26 octubre 2012

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¿Cuánto se tarda en pronunciar ciento cuarenta caracteres, diez segundos? No puedo estar tomando café en una terraza con amigos y fabricar frases inteligentes y mordaces cada cierto tiempo para que duren tan poco. Es agotador. Luego no se te escucha entre todo el runrún insustancial circundante y tienes que repetirlas un par de veces, por lo que pierden todo el impacto y, claro, después no te vas a poner a escribirlas en la Red. Encima, su respuesta, su aprobación, dura un instante: alguna risa o algún leve comentario desganado mientras sus móviles no dejan de pitar. Qué desidia, qué forma de desperdiciar el empuje del pensamiento. Creo que todos bajan la guardia cuando apartan la mirada del ordenador.  Entran en el absurdo sopor de toda esa gente que transcurre por el mundo como un fantasma desconectado, sin estar alerta de lo que pasa de verdad. Toda la mezcla de rutina y buen rollo de estos “cara a cara” puede conmigo. Los miro. Cuando llegue a casa les mandaré un correo privado a cada uno comentando esta velada con ironía e indulgencia, si siguen igual los eliminaré (clic). Y después me sumaré al vórtice global, a la verdadera realidad, para tomar el pulso a mundos interconectados que no paran de temblar, sintiendo el tiempo volar entre la fugacidad de fotografías oportunas, risas, mensajes incendiarios, comentarios agudos, insultos, apoyos, o audaces reflexiones cogidas por los pelos. Pero, ahora que lo pienso, no guardo mal recuerdo de aquellos lazos de amistad de antaño. Cualquier tertulia se resolvía con cuatro onomatopeyas y tres opiniones bosquejadas. Colgábamos  nuestras teorías e interrogantes en el aire y pasábamos a otra cosa mientras el tiempo corría que se las pelaba, dejando sin embargo al pasar una leve caricia.



publicado en el nº138 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a las redes sociales.

19 octubre 2012

A ESTE LADO DE LA PANTALLA

De vuelta al pueblo un tractorista me increpa por un adelantamiento. Sin perder mi media sonrisa le hago una leve señal para que cierre el pico mientras contesto al móvil; en esto la guardia civil me obliga a detenerme. No puedo ni plantearme ahuecar el ala. Hay otro coche parado al lado y su conductor me lanza una cansada mirada que yo interpreto como un “bienvenido al club”. Asqueado de tanta curva y tanta pérdida de tiempo, oculto el teléfono y paso de quitarme las gafas de espejo; sin embargo, el poli, lejos de, tomándome por un “sudes”, desconfiar y acercarse lentamente acariciando su arma con disimulo, viene a paso ligero rascándose la entrepierna y, después de desplumarme con la multa, me suelta una bronca que dura más de lo debido; no puedo ni siquiera darme el gusto de llamarle “agente”. Llego con paso apresurado a mi puesto de funcionario en el ayuntamiento con el traje levemente arrugado y soltándome el nudo de la corbata, atravesando una muchedumbre de compañeros uniformados con vaqueros y camisas a cuadros de eterno entretiempo. Es ese típico lugar de trabajo en el que nadie pone una excusa para esfumarse cuando está de más (se limitan a quedarse mirando con los brazos cruzados y los que se tienen que largar son los interesados). Como cada día, llevo mi café americano en vaso de papel; menos mal que ya se han acostumbrado, antes se mofaban, a la vez que se asustaban por la vitalidad que derrochaba. Que les den, ya se ha acabado eso de aparecer con una bolsita de donuts para compartir; me los como pensativo junto a una papelera, observando el tráfico en la esquina más concurrida. Mirando escenas que duran siempre más de lo debido. No como en las series norteamericanas, donde hasta lo más inverosímil termina encajando; con esas miradas y gestos cargados de intención y oportunidad, sus elocuentes silencios, sus frases cortantes, y el ritmo siempre ágil de unas vidas en las que no paran de pasar cosas que duran lo justo, sin todos esos cabos sueltos de tiempo que a este lado de la pantalla se traducen en más años de los debidos.



Publicado en el nº137 de la revista de humor on line "El Estafador" dedicado a las series de televisión.

12 octubre 2012

EL PEZ BANDERA

La vida del pez bandera transcurre entregada al diseño de una sinuosa travesía sin fin, por tal de evitar indeseados roces con otras especies o elementos tóxicos que dejen marcas indelebles en la bruñida y blanca identidad de su aleta superior, esa que a veces brilla tan cegadoramente que rara vez vuelven a recuperar la vista quienes se envuelven en su fulgor.  Excluyente e invasivo, expulsa de su gran boca a infinidad de organismos que tienen su hogar en ella y atrae a sus fauces a otros muchos que quieren tener su casa en otra parte. Sus dientes y su lengua ensalivan complejidades hasta crear una masa uniforme y blanda, silenciosa y unívoca. Siempre jugando con las mareas, dibuja fronteras con una cola a la que llama Libertad. Los peces bandera patrullan su trozo imaginario de fondo de mar sin dejar de mirarse, pero sin tocarse, odiándose en silencio o susurrándose amenazas; pacientes y mentirosos. No se reproducen, son animales milenarios que, obligados a vivir eternamente; a arder y a renacer; pelean a veces entre sí con la absurda ilusión de poder aniquilar al otro (siempre el otro), escupiéndose vidas y  golpeándose con la cabeza, de la que solo caen seres muertos e inermes que un día creyeron en ellos.



Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".

05 octubre 2012

SOLEDAD

“Ya se nota que van más abrigados los presentadores, este otoño viene frío. La del tiempo ya no se pone minifaldas, y mira que está guapa; lástima que salga tan temprano, si no toda la gente se quedaría prendada de ella en las televisiones del centro comercial. Qué tranquila es la mañana, comparada con las peleas de la tarde, hay que ver cómo se insultan y atacan, ¡y es que se nota que es de verdad, que se llevan a matar! Y el vecino de enfrente siempre pendiente de lo que veo en la tele para ponerlo él, como un día la apague se va a enterar”.

“Ya está la del bloque de enfrente mirándome de reojo, qué mal disimula. Recuerdo hace cuatro años, cuando estuve subido a una escalera tres horas y ella sin perder detalle, y yo sin bajarme por tal de ver qué hacía, y ella con la cabeza de un lado para otro, de la pantalla a mi ventana, nerviosa perdida. Ya viene el frío, el de los deportes sale con una chaqueta más gruesa, y ellas con cuello alto. Eso lo hacen para protegerse la garganta y no tener problemas con la voz. Seguro que los tertulianos de media mañana y los del fútbol de la noche vienen también abrigados. Y es que anoche dijeron que iba a hacer frío, aquí también”.




Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".

03 octubre 2012

MICRORRELATO (5): LA PROMESA.

“Prometo no contárselo a nadie”, dijo mientras luchaba por ocultar un oscuro placer, componiendo un gesto serio del que escaparon los fuegos artificiales de sus ojos.

28 septiembre 2012

EL IMPULSO

Cuando el impulso llegó aún viajaba en el asiento trasero del coche oficial. Esta vez sólo se desanudó un poco la corbata y respiró hondo, no se atrevió a acariciarse levemente, como en otras ocasiones. Últimamente se imaginaba como algo perfectamente posible que su conductor, tan rígido y hostil a su manera, tuviese instalada una cámara en la parte de atrás de su gorra. En ese momento le vino a la cabeza aquel proyecto de los robots conductores, afortunadamente olvidado en su opinión, alguna ventaja debía tener no haber querido invertir un duro en investigación. Porque por lo demás todo eran inconvenientes: manifestaciones, desprestigio creciente, críticas aviesas hasta del sector empresarial (de qué van ésos), y una decepción secreta clavada de por vida. Un grupo de investigadores universitarios había conseguido desarrollar su sueño en una universidad estadounidense, tras abandonar el país por falta de comunicación y medios. Se trataba de un prototipo (que él hubiese podido ver crecer día a día) que superaba la vulgar idea de muñeca hinchable: en un futuro no muy lejano será una compañera suave y fiel, escuchará, reirá, conversará, mantendrá la mirada y dejará caer los ojos, chateará con su dueño, manifestará deseos sexuales, se mostrará apasionada y cariñosa; podrá ser terriblemente carnal o hacerse invisible mientras mitiga cualquier impulso en los lugares más insospechados. Y todo eso, que le hubiese devuelto la vida, se escurrió de entre sus manos el día que tuvo el impulso de aceptar alegremente los recortes en su departamento.




Publicado en el nº134 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado al sexo.

23 septiembre 2012

MENSAJE EN UNA BOTELLA (16)

ANN MARLOWE "Cómo detener el tiempo (La heroína de la A a la Z)" ("How to stop time. Heroin from  A to Z". Traducción de Roger Wolfe, Anagrama, 2.002).


A las historias sobre consumo de drogas, como la propia autora señala, le han sido conferidos oscuros poderes por la cultura de nuestro tiempo. Las confesiones de quien dio ese paso siempre encierran un punto de fascinación y vértigo distinto al de otras vivencias; pero corren el riesgo de buscar la redención, convirtiéndose en un disimulado pero apretado abrazo a los valores imperantes, o de ser un púlpito autoindulgente desde el que pontifica, generalmente de forma sesgada, alguien que viene “del más allá”. Se centran con frecuencia en lo escabroso y se suelen poblar de antihéroes masacrados por El Sistema y las miradas grises de sus vecinos.

La escritora Ann Marlowe, heroinómana durante siete años, consigue burlar todos esos lugares comunes con naturalidad. Nos transmite su experiencia, y a través de ésta su visión de las cosas, utilizando esa etapa como detonante de múltiples ángulos de visión dentro de un punto de vista ya de por sí personal. Lo hace de forma fragmentaria (nosotros nos encargamos de montar la foto final), a base de entradas ordenadas por orden alfabético. Esta estructura evita tiempos muertos en la intensidad de lo narrado y dota de agilidad al libro, junto con la capacidad de concreción de la autora, entre otras cosas una gran observadora. No es un texto morboso ni epatante; tampoco es una justificación; se trata de una reflexión (a veces disección) exenta de dramatismo impostado, sincera, serena e inteligente, en la que se asoma sin rubor a su interior, escarba en sus recuerdos familiares y lanza teorías interesantes, curiosas e incluso controvertidas. Relata anécdotas, ironiza sin estridencias, y bucea en aquellos años tratando de explicarse a sí misma y el mundo que la rodea para acabar radiografiando la sociedad de su tiempo, como debe ser.

09 septiembre 2012

EL EQUIPO

Alfredo había comentado algo sobre la irregularidad de la pared, levantada toscamente con bloques de hormigón, como con prisas. Y es que la gente ya no construye bien, no termina las cosas con esmero. Aunque se trate de cercar una propiedad inicialmente poco valiosa, debe hacerse bien, ya que también forma parte de la estética de nuestro pueblo. Estando en la casa de campo de Rafa, el día que llevamos a los niños a la piscina para que se bañasen y estuviesen juntos, decidimos revestir el trozo de muro elegido con una consistente capa de pintura blanca. Hubo voces en contra; algunos temían, y no les faltaba razón, que tardaríamos mucho más tiempo, y que no era necesario complicarse la vida de esa manera. Pero finalmente nos inclinamos por hacerlo llevando a más gente. Si trabajamos rápido y en silencio tardaremos lo mismo y el efecto será mucho más impactante, expliqué mientras me encargaba de la barbacoa.

Así fue. Cuatro de los muchachos pintaron perfectamente organizados un rectángulo blanco de las proporciones que habíamos calculado, después yo fui señalando los espacios para cada letra. Por su parte, Anabel y Lourdes, dos buenas dibujantes de pulso firme, comenzaron su labor. Como habíamos votado después de los cafés, tras la insistencia de mi mujer y mi suegra, todo sea dicho, la primera y última letra las hicimos el doble de grandes, y el texto tomó una forma algo arqueada. Félix se quejó de que podía parecer un inocente y vulgar reclamo publicitario, pero yo, y creo que no me faltaba razón, le hice ver que chorreantes letras rojas sobre blanco ayudaban a la claridad de nuestro mensaje. Al terminar, recogimos todo velozmente y nos subimos a la furgoneta. Conduje hasta la rotonda para cambiar el sentido de la marcha, y, aparcados unos segundos junto a la acera de enfrente, leímos nuestro trabajo en silencio, ya un poco más relajados y claramente satisfechos: “Te conocemos, estás muerto”.

01 septiembre 2012

DEMOCRACIA CARCOMIDA

Vivo en un país en el que se apela cada mañana a la libertad de expresión con el excesivo boato del vendedor de humo, sin que ésta esté aún incardinada en la esencia misma de su convivencia. Donde es realmente santificada o limitada, según los casos, cuando hay negocio o intereses importantes de por medio; y generalmente es interpretada como si fuese un accesorio, un gracioso adorno a nuestra existencia, que consiste básicamente en buscarse la vida sin cuestionar la corrupción endémica ni las estructuras de poder, y en aguantar tanto como consumir, como no paran de repetirnos últimamente. Mientras los gobiernos de turno tiendan a acallar voces rodeándose de profesionales afines o dóciles en los medios de comunicación de gestión pública o privada, nuestra democracia no habrá derribado una negra pared ni levantado el vuelo, y una democracia que no levanta sus alas, quedando con sus mejores impulsos retenidos para que no enturbien tiende a pudrirse; ni crece, ni alumbra, ni garantiza un marco vital justo para nadie. Como ocurre hoy en mi país, que tiene como sistema político una democracia carcomida.

Vivo en un país en el que las voces que enseñan, enriquecen y ofrecen puntos de vista estimulantes, son ahogadas por la cacharrería de titulares y los mensajes rápidamente digeribles, certeros y directos, aunque siempre sesgados, cuando no falsos, de todo un ejército de taimados mediocres (y su estela de simpatizantes) cuya cualidad máxima es disponer de la suficiente mala leche para manipular, mentir y enredar a sabiendas durante la totalidad de sus carreras profesionales, cuajadas de méritos partidistas. Gente que te hace el juego de espejos para justificar exactamente lo mismo que en otro momento criticarían. Que sonríen quedamente ante la venganza, que aquí se escabecha en aceite y estalla pringosa y malencarada.


Vivo en un país de curillas de lengua previsible y fácil; de misa diaria ideológica para comulgar con ruedas de molino empapadas en embustes asumidos; de susurrantes capillas cerradas que vuelven la espalda o señalan con el dedo a los que no piensan como ellos; que insultan y apartan a los que han votado a otro partido o a los que no han votado. Un país de sacapechos cargados de melladas de hojalata que les hacen los dueños del cotarro; que mueven a la risa, aunque más bien a la tristeza y a la rabia.


Vivo en un país que quizá no ha querido madurar, dificultado como ha estado siempre para hacerlo; acostumbrado a vivir manipulado por un Estado que se ha traído de la noche de la dictadura aquello que le ha convenido, para refinarlo y edulcorarlo posteriormente en las reuniones del partido. Un país que ha asumido con resignación, y puede que cierto alivio, el menú maniqueo de buenos y malos, de nosotros o ellos, del ahora o nunca. Que ha dejado hacer a una clase política sospechosa, cuya validez depende única y exclusivamente de la capacidad de exigencia de su electorado; un grupo mucho más homogéneo de lo que da a entender que lo primero que aprendió al desembarcar en nuestras vidas es a desactivar esa capacidad, que es la base para que una sociedad se desarrolle y crezca en la libertad y el respeto.


Vivo en un país triste y abatido a pesar de la fluidez con que nacen los chistes y el constante pataleo en el aire; temeroso con la que está cayendo y lo que se avecina. Pero no podemos por ello dejar que la vulgaridad continúe campando a sus anchas, domine nuestra vida y determine nuestro futuro. No podemos llegar al punto de agradecer el pan que nos llevemos a la boca olvidando a cambio todo lo demás. Aún sin ser los principales culpables, nos han convertido en los únicos responsables de los problemas que nos asolan: nosotros y nuestros descendientes tendremos que pagar la cuenta. Para ello nos obligarán a callar, a trabajar por menores salarios y en peores condiciones; nuestros derechos podrán ser puestos en entredicho y nos limitarán el acceso a la cultura como comunicación de ideas y constante aprendizaje. Nos convertirán, finalmente, en complacientes votantes a los que, cuando mejoren las cosas económicamente, no les interese rascar más allá de la superficie por temor a la oscuridad, a descubrir la verdad

21 agosto 2012

FERIA

Los ojos curiosos de los niños parecían más vivos que nunca, arremolinados como estaban alrededor de la gastada manta sobre la que descansaban juguetes y cachivaches caídos de la locomotora del tiempo. Armas de plástico, pelotas, muñecos de todo tamaño y color, cochecitos y motos, minúsculos utensilios de cocina; muñecas de mueca borrosa que daban la sensación de haber recorrido medio mundo, incluso pasando hambre y miedo. La feria avivaba la algarabía con música estridente, envolvía a las gentes en su delirante dinámica como un ansioso y gigante pañuelo multicolor, las embadurnaba de ilusión, de cegadoras bengalas de esperanza. Los saludos se hacían más cordiales y las risas brotaban desbridando pesares. Entre los trajes limpios y bien planchados que esquivaban con gracia la estrechez en la noche estrellada, el alcohol abría sus brazos de par en par en esa pequeña superficie triangular llamada ferial, donde desembocaban multitudes procedentes de focos de oscuridad y desempleo.

Los niños alucinados tiraban de los pantalones de sus padres mientras estos maldecían a los bancos y planeaban escabechinas contra la crisis. Pedían dinero para comprar algún juguete y salían disparados con su pequeño corazón latiendo poderoso, repitiéndose casi en voz alta los consejos paternos al apretar las monedas en sus manitas. Mientras el vendedor acuclillado comprobaba con un cigarro en la boca que el cargador de una pistola de juguete funcionaba, apuntando contra una pared, los niños le gritaban que solo iban a pagarle la mitad del precio que les había dicho. 



texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".

16 agosto 2012

RIQUEZA VERSUS POBREZA (REFLEXIÓN EN EL PASILLO DE LOS CONGELADOS)

Diego Valderas (actual vicepresidente de la Junta de Andalucía, con más de treinta años de carrera política desempeñando diversos cargos públicos) ha declarado que el robo de alimentos en dos supermercados dirigido por su compañero de partido Juan Manuel Sánchez Gordillo (diputado del parlamento andaluz, alcalde de Marinaleda, y más de treinta años de carrera política desempeñando diversos cargos públicos), además de ser un acto simbólico, “abre un gran debate entre riqueza y pobreza, una realidad que no se puede ignorar”. Estoy de acuerdo, en la situación actual (y en cualquier otra) no se debe permitir que haya gente que pase hambre mientras los supermercados ofrecen todo tipo de productos. O sea, no es admisible la pobreza existiendo riqueza. Pero debo reconocer que la frase me sobrecoge. Yo hasta ese momento pensaba que la finalidad de la política era precisamente ésa: eliminar atroces desequilibrios de toda índole, estrechar las diferencias entre ricos y pobres. Se trataba de recortar privilegios a los primeros y dar oportunidades a los segundos, planificar convenientemente la actividad económica general en evitación de desmanes, desarrollar un sistema tributario justo en proporción a los ingresos, redistribuir los recursos con rigor y equidad, invertir eficientemente en las zonas más deprimidas para que recuperasen el pulso y pudieran así generar riqueza para sus ciudadanos. Erradicar situaciones de necesidad mediante un amplio sistema universal y gratuito de coberturas sociales, o apoyar de manera cierta y eficaz a cualquiera que quisiese crear una empresa o estudiar, independientemente de sus circunstancias económicas. No se puede pedir a un político, ni siquiera a un partido, que lleve todo esto a cabo solo, pero sí al sistema político que ellos contribuyen día a día a moldear desde su posición de políticos profesionales, de personas que dedican su vida laboral a ese fin. Pues eso, que yo imaginaba personajes sagaces, casi de leyenda, eliminando las injusticias y los privilegios, enfocando los problemas y tratando de resolverlos. Reuniéndose para cambiar impresiones. En constante comunicación con la ciudadanía. Acudiendo responsables y libres a un parlamento en el que confrontar ideas y buscar soluciones. Sentando, en definitiva, con prestancia las bases para que los progresos alcanzados no pudiesen tener marcha atrás. Pero no, resulta que nada de eso ha hecho mella en la diferencia entre ricos y pobres, y el hecho de que un político veterano auspicie un robo de alimentos de primera necesidad inicia un debate que yo daba por abierto y en pleno apogeo desde hace al menos un par de siglos.

Ya, ya, sé que las cosas no son así, eso sería lo ideal, pero la realidad es mucho más compleja. Es verdad, todo se ha ido transformando: al principio se suponía que los partidos políticos representaban la voluntad popular, que estaban estrechamente vinculados, directamente engarzados con la población pero crecieron y crecieron hasta convertirse en verdaderas industrias de poder engrasadas con ingentes cantidades de dinero público y de préstamos bancarios que jamás podrán devolver sino manteniendo o creando privilegios. Crecieron tanto en dirección a su nube que ahora los representantes directos del pueblo se reúnen con los agentes sociales y diversas asociaciones que son, por lo visto, los portavoces y representantes actuales del pueblo. ¿Cuándo subieron los partidos políticos ese escalón? ¿Cuándo el político llano de la prometedora democracia que nos vendieron comenzó a hablar ese idioma jeroglífico, solo para iniciados, que todos interpretamos con resignación?

El político, desde que consigue ser concejal de su pueblo entra en otra dimensión, cambia el gesto y se plastifica. Parece un Madelman hasta tomándose un cortado. Se deja llevar por la corriente, nada y guarda la ropa, se harta de decir sí pero no, engatusa, contemporiza, trampea, y, cuando un grupo de ciudadanos realiza un acto de repulsa de la situación actual, va corriendo a manifestarse junto a ellos como si la solución de ese malestar esgrimido no formase parte directa de sus competencias; queriendo ser parte de una gozosa oposición permanente (y en su caso bien remunerada) frente a ese voraz enemigo que es El Sistema, del cual la clase política (así nos lo ha demostrado), a la hora de la verdad, no osa mover ni una coma, más que por incompetencia por instinto de supervivencia dentro de esas, a todas luces, disparatadas coordenadas.

Parece subyugante vivir en ese limbo, realizar políticas sin amplitud de miras, navegar con un rumbo predeterminado por los intersticios del poder y poner gesto de contrición ante el ciudadano lamentando muchísimo no haber podido hacer nada más, porque, ya se sabe, lo ideal sería esto o aquello pero la realidad es mucho más compleja. Pero claro, todo esto sin la mínima intención de dimitir ni de salir sin llevarse un buen bocado. Y obviando admitir que los partidos que ejercen algún tipo de poder o representación tienen siempre su porcentaje de responsabilidad en cualquier situación que se plantee. No se puede estar con un pie dentro y otro fuera de El Sistema.

14 agosto 2012

CARTA ABIERTA DE LOS HERMANOS RECIO

Hola, somos Manuel y Berdardino Recio, hermanos. Siempre hemos cuidado nuestro cuerpo, desde que éramos chavales. No digo que nos hayamos vuelto locos haciendo culturismo, ni yendo al gimnasio, lo nuestro ha sido algo más de andar por casa: correr, practicar deportes acuáticos como natación, jugar al fútbol en calidad de aficionados y esas cosas. Todo eso sumado, claro está, a nuestro trabajo en labores agrícolas en el medio rural en un coqueto terreno de explotación familiar durante nuestra primera juventud. Nos mantenemos en forma, y nuestra complexión natural nos dota de una envergadura que sobresale del resto de los compañeros del partido de cada cual, porque, y esto es lo gracioso, cada uno de nosotros somos de una opción política diametralmente opuesta (aunque algunos malintencionados digan que son lo mismo), siguiendo la tradición de nuestros progenitores, cuyas ideologías también estaban claramente enfrentadas. Pero nos llevamos muy bien, y esta cuestión no enturbia nuestra relación fraternal ni la gestión conjunta de nuestros negocios.


En fin, que pequeños no somos, mi Bernardino (yo soy Manuel) ronda el metro ochenta. Nuestras manos son grandes, pero no aprovechamos este hecho incontestable para ejercer la violencia. Podríamos mandarte allí enfrente de un guantazo, pero jamás hemos golpeado a ningún ciudadano y menos ciudadana, y creo que jamás lo haremos.

Siempre hemos ayudado en lo que hemos podido en las actividades del partido, aunque reconozco que nuestra formación académica es limitada; que carecemos de labia, vamos, que es algo muy importante en el desarrollo cotidiano de la labor política en nuestra ya madura democracia. De esa parte se encargan otros compañeros mejor dotados que nosotros en ese ámbito. Nosotros estamos a lo que haya que hacer: ponemos nuestra furgoneta a disposición de todos, llevamos pancartas, acompañamos a los compañeros con labia en sus interlocuciones públicas y todo eso.

Ahora que han comenzado las manifestaciones y las interrupciones en los plenos, nuestra corpulencia ha ganado enteros, nos han recomendado nuestros respectivos partidos que nos apuntemos a un gimnasio y fortalezcamos aún más los músculos, ya que mi nueva misión es asistir a todos los plenos conflictivos y ocupar con mi rotundidad física (y la de otros compañeros y una compañera bombera), sentándome en lugares estratégicos, el mayor espacio dedicado al público posible, dejando poco sitio a los manifestantes para así evitar la sensación de que todo el mundo está en contra del denodado quehacer de nuestras corporaciones municipales y diputaciones. Y la nueva misión de mi hermano (él me dicta ahora) es apoyar con su rotunda presencia (y la de otros compañeros y compañeras) a las personas agredidas por la acción municipal que libremente expresan su desacuerdo interrumpiendo plenos, ocupando mucho sitio en la salón para así dar la sensación de que todo el mundo está en contra de las decisiones de determinadas corporaciones y diputaciones por todos conocidas.

Dicho esto, queremos puntualizar que el hecho de coincidir en las dos últimas “intervenciones” vistiendo ambos la camiseta y la gorra oficiales del equipo de dardos del pub y llevando la misma rebeca de punto que nos hizo nuestra difunta madre ha sido una absoluta y del todo inesperada coincidencia, debida a algún malentendido entre nuestras respectivas esposas y a las circunstancias climatológicas. Y, ante todo, queremos dejar muy claro para la prensa y la opinión pública que NO SOMOS DEL MISMO PARTIDO.

04 agosto 2012

MENSAJE EN UNA BOTELLA (15)

Witold Gombrowicz "Bakakaï" (Traducción de Sergio Pitol). (Tusquets, 1.986)


Bakakaï”, editado originalmente en 1.957, recopila los cuentos publicados por el singularísimo escritor polaco Witold Gombrowicz. Los relatos que componen esta obra pueden resultar angustiosos y asfixiantes, por momentos geniales; exuberantes entre el delirio, lo patético y el absurdo. En un constante ejercicio de tensión realmente inquietante, colocan la naturaleza humana bajo una lupa implacable mientras proceden a destriparla desde insospechados puntos de vista. En continua disquisición con el lector, sus hallazgos, sus momentos lúcidos, atrapan por completo.



02 agosto 2012

EL PARTIDO

Durante el descanso del partido el niño se puso infernal, gritaba, se ponía delante de la tele, pugnaba por el mando a distancia, lanzaba objetos contra la pantalla, casi tira las cervezas. Por fin, la madre tomó cartas en el asunto y lo encerró en el dormitorio. Para que no pudiera salir se quedó fuera tirando del pomo hacía sí, seria y sin decir palabra, con los brazos extendidos, haciendo contrapeso con su cuerpo. El niño chillaba y golpeaba violentamente la puerta mientras avanzaba la segunda parte y nosotros increpábamos a los jugadores. Paulatinamente los golpes fueron menguando, espaciándose en el tiempo hasta transformarse en ligeros toques y algún lamento. Pasados unos minutos todo terminó. Habíamos perdido el partido.

15 julio 2012

SILENCIO, SE ESQUILMA

Los enchufados atacan despiadadamente a Rajoy, o lo defienden, según el caso. Beben un trago de su cerveza, prueban las tapas, opinan mientras se limpian y ponen gesto de preocupación por la situación actual. Supongo que desconocen toda la energía negativa que brotó de cada uno de sus nombramientos, a dedo o mediante chanchullo más o menos evidente. Toda la frustración de los que los vieron ocupar puestos de forma inmerecida o recibir subvenciones o becas por ser familiares o amigos. Todo ese estímulo roto, todos esos caminos cortados a capricho y con descaro e insolencia, toda esa pérdida de confianza en el sistema y de fe en el resultado del esfuerzo y el trabajo honrados. Toda la desolación de ir escaleras arriba mientras la fiesta privada se celebra en una azotea de la que llega el ruido pero que nunca se podrá alcanzar. Toda la rabia ante la impunidad, los trucos baratos o la información privilegiada que circula susurrante en todas direcciones como un fantasma.

Los hijos de los trabajadores siguen conformando mayoritariamente ese ejército desolado de ilusiones perdidas o muy esquilmadas por el peso de una corrupción que se ha “democratizado”, extendiéndose como una fina capa por todos los sectores de la sociedad, alimentando a tahúres, hipócritas y desalmados de toda condición social y engordando ante la anuencia y el silencio, cómplice o desesperanzado, de casi todos hasta impedirnos respirar. Hasta colapsar nuestro presente y empeñar nuestro futuro. Así que, todos los que desde la política y sucedáneos, apelan hoy a los trabajadores, los mineros, los funcionarios o incluso los pequeños y medianos empresarios, deberían mirar un minuto a su alrededor y bajo su alfombra antes de abrir la bocaza.

 

03 julio 2012

ESPECIE EN EXTINCIÓN

Un equipo de investigación encabezado por el doctor John V. Scoundrel de la universidad de Yeil ha declarado oficialmente como especie en extinción al conocido como Ser Humano Ponderado (SHP). En un extenso informe de mil cuatrocientas páginas patrocinado por la UNESCO en colaboración con el nuevo consorcio bancario internacional BANK BANK, se llega a la conclusión de que la presencia de este tipo de individuo en el planeta está en franca regresión. Aún quedan especímenes, claro, pero con la moral cada día más deteriorada y el criterio más apagado. Se les reconoce, según se desprende de la lectura del mencionado informe, por una leve caída de hombros, y una sonrisa franca aunque algo desabrida. Tratan de estar informados lidiando con los convoyes de medias verdades de los medios de comunicación; muestran una actitud expectante aun sintiéndose asfixiados de oler tanta mentira; a pesar de todo, suelen dar cierto margen de confianza a los políticos y después les juzgan rigurosamente por sus actos. Están lejos de los denominados Chicos de Partido (CdP), que aplauden secretamente cualquier cataclismo que aúpe a su opción al poder y ya cuentan con sus propios portavoces en las tertulias; y del grueso de los Resignados (R), esos que ladean la cabeza comprendiendo y a veces envidiando al ladrón, antojándoseles un zumbido lejano todo lo que no sea su propio interés mientras ven pasar la mitad de su vida por la televisión. Dada su cualidad de personas exigentes, el estudio insinúa la conveniencia de dejar desaparecer a los SHP, aunque, eso sí, guardando algunas muestras de ADN.



Publicado en el nº 131 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a las especies en extinción.











29 junio 2012

EUROCOPA NIGHTMARE

Segundos antes de que comenzase el partido estábamos entre el público, expectantes, respirando un ambiente sombrío, como de ceniza. Pero cuando el árbitro pitó el inicio corríamos por el césped en pos de un balón huidizo cuyo control se nos negaba. El equipo contrario nos marcaba con asiduidad y orden, y celebraba sus goles con medias sonrisas, carraspeos y apretones de manos. El terreno estaba embarrado, como hundido, y casi no podíamos avanzar; los rivales, con sus férreos marcajes, nos tiraban al suelo y si nos quejábamos al árbitro, éste nos echaba agriamente en cara nuestro comportamiento de antaño. Expiando nuestros pecados bajo una lluvia ahora pegajosa, mientras nos reprochábamos violentamente los unos a los otros, veíamos estrecharse la portería conforme nos acercábamos al área contraria, tanto que ante el lanzamiento de una falta, una barrera formada por decenas de defensores con el mismo rostro nos impedía siquiera intuirla. Ante la posibilidad de un córner, volvimos a ser público que sacando fuerzas de flaqueza animaba a su equipo ante el impertérrito desdén de un graderío granítico. Después, al ir a sacarlo, noté que la línea de fondo se alargaba mecánicamente, alejándome de la portería. Abrí los brazos desesperado ante el árbitro, y éste me dijo algo de medidas relativas, tanto para las porterías como para el terreno de juego; habló de una reunión, de un nuevo reglamento; se burló de mi desconocimiento y me sacó tarjeta amarilla por perder tiempo, aunque íbamos perdiendo. En un partido llamado a durar años que ni jugadores ni público teníamos posibilidad de abandonar.



Publicado en el nº130 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a la Eurocopa 2.012 y los rescates, llamado España-Grecia..


27 junio 2012

EL DÍA VAMPUI

Dieter Vampui fue un delantero desgarbado que siempre jugó en conjuntos modestos de la Eredivisie. En su última temporada su equipo se jugaba el descenso en un encuentro crucial. Sólo valía la victoria. Un abarrotado estadio vio entonces cómo Dieter se hacía con un balón dividido en su propio campo y, al no tener una opción clara de pase, optó por cabalgar en pos de la portería contraria. Pocos metros después los defensas rivales, bastante más rápidos, ya le iban alcanzando, pero él aguantaba la posición y el control del esférico como podía, sin poder de desborde, sólo con voluntad y dientes apretados. Al llegar al área dos defensas y el portero se le echaron encima para evitar una ocasión clara de gol, el penalty estaba cantado, pero Dieter luchó por mantener el equilibrio y el balón. Lanzó a puerta y su disparó se fue a las nubes. Diez minutos más tarde su equipo descendía. Tras semanas de furibundas críticas por su fallo, su actitud obcecada y su falta de sentido práctico al no dejarse simplemente caer, el mito fue creciendo. En la actualidad, ese ejercicio de épica y honestidad es imitado por miles de aficionados en el conocido como Día Vampui, recorriendo centenares de terrenos de juego sólo con la portería entre las cejas.



Publicado en el nº5 del e-zine "panfletario-cultural" O Barbarie, dedicado a la Eurocopa 2.012 y al fútbol en general.




25 junio 2012

QUEMARLO TODO

Procedió a escribir su columna diaria. El proceso era el de siempre, “quemarlo todo” lo llamaba él. Cazar al vuelo lo que pasaba por su cabeza. Teclear absolutamente todo lo que pensaba acerca del asunto del día gritando a la vez sus opiniones, lanzando insultos y todo el vitriolo de su mordacidad contra la pared de enfrente. Todo discurría velozmente, las ideas, las conexiones, las conclusiones, el café. El dedo acusador no temblaba. Las palabras saltaban a la pantalla entre faltas de ortografía, metáforas lacerantes y ominosas comparaciones. La crueldad formaba una sonrisa y una fuerza única galopaba por sus venas, empujando hacia la punta de sus dedos. 

   Pasada una media hora entre cigarrillos llegó el momento de corregir, ir eliminando esos errores ortográficos que poseían un vigor que solo él comprendía. Adecuar los caracteres al tamaño de la columna. Respirar hondo, reflexionar, repensar, recular, respirar hondo. Confirmar algunos datos. Retirar la mano de la ratonera. Evitar quedarse a la intemperie. Tratar de ser justo. No ser cruel. Ser agudo pero sin cargar las tintas. No cebarse en este o aquel. ¿Para qué crearse un enemigo pudiendo evitarlo? Suavizar. Relativizar. Guardar la ropa. Dar una de cal y otra de arena. Sin embargo, segundos antes de mandarla, decidió no guardar los cambios y enviar por una vez en su vida la primera versión.



Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".





22 junio 2012

BERANO

La niña escribe plácidamente en una graciosa pizarrita cuando la madre se abalanza sobre ella, gritando mientras corrige con dedos de uñas largas la palabra verano. La tiza cae al suelo y la niña llora desconsolada. La calle absorbe ese llanto sin fin y parece un poco más empinada que la semana pasada. No queda aparcamiento. Un extraño coche de grandes ruedas da vueltas alrededor de una fuente seca anunciando con desmesura una marca de bebida que nadie conseguirá olvidar. Le sigue, expectante, un tipo al volante de una vieja furgoneta, sin camiseta y con un porro en la boca. Desde las ventanas abiertas, la publicidad suena ahora a meloso reproche que sigue descargando frustración en la gente. Llega el verano a la ciudad de las miradas que siempre buscan otro verano. Llega este verano, que es coctelera llena de piedras y espejismos, y avanza con sus inmensas patas de elefante y su sinfonía de sudor y tatuajes. La realidad mira fijamente, el asfalto tiembla con el calor y las banderas de España de los balcones permanecen mudas. Un camarero enjuto coloca las decenas de mesas de plástico rojo en una terraza de humo de coches que solo él atenderá. Las familias llegan y toman asiento con la crisis en la cabeza y en los lamentos. Cigarrillos, voces que interrumpen otras voces y niños que estorban y son amenazados por un padre con pantalón pirata y perilla. El sol, en su obstinada y absurda resistencia a desaparecer, cuece soledades y miedos que se sientan en bancos que antes únicamente ocupaban conversaciones de abuelos y litros de cerveza vacíos. En la radio alguien babea suspirando por la canción del verano, que no termina de llegar. Y, mientras,  la gran mentira extiende su sombra hasta la playa.




Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".

15 junio 2012

ATENTAMENTE

“Partiendo de la base de la gran aportación de luz y color que un patio lleno de macetas aporta a nuestra idiosincrasia e identidad, a la industria del turismo sostenible que tanto nos aporta a todos y a una proyección exterior amable, palpable muestra de nuestra típica hospitalidad, ligada milenariamente a la ecología y a la economía sostenible. Teniendo en cuenta que dispongo de un soleado patio (documento 1) de 15,70 m2 con maceteros de 40 cm de diámetro (foto 1), ocupando en dos filas paralelas separadas por 50 cm todo el perímetro de paredes esmeradamente encaladas de blanco inmaculado (foto 2), y que en el suelo revestido de azulejo típico de la tierra esmeradamente escogido (foto 3) se ubican macetas en toda su extensión de la más variada flora autóctona (salvo el lógico paso previsto para labores de riego y mantenimiento técnico y visitas cultural-turísticas, y el espacio ocupado por una antigua moto fotografiable e idiosincrática situada al fondo). Y contando además con los gastos de agua, tierra, reposición de semillas, dedicación personalizada, acompañamiento de visitantes y la necesaria vigilancia perruna de raza, solicito a esa Dirección General subvención de 81,50 € mensuales por macetero con planta.
Atentamente”.

“Habiendo valorado detenidamente, en comisión reunida a tal efecto, su solicitud, resuelvo concederla en los términos expresados en la normativa vigente, recordándole la obligación de colocar en lugar bien visible de una de las paredes de blanco encalado, logotipo de nuestra Comunidad Autónoma de 50x50 cm, el cual le será suministrado a su debido tiempo, y avisándole de la correspondiente visita de inspección que tendrá lugar una mañana que refresque un poco.
Atentamente”.



Publicado en el nº126 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a las subvenciones.

10 junio 2012

TREINTAÑEROS

En estos tiempos de infinita juventud mental, te deslizas en la treintena y la surcas sin notarlo: las aguas no cambian de temperatura. Y sigues pensando, con tu cerveza en la mano, que el vecino calvo podría ser tu padre hasta que te enteras de que es seis meses más joven que tú. Cuando yo era niño todos los treintañeros tenían trabajo, hijos y gesto grave, a veces remarcado por un bigote, y un cigarro en la mano. Eran definidos proyectos de senectud que sólo derrapaban en las verbenas y las bodas. Si eran modernos, quizá el pelo largo y un ligero olor a porro. Si habían escuchado alguna vez rock ya lo tenían sepultado en lo más sombrío del subconsciente. No es como ahora, que músicos y seguidores sin empleo estable envejecemos juntos aún por definir, sin saber a quién dejar nuestra herencia de canciones y discotecas. Y salimos de la catacumba de un concierto apartando con el pie los restos del último botellón. Y es que la insolente juventud actual es capaz de llamarte viejo desde un coche con Carlos Baute a todo trapo mientras tus cascos despiden a Iggy (uno que nunca envejece). En fin, te despistas y un día descubres que ese central de presencia tan adulta e intimidante es diez años más joven que tú y ya no lees más estadísticas de fútbol, por miedo a conocer la edad de los árbitros. Y abres otra cerveza.



Publicado en el nº126 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a los treintañeros.

08 junio 2012

BANK, BANK

Minutos antes de asistir a la concentración frente a la sucursal de Bank para protestar por las desorbitadas ayudas millonarias que recibirá del Estado, Rober sacó de su cartera las tarjetas de esa misma entidad y las guardó en un cajón junto a las requetesubrayadas condiciones de su inversión. Mientras se acercaba, deseando que las ayudas no fuesen retiradas del todo, recordó su patosa participación adolescente en el asalto a una caja de un pueblo, hecho que casi acaba con él y losa que aún le acompañaba. Cuando abrió su primera cuenta de ahorro como paso de gigante hacia la normalización social, en tiempos en que los bancos, tan distantes, podían ser miserables, generalmente insensibles, pero aún no te perseguían por teléfono para venderte cualquier cosa. Las domiciliaciones, las tarjetas, cuando todos le decían que ya nadie inteligente manejaba dinero en metálico, que eso era un engorro, que el dinero ya no era visible. La hipoteca, claro; y las inversiones, plazos y demás, porque, cómo podía tener sus ahorros parados, era una irresponsabilidad para con su futuro y sus hijos. Por algún incuestionable motivo el dinero perdía constantemente valor, y ahorrar no era sólo guardar, sino buscar rentabilidad, arañar, no quedarse quieto. Por último, rememoró la cara del empleado aquella mañana, su blanda sonrisa, sus preguntas insulsas sobre la familia mientras tecleaba, la seguridad con que se explicaba, el papeleo y, entre tanta cordialidad, una extraña sensación de cabo suelto sepultada entre alguna risa y frases vacías. El día en que el banco, invulnerable, decidió atracarlo definitivamente.



Publicado en el nº127 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a los bancos a la deriva.


05 junio 2012

PUNTO DE RUPTURA

Punto de Ruptura, 1.997. Óleo sobre lienzo 64,4 X 49,5 cm. (Dieter Vampui, Hannover, 1935)



“La pintura de Vampui oscila en un equilibrio algo envenenado, siempre inquietante. Todo se mantiene en un orden estático, geométrico, como dimanado de un Estado pétreo, pero el aire siempre es gris y amenazante. El Viejo Orden nunca termina de caer, encierra los colores (la vida) en figuras rectangulares, bloques que parecen compartimentar el sentido de la existencia, las palpitaciones de cada uno. Esos colores se van destiñendo, desgastando imperceptiblemente, pero con demasiada lentitud. A pesar de todo, siempre hay una esperanza y un horizonte para el pintor alemán, puede ser un avión que parece un pájaro sin rumbo, un puente o un trozo de mar que respira entre rotundas verticalidades. Y también, como el título de este lienzo indica, un punto de colisión, de ruptura. Un lugar a partir del cual todo se irá destruyendo o regenerando”.






03 junio 2012

ORO

Odio el oro, su impronta, su peso que siempre ha decantado desigualdades. Esa promesa cegadora, sumidero de tantas almas, cercenadora de tantas posibilidades para la razón y el entendimiento entre los seres humanos.


Odio las tiendas de compraventa de oro. El estruendoso reclamo de sus fachadas, su agresivo gesto admonitorio en plan “Nunca cierro, siempre tengo un ojo abierto. Estoy esperando que caigas y vengas a darme lo que te queda, los recuerdos, la herencia, tu último recurso, el regalo que un día te emocionó. Tengo tiempo”. Odio sus ventanillas blindadas, el olor a desesperanza y frustración que irradia su silente presencia en mitad de una calle cabizbaja que pugna por sobrevivir. Y odio, sobre todo, la sensación que me dejan en la garganta de derrota colectiva, de haber perdido un partido en casa que desde siempre hubo de estar ganado. Lamento la suerte de los pequeños negocios a los que sustituyen de un día para otro, generalmente ilusionantes proyectos de autoempleo mil veces más imaginativos y modestos, numerosos núcleos generadores de diversidad y riqueza. Algo parecido me ocurrió con aquellos añosos comercios, emboscados por la ansiedad consumista que lamina todos los matices, que caían hace pocos años sustituidos de la noche a la mañana por inmobiliarias que han demostrado una capacidad suprema para desaparecer en el más absoluto silencio, dejando un rastro de espejismo y vacío. Espero que todos estos negocios que ahora proliferan dentro de poco no sean más que una pesadilla olvidada.

01 junio 2012

LA ÚLTIMA VEZ QUE SE VIO AL ARZOBISPO

El arzobispo, acallando los rumores sobre su padecimiento de la enfermedad de Alzheimer, tomó, tembloroso, la palabra desde el púlpito. Comenzó con ese aire melodioso y paternal de siempre; de su boca brotaban palabras que los fieles reconocían y ante las que asentían más por su rutinaria musicalidad que por su contenido. Pero poco a poco el volumen fue elevándose y el tono cambiando, volviéndose tan bronco como desesperado. Los feligreses se miraban entre carraspeos, y algunos curas empezaron a ir y venir por la catedral. Su ilustrísima hablaba y gesticulaba: “… Y no debemos permitir esa chorrada de que la fe sea algo íntimo, privado. Será una hecatombe. No podemos darles la opción de pensar ni decidir sin nosotros. ¿No veis que crecerán?, se sentirán seguros, tropezarán y se levantarán solos, encontrarán acaso la paz que sólo nosotros les prometíamos y nos abandonarán. No se volverán ateos, ni anticlericales que encienden mechas y nos acaban facilitando adhesiones; ni laicos convencidos que finalmente ceden, bautizan a sus hijos y les celebran la Primera Comunión para que no se sientan desplazados en el colegio. Es peor, serán personas libres. Con o sin fe, serán todos iguales en lo básico, observarán una ética común y su sentido moral no será arma arrojadiza. Buscarán en su interior y encontrarán, sea lo que sea, algo más valioso que nuestros sermones y, simplemente, se irán. ¿Qué haremos entonces?”.



Publicado en el nº125 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a los curas.

28 mayo 2012

MELANCOLÍA

Ya sé que vivimos una época en la que las leyendas y cuentos ya no empiezan con la muletilla “érase una vez…”, sino con “aunque no me creas te diré…”. Pues eso, aunque no me creáis os diré que en cada país, todas las reservas naturales, las industrias de importancia estratégica y las infraestructuras de interés general nos comunicamos, tenemos un lazo común y secreto, somos una logia, aunque en ocasiones, en nuestras reuniones nos autodenominemos, entre amargura y alcohol del malo, la logia del desamparo. Yo, por ejemplo, soy una mina de esas que se dice que prometen más que dan, pero, hasta hoy, mientras el viento se cuela por las galerías alentando la melancolía de un ejército de voluntariosos mineros cada vez más diezmado, sólo yo sé toda la riqueza que guardo en mi interior. Nuestro sueño es recuperar el brillo que un día tuvimos, lucir en primera plana, ver nuestra biografía y posibilidades económicas profusamente detalladas, leer incluso las mentiras más gordas e interesadas. Queremos ser malvendidas por desidia y codicia, ser reflotadas por codicia tras el consiguiente esfuerzo de inversión; ser esquilmadas con codicia y sin la suficiente planificación y reinversión para continuar dando pan a aquellos que nacieron de las mismas entrañas que nosotras; ser pasto de proclamas patrióticas tan hueras como oportunistas y ser finalmente codiciadas, expropiadas y… mimadas por fin.



Publicado en el nº124 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a las expropiaciones.

25 mayo 2012

RUBIA, MADURA Y DEPILADA

Como casi cada mañana, atravesó la puerta del pequeño estudio en el que se rodaban todas esas películas porno en las que actuaba desde hacía años; nunca en papeles protagonistas ni especialmente destacados, habiendo incluso cambiado alguna vez radicalmente de aspecto y nombre artístico para no quedarse fuera. Saludar, cambiarse, maquillarse o atender indicaciones, formaban parte de una rutina que ella aceptaba con la mejor cara. Prolegómenos de lencería no exactamente fina, cuatro líneas de diálogos y algunos rodeos la acercaron otro día más a la cama. Una vez allí se dejó ir, sus movimientos y respuestas se fueron mecanizando. Miraba a la cámara y sentía el calor de las luces sobre su piel, así como la respiración del equipo técnico. Hábil y resuelta, siempre sacaba a tiempo gestos, jadeos y sonrisas. Cuando se colocó a gatas apoyándose en el cabecero de la gran cama, suspiró, era el gran momento de cada rodaje. Notó cómo su compañero se acoplaba y comenzó a sentir la fuerza que desencadenaba su sueño recurrente: en plena calle era abordada por el micrófono de un programa serio de televisión que le preguntaba acerca de la situación del país, entonces ella avisaba con gesto adusto del peligro intrínseco de los recortes o del grave riesgo de centrarse en los números globales dejando a la gente atrás, y lanzaba una pregunta final: ¿hacia dónde nos conduce una sociedad formada por trabajadores temerosos?



Publicado en el nº123 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a las pelis porno.

18 mayo 2012

"Los que carecen...

"Los que carecen de imaginación no tienen otra elección que apoyar sus conclusiones en la realidad que ven a su alrededor. Pero por otro lado, los imaginativos tienden a levantar castillos fortificados, diseñados por ellos mismos, y precintarles todas las ventanas”. (Yukio Mishima, “Nieve de Primavera”).

11 mayo 2012

EL PATO DUCKY Y LA TERAPIA

Buenas noches, me llamo Ducky y soy pato. Mis padres se pasaron años queriéndome hacer pasar por cisne: que si pon el cuello así, que si no sonrías tanto, que si no parpes tan alto que pareces un ganso… Pasados años de angustia y frustración comprendí que nunca podría serlo, y que además no me gustaba, estaba cansado de parecer lánguido e indiferente, de cuidar mi perfil y de evitar mi identidad con disimulos y altanería. Aposté por ser ese pato que nunca me dejaron ser. Ya no me dolía aquello que me decía mi madre de que un niño o un borracho podían dibujar tranquilamente un pato gracioso, para señalar la vulgaridad de nuestra especie. Cada vez olía más a fascismo todo aquel embrollo; y yo prefiero, sin dudarlo, ser patito de bañera que inocuo cisne de porcelana. Así pues, subí el volumen de la música (canto casi cada día “Ducks on the wall” de los Kinks), caminé como me dio la gana y nadé salpicando espuma; tropecé y me reí, no me comparé con nadie y me sentí ligero; recuperé los habanos del Tío Gilito y gesticulé tal que el Pato Lucas. Soy pato, mareado cuando encarta, y ya nadie se atreve a decir nada de mi camiseta de los Ramones. Además, me consta que tengo el respaldo de Tony Soprano. Gracias por escucharme, cuac.




Publicado en el nº122 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a ¿Por qué los patos en los dibujos animados?