MERCURY REV “Deserter’s songs”(V2, 1998)
Mercury Rev son uno de los grandes enigmas por resolver para el rock de esta década. Funambulistas espaciales que avanzan entre cacofonías ruidistas, elevaciones vertiginosas, pérdidas de conciencia y una vocación pop bien guardada que aquí explota a todo placer. Tras tres años largos de mutismo, con cambio de compañía y sucesivas crisis internas, Mercury Rev aún nos debían esto, su concepto de la melodía y su expansión; así de impecable, así de desnudo. Desestimando la distorsión como principal arma o campo de exploración, nos ofrecen todo un mundo de sonoridades inasibles en su grandeza, en su juego, en su incesante dilatación; queriendo atisbar qué hay más allá del “Pet sounds” de The Beach Boys y de los Beatles más preciosistas. Sonidos bañados en misterio, ululantes, titilantes, ligeramente temblorosos, huidizos; que sobrevuelan los temas a ráfagas, lo justo para llevar la canción en volandas.
Una búsqueda alucinante de lo atemporal que en “Holes” y “Opus 40”, con su aire estándar y Beatle, se impregna de Neil Young tal y como lo hicieran The Flaming Lips, que también dejan su marciana impronta en “The funny bird”. Desbordan su caudal lírico y mágicamente melancólico en maravillas como “Tonite it shows” o “Endlessly”, con rememoración navideña añadida. “Hudson line” se convierte en el momento más tangible por los firmes trazos de guitarra, saxo o piano que exhibe. Hay folk luminoso en “Goddes on a hiway”. “Pick up if you’re there” podría ser la música incidental del descubrimiento de algo milagroso. En “Delta sun bottleneck stomp” hay pop que te reclama desde la pista de baile con reminiscencias de los Waterboys de “This is the sea”. Y, al final, se despiden con una llamada desde allí donde se encuentren.
Publicado en 1999 en la revista El Batracio Amarillo

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