Chesterfield Kings estuvieron inspirados al titular “Drunk on Muddy Waters” su acercamiento al blues de 1.990.
Entre las debilidades de Josele Santiago estaba también el alcohol, como queda claro en su tema “Afición”, personal adaptación del clásico “Milkcow Blues”. Tal ocurría con el desaparecido Enrique Urquijo, su “Quiero beber hasta perder el Control”, con su aire tex-mex, es una de las más estremecedoras composiciones en castellano que hablan sin paños calientes del alcohol como compañero de desdichas (“Mis lágrimas se mezclan con alcohol”), sin olvidar “El Último Trago” de Chavela Vargas o el alcohol que macera la venganza en “La Cuchilla” de Aterciopelados: pasión asesina pura. Jorge Martínez de los Ilegales es un público y notorio aficionado a todo tipo de bebidas espiritosas, pero éstas no aturden su visión lo más mínimo. En “Caramelos Podridos” nos dejó un preciso retrato de los años salvajes. Por su parte el recordado Silvio le puso Barra Libre a una de sus formaciones. La denominó con un deseo. En “Vodka con Limón” se lanza a rockanrolear, celebrando la vida con su vaso en la mano. Hablando de canciones con títulos de bebidas, el whiskey se lleva la palma (el ron parece que sólo se puede mencionar meneando el esqueleto con rijosa sonrisa). La Frontera avisaban desde la barra de un bar, “Si el Whiskey no te arruina, las mujeres lo harán” (chicas, no abandonen la sala por favor); la vida se disfruta mejor según John Lee Hooker con “One bourbon, one Scotch & one biere”, uno detrás de otro. Mark Lanegan tituló “Whiskey for the holy ghosts” su magnífico trabajo de 1.994, por cierto, uno de los mejores cortes se llama “Borracho”. Cerramos el apartado Whiskey con Thin Lizzy y su versión del tradicional irlandés “Whiskey in the Jar”, aunque también podíamos incluir, según creencia popular, el “Cuatro Rosas” de Gabinete Caligari. Pero en lo que respecta a canciones con nombre de bebida una de mis favoritas es “Ginebra Seca” de Burning. Ya lo decía en gran Rory Gallagher: “Too Much Alcohol”.


Publicado en el portal de humor y cómic "Irreverendos" en mayo de 2.006

2 comentarios :

paco dijo...

Leyendo esto se me ha calentao el hocico y me he acordao del Josetxo Ezponda de las antípodas, Kim Salmon, con su tema "Alcohol" del lp. "Ya gotta let me do my thing". Disco que por cierto descubrí gracias a tí.

Un brindis por esta página!!!!!

Juanfran Molina dijo...

De temas llamados sólo "Alcohol" me decanté finalmente por la de los Kinks. Ya lo dijo Mick Harvey cuando presentó "Come on Spring": Salmon, Kim Salmon.