18 julio 2010

Estación de servicio.

En la parte de atrás de la estación de servicio, mientras los padres duermen en el coche, los niños, mostrando levemente sus lenguas por entre una sonrisa pícara, rompen botellines vacíos de cerveza: uno contra otro, otro, otro.... Ese ruido marca casi con exactitud el paso del tiempo bajo el sol de julio.

14 julio 2010

TEMA DEL MES

RICHARD HELL AND THE VOIDOIDS “Blank Generation” (1.977).

La primera vez que la escuché fue de casualidad en la radio, era muy pequeño; me impactó, pero no conseguí quedarme con el nombre del grupo. Pasados algunos años, y ya metido en la vorágine del aficionado, cayó en mis manos ese primer elepé de Richard Hell & The Voidoids, llamado como el tema que nos ocupa. Su mejor canción de largo, un tema que ya pertenecía al repertorio de Television cuando Hell estaba en la banda, y que posteriormente los SexPistols reconvirtieron en "Pretty Vacant". Un golpe de inspiración desde el riff inicial, el punteo que acuchilla, el tempo, la geometría quebradiza y rompiente de la guitarra del gran Robert Quine; los coros en ese inesperado final, la letra, la convicción interpretativa, rara en Hell. Es de esas canciones que te embargan para siempre.

08 julio 2010

ÁLEX ROMERO & LÓPEZ RUBIÑO “La canción de los gusanos” (Norma Editorial, 2.010). Guión Álex Romero, dibujo López Rubiño.

Se trata de un tebeo cuya peripecia se sitúa en la Primera Guerra Mundial, pero su análisis, como en toda obra que se precie, es extrapolable, no sólo a cualquier conflicto armado, sino a toda situación límite en la que los valores y debilidades del ser humano entren en colisión. El dibujo cuida lo espectral, transmitiendo una insondable sensación de vacío tanto en las caras, gestos o miradas, como en los objetos, paisajes y “telones de fondo”, subrayada por motas de belleza. Pone de relieve lo tétrico; el inerte y azaroso espacio entre la vida y la muerte; el reseco ruido de los pasos con una caminar gris pesado; una apremiante sensación de estupor; la desolación del campo de batalla tras la refriega, convertido en el desdibujado contorno de la miseria, la sangre seca y el polvo sin fin; continuo y rutinario deambular de burlones y ligeros espíritus desmembrados por la guerra y las ratas. El tiempo parece quedar detenido entre episodios escalofriantes y frases lapidarias, delirio, cinismo e ironía. Los autores consiguen trasladarnos el olor de la muerte allí donde la vida trastabilla ante el peso e influencia de aquélla, desarrollando una asombrosa historia (que me niego a denominar fantástica de tan palpable como es) de desesperanza, crueldad, hipocresía, ilusiones rotas y predestinación; y ofreciendo una reflexión muy personal y pausada acerca del gran absurdo que se cierne sobre la vida y el destino de las personas en cualquier caprichoso momento, tras cualquier caprichoso desencuentro de esos poderes que perpetuamente nos superan y someten. Casi podemos alcanzar a ver el incesante batir de la puerta que separa a los vivos de los muertos. Viñeta a viñeta, en un inquietante suceder, el ser humano saca a pasear, violento, cruel e insensible, lo peor de sí sin embarazo. Aterroriza la constatación de que, liberado de convenciones morales en un momento determinado, oculto tras la aniquilación de las reglas básicas, el hombre se inclina por liarse a dentelladas y encuentra su mayor placer en la imposición bruta. Hay que leerlo.

06 julio 2010

MENSAJE EN UNA BOTELLA (3)

CLEM SNIDE “The meat of life” (Houston Party, 2.010)

El séptimo álbum de la banda de Eef Barzelay, primero grabado desde su reunión al cabo de tres años, supone un regreso de auténtico lujo. Consistentes y a menudo vibrantes canciones, de estribillos memorables, y ajustados arreglos de cuerda y viento; utilizados con el mismo buen gusto que el piano y el órgano, para dotar a los temas de puntuales y frondosos apoyos. Pop inspirado y emocionante, cadencias acústicas y excitación eléctrica; reminiscencias folk y country, detalles soul, y reflejos de Neil Young, o de los Teenage Fanclub más animosos en “BFF”.

01 julio 2010

PLÁSTICO AZUL

Esta mañana he tenido el placer de ver a solas la exposición sobre José Val Del Omar en el centro de arte José Guerrero de Granada: alucinante. Después de emerger al ruido de la ciudad por algún sitio que no recuerdo fui a comprar algo al Hipercor. Al ir a pagar, el cajero trató de venderme inopinadamente un solitario paquete de arroz abandonado por otro cliente, “son sólo setenta y cinco céntimos”. Pero ¿qué le pasa al capitalismo, que ya te coge del brazo para venderte cualquier cosa? Al atardecer, estuve corriendo unas vueltas por los Paseos Universitarios mientras un punk, sentado en un banco, se demoraba en acicalarse su anaranjada cresta ante un pequeño espejo bordeado de plástico azul.

28 junio 2010

MENSAJE EN UNA BOTELLA (2)

CATL “With the lord for cowards you will find no place” (Folk Brand records, 2.010)

Totalmente irresistible: un trío canadiense de guitarra, batería y órgano. Su segundo álbum vuelve a ser una conjura de blues del Delta y garage cochambroso para perderte (ritmo desaforado y cadencia hipnótica); resabios de los Rolling Stones del período 68-72 y electrocuciones punkabilly. Rindiendo apasionado tributo a Charlie Patton y Otis Hicks. Adictivo y ardiente.

21 junio 2010

MENSAJE EN UNA BOTELLA (1)

DAN SARTAIN “Lives” (One little indian, 2.010)

Tercer disco de nuestro amigo, tan retro como delicioso. Números de garage ortodoxo, reminiscencias de los primeros Stones, rock and roll, country al gusto de Lee Hazlewood con su sesgo psicodélico, o pop compartiendo vagón y entremezclándose con Kinks, Zombies y Yardbirds. Guitarras oxidadas, órganos flotantes y nebulosos. Sonidos añejos y esenciales, naturales, esquemáticos, nada forzados; como un Jon Spencer menos desbocado, exento de agresividad e histrionismo. La mano del productor Liam Watson (The Ettes, The White Stripes, Bronco Bullfrog) se nota. Todo en media hora. Hala.

18 junio 2010

T.N.T.

Siempre he dicho que “Manifiesto Guernika” de T.N.T. era mi disco punk favorito, y aún lo sigue siendo, pasados hace mucho tiempo ya en mi caso los años en que un vinilo te marcaba profundamente; pues encierra y concreta todos aquellos estímulos que hicieron de esta música algo excitante para mí. Quizá por eso me resultó tan ilusionante poder contar con Jesús Arias como miembro del jurado durante dos ediciones del concurso de rock que yo organizaba: es un maestro. Muchos son los defectos de aquel trabajo editado en 1.983 por DRO, sobre todo en lo referente al sonido, lacra de muchos grandes elepés españoles de la década de los ochenta: poca consistencia, guitarras ratoneras, etc. Respecto de la voz, evidentemente la de José Antonio García es mucho mejor, como se podía oír en “Sin futuro”, pero me quedo con la de Arias para esas canciones, ese momento, ese mensaje. Joe Strummer decía que el mejor punk rock tiene melodía, y que éste le gustaba cuando sonaba razonado y melódico. En ese sentido, siempre he considerado las composiciones de T.N.T. como directamente buenas canciones, más allá del estilo en que se pudiesen encuadrar: atractivas y trabajadas variaciones en estrofas y estribillos, bien construidas melódicamente, sin la gratuidad sonora que ha convertido a buena parte de la producción musical denominada punk en algo plano y perfectamente previsible. Sus textos están cuidados, casi mimados; poblados de escogidos referentes, transportan sentimientos, sensaciones, opiniones… Huyen del exabrupto y del panfletismo, matizan el nihilismo; toman partido, entran en acción, transmiten. Es un disco con una fuerte carga ideológica, pero sin seguidismo que valga, a pesar de los menos de veinte años que su letrista tenía en aquel momento; reflexivo, comprometido y amplio de miras.

Anoche asistí al concierto de T.N.T. en la sala Planta Baja de Granada (acaban de regrabar y dar algún retoque a los temas de “Manifiesto Guernika”, que verán la luz bajo la denominación “Manifiesto XXI”), a sabiendas de que iba a reencontrarme con una parte importante de mi historia musical (precisamente antes de entrar a la sala tuve oportunidad de comentar con Antonio Arias las vueltas y vueltas que di a una cinta de noventa que traía por una cara el primero de 091 y por la otra el de T.N.T.), que iban a desempolvarse solos muchos recuerdos y sensaciones, como ya me ocurriera, más intensamente, claro, la primera vez que los vi en directo, en un festival del Zaidín de, creo, hace veinte años. Noche de reencuentros para mucha gente, incluso para mí, que tuve casi al lado a un par de punkis de mi pueblo a los que nunca llegué a conocer, ya de imagen normalita, que hacía más de veinticinco años que no veía, y que en su día me tenían alucinado con su imagen tan punk y sus camisetas de los Clash.

El concierto en sí comenzó algo flojo de sonido pero fue mejorando tema a tema, conforme se entraba en calor, con una formación que recoge a la mayor parte de los miembros originales (Jesús Arias, José Antonio García, Ángel Doblas) con el añadido de nuevo batería y otra guitarra. Sonaron los temas de siempre con más contundencia y mejor ejecución, algunos ejerciendo el mismo efecto sobre mí que antaño, tanto tiempo después, como “El jardín extranjero”, “Cucarachas”, “Sin futuro”, “Gilmore 77” (mucho mejor que el “Gary Gilmore´s eyes” de los Adverts) o “La noche del ángel salvaje”, a los que se sumaron otros nuevos tan prometedores como “Eclipse”, y versiones como una demoledora “Baby please don´t go” y la despedida con el clásico “I fought the law” vía Clash, con Antonio Arias, cómo no, saltando como un poseso ante el micro. La mejor noticia, de cualquier manera, es que esto es simplemente la antesala de un próximo lanzamiento discográfico mucho más ambicioso.

30 mayo 2010

JAIME GONZALO “Poder Freak. Una crónica de la contracultura. Vol. 1” (Discos Crudos, 2.009)

Jaime Gonzalo (escritor y co-director de la revista Ruta 66) afronta con este libro el inicio de una trilogía empeñada en analizar el entramado de las distintas corrientes y manifestaciones que fueron, a partir la Segunda Guerra Mundial, caldo de cultivo de lo que cuajó en el período 1.964-1.972 en lo que se dio en llamar Contracultura.
En este volumen cabe el estudio de piezas de rompecabezas tan dispares como las bandas juveniles, los Hell´s Angels o las groupies; rockers y mods; el advenimiento de las drogas y movimientos como situacionismo, generación beat, comunidad gay, feminismo o incluso satanismo. Todos como fruto, a veces peculiar, del complejo tejido de usos sociales, aspiraciones, situación económica, ideologías, intereses contrapuestos y condicionantes, desarrollado en un período tan especial como resbaladizo y convulso. Una atractiva puesta en orden de antecedentes, ramificaciones, mutaciones y desenlaces.
Gonzalo se moja, se muestra incisivo pero no frivoliza, manteniendo una mirada sanamente desmitificadora y una prosa densa en su afán por incluir y articular todos los factores, todas las vías de consideración que se le plantean. Se hace preguntas interesantes en cuya analítica búsqueda de respuestas le acompañamos, siendo testigos de cómo conforma su corpus teórico, transmitiéndonos el fruto minuciosamente razonado de una madurada reflexión. Investigando en los escombros de muchos sueños o avanzando con determinación, machete en mano, por toda una selva de tópicos que suelen ser mullido y fresco colchón de críticos acomodaticios, y excusa para los más banales juicios.
Es un intento loable y necesario de desenmascarar y librar de las capas de lugares comunes aceptados por la mayoría, a esa aportación cultural tan matizable denominada “Contracultura” en cuyas contradicciones y excitantes promesas residió la formación de una generación a la que el autor pertenece. Ahora y desde aquí, mirando hacia atrás en un sano ejercicio desde las ventanas del engañoso balneario de quietud, posiciones inmutables y uniformidad a lo que todo ha quedado reducido.
La infatigable profusión de datos (descripciones generosas y detalladas), ilustrativas digresiones, jugosas y esclarecedoras anécdotas, y curiosas e inopinadas conexiones que ayudan a comprender abriendo el campo, convierten la lectura en un ejercicio que acaba deviniendo apasionante. He aprendido mucho.

Reseña publicada en "Paisajes Eléctricos".

29 mayo 2010

LOCURA

El día que se alborotó el cabello en plena calle, tamborileó con sus dedos en cualquier superficie, gesticuló mientras discutía consigo mismo a buena voz, rio sin venir a cuento moviendo la cabeza de lado a lado, sonrió a los transeúntes girando robóticamente su cuerpo, pidió cigarrillos a discreción que unos metros más adelante destrozaba entre sus manos, cambió decenas de veces en la misma acera de sentido mientras caminaba, saltó un seto, volvió a saltar donde no había nada y cayó carcajeándose al suelo, caminó meditabundo por el centro de la calzada, dedicó una canción desentonada a los viajeros del autobús, y miró fijamente objetos que sólo él veía; lo hizo porque le embargó la irresistible sensación de que todo, todo, era posible a partir de ese momento.



Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama". 

28 mayo 2010

LORI MEYERS “Cuando el destino nos alcance” (Universal, 2.010)

He leído por ahí que incluso el productor del último trabajo de Lori Meyers, Sebastian Krys, se ha visto obligado a mandar una nota de prensa para salir al paso de los ataques que ha recibido “Cuando el Destino Nos Alcance”, reciente último lanzamiento de los de Loja, por parte de determinados seguidores del grupo. No conozco el contenido de tales descalificaciones, aunque puedo imaginarlo, pero me parece exagerado que Sebastian hable de actitudes fascistas (una palabra que, al igual que "terrorismo”, se utiliza cada vez con mayor ligereza).
La primera vez que escuché el disco en cuestión me pareció estar ante unas remezclas del repertorio de siempre de los granadinos, algo que no tiene por qué ser en principio algo negativo. Me resultó chocante, y esto es algo con lo que supongo que el grupo contaba. Es una apuesta comercial, que duda cabe, un paso (valiente, hay que reconocerlo) en pos de acercar más público a su propuesta sin comprometer en exceso su esencia (valga el tópico); que les está granjeando no pocos sinsabores y que el tiempo dirá hacia dónde les lleva.
Los temas no sé si viajan en el tren equivocado, pero sí en un medio que les es extraño (el interludio en plan CSN&Y de “Ventura” es un auténtico remanso en su simplicidad). Estas producciones de pop comercial de base electrónica tienen eso: son efectistas per se, siempre luminosas, restallantes; todos los detalles, toda la complejidad que puedan albergar tiene como fin una asimilación inmediata. Ni orfebrería, ni riesgo en construcciones complejas, y momentos de respiro los justos: nadie cuenta ya con la paciencia del consumidor (¿o nunca habéis tenido la sensación de que tal CD no se lo podéis poner a ciertos amigos en el coche por no ser lo suficientemente impactante en un primer contacto?).
Tras varias escuchas me parece un buen disco en líneas generales, y, lo que es más importante, con tendencia a crecer. Hay composiciones notables: “Corazón Elocuente”, Motown vs. 80´s; o “Castillos de Naipes”, su encuentro con Manuel Alejandro. Y, aunque no superan el nivel de trabajos anteriores, conservan su ironía y continúan interesados en decir algo en sus canciones: no me parece un salto hacia delante (es un paso más), pero tampoco hacia atrás, y mucho menos un descalabro. Quizá, cuando se apuesta por el hedonismo envasado del electro-pop como fondo o marcados ritmos sintéticos ochenteros, el oyente de siempre espera (necesita) que las canciones en sí rocen la excelencia para compensar, y no es el caso, pero siguen siendo Lori Meyers.
Desde que surgieron, me han parecido, de largo, la banda de reminiscencias sesenteras más inspirada de la escena pop española, y aquí sobreviven esa inspiración y los estribillos memorables (“Mi Realidad”, “Rumba En Atmósfera Cero” o “Religión”). Composiciones, por otra parte, que puedo imaginar perfectamente con el sonido de siempre (no ha habido trasvase de década sólo vasos comunicantes, los sesenta siguen firmes en su cabeza). Además, digan lo que digan, siempre serán mucho mejores que La Oreja de Van Gogh.

31 marzo 2010

DESAYUNO

Él dijo más o menos esto: “En estos casos, también hay que ser honesto”. Y, en los seis segundos siguientes, de los cinco cuerpos que se doblaban sobre sus respectivos cafés, tres notaron una ligera presión nerviosa sobre las cervicales, otro buscó reacciones moviendo velozmente los ojos a izquierda y derecha; tan rápido que más bien pareció un movimiento reflejo, involuntario, acaso incapaz de captar gesto alguno en su entorno. Como no captó la leve sonrisa que dibujaron unos labios justo antes de que una taza de café los tapase.

NICK CAVE “La Muerte de Bunny Munro” (Papel de Liar, 2.009). Traducción de Miquel Izquierdo.

Nick Cave vuelve a la novela prácticamente dos décadas después de su debut con “Y el asno vio al ángel”. En aquella ocasión pareció quedar exhausto tras volcar en la narración de la vida de Euchird Eucrow, todas sus obsesiones y deudas faulknerianas. Ahora vuelve con un estilo más ágil y aligerado, mostrando menos necesidad de cargar cada frase de abigarrada munición de profundización, descripciones y estilo. Aquí, Cave construye un peculiar relato itinerante urbano, que en su vertiginosa secuencia encierra una mirada despejada y sutil del mundo que nos rodea. Trufado de humor e ironía, está escrito con una inquietante sonrisa de medio lado que sólo relaja en la ternura y complicidad que sabe posar en determinados momentos, sobre todo en lo relativo a Bunny Jr.
Sigue a su personaje principal en tiempo real (con la sola excepción de recuerdos entreverados como chispazos), narrando en inmutable tercera persona, con delectación y detalle, su desenfrenada conducción a través de un túnel cada vez más oscuro; y alternando su punto de vista de narrador omnisciente (la penetración psicológica sigue siendo a cuchillo), con el de sus dos protagonistas. El autor, de todas maneras, enmarca su relato en la fatalidad desde la primera línea y un ambiente grisáceo y cargado de malos presagios envuelve el texto cuidadosamente; tanto en lo meteorológico como en la presencia intermitente de larvadas amenazas, algunas como pistas falsas para jugar con el lector, y otras no. Los personajes, encabezados por el más que lascivo Bunny Munro, rozan lo caricaturesco (sin dejar de ser perturbadoramente reales), y en todo caso son expuestos con trazo vivo; dejando poco margen para que el lector los complete. El bagaje de metáforas y símiles compone imágenes memorables, eléctricas; y las descripciones, vívidas y potentes, responden a su necesidad de transmitir la fiel sensación. Vacíos imposibles de llenar por las oscuras grietas del alma, exceso, remordimiento y amor conforman esta novela que, en mi opinión, sólo flaquea en su dilatada recreación y puesta en escena de la redención, algo tan Nick Cave, por otra parte.

Reseña aparecida en Paisajes Eléctricos.

22 marzo 2010

LA DECADENCIA...

… O entrar en una de tus tiendas favoritas de discos de siempre y encontrar al dependiente, rodeado de gloriosos vinilos, escuchando tras el mostrador a estruendoso volumen una tertulia radiofónica futbolera.

03 marzo 2010

ENTREVISTA ANTONIO ARIAS "EVITANDO LA GRAVEDAD"

Se dice que cada universo forma parte de un multiverso mayor, el cual comprende el espacio infinito, que todo lo abarca y donde todo permanece: pasado, presente y futuro. En un año en el que han sido descubiertos casi un centenar de nuevos planetas situados fuera del Sistema Solar, Antonio Arias, terrícola inquieto, afortunadamente imprevisible, y aún imbatido por el tiempo, leyó un artículo sobre música y astronomía de su amigo el astrónomo José Antonio Caballero; y, a partir de ahí, activadas todas las lucecitas de las conexiones que unen al granadino con el espacio exterior, se fueron configurando las condiciones para poner en marcha el proyecto de musicar poemas relacionados de manera más o menos directa con la ciencia y la astronomía. Finalmente, el proceso ha culminado con la publicación de su primer trabajo en solitario (tras grabar parte del repertorio en un observatorio espacial y realizar, de paso, una curiosa actuación en el acto de clausura del Año Internacional de la Astronomía, celebrado en el Palacio de Congresos de Granada). Así, el mismo año que ha visto la publicación del veloz y certero “Larga duración” de Lagartija Nick, aparece “Multiverso”, otra apasionada indagación de Antonio Arias.
Música líquida y expansiva acotada con solvencia en los límites de una canción; levemente psicodélica; tanto enérgica como abrigadoramente circular mientras nos invita a avistar abismos. Un espacio en el que las palabras avanzan libres, suspendiéndose, perdiendo gravedad momento a momento. Se alcanza una contención que acierta a proyectar los poemas con el suficiente relieve. After-punk, pop o space-rock casero, sin excesos ni ampulosidad. La grandeza del misterio que encierran los astros es tratada con serenidad; y Arias transmite paz en su observación, e introspección ante la enormidad.
Destacan cortes como “El ordenador simula el nacimiento de las estrellas” (adaptación de un poema del científico David Jou), “Derrota de Bill Gates” (letra del poeta mejicano José Emilio Pacheco, reciente Premio Cervantes), “Desde una estrella enana” (de Natalia Carbajosa) o “Multiverso” (una gran letra firmada por Arias y el poeta cordobés Rafael Espejo). Con Antonio repasamos tanto “Multiverso” como otros aspectos de su actividad.




Todo gira alrededor de los textos en “Multiverso”, ¿cómo fue el proceso de selección de éstos?
Todo empezó con un escrito de mi amigo astrofísico José Antonio Caballero. Escribió un artículo sobre poesía y música donde citaba unos versos de David Jou que me impresionaron. Enseguida empecé a cantarlos y viendo el resultado le pregunté donde había más material de ese tipo. Me sugirió unos links donde encontré más y algunos otros llegaron por otras fuentes.

¿Te resulta más cómodo componer con unos textos dados?
Cuando tienes ante tus ojos lo que deseas cantar, todo es más fácil. Intentas acercarte al ritmo del poema, a la música que ya lleva dentro. Cuando estableces comunicación con las palabras el resto es dejarse llevar. Si yo tuviese más cantidad de letras propias no te quepa duda de que tendría hechas un montón de canciones. No concibo una canción sin que la letra esté terminada, me refiero a que tener maquetado algo en inglés es una pérdida de tiempo y no te lleva a ningún sitio. Te será muy difícil encajarle una sin que sacrifiques uno de los dos elementos que la conforman.

¿Cómo sueles componer generalmente?

Montones de pequeños trozos de música que se juntan de manera aleatoria. Algo parecido a lo que oyes en la cara B del disco Abbey Road de The Beatles, salvando las diferencias, por supuesto. Creo que para unas diez canciones suelo tener el doble o el triple de pequeños temas. Al adaptar armonías a diferentes tempos consigues efectos que no te imaginabas.

Llama la atención que hayas evitado musicar los temas desde un punto de vista electrónico o incluso tremendista.

Ya había pasado por eso en Val del Omar, textos retroprogresivos, anticipativos envueltos en música mecánica y futurista. Si lo que quieres es llevar al oyente al trance no está mal, pero si es tu intención entrar en su psique lo mejor es contrastar los elementos en juego, es decir, textos astronómicos, música inspirada en los 50 y los 60, el toque de modernidad te lo dará el año en el que vives.

¿Qué tal fue la grabación en el observatorio espacial de Calar Alto?, ¿qué partes se grabaron allí, y qué material llevasteis?
Cuando José A. Caballero me sugirió que grabase allí pensé que era ideal por lo que hablábamos antes de lo antiguo y lo contemporáneo. Allí podía hacer real mi teoría de los contrapuestos. Paul Grau, el productor, decidió llevar hasta el Observatorio Espacial de Calar Alto su material más antiguo de grabación: Preamplificadores de los 50, micros de los sesenta, amplis descatalogados, cosas así. Las reverberaciones de las cúpulas eran ideales para los temas lentos, así que registramos en aquel templo a la tecnología los temas “Laika”, “Génesis” y “Multiverso”. He de decir que los autores de los poemas quedaron alucinados al saber que sus textos se habían grabado en aquel espacio telúrico.

¿Cómo te has sentido embarcado por primera vez en un proyecto sin el nombre de una banda detrás?
No es que lo desease, pero creo que ya me correspondía. Con esa libertad podía acercarme a la realización de un disco como el primero de McCartney, donde pudiese grabar la práctica totalidad de los instrumentos. Enfrentarme en el estudio a mis propias limitaciones. El resultado es que no tenemos límites cuando ponemos nuestra concentración en un proyecto. Por otra parte también tienes la opción de llamar a quien desees cuando ves que el resultado no es el que esperabas. Al final llamé a casi la totalidad de mis amigos para que me ayudaran (Planetas, Lori Meyers, Lagartija…).

Física y astronomía hechas poesía, y las tres convertidas en canción, ¿qué se siente siendo (exitoso) catalizador de semejante cúmulo de percepciones, emociones y datos?
Es como si atravesaras un fuego, crees que no vas a salir vivo de ahí y de pronto, mientras estás obsesionado con ese pensamiento, ya estás fuera. Andas sin pies ni suelo, a tientas por lo desconocido, creyendo que nunca lo conseguirás y en un momento ya forma parte para siempre de tu personalidad, eso ya eres tú y formará parte de ti para siempre. Curioso.

¿Te han influido cosas distintas a las habituales a la hora de afrontar las composiciones de “Multiverso”?

He podido ser más concreto con respecto a mis influencias, más sincero, más cercano. Hasta ahora elegía el estilo en función de su capacidad de expresión y donde me sentía más cómodo, sin embargo en este trabajo decidí ser más explícito con respecto a mis influencias. Mostrarlas y lanzarme a su desarrollo sin ningún tipo de complejos, si me gusta Elvis pues que se note, si adoro Buddy Holly que sea evidente, todo así.



Me imagino que habrá gira de este trabajo, ¿Qué formación y repertorio llevarás en directo? ¿Vas a incluir alguna versión relacionada con el objeto del disco?
Popi González a la batería y voces, ya trabajé con él en el disco Homenaje a Los Ángeles. Juano de Los Bombones de Sevilla a la guitarra y voces y Julián ex Lori Meyer al bajo y voces. Como podrás comprobar quería trabajar bien el tema de las armonías vocales para la puesta en marcha del proyecto y con ellos me resulta muy fácil hacerlo. A veces incluimos alguna de Lagartija con temática astral como “Un Marciano envía una postal a Casa”

¿Qué es lo más importante que has aprendido tras esta experiencia?

Lo más importante es dejarse llevar por el disco, ser capaz de darle el suficiente empuje como para lanzarlo fuera de la Estratosfera y dejar que él sólo establezca su propia velocidad de crucero. A veces forzamos los discos y nos vamos alejando de ellos, quería evitar esa sensación como fuera.

¿Qué está aportando Paul Grau a tu sonido o incluso a tu forma de trabajar las canciones?
Paul Grau ha sido definitivo para el proyecto. Hemos trabajado juntos en los últimos trabajos del grupo así que conoce todo lo que hay que conocer de mí. El sistema de grabación era parecido al que utilizaron XTC en “Skylarking”, es decir, primero los instrumentos de cuerda y después los de percusión. De esa forma podía tener el tema abierto a cualquier cambio en cualquier momento. Él es un gran productor y un genial mezclador, se nota en cada uno de los temas, yo no hubiese mezclado así por mucho que me esforzase.

¿Qué efecto te gustaría que produjesen tus canciones?
El sólo hecho de volver a mirar al cielo sería más que suficiente. Dejarse llevar un poco por la pasión que el mundo de la astronomía despierta en todos nosotros. El disco empezó con la intención de apoyar el Año Internacional de la Astronomía y acabamos tocando después de la intervención de Robert Wilson (Premio Nobel de Física en 1978 por haber descubierto el fondo de radiación cósmica, una especia de ondas frías con ruido surgidas después del Big Bang y que demuestran la existencia de este) en la jornada de clausura del AIA.

¿Cómo crees que ha cambiado la incidencia del mensaje contenido en una canción en todos estos años?

Una canción es un reflejo, un flash con entidad propia. El espejo donde se mira una canción es el mundo que le rodea, no hay más. Y si el mundo que nos rodea es indefinible la canción se va tornando más ambigua. Creo que estamos en ese punto.

Hablando de ciencia, ¿se ha convertido el rock and roll en un conjunto de formulaciones más o menos reconocibles?
El R’n’R acorta distancias, es nuestra segunda, tercera o cuarta cultura, la que quieras. Empezó de manera tan sugerente que durante decenios ha servido para cualquier cosa. Es posible que al igual que el cine mudo es un arte que empezó es su máxima cuota de perfección (Chaplin, Buddy Holly), imposible superarlo. Pero... ¿Quién quiere superarlo? Si te sirve para lo que quieres expresar… perfecto.

¿Cómo ha evolucionado tu forma de escribir los textos de las canciones?

Durante todo este tiempo he hecho lo mismo, es decir, escribir, parar para aprender y volver a escribir. Esa forma de trabajar aún la conservo.
No es que me harte de cómo escribo, es que no quiero acercarme al perfeccionismo, prefiero la improvisación sobre nuevas formas. Yo no escribo poesía, sólo letras para canciones.

¿Tiendes a añadir detalles o quitar cosas de los temas hasta el último momento, o los sueles tener claros pronto?
Intento hasta el final introducir la máxima cantidad posible de ideas que tenía en mente al principio. El tiempo es limitado y tienes que escoger entre todas ellas, volcarlas y ver el resultado. Muchas veces lo que ocurre es las canciones salen de tus manos mientras intentas colocarle un nuevo vestido.

Leí unas declaraciones de Tom Waits en las que decía, refiriéndose al hecho de encontrar la propia voz, la propia forma de comunicar, que para lograrlo es mejor trabajar en uno mismo más que en la música. ¿Qué opinas al respecto?

Estoy totalmente de acuerdo. La voz es lo que nos distingue. Deberíamos tener todos la obligación de cantar, mostrar nuestro timbre al universo silencioso. Algo así como asociarnos a nuestro animal tótem. Una imagen.-Un sonido- una persona. Si nos acercamos a cómo podemos realmente cantar, la música se nos revela más fácilmente.



Siempre he pensado que el verdadero marchamo que deja un grupo o un artista surge instintivamente, quizá de una mezcla de talento e intuición, más que de algo premeditado. Aquello de partir de las mismas bases sonoras que miles de grupos y sonar diferente. ¿Tú qué piensas?

Es lo poco que podemos aportar a la música, nuestra forma de verla. Con los mismos elementos que todo el mundo. Es lo que cualquier banda debería aprender desde el principio: el mundo está deseando ver cómo lo haces, no cómo se hace mejor o peor, sino cuánto de ti sale en cada momento. Tú te desnudas primero porque el oyente, cuando se abandona, busca un acercamiento más pleno. A veces sale mal y te ven en pelotas, no pasa nada.

Mirando hacia atrás, ¿recuerdas alguna etapa de tu carrera con insatisfacción?
Las etapas de insatisfacción no son reales cuando se refiere a los discos. Pasa como con los discos de cualquiera, adoras unos y odias otros, de pronto todo es al revés y los que no te gustaban te apasionan. ¿Qué ha cambiado? Es difícil de saber. Las insatisfacciones han venido a veces por la incomprensión, por buscar almas parecidas o gemelas. Han pasado muchos años y mi balance es positivo, es una carrera irregular, como las que a mi me gustan.

Después de bucear en oscuridades sonoras varias, ¿qué significa una buena melodía pop para Antonio Arias?

Una que refleje lo que respetas ese estilo. A mi me ha dado pudor hasta ahora acercarme más al pop, me pasa como con el flamenco, lo respeto tanto que me acerco a él siempre de una forma casi religiosa. Eso hace que meta bastante espacio cuando hago algo de eso, me siento más seguro componiendo de una forma más punk. Aunque es verdad que para tocar sucio hay que ser muy limpio. Al revés también funciona.

¿Estuviste finalmente en Liverpool viendo el musical de “La guerra de los mundos”? ¿Cómo va el asunto de la edición de la versión de Lagartija Nick?

Compré las entradas y al final no fui, ahora no recuerdo por qué, tampoco revendí las entradas, dejé los asientos vacíos (realmente buenos y cerca de la primera fila) es un asunto que sigo teniendo pendiente, publicar aquel material que unía narración, ciencia ficción y música, mis temas de siempre. A ver si algún día Jeff Wayne se apiada de mí y me cede los permisos, que va a ser nunca.

Parece ser que surgieron ofertas para interpretar el disco de Val del Omar en directo, ¿se llevaron a cabo los conciertos? Creo que es un trabajo que de alguna manera siempre mantendrá vigencia, capaz de ponerse de actualidad en cualquier momento.
No se realizaron esos conciertos, pero sigue habiendo ofertas para llevarlo al directo. Espero reeditarlo el año que viene. Al igual que con la reedición de “Inercia” y “SU” lo ampliaremos con material extra. Es uno de mis discos favoritos de Lagartija Nick. Tremendo, excesivo y hecho de una forma que parece un suicidio musical. Pienso que se podrá valorar este trabajo dentro de un tiempo, todavía no.

¿Con qué frecuencia se siguen sucediendo las representaciones de “Omega” con Enrique Morente? ¿Han cambiado mucho las sensaciones? ¿Se mantiene la magia tras todos estos años?

Solemos hacer unas cuantas representaciones al año. Es un disco que ha calado mucho en la gente, seguimos interpretándolo 15 años después de su edición y la respuesta es siempre bestial. La sensación para el que lo lleva al directo es muy intensa, sentimos cómo nos recorre una fuerza especial, y nos abandonamos a esa experiencia. La magia está en la voz de Morente, en la fuerza del poema, en todos los implicados funcionando a una; quiero decir que ha veces somos una veintena de personas sobre el escenario y todos vamos a disfrutar y hacer disfrutar.

¿En qué momento está Lagartija Nick actualmente?
Creo que llevábamos varios años muy fuertes y este período de tiempo de cierta inactividad seguro que nos hace afrontar los nuevos proyectos con un punto de vista diferente. Se ha reeditado “Su” y me gustaría hacer un par de conciertos con ese repertorio, invitando a los originales, algo como lo que hicimos cuando se reeditó “Inercia”, supongo que en Granada y Madrid.

¿Qué es lo que te motiva artísticamente?

Acercarme a las ideas que me susurra mi voz interior. Hacerle caso a mi intuición y no parar hasta quedarme por lo menos a medio camino de esa idea. El continuo renacer es lo que más me motiva.

Ya que estamos en un sitio dedicado al cómic y al humor gráfico, háblanos para despedirnos de tu relación con los tebeos y si los consideras una influencia.
Mi relación con el cómic empieza en mi infancia, mi hermano Jesús era un fanático de El Capitán Trueno, El Jabato, cosas así y tenía una habitación llena de tebeos que mi madre intentaba siempre tirar. Yo me aficioné sin embargo a los cómics de los sesenta, los de Marvel. Podías comprar sólo uno y cambiarlo todas las semanas en el quiosco por los nuevos números que se editaban. Una pena, porque aquellos formatos me encantaban, el olor del papel, el grosor… Conservo un cómic sobre la vida del Padre Damián, el héroe de Molokai del año 74. Luego me interesó más un tipo de ilustración más underground, por lo que me hizo mucha ilusión el número dedicado a Lagartija Nick de la revista Cretino, me impresionó mucho.


Entrevista publicada el mes de febrero de 2.010 en Irreverendos

Entrevista publicada en el cómic "Lagartija Nick: hay ruido todavía" publicado por Tebeos de Ultrarradio en febrero de 2.013.

04 febrero 2010

TODO ES MENTIRA (4): LA IMAGINACIÓN

Probablemente no sé vivir sin un pie en un mundo imaginario. Una realidad que discurra paralela, algo caprichosa y guadianesca, a cada momento que se vive. Ese escape inopinado de sol capaz de proyectarse en cualquier momento, gobernado por el lado indómito de la razón. Es algo que todos, en mayor o menor medida, necesitamos. No me cuesta imaginar (es tal el entrenamiento) cómo sería nuestra vida sin esa opción de escapar por un rato, de desconectar para aferrarse a un mundo con su propio sonido; pero sí que me cuesta aceptarlo: para mí sería como mirar el horror de frente. Hay quien opina, con cierta lógica, que cuanto más gris, previsible, o desgraciada es una vida, más se echa mano al recurso de poner el pensamiento a buscar lejos, muy lejos del lugar que uno ocupa; como lanzar el anzuelo de una caña de pescar en dirección a otra galaxia. Una forma fugaz de aliviar nuestro dolor. Pero, dado que se trata de una facultad no desarrollada por todos por igual, creo que la mayoría de las veces la imaginación se limita a seguir los pasos de nuestros deseos inmediatos, indagando más placenteramente en lo que ocurre tras esa sonrisa, ese gesto, o esa pared, cercanos para nosotros pero siempre infranqueables; dedicándose a engañar una curiosidad que jamás será saciada. Dicen que fruto de esta actividad son todas las miradas ausentes que se ven en los autobuses a primera horas de la mañana. Quizá.

Los sueños son esos deseos articulados, madurados día a día, concretados. La dulce barcaza en la que mejor se desliza esa cualidad peculiar del hombre que hoy nos ocupa. Donde más se regodea y más abrigada está, tratando siempre de alargar el periplo. Un dulce hogar inasible; la individualidad completa. La proyección perfecta de lo que somos queda perfectamente registrada en nuestros sueños y en cómo la imaginación los dibuja.

También está la imaginación invertida, digamos, esa que viaja de la ficción a la realidad, una variedad peliaguda de su exceso. Escrutadora, meticulosa, incansable. Por ejemplo, ante una película o una serie de televisión de esas que tratan de evadirte totalmente, con los dos pies sobrevolando el suelo. Ante su visión, tiendo a imaginar lo que sintieron los actores al ser elegidos para el papel, cómo lo negociaron; a observarlos cuando se lo comunicaron a sus familias o a un amigo. Suelo verlos leyendo una parte de su intervención escrita en unos folios grapados, sentados ante una mesa. Percibo sus dudas, sus miedos, su estupor incluso. O imagino cómo se colocan los objetos de cada escena: esos cuchillos de cocina, las flores, el momento en que se eligieron los colores, cuando se dio el visto bueno. Tiendo a seguir al actor en su regreso a casa tras rodar unas cuantas escenas, a mirar su cara mientras reflexiona sobre su papel y en cómo éste afectará al devenir de su carrera. O imagino quién se inventó tal eslogan, tal anuncio; qué le llevó a ello, cómo se sintió; qué piensa de las personas a las que va dirigido; qué aspira a conseguir.

Aunque mucho más peliaguda y compleja puede resultar la imaginación que hunde sus raíces, bucea y se multiplica a partir de la ficción. Como qué pasa con toda esa gente que los asesinos y la policía tiran al suelo en sus constantes huidas y persecuciones por la ciudad: la señora a la que le desparraman la compra por el asfalto, los coches abollados, el tendero que presencia impotente cómo sus productos se van rodando por la acera, el joven violentamente empujado… Quedarán solos recogiendo sus cosas, arreglando sus ropas, lamentándose amargamente, doloridos, desesperados, abandonados porque la cámara, la atención y las expectativas de todo el mundo se irán calle abajo con los protagonistas…

13 enero 2010

Dedícales menos de veinte minutos (2)…

THE BOX TOPS “The letter” 1.59
THE FLESHTONES “First date (are you coming on to me)” 1.45
IS “Amor, caos y cosas así” 1.45
JOHNNY KIDD AND THE PIRATES “Please don´t touch” 1.54
LOW “Your Poison” 1.13
MALCOLM SCARPA “Gonna Pull A Party” 1.56
MONDO FUMATORE “Scooby Do” 1.17
EL REGALO DE SILVIA “Dulces lágrimas” 1.44
SURFIN´BICHOS “Ella y yo” 1.41
THE WHITE STRIPES “Fell in love with a girl” 1.55
THE URINALS “Black Hole” 1.18

25 noviembre 2009

"Odio todo lo que huele a partido..."

"Odio todo lo que huele a partido, a escuela o secta, porque nunca he podido persuadirme que no sea un necio el hombre que profesa íntegras todas las doctrinas de un partido, secta o escuela" (Miguel de Unamuno).