01 diciembre 2016

LA MÁQUINA INVISIBLE

La máquina invisible
avanza dejándose la vida
y arañando su rastro
con las mil uñas
que raspan su inercia.
Camina
en tenguerengue
bordeando siempre
algo oscuro y desconocido.
Palabras que escribí
anidan en su piel,
conformándola;
superan el olvido
salpicadas con fuerza
desde una indecible
cadena de montaje
mientras otras miles
quedan sepultadas a su paso.
La máquina invisible
vertebra mi alma,
se posa en mi mano,
echa a volar
cuando me quedo clavado,
susurra en mi oído,
calma mis párpados.
Va siempre delante de mí
intuyendo un camino.