11 diciembre 2005

AMERICAN SPLENDOR (Berman, Pulcini, 2.003)

Siento escribir sobre una película estadounidense en el País de los Pensamientos Profundos, pero hoy he vuelto a ver, esta vez en DVD, el filme basado en la vida del funcionario Harvey Pekar, el tipo que se convirtió en un héroe de culto del cómic underground norteamericano de los setenta y ochenta escribiendo guiones basados en su vida diaria, inicialmente ilustrados por Robert Crumb. Aún no he leído ninguno de ellos (desconozco si están editados aquí), pero la película me parece un absoluto hallazgo. Su forma de alternar los personajes e imágenes reales, los actores (el gran Paul Giamatti, mi segundo actor secundario favorito, aquí un gran protagonista), y las viñetas de cómic, transmiten asombrosamente la sensación de estar simultáneamente leyendo las historietas y viviendo la historia de Pekar; permiten entrar y salir de su mundo, distanciarse y acomodarse dentro de sus peripecias. Globalmente acaba ofreciendo un ajustado retrato de la vida tal cual es: absurda, gris, emocionante, dura, alegre, dramática, desesperante. Reflexiona sobre sus convenciones y limitaciones, sus trampas y esas oportunidades que proporcionan chispazos de felicidad. Por otra parte, la música es fenomenal, haciendo convivir a Pretenders y Clash con Coltrane, Gillespie, la banda de Robert Crumb y Marvin Gaye.

La edición DVD no es demasiado generosa en extras, pero contiene un impagable reportaje de la presentación de la cinta en el Festival de Cannes (donde recibió el premio de la crítica internacional) y las sensaciones del auténtico Harvey y familia, en su primer viaje a Europa.

2 comentarios :

E Laso dijo...

Hola Juanfran. Una vez más, felicidades por tu fantástico Blog. Es un placer leerte.

paco dijo...

Hay una recopilación de American Splendor publicada por La Cúpula: se trata de toda (creo) la parte dibujada por Robert Crumb. Lo hicieron coincidir más o menos con el estreno de la película aquí en España (que diría Jorge Martínez)

Cuando quieras te la dejo, aunque es mucho más interesante, para mí y para casi todos los que gustan de leer tebeos, lo que hace Robert Crumb él solito