25 junio 2012

QUEMARLO TODO

Procedió a escribir su columna diaria. El proceso era el de siempre, “quemarlo todo” lo llamaba él. Cazar al vuelo lo que pasaba por su cabeza. Teclear absolutamente todo lo que pensaba acerca del asunto del día gritando a la vez sus opiniones, lanzando insultos y todo el vitriolo de su mordacidad contra la pared de enfrente. Todo discurría velozmente, las ideas, las conexiones, las conclusiones, el café. El dedo acusador no temblaba. Las palabras saltaban a la pantalla entre faltas de ortografía, metáforas lacerantes y ominosas comparaciones. La crueldad formaba una sonrisa y una fuerza única galopaba por sus venas, empujando hacia la punta de sus dedos. 

   Pasada una media hora entre cigarrillos llegó el momento de corregir, ir eliminando esos errores ortográficos que poseían un vigor que solo él comprendía. Adecuar los caracteres al tamaño de la columna. Respirar hondo, reflexionar, repensar, recular, respirar hondo. Confirmar algunos datos. Retirar la mano de la ratonera. Evitar quedarse a la intemperie. Tratar de ser justo. No ser cruel. Ser agudo pero sin cargar las tintas. No cebarse en este o aquel. ¿Para qué crearse un enemigo pudiendo evitarlo? Suavizar. Relativizar. Guardar la ropa. Dar una de cal y otra de arena. Sin embargo, segundos antes de mandarla, decidió no guardar los cambios y enviar por una vez en su vida la primera versión.



Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".





22 junio 2012

BERANO

La niña escribe plácidamente en una graciosa pizarrita cuando la madre se abalanza sobre ella, gritando mientras corrige con dedos de uñas largas la palabra verano. La tiza cae al suelo y la niña llora desconsolada. La calle absorbe ese llanto sin fin y parece un poco más empinada que la semana pasada. No queda aparcamiento. Un extraño coche de grandes ruedas da vueltas alrededor de una fuente seca anunciando con desmesura una marca de bebida que nadie conseguirá olvidar. Le sigue, expectante, un tipo al volante de una vieja furgoneta, sin camiseta y con un porro en la boca. Desde las ventanas abiertas, la publicidad suena ahora a meloso reproche que sigue descargando frustración en la gente. Llega el verano a la ciudad de las miradas que siempre buscan otro verano. Llega este verano, que es coctelera llena de piedras y espejismos, y avanza con sus inmensas patas de elefante y su sinfonía de sudor y tatuajes. La realidad mira fijamente, el asfalto tiembla con el calor y las banderas de España de los balcones permanecen mudas. Un camarero enjuto coloca las decenas de mesas de plástico rojo en una terraza de humo de coches que solo él atenderá. Las familias llegan y toman asiento con la crisis en la cabeza y en los lamentos. Cigarrillos, voces que interrumpen otras voces y niños que estorban y son amenazados por un padre con pantalón pirata y perilla. El sol, en su obstinada y absurda resistencia a desaparecer, cuece soledades y miedos que se sientan en bancos que antes únicamente ocupaban conversaciones de abuelos y litros de cerveza vacíos. En la radio alguien babea suspirando por la canción del verano, que no termina de llegar. Y, mientras,  la gran mentira extiende su sombra hasta la playa.




Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".

15 junio 2012

ATENTAMENTE

“Partiendo de la base de la gran aportación de luz y color que un patio lleno de macetas aporta a nuestra idiosincrasia e identidad, a la industria del turismo sostenible que tanto nos aporta a todos y a una proyección exterior amable, palpable muestra de nuestra típica hospitalidad, ligada milenariamente a la ecología y a la economía sostenible. Teniendo en cuenta que dispongo de un soleado patio (documento 1) de 15,70 m2 con maceteros de 40 cm de diámetro (foto 1), ocupando en dos filas paralelas separadas por 50 cm todo el perímetro de paredes esmeradamente encaladas de blanco inmaculado (foto 2), y que en el suelo revestido de azulejo típico de la tierra esmeradamente escogido (foto 3) se ubican macetas en toda su extensión de la más variada flora autóctona (salvo el lógico paso previsto para labores de riego y mantenimiento técnico y visitas cultural-turísticas, y el espacio ocupado por una antigua moto fotografiable e idiosincrática situada al fondo). Y contando además con los gastos de agua, tierra, reposición de semillas, dedicación personalizada, acompañamiento de visitantes y la necesaria vigilancia perruna de raza, solicito a esa Dirección General subvención de 81,50 € mensuales por macetero con planta.
Atentamente”.

“Habiendo valorado detenidamente, en comisión reunida a tal efecto, su solicitud, resuelvo concederla en los términos expresados en la normativa vigente, recordándole la obligación de colocar en lugar bien visible de una de las paredes de blanco encalado, logotipo de nuestra Comunidad Autónoma de 50x50 cm, el cual le será suministrado a su debido tiempo, y avisándole de la correspondiente visita de inspección que tendrá lugar una mañana que refresque un poco.
Atentamente”.



Publicado en el nº126 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a las subvenciones.

10 junio 2012

TREINTAÑEROS

En estos tiempos de infinita juventud mental, te deslizas en la treintena y la surcas sin notarlo: las aguas no cambian de temperatura. Y sigues pensando, con tu cerveza en la mano, que el vecino calvo podría ser tu padre hasta que te enteras de que es seis meses más joven que tú. Cuando yo era niño todos los treintañeros tenían trabajo, hijos y gesto grave, a veces remarcado por un bigote, y un cigarro en la mano. Eran definidos proyectos de senectud que sólo derrapaban en las verbenas y las bodas. Si eran modernos, quizá el pelo largo y un ligero olor a porro. Si habían escuchado alguna vez rock ya lo tenían sepultado en lo más sombrío del subconsciente. No es como ahora, que músicos y seguidores sin empleo estable envejecemos juntos aún por definir, sin saber a quién dejar nuestra herencia de canciones y discotecas. Y salimos de la catacumba de un concierto apartando con el pie los restos del último botellón. Y es que la insolente juventud actual es capaz de llamarte viejo desde un coche con Carlos Baute a todo trapo mientras tus cascos despiden a Iggy (uno que nunca envejece). En fin, te despistas y un día descubres que ese central de presencia tan adulta e intimidante es diez años más joven que tú y ya no lees más estadísticas de fútbol, por miedo a conocer la edad de los árbitros. Y abres otra cerveza.



Publicado en el nº126 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a los treintañeros.

08 junio 2012

BANK, BANK

Minutos antes de asistir a la concentración frente a la sucursal de Bank para protestar por las desorbitadas ayudas millonarias que recibirá del Estado, Rober sacó de su cartera las tarjetas de esa misma entidad y las guardó en un cajón junto a las requetesubrayadas condiciones de su inversión. Mientras se acercaba, deseando que las ayudas no fuesen retiradas del todo, recordó su patosa participación adolescente en el asalto a una caja de un pueblo, hecho que casi acaba con él y losa que aún le acompañaba. Cuando abrió su primera cuenta de ahorro como paso de gigante hacia la normalización social, en tiempos en que los bancos, tan distantes, podían ser miserables, generalmente insensibles, pero aún no te perseguían por teléfono para venderte cualquier cosa. Las domiciliaciones, las tarjetas, cuando todos le decían que ya nadie inteligente manejaba dinero en metálico, que eso era un engorro, que el dinero ya no era visible. La hipoteca, claro; y las inversiones, plazos y demás, porque, cómo podía tener sus ahorros parados, era una irresponsabilidad para con su futuro y sus hijos. Por algún incuestionable motivo el dinero perdía constantemente valor, y ahorrar no era sólo guardar, sino buscar rentabilidad, arañar, no quedarse quieto. Por último, rememoró la cara del empleado aquella mañana, su blanda sonrisa, sus preguntas insulsas sobre la familia mientras tecleaba, la seguridad con que se explicaba, el papeleo y, entre tanta cordialidad, una extraña sensación de cabo suelto sepultada entre alguna risa y frases vacías. El día en que el banco, invulnerable, decidió atracarlo definitivamente.



Publicado en el nº127 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a los bancos a la deriva.


05 junio 2012

PUNTO DE RUPTURA

Punto de Ruptura, 1.997. Óleo sobre lienzo 64,4 X 49,5 cm. (Dieter Vampui, Hannover, 1935)



“La pintura de Vampui oscila en un equilibrio algo envenenado, siempre inquietante. Todo se mantiene en un orden estático, geométrico, como dimanado de un Estado pétreo, pero el aire siempre es gris y amenazante. El Viejo Orden nunca termina de caer, encierra los colores (la vida) en figuras rectangulares, bloques que parecen compartimentar el sentido de la existencia, las palpitaciones de cada uno. Esos colores se van destiñendo, desgastando imperceptiblemente, pero con demasiada lentitud. A pesar de todo, siempre hay una esperanza y un horizonte para el pintor alemán, puede ser un avión que parece un pájaro sin rumbo, un puente o un trozo de mar que respira entre rotundas verticalidades. Y también, como el título de este lienzo indica, un punto de colisión, de ruptura. Un lugar a partir del cual todo se irá destruyendo o regenerando”.






03 junio 2012

ORO

Odio el oro, su impronta, su peso que siempre ha decantado desigualdades. Esa promesa cegadora, sumidero de tantas almas, cercenadora de tantas posibilidades para la razón y el entendimiento entre los seres humanos.


Odio las tiendas de compraventa de oro. El estruendoso reclamo de sus fachadas, su agresivo gesto admonitorio en plan “Nunca cierro, siempre tengo un ojo abierto. Estoy esperando que caigas y vengas a darme lo que te queda, los recuerdos, la herencia, tu último recurso, el regalo que un día te emocionó. Tengo tiempo”. Odio sus ventanillas blindadas, el olor a desesperanza y frustración que irradia su silente presencia en mitad de una calle cabizbaja que pugna por sobrevivir. Y odio, sobre todo, la sensación que me dejan en la garganta de derrota colectiva, de haber perdido un partido en casa que desde siempre hubo de estar ganado. Lamento la suerte de los pequeños negocios a los que sustituyen de un día para otro, generalmente ilusionantes proyectos de autoempleo mil veces más imaginativos y modestos, numerosos núcleos generadores de diversidad y riqueza. Algo parecido me ocurrió con aquellos añosos comercios, emboscados por la ansiedad consumista que lamina todos los matices, que caían hace pocos años sustituidos de la noche a la mañana por inmobiliarias que han demostrado una capacidad suprema para desaparecer en el más absoluto silencio, dejando un rastro de espejismo y vacío. Espero que todos estos negocios que ahora proliferan dentro de poco no sean más que una pesadilla olvidada.

01 junio 2012

LA ÚLTIMA VEZ QUE SE VIO AL ARZOBISPO

El arzobispo, acallando los rumores sobre su padecimiento de la enfermedad de Alzheimer, tomó, tembloroso, la palabra desde el púlpito. Comenzó con ese aire melodioso y paternal de siempre; de su boca brotaban palabras que los fieles reconocían y ante las que asentían más por su rutinaria musicalidad que por su contenido. Pero poco a poco el volumen fue elevándose y el tono cambiando, volviéndose tan bronco como desesperado. Los feligreses se miraban entre carraspeos, y algunos curas empezaron a ir y venir por la catedral. Su ilustrísima hablaba y gesticulaba: “… Y no debemos permitir esa chorrada de que la fe sea algo íntimo, privado. Será una hecatombe. No podemos darles la opción de pensar ni decidir sin nosotros. ¿No veis que crecerán?, se sentirán seguros, tropezarán y se levantarán solos, encontrarán acaso la paz que sólo nosotros les prometíamos y nos abandonarán. No se volverán ateos, ni anticlericales que encienden mechas y nos acaban facilitando adhesiones; ni laicos convencidos que finalmente ceden, bautizan a sus hijos y les celebran la Primera Comunión para que no se sientan desplazados en el colegio. Es peor, serán personas libres. Con o sin fe, serán todos iguales en lo básico, observarán una ética común y su sentido moral no será arma arrojadiza. Buscarán en su interior y encontrarán, sea lo que sea, algo más valioso que nuestros sermones y, simplemente, se irán. ¿Qué haremos entonces?”.



Publicado en el nº125 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a los curas.

28 mayo 2012

MELANCOLÍA

Ya sé que vivimos una época en la que las leyendas y cuentos ya no empiezan con la muletilla “érase una vez…”, sino con “aunque no me creas te diré…”. Pues eso, aunque no me creáis os diré que en cada país, todas las reservas naturales, las industrias de importancia estratégica y las infraestructuras de interés general nos comunicamos, tenemos un lazo común y secreto, somos una logia, aunque en ocasiones, en nuestras reuniones nos autodenominemos, entre amargura y alcohol del malo, la logia del desamparo. Yo, por ejemplo, soy una mina de esas que se dice que prometen más que dan, pero, hasta hoy, mientras el viento se cuela por las galerías alentando la melancolía de un ejército de voluntariosos mineros cada vez más diezmado, sólo yo sé toda la riqueza que guardo en mi interior. Nuestro sueño es recuperar el brillo que un día tuvimos, lucir en primera plana, ver nuestra biografía y posibilidades económicas profusamente detalladas, leer incluso las mentiras más gordas e interesadas. Queremos ser malvendidas por desidia y codicia, ser reflotadas por codicia tras el consiguiente esfuerzo de inversión; ser esquilmadas con codicia y sin la suficiente planificación y reinversión para continuar dando pan a aquellos que nacieron de las mismas entrañas que nosotras; ser pasto de proclamas patrióticas tan hueras como oportunistas y ser finalmente codiciadas, expropiadas y… mimadas por fin.



Publicado en el nº124 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a las expropiaciones.

25 mayo 2012

RUBIA, MADURA Y DEPILADA

Como casi cada mañana, atravesó la puerta del pequeño estudio en el que se rodaban todas esas películas porno en las que actuaba desde hacía años; nunca en papeles protagonistas ni especialmente destacados, habiendo incluso cambiado alguna vez radicalmente de aspecto y nombre artístico para no quedarse fuera. Saludar, cambiarse, maquillarse o atender indicaciones, formaban parte de una rutina que ella aceptaba con la mejor cara. Prolegómenos de lencería no exactamente fina, cuatro líneas de diálogos y algunos rodeos la acercaron otro día más a la cama. Una vez allí se dejó ir, sus movimientos y respuestas se fueron mecanizando. Miraba a la cámara y sentía el calor de las luces sobre su piel, así como la respiración del equipo técnico. Hábil y resuelta, siempre sacaba a tiempo gestos, jadeos y sonrisas. Cuando se colocó a gatas apoyándose en el cabecero de la gran cama, suspiró, era el gran momento de cada rodaje. Notó cómo su compañero se acoplaba y comenzó a sentir la fuerza que desencadenaba su sueño recurrente: en plena calle era abordada por el micrófono de un programa serio de televisión que le preguntaba acerca de la situación del país, entonces ella avisaba con gesto adusto del peligro intrínseco de los recortes o del grave riesgo de centrarse en los números globales dejando a la gente atrás, y lanzaba una pregunta final: ¿hacia dónde nos conduce una sociedad formada por trabajadores temerosos?



Publicado en el nº123 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a las pelis porno.

18 mayo 2012

"Los que carecen...

"Los que carecen de imaginación no tienen otra elección que apoyar sus conclusiones en la realidad que ven a su alrededor. Pero por otro lado, los imaginativos tienden a levantar castillos fortificados, diseñados por ellos mismos, y precintarles todas las ventanas”. (Yukio Mishima, “Nieve de Primavera”).

11 mayo 2012

EL PATO DUCKY Y LA TERAPIA

Buenas noches, me llamo Ducky y soy pato. Mis padres se pasaron años queriéndome hacer pasar por cisne: que si pon el cuello así, que si no sonrías tanto, que si no parpes tan alto que pareces un ganso… Pasados años de angustia y frustración comprendí que nunca podría serlo, y que además no me gustaba, estaba cansado de parecer lánguido e indiferente, de cuidar mi perfil y de evitar mi identidad con disimulos y altanería. Aposté por ser ese pato que nunca me dejaron ser. Ya no me dolía aquello que me decía mi madre de que un niño o un borracho podían dibujar tranquilamente un pato gracioso, para señalar la vulgaridad de nuestra especie. Cada vez olía más a fascismo todo aquel embrollo; y yo prefiero, sin dudarlo, ser patito de bañera que inocuo cisne de porcelana. Así pues, subí el volumen de la música (canto casi cada día “Ducks on the wall” de los Kinks), caminé como me dio la gana y nadé salpicando espuma; tropecé y me reí, no me comparé con nadie y me sentí ligero; recuperé los habanos del Tío Gilito y gesticulé tal que el Pato Lucas. Soy pato, mareado cuando encarta, y ya nadie se atreve a decir nada de mi camiseta de los Ramones. Además, me consta que tengo el respaldo de Tony Soprano. Gracias por escucharme, cuac.




Publicado en el nº122 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a ¿Por qué los patos en los dibujos animados?

27 abril 2012

BLANDO

“Ya te dije que no sabrían mantenerlo ni transmitir su valor ni invertir con cordura ni controlar los gastos. Que acabarían intercambiándose virulentos reproches, pero que al final la cosa maduraría, se iría reblandeciendo”. Antes de conciliar el sueño recordó estas palabras celestiales de uno de sus socios en el conglomerado de empresas sanitarias que presidía. Finalmente se durmió, acurrucándose en las sensaciones que aquéllas le producían. A los pocos minutos se vio caminando por la calle como en uno de sus anuncios, la gente asentía a su paso con una lágrima de emoción en la mirada, reconociendo en su figura al poseedor de las herramientas precisas, alguien capaz de gestionar, dinamizar, racionalizar y optimizar. La calle era mullida, el sol líquido; y las caras que lo saludaban eran blandas, dejaban traslucir un pensamiento que mugía suavecito y resignado. Todo daba la impresión de poder abrirse en cualquier momento. Subió por las escaleras de un hospital público gestionado ya por su grupo y constató que todo era blando también: los enfermos flotaban, pesaban como plumas y se recuperaban en el aire de los pasillos; las paredes se ensanchaban sin esfuerzo empujándolas un poco, dejando espacio para nuevos pacientes; los suelos bajaban para que cupieran nuevas plantas, las camas se estrechaban con facilidad, y los médicos se hacían tan altos que observaban tres habitaciones al mismo tiempo sin dejar de sonreír.


Publicado en el nº121 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a los hospitales.

21 abril 2012

HORÓSCOPO

No paraba de atender teléfonos ni de recibir mensajes y correos. Consultó su reloj, suspiró y un silbido se escapó de entre sus labios. Paseó por la habitación y se acercó al espejo a hurtadillas, haciéndole muecas por sorpresa; después se colocó un puro en la boca y trató de caminar, venciendo su óxido, como Groucho Marx. Se alisó el traje y carraspeó. De pronto el cielo se nubló, ocultando ese sol radiante que algo le animaba. El presentimiento regresó definitivo y punzante. Se deshizo el nudo de la corbata y encendió su habano. Conocía el camino a seguir, el método, por fin había comprendido el mensaje. Dispuso su chaqueta cuidadosamente sobre el respaldo de la silla, se remangó, y cerró la puerta por dentro. Desconectó los teléfonos, apagó los móviles y respiró profundamente. A partir de ahí tiró dados siseando como un loco, jugó solitarios, lanzó monedas al aire; llamó a dos programas de videncia presionándose la nariz y tapando el auricular con la bandera; rezó brevemente para que no se rompiera el espejo; leyó su horóscopo en decenas de medios a través de internet y, no convencido del todo, el de todos y cada uno de sus ministros. Sumó y restó predicciones halagüeñas, advertencias, adivinaciones y malos augurios. Finalmente, tomó su pluma y firmó Los Presupuestos.


Publicado en el nº120 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a los horóscopos.

13 abril 2012

EL LIBRO

Me ha venido a la cabeza un grueso y desvencijado libro llamado “Ciencia-Ficción” que anduvo por casa durante mi niñez para poco después desaparecer sin dejar rastro. En él se nos relataba el futuro, pero resultaba extraño: la cubierta era llamativa, pero en su interior predominaban los tonos grises. No hablaba de guerras pero aparecían muertos, fuego y casas destrozadas. Salían médicos, espaciosos laboratorios y microscopios, pero no decía nada de curaciones definitivas. Los coches aparcaban solos mientras los conductores les increpaban con rostros desencajados. La palabra “Internet” predominaba, pero no se distanciaba mucho de “necesidad”; y los robots y los niños, apartados del mundo, se citaban a través de pequeños ordenadores. Los edificios nacían refulgentes conforme el suelo se resquebrajaba viejo y sediento. El globo terráqueo aparecía rodeado de satélites que se vigilaban entre sí y los millonarios subían a naves espaciales en camiseta y con el pulgar levantado. Salía un hombre parcialmente invisible y se multiplicaban por doquier imágenes de pantallas de TV con sonrisas de mirada aviesa. La información se podía guardar en una pequeña cápsula, y en la palma de una mano cabía un teléfono que hacía fotos y te conectaba con todos los pasados y todos los presentes. Curiosamente, cuando lo comenté en casa nadie lo recordaba.


Publicado en el nº119 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a la ciencia ficción.

04 abril 2012

LA PINTADA

La huelga general era crucial, insistieron en la reunión del sindicato a la que no acudí por ayudar a mi antiguo patrón a repasar unas cosas. Un trabajillo de una tarde para empujar la prestación con unos billetes y no desconectarme, claro, por si cae algo. Qué fastidio perdérmela, cuando llegué a la sede todos andaban en ebullición, contaban chistes sobre Arenas y la reforma laboral mezclados con casos de despidos que me revolvían el estómago. Ayudé, como siempre, a cargar las pancartas, repartir insignias y pegatinas, gorras y pañuelos. Arriba y abajo. El maletero de mi coche a rebosar. Después vino la manifestación, qué pasada. Todo cerrado. No creo lo que dicen los del gobierno sobre los piquetes. Yo no participé, ojo, pero porque a mi mujer le da miedo, vaya que me pase algo. Es una miedosa, como aquella vez que le dije que íbamos a hacer huelga de brazos caídos.

La cosa no ha ido mal del todo, ha pasado menos de un mes y ya estoy trabajando, la inversión pública en empleo que reclamábamos el 29-M ha dado sus frutos. Ahora me dirijo a limpiar las pintadas que quedaron tras la huelga. Lamentaré tener que borrar algunas muy chulas que hicimos, porque la primera fachada que me toca es la de la tienda de compraventa de oro de la calle principal.


Publicado en el nº118 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado a la huelga general.

02 abril 2012

¿Cómo hacerlo?

¿Cómo, teniendo en cuenta el limitado tiempo de que disponemos, extraer alguna verdad limpia  de entre la maraña de medias verdades, datos manipulados y desvíos de atención interesados, con que cada día nos ahogan los medios de comunicación?

31 marzo 2012

¿ALGUNA PREGUNTA?


Hay una cosa que está clara, es especialmente importante que gobernemos nosotros en la Comunidad cuando el gobierno central es de signo contrario. Es la única manera de poner coto a sus desmanes, de exigir lo que es nuestro y evitar que la región sea ninguneada y abandonada a su suerte por el servilismo con que actuarían sus correligionarios. Acudir a las reuniones para hacerles saber que estamos dispuestos al diálogo pero no a cualquier precio. Que el votante nos ha elegido para contrarrestar ese pensamiento único que nos quieren imponer casi a la fuerza y que aspira a ahogar la diversidad que enriquece nuestra sociedad.

Pero, una cosa, también hay que tener en cuenta que es fundamental que gobernemos nosotros cuando el gobierno central es de nuestro partido. Es la única manera de llegar a acuerdos importantes a medio y largo plazo que beneficien y hagan progresar a nuestra región. El único modo de que ésta sea realmente respetada, de crear unos cauces de comunicación fluida que partan de la base del respeto y la consideración mutuos. Tener buena sintonía y conocimiento del otro en una relación bilateral de este calibre es clave para crecer en armonía con el resto del Estado y la Unión Europea, así como prosperar en un espacio común de progreso y desarrollo sostenible. ¿Alguna pregunta?

12 marzo 2012

LOS AÑOS DIEZ

Aún recuerdo los años diez, cuando se aniquiló el Estado del Bienestar, qué tiempos. La mayoría lo sentimos mucho, pero aceptamos que aquello era insostenible; algunos incluso lo celebraron como el fin de una lacra, la propulsión inmediata de la economía, estimulada por la necesidad perentoria o la zozobra. El liberalismo quitó la red de un manotazo y la casa cambió de dueño una vez más: cambiaron hasta las cerraduras. Gran parte de la población quedó fuera, sujeta a los barrotes, esperando entrar, y la que estaba dentro miraba la calle valorando lo fácil que era salir. Los mejor situados finalmente nos salvamos: partidos, sindicatos, asociaciones; la gente con contactos, ya sabes. Fundamentalmente se jodieron los de siempre, los anónimos, los que no se enteran, los que hacen cursos, colas y preguntan obviedades. Posteriormente volvieron las ayudas, claro, haciendo bien a mucha gente. La situación era complicada y todos acordamos solidarizarnos, firmar manifiestos, ocupar las calles algún domingo. Pero nada volvió a ser igual. Uno escribió algo sobre que El Estado del Bienestar había sido un deslumbrante edificio construido por la sociedad, que toda ella debía cuidar aportando y utilizando con responsabilidad los recursos públicos. Un paso definitivo en su evolución mediante el que la riqueza común se consagraba al bien común, lejos de migajas coyunturales. Todo pasado, qué tiempos.


Publicado en el nº115 de la revista de humor on line "El Estafador", dedicado al Estado del Bienestar.

05 marzo 2012

LIBREPENSAMIENTO

El pensamiento era dulce y excitante, todo encajaba, todo fluía. Culpables e inocentes exquisitamente uniformados desfilaban por el canal de televisión correcto. La lectura de las noticias y columnas oportunas apuntalaban sus certezas. Irradiaba la sonrisa del que no se deja engañar, el gesto displicente de quien apela a la acción; el comentario irónico, el suspiro grave. “Nuestra sociedad es compleja, por eso debemos tener más claras que nunca nuestras posiciones”, aleccionaba mientras las repasaba mentalmente, como si fuesen los ríos de la península. Todo cambió una noche de sueño pesado tras una copiosa cena y un breve avance en la lectura de un autor obligatorio que le aburría. Soñó que su boca se abría incontenible, que los pensamientos y opiniones que tímidamente comenzaban a arder en su mente terminaban licuándose y brotando irrefrenables, extendiéndose kilómetros y kilómetros. El brutal alivio que sintió al desahogarse desapareció ante el pánico que lo paralizó cuando un murmullo de desprecio creció a su alrededor y duros reproches eran lanzados contra su coche. Pero al despertar, la seguridad de ser un militante de ley volvió para tapar sus huecos y amordazar sus dudas, mientras todo se tambaleaba secretamente a su alrededor para siempre.

21 febrero 2012

MENSAJE EN UNA BOTELLA (14)

DENIS JOHNSON “Angels” (“Ángeles derrotados” . Traducción de Benito Gómez Ibáñez). (Anagrama, 1.986)

Denis Johnson, más conocido por ser el autor de la colección de relatos “Jesus´ Son” (1.992), en ésta la que fue su primera novela nos ofrece una dura y atrayente historia de encuentros con el destino. Porque de eso básicamente nos habla “Angels”. Vislumbras tu destino, parece virar en otra dirección, pero te vuelves a topar con él a la vuelta de la esquina. Aunque puede resultar que ese destino final se descomponga en muchos más pequeños, como estaciones de paso que pueden ser dolorosas, mentirosas, placenteras, simples espejismos o simples salas de espera con la televisión encendida.
Materiales cómodamente manejables en manos de Johnson, y a su vez caldo de cultivo y fuerte latido de buena parte de la literatura norteamericana, conforman esta historia de perdedores y almas magulladas en busca de asidero: autobuses, huidas, calor, religión, drogas, desazón, carreteras, trampas, moteles. La tragedia engastada en una cotidianidad abrumadora, un realismo palpitante y urgente en el que las certezas cojean y el amor sólo puede ser relativo, difícilmente incondicional; con unos personajes que, enredados en su propia mediocridad, avanzan tras luces cegadoras que saben mentirosas sin poder ni, acaso, querer detenerse. El autor dota a esta novela, partiendo de estas premisas, de chispazos poéticos de un calado extraordinario que amplían y engrandecen el yermo en que se desarrolla; no en vano se trata de un reconocido poeta. Su inmersión en los personajes es afilada, sin temor a ninguna oscuridad. Y, sobre todo, deja la inquietante sensación de que no hay nada gratuito ni artificioso en estas páginas, que determinados escalones situados cerca de ti pueden llevarte a vivir cualquier situación. Además, la trama no languidece, consigue atraparte hasta el final.

09 diciembre 2011

ROBERT STONE “Dog Soldiers” (Traducción de Mariano Antolín e Inga Pellisa). (Libros del Silencio, 2.010)

Robert Stone fue corresponsal algunos meses durante la guerra de Vietnam, en 1.971. Esa experiencia le sirvió de lanzadera para construir este relato itinerante tan divertido como catártico y violento. Tan absorbente como fatalista. Publicada en 1.974 recibió premios y consagró a su autor entre las principales voces de la narrativa estadounidense.
 
Una imprecisa sensación de hastío vital recorre la novela de principio a fin, incluso en los momentos más intensos o dramáticos, ya sea en Vietnam o San Francisco. Toda la desolación provocada por la naciente resaca del progresivo derrumbe del sueño contracultural y la guerra de Vietnam se envuelve en un humor que corta, con un electrizante deje sombrío; en una fina y ajustada ironía, presente también en multitud de reflexiones surgidas a la luz de una fría lucidez. Tempo cansado, ralentizado por el calor, la constante presencia de las drogas, y el propio agotamiento en que andaba sumida toda una época con el rumbo perdido. Hay mucho de tragedia absurda en el devenir de unos acontecimientos delirantes, esperpénticos por momentos, pero absolutamente verosímiles. Una crítica punzante y demoledora a la base política y a la actitud de toda una generación. Bien asentado en la mejor tradición estadounidense, consolidada por Hemingway, Stone hace avanzar su historia mediante descripciones precisas a menudo memorables y certeras, acaso lacónicas; conviviendo con esos detalles en cuya descripción se demora caprichosamente. Comparaciones demoledoras, definitivas, de las que desnudan; y un pequeño arsenal de frases lapidarias, tan imbuidas del distante acento general ya descrito. El narrador omnisciente en tercera persona sigue la peripecia de sus personajes, que a veces parecen arrastrarlo a un mantra narrativo, mientras que en otros momentos el tono se tensa con chispazos de prospecciones psicológicas en las que emerge el miedo y el verdadero drama de esos personajes y su tiempo. Una visión acerada y brutal de un momento corrompido en que los mecanismos del bien y el mal parecen haber perdido el norte. Los personajes se desarrollan partiendo de su capacidad de movimiento y reacción en esa telaraña peligrosa que ellos mismos van tejiendo dentro de una tangible sensación de telaraña general. Los vemos evolucionar en su dimensión narcótica, desesperanzada y perversa. Viajamos a su terreno sintiéndonos atraídos y repelidos a la vez, observándolos abandonados en el centro de la encrucijada de su época. Contradictorios, imprevisibles (sobre todo), débiles, insensatos, derrotados conscientes de su derrota. Comunicándose mediante diálogos sesgados, cargados de vitriolo, descreídos y cínicos, un punto enfermos. A la defensiva, siempre ocultando algo, mintiendo a medias, generalmente. Tratando en parte de explicarse, de justificar el sentido de su existencia. Llenos de dobleces y aristas. De un ingenio desilusionado.
 
 
 
Publicado en la revista cultural digital Paisajes Eléctricos, en enero de 2.013.

02 diciembre 2011

EL PROTOTIPO

La posibilidad de viajar en el tiempo pasó de rumor creciente a noticia. El prototipo que vimos en la Feria Tecnológica 2.011, aún presentaba cierto aspecto esotérico, aunque quizá fuese simple y llana mercadotecnia: dos asientos ergonómicos, rodeados de redondeces lúgubres y color oro envejecido. Terciopelo aquí y allá. Y su cinturón de seguridad con el logotipo de la empresa. Al salir de allí nos palpitaba el corazón y mirábamos con algo de lástima a todos esos ciudadanos grises que nunca se enteran de nada. Exprimimos nuestros contactos, amenazamos, suplicamos, sobornamos y prometimos puestos de trabajo, hasta que finalmente recibimos en el buzón de la empresa la llave que simbolizaba la invitación exclusiva a usar el prototipo antes que nadie, junto con un impreso en clave en el que especificar a qué lugar y época, pasada o futura, queríamos viajar. El día señalado nos presentamos en un lugar estratégico que nadie conocía y subimos al prototipo. Nos cerraron la portezuela y seguimos las instrucciones de una pantalla táctil que, insistieron, era muy intuitiva. Minutos después comenzó a bajar la temperatura, perdimos la noción del tiempo, y sólo notamos un persistente zumbido, entumecimiento, hambre y barba creciente. Más frío, y la pantalla que finalmente nos invita a permanecer sine díe en el Punto Cero por repentino overbooking debido a miles de viajes no coordinados provenientes de España.

Publicado en el especial nº100 de la revista de humor on line "El Estafador" , dedicado a los viajes en el tiempo.

25 noviembre 2011

¿ADÓNDE VOLAREMOS ESTE INVIERNO?

El primer anuncio del invierno
llegó un día antes de lo esperado:
sopló ligero, acompasado
por una catarata de persianas.
Vino cargado de un frío imprevisto
que escarchó voces y murmullos
y propagó lamentos y chasquidos,
entre pasiones enroscadas en sábanas,
lenguas secas y despertadores.
Como un incendio de grises
en el patio de vecinos,
de pronto desnudo y desolado.
Como un aldabonazo
del mundo real sobre sus paredes.
Dejando los tendederos
en esquelético balanceo,
tal que reiterado subrayado
de tembloroso desarraigo.
Avanzó arisco en la mañana,
que lentamente se reblandeció
por un intenso olor a café
que volvió el cielo azabache
y caliente y humeante llovió:
sobre el suelo frío y mudo,
sobre el primer canturreo inconsciente.
O sobre el veterano pijama a rayas,
o la vecina madrugadora,
o la primera radio sintonizada,
o la puntualidad de toses afligidas
que van arrancando esquirlas a la vida;
o sobre llantinas desesperadas,
que se precipitan por los bajantes
por donde resbalan,
en eclosión de despertares,
niños que maúllan como gatos
y gatos que chillan como niños.

23 noviembre 2011

COCHE

Mientras tu frialdad se afila,
roza aún mis pupilas
el ondulante calor
del amor que te brota,
del amor que ofreces:
radiante solución de mis problemas.

¿Avisará el tren,
justo antes de derribar
mi puerta?

Las sirenas de las ambulancias
suenan a juguete roto
al atravesar el círculo de mi silencio,
la emanación de mi desdicha,
indefinida y extensa.

Escuché a alguien decir “te quiero”
con voz clara.
Algo se movió.
Sonó como traspiés del tiempo,
como reafirmación
del mundo.
Felicidad tangible,
durante un segundo.

Jadea aún tras mi puerta
el agotado animal
de tu reproche.
En la ciudad muda,
donde el pasado es tu coche,
y el amor se encerró
en mil habitaciones
separadas por
las mismas paredes
en el mismo edificio.

¿Lo notas?
Los versos van naciendo
y sus manos enredando.
¿Qué querrán construir?

21 noviembre 2011

SIGNIFICADOS

Te tragas tu tormenta.
Las sensaciones te hacen temblar.
Los significados vuelan alto,
allá donde nunca llegará tu cometa,
y no puedes dejar de mirarlos
extasiándote ante sus alas,
que se extienden
con placidez y parsimonia,
tensando su superficie
labrada de secretos
que tu mirada roza
pero no alcanza.
“Viento implacable”,
piensas,
siguiendo el compás del aire,
la extraña eufonía
de tus pensamientos
con tus pasos.

17 noviembre 2011

VERANO

Ser insectos atrapados en una bóveda,
cuyos confines cada cual imagina
de manera distraída y silenciosa,
intuyéndolos desde un plano inacabable.
Mirarte convertida en néctar:
¿Qué es la fruta sin tu boca?
Acariciar la luna como la primera noche,
volando sobre una playa plateada de enigmas.
Hallar en la arena tesoros de tu sonrisa.
Respirar incertidumbre,
en el abrazo de esa serenidad estrellada.
Oír grillos a través de tu voz calma
escalando la lentitud del tiempo.
Con la garganta salada,
reconocer aromas de perfumes olvidados,
poco a poco congregados
bajo una ventana,
que hieren y embriagan.
Todo estalla, todo calla.
Que ya, todos los caminos partan
de las uñas de tu mano abierta
sobre mi pecho,
como oculta raíz de la verdad
emergida de una tierra incierta.

15 noviembre 2011

DESTINO

Cambiando súbitamente de dirección
voy a tu encuentro,
asumiendo conforme te atisbo
tus movimientos y gestos,
predecibles y exactos como un reloj.
Hueles a cerrado
cuando me fundo en ti
en una noche
cada vez más estrecha y gris,
al doblar una de esas esquinas
olvidadas del mundo,
sujetas a un dulce viento,
que dispones para los entregados.
Avanzando en un silencio de sábado helado,
me calzo tus botas,
me coloco tu abrigo,
y palpo el futuro en sus bolsillos.
Iniciando un tarareo loco
que me empuja
al callejón sin salida más cercano.

13 noviembre 2011

"La Poesía...

“La poesía es algo que anda por las calles, que se mueve, que pasa a nuestro lado” (Federico García Lorca)

11 noviembre 2011

ESQUELETOS

La suerte en el alero a punto de caer.
Siempre igual:
a expensas del soplo celeste
de una boca abierta que nunca ruge.
No atraen mis dedos la uva madura
como prometiste.
La veo dorarse en la lejanía,
más allá de mi lluvia
y mi humo de tabaco.
Tras el cristal empañado
un agujero lleno de ilusiones
calma mi dolor.
En él ansío zambullirme.
Ya no escucho, no me hables:
viviré inmerso en ese deseo
hasta caer en él
con mi traje de preguntas a medio hacer
y los pies por delante.
Te llamaré un día,
y tendrás que ayudarme
a sacar de allí los esqueletos de colores
de las ocasiones perdidas.

08 noviembre 2011

NO VEO LA FLOR EN LA BALA

Cuando miro la bala
sólo hay bala.
No veo la flor
que tú ves abrirse,
ni la nueva vida
que el detonador promete.

06 noviembre 2011

LOS SUEÑOS Y LA TAZA DE CAFÉ (4): LA CARTA

Elisa leía y releía la carta con un gesto meditabundo que pronto se acompañó de un ligero temblor y varios intentos fallidos de sonrisa, aunque un sol había explotado en su interior. Miró por la ventana y adivino el río, que siempre se escuchaba más que dejarse ver, observó los altos árboles cuyo interior era un secreto, la hierba alta que se enredaba en los tobillos de los niños y siempre frenaba los balones, y las mariposas, tan bellas y coloridas como listas, ya que volaban justo a la altura a la que los habitantes del valle nunca las podrían alcanzar. A Elisa siempre le había parecido su mundo un decorado sin gracia, una pantalla sin brillo, acaso una belleza mecanizada. La tarjeta de visita que ocultaba corazones sombríos que se sonreían y ayudaban con amabilidad, pero nunca llegaban a amarse, a entregarse ni a enloquecer los unos por los otros. Salió a la calle suspirando y releyendo las dulces palabras que llegaron en un sobre desde un lugar lejano y fugaz en el que pensó que sólo habían quedado miradas y promesas baldías. Sus vecinos pasaban a su lado sonrientes y muy pendientes de sus quehaceres, saludándola con beatíficos movimientos de cabeza. A los pocos minutos, conforme la idea de su amor maduraba en su pensamiento, su corazón pareció crecer y tirar de ella hacia arriba, hasta que, para su sorpresa, se vio mucho más alta que el metro y medio exacto que media toda la población del valle. Anduvo torpona y titubeante, sintiéndose rara y a la vez feliz, sus manos acariciaban las alas de las mariposas, maravilladas ante tal novedad, y su mirada desveló con facilidad el secreto de los árboles, yendo mucho más allá. De pronto, los vecinos alarmados comenzaron a increparla y la atacaron lanzándole piedras y objetos de todo tipo. La amabilidad desapareció y llegaron las voces y el miedo. Pero, de su deseo de ser feliz, surgió una tupida red que, rodeándola, la libró de todos esos ataques, permitiéndole salir indemne y acudir firme a su cita, mientras en algún lugar sonaba una canción de amor.

31 octubre 2011

EL RAYO

La lengua de mar
encierra en su boca la piedra
hasta hacérnosla olvidar.
¿Qué haces?,
me grita La Voz algunas veces,
mientras intento recordar.
Mis dedos transfieren a tu cuerpo
el deseo tembloroso y la duda,
que es pedestal insolente
en este esqueleto vacilante,
de nervioso caballero andante
erizado e impredecible,
que flaquea sin poder parar un instante.
Es como si la curiosidad de la mirada
viviese oculta en una pared morado brillante,
tras absorber el oxígeno circundante.
Tuve que levantarme para crearte,
lo sabes,
y caminar el resto de mi vida sobre zancos
para que no te deshicieras
entre mis manos.
Posemos para la foto de la mirada fija,
macerando una sonrisa secreta.
Será como irse hundiendo mirando al sol
con sabor a anís en la boca
y una risa quieta.
Quietud de piedra irisada
resucitada por la ola,
creciente,
menguante oda
de tu piel translúcida,
de la mirada curiosa,
del rayo de amor
que tumba cada día la pared
para encontrarte.

25 octubre 2011

EL MONSTRUO

Deslizados por un hilo de cobre
viajan nuestros sueños,
tras la estela de una brillante ilusión
amarillo fuerte.
Esta mañana,
el monstruo abrió la ventana
de par en par,
para que entre todo o nada entre.
Sin querer saber de nosotros mismos
dos secretos andantes nos volvimos:
fáciles de guardar,
fáciles de olvidar.
En esa ciudad que volvemos fantasma
a fuerza de pasos perdidos.
Cuando nos crucemos callaremos
y nada cambiará.
Quedaremos entonces leyendo el poema.
Abriendo su flor,
que escupe la espina,
lectura tras lectura.
Hay algo nervioso en tus dedos
al pasar mi página, ¿qué es?

20 octubre 2011

VIGÉSIMO PRIMERA MADRUGADA ROTA

Fragor, noche y luces
ya no son refugio ni aliento.
Lo que hay dentro
se mueve intranquilo.
Y no sale.
Y si no sale se irá tatuando,
y así quedará: filtrando
mi momento.
(Aunque te quedes parado
siempre hay algo que se está moviendo,
algo que se va perdiendo
por un resquicio olvidado).
Encima de cada persona debe haber un arco,
dicen,
y yo sólo veo arcos y vacío.
Préstame uno de tus brazos
para alcanzar mi alma.
Leones transparentes encienden mis pupilas
mientras, rebuscando en mis bolsillos,
piso la cabeza de la serpiente eléctrica,
sumergida en un chapoteo frío,
de alcantarilla salada,
el día en que las olas murieron
sucias a las puertas de las casas.
Otra vez paseando por mis paredes resecas
con zapatos empapados.
Y todo tan presente.
Y una televisión sonando en mi cabeza.
Y el sentido convertido en un zumbido.
Y la mirada fija en una puerta
cerrada.

17 octubre 2011

RESPIRO FUERTE

Respiro fuerte
mientras rememoro
el día a día
de los pies llenos de polvo,
tensos y encogidos,
apretados contra la tierra;
ocultos bajo aquel torrente
desbordado
de hojas secas
que todo arrancó,
que todo envejeció.
Recompongo torpemente tu risa
en mi cabeza, llena de recuerdos
que manotean
y voces rumorosas.
Mis mangas muestran ases gastados:
mordiscos de la mala suerte
en los brazos.
No dejo de perseguir de reojo
las esquinas cortantes
de los azulejos
de tu mirada azulada;
esa cala soñadora
astillada en mil pedazos,
que son chispazos
que reflejan mis ojos, nublados
tras poder ver a través de tu muro
y ser todo silencio.
Mi memoria es un pueblo
imposible de desconocidos
desmemoriados,
miserables.
Es murmullo precavido.
Es eco podrido.
Es grito cercenado.
Sólo se escucha, pausado,
el musitar
de un vendedor perdido.
Lo miro a los ojos al hablar
y lo imagino diciendo
justo lo contrario.
¿Qué fue de la mañana de la piel lechosa?
Ya las horas no gotean luz sobre mi amor
ni allá donde miro te abres tú,
fruta madura.
Mi tiempo se aleja,
como un camión despistado,
ajeno a su carga de amargura.

10 octubre 2011

AGUJERO NEGRO

Salta de agujero negro en agujero negro
cuando los días no dejen de curvarse
y las horas se despiecen,
rodando bajo la cama;
desordenando tu mundo en círculos
borrachos que se frenan sin razón.

Por eso, salta de agujero negro en agujero negro
y escala la angustia vertical.
No pierdas todas las mañanas
el tren al fondo de las cosas.
Abraza la piel azul del espejismo
antes de que la decepción te paralice.

Hazlo, salta de agujero negro en agujero negro.
Lánzate como si sólo te rodeasen abrazos,
el deseo y la ilusión te arrullarán.
Acaricia la cabeza de ideas sólo bosquejadas.
Recorre sin miedo la senda soñadora.
Libérate de las doctrinas de la boca congelada.

Salta de agujero negro en agujero negro
con los ojos bien abiertos.
Cuida de lo que siempre arde
mientras la vida se deje agarrar.
Evita que el ruido de los goznes
marque tu tiempo al chirriar.

05 octubre 2011

GRILLETE

En las mañanas del plomo
tu cara descansa sobre un cristal,
y tu aliento es breve viento rendido
que vuelve gris mi bandera blanca.
Observas la lluvia caer severamente vertical:
disciplinada caballería rompiente.
Absurdo fragor. Ruido.
El cielo arroja su verdadera sombra sobre la calle
y todos los rostros palidecen,
lanzan ese destello invernal,
tantas veces vivido.

En las mañanas del plomo las ilusiones pesan,
ya no nos llevan, nosotros las arrastramos
asidas a nuestros tobillos,
aguardando el día en que se recompongan
para volver a revolotearnos
con griterío de chiquillos.

Esperamos, sin pasión, tres segundos de magia
que alguien en la tele nos prometió.
Cerrar los ojos y abrirlos con un mirar azul,
que un verde rumor de confianza nos meza,
que llueva agua fresca y salada, espuma de sol.
Sólo tres segundos de magia.

30 septiembre 2011

EL FRANCOTIRADOR

El francotirador que llevo dentro
camina a mi paso, quizá un poco más lento.
No mueve nervioso el pie cuando nos sentamos
ni hunde las manos en los bolsillos en las colas.
El francotirador que llevo dentro
nunca se sumerge en la apatía,
se fija mejor que yo en los detalles,
y rescata colores perdidos para mi retina.
Es mi única esperanza de apuntar bien un día,
hacia un punto aún por determinar.

28 septiembre 2011

OJOS DE LAGO ROJO

El abrigo parecía avanzar solo
hasta que los ojos de lago rojo me miraron
(con todo su esplendor machacado).
Así pude ver al animal chapoteando en ellos
en dirección a la luz.

Humeaban, como si el poco aliento restante
se hubiese cobijado en esa humedad intemporal
por tal de reprimir su agostamiento.
Respirar por los ojos.
Suplicar por los ojos.
Nuestras miradas se cruzaron
en un instante amarillento,
pero no quise detenerme.

Cuando atravesó la luz,
ésta se limitó a seguirlo con desgana,
enfocando desdentada
el dolor que socava sus paredes.
Dolor rutinario que huele a desagüe antiguo,
de ese que, monótono, surca los arañazos,
marchitándolo todo sin prisas.
Ese dolor que boquea en el lago rojo
con paciencia de licor polvoriento.

Se aposentó en el bar-vientre,
allí donde ya no hace ni frío ni calor,
en la esquina de la luz futbolera y sonriente.

Ojos de lago rojo tiembla y ríe,
viajando en una carcajada muda
de tintineo de vasos y voces,
tanteando tembloroso el alivio amañado.
Donde el lago rojo se desborda puntual
mientras el animal pugna obcecado
por trocar su morada
por ese líquido escanciado
que choca sin cesar
con todos los vasos,
mientras todos los vasos
chocan a su encuentro
desbordándose puntuales
en la barra sin fin.

Ojos de lago rojo
con un pequeño animal apagado
y humeante incrustado,
flotando a la deriva.
Que ya ni saluda,
con su sonrisa de barcaza rota.

Ojos de lago rojo,
brillo de lágrimas.
Muesca en la arena
de amarga barba.
Ojos de lago rojo estrujados por el frío
y por los ojos fríos de los demás.
Candentes de dolor arrugado y falsas expectativas
que nadie repite (ya nadie miente).
Tensos ante ninguna espera.
Oscuros frente a una certeza creciente.
Oblicuos por el temor.
Erizados de terror ante la madrugada,
que inundará de vacío la luz eléctrica.

Y, ya tarde, la noche se cuela
por las escocidas ranuras del lago.
Y la calle silente taconea y vela
el eco de un deseo agotado.
Y la luz eléctrica alimenta
el aliento prestado
del animal,
que babea renovado
su gratitud,
mientras avanza despacio
tras encajar otra derrota
en un partido trabado,
sin público ni goles anulados.
Al tiempo que las ranuras no cesan
de devolver turbia rabia sobrante,
testimonio prolongado
de un tiempo herido de muerte.

Ojos de lago rojo,
viviendo en una luz inventada
de tiempo parado,
de almacén abandonado
y rincones olvidados.
De telaraña escarchada.

Y, mientras la calle se hace humo
y la luz se va sin hacer ruido,
nada desaparece.

26 septiembre 2011

DISTORSIÓN

La distorsión supera las estaciones.
El pensamiento crepitante
salpica los arcenes de palabras y espejismos.
Miles de kilómetros de preguntas
sin respuesta;
de bosquejos, llevados por el viento.
Es igual,
compondré un discurso mellado
y tararearé una canción,
cuando te vea.
La angustia gira a mi alrededor
a velocidad loca.
Los colores cada vez duran menos
en su ir y venir.
No se posan en los ojos, como cuando era niño.
Si freno me desmoronaré y me iré en una sombra.

Sólo aceptaré mirarte desde un cuadrado de tiempo
en el que poder ser línea recta.
Un ciudadano firme y libre,
con el alma borracha,
sobre la tierra minada.
Llegaste, ¿por qué tan pronto?
Suena una sirena: sólo contigo es invierno.
Tu sonrisa aprieta mi estómago,
en esos instantes que detienes el tiempo.
Si cerramos los ojos
el muro no se derrumbará
¿verdad?
La raya se curva como una luna
sin fin, cegada y blanca,
brillando en dirección a la duda
puntiaguda
de siempre.

La tentación es caricia que se multiplica,
ya lo sé.
Te escribo desde el lado equis de la ciudad
cuyo vientre huele a cerveza.
Pero hay letras que se pierden en la pantalla.
Sin dueño.
Sin motivo.
La distorsión horada el suelo de las certezas
llenándolo de nada, electricidad
y energía giratoria,
de esa que vuelve,
sin razón,
el día menos pensado.

La distorsión trepana la luz
pero la paz me da pavor:
parece envolver mi suerte lentamente.
Es el silente río
que acaba incomunicado.
Y ya no quiero silencio.
Y ya no quiero parar.
Quiero encender mi voz.

Señoras y señores,
mi voz:
Adherida a una esquina.
Interrumpida por un frenazo.
Quejumbrosa del idéntico
jadear de los minutos.
Escondida en la duración de las canciones.
Atraída por carteles publicitarios
que siempre van delante de mí
aunque no los persiga.
Enterrada en esta lenta derrota,
tan estruendosamente presente.

23 septiembre 2011

LOS AÑOS

Qué son los años ya,
sino pájaros cansados
que aletean desnortados,
desgajándose de mí.
Perdiéndose más allá de mi ventana,
dejándose ir sin sentido alguno,
esparciendo su rastro erosionado
de huellas equívocas.
A pesar de todo,
sé que el más tripudo
te lleva dentro,
bien resguardada en el pasado,
pero latiendo.
Por eso, desde esta dimensión perdida,
aprieto fuerte los ojos y susurro:
“Piénsame, hazme rebrotar un momento.
Escucha mi risa, mi voz, mi llanto.
Mírame, que yo te estaré mirando.
Añórame, arrastra los dedos por mi recuerdo,
y, sólo durante un instante,
siéntete morir por mí”.

21 septiembre 2011

VOLCÁN

Colocamos con esmero
el nuevo suelo.
Observamos un silencio
de conjuro:
suave respiración,
gestos delicados,
sonrisas furtivas.
Acariciamos con devoción
la obra terminada.
Y nos tumbamos
cuidadosamente,
extendiendo los brazos
sobre su frialdad.
Pero nunca logramos ocultar
las antiguas pisadas.
Ni tu olor.
Ese pequeño volcán
bajo nuestros pies.

19 septiembre 2011

BOCAS Y OJOS

Describirte es pintarte
hasta emborronarte.
Divagar entre líneas y luces.
Desvariar,
ante los colores de tu vestido
siempre en pleno vuelo.

Feliz el planeta que te acune,
me dije,
te dije o grité.
Por qué romperse la garganta mintiendo,
tras miles de kilómetros sin amor.

Reluctante de mareas
abriste mi corazón
con guantes helados.
El día en que el caos
dejó de ser nuestra manta
y nuestro cielo.

Mi idea se derrama
sobre mi vacío
y tu recuerdo.

Mi territorio sólo cobra sentido
cuando tú lo ocupas,
aunque me eches,
pensé desde el inestable refugio
de mi baile cojo.

No dejo de mirar la película
de la seca mentira
consumirse, endurecida
por el tiempo.

Bendito insomnio,
con tu sonrisa de luna
proyectada en las paredes.

¿qué anida, qué crece
moviendo mi vida
como una pelota gigante?

Maldito tu perfil,
contorno de mi sueño,
que parte mi pecho en dos
y se queda clavado.

El sonido de tu taza
vuelve todo el espacio
circular,
y el ronroneo paciente del mundo
oculta un delirio embriagador
de bocas y ojos.

17 septiembre 2011

LOS PILOTOS




Aunque no lo creáis, hay música que alcanza todo su sentido cuando la sabes proveniente de un círculo que gira y gira sobre sí mismo. Viaje, gravedad, vuelo, prospección-expansión, reflexión, perspectiva, eternidad. Con la música de Los Pilotos todo puede ser geométrico a la vez que gaseoso, responder a un sólido sistema de medidas y tiempos y llevarte muy muy lejos. Estética de sensaciones, impulsos y sueños.

16 septiembre 2011

EN LA PLAYA

En la playa suspendida, despertando espejismos,
escuchando a una mujer hablar de asesinatos,
ardiendo en la arena, la luz del sol
era polvo que nos ahogaba.

El mar, atento, desplegaba una extraña danza,
tenía aspecto de frío equipo contrario,
azul impaciente erizado, de grisácea espuma
y taciturno y añoso murmurar.
Escuchando a una mujer musitar
de restos de sangre con dulzura.

A mi lado se descomponía una barcaza
que, orgullosa, pugnaba por hundirse,
bestialmente atacada por el tiempo:
Los segundos mordiendo.
Nada detiene ese movimiento
tan inexorable, untuoso y lento.
Apacible como el quieto encanto
de esa mujer soñando una venganza.

14 septiembre 2011

DUDA

¿Quién deshoja la margarita?
Se pregunta moribunda
la rama seca y marchita.

12 septiembre 2011

10 septiembre 2011

BLANCO Y NEGRO

Blanco y negro: el día en que todo el mundo salió a la calle con su color de pelo natural.

07 septiembre 2011

PALABRAS

“Palabra, dulce y triste persona pequeñita” (Félix Grande)



Palabras que tropezáis,
¿qué tramáis?
Me atenaza este vaivén de gozo y tormenta.
Me desesperan vuestras eternas promesas.
¿Qué es acaso este incontenible fulgor,
esta callada ansiedad,
sino la luz de una maldición?
Me asusta el modo en que me miráis
cuando huyen el sentido y la belleza,
cuando sólo quedan cáscaras vacías:
ordenados y petrificados restos
de un naufragio infinito.

05 septiembre 2011

MICRORRELATO (1): NARICES

Sentados en la cocina, ante sendas tazas de café, se miraron y, tras un largo silencio, dijeron al unísono: “te crece la nariz más que a mí”.

02 septiembre 2011

TÚ...

Un noctámbulo oleaje.
Una trampa adensada
en un pliegue de mi vida.
Un extraño animal creciendo
en mi almohada.
Mis dedos ennegreciendo,
mientras desgranaba
inútilmente tu blindaje.
Conseguiste que terminara
cavando en mi cerebro:
de la metáfora al dolor y de ahí al agujero.
Aún paso las horas mirando hacia arriba.
Esperando algo, quizá tu nariz o tu saliva,
o tu absurda huella, otra vez por todo mi desierto.
Amarnos es tropezamos y caernos en el pasillo.
Alteraste mi laberinto:
agujereado de entradas y salidas.
Tu voz de arena,
sirena,
ya no me persigue.
Tu efigie se descompone.
Te miro y eres
gastado jeroglífico:
inexpresivo.
Tú,
rara luz.
Tú,
rara inflorescencia.

10 agosto 2011

EL TIQUE (3)

“Me han prometido seis meses. Sí, bueno, espero que sí, he quedado la semana que viene, este lunes no, el otro. Hombre, si ganan claro, si pierden nos jodemos, jaja. Seis meses para empezar y después si la cosa viene bien me renuevan. Ya, no, no depende totalmente de ellos ¿Qué cuántos fuimos?, ¿esta mañana dices?, creo que diez. Pero para este tipo de trabajo estaba yo solo, no tendré rivales jaja. A mí me dan todos lo mismo, ya lo sabes, son igual de ladrones, paso completamente. Yo a éste lo conocía de antes, sabía que se había metido en política, pero le había perdido la pista. Sí, estaba en mi clase. Un auténtico zoquete, pero mira cómo cambian las tornas, ahora es él el que viene haciendo favores. Le había perdido la pista pero me lo encontré una noche por ahí, y empezamos a hablar de lo mal que está todo, el paro y todo eso, y nada, que me lo propuso. No, él no entró conmigo. Vino a mi casa un rato antes, me dio la papeleta y el sobre y me acompañó a votar. Él se quedó esperándome para tomar café en una cafetería, enfrente. No, no te pierden de vista, él va contigo como charlando hasta la entrada y tu vas con la papeleta en la mano. Una vez entras, ya hay otro que no te quita la vista de encima hasta que comprueba que la papeleta que depositas es la que llevabas en la mano. Sí me fío, qué remedio… El que no debería fiarse de mí es él, jaja. Nada, que cuando me dio el sobre, en un descuido suyo metí dentro un tique de la gasolina, antes ensalivarlo y cerrarlo. Jajaja. Son unos cabrones. Por un voto no creo que pierdan. Vale, nos vemos”.

03 agosto 2011

INUNDACIÓN

¡Es tan turbador
verte arrojar palabras
las noches de luna llena!
Cuando pareces parte de ella,
su portavoz desgajada,
o ella parte de ti,
que bailando andáis las dos
en un giro de pulseras,
con gesto displicente
y humo de cigarro.
Entonces, verte bajar la acera
es el más bello suspense,
jugueteando los dedos
con el aire que os rodea,
pisando el necio gris
cual refrescante hierba,
tranquilo rompeolas.
Y yo sé que seguir tu estela
es precipitarse por barrancos
y pasarse años cayendo.
Y, ya ves,
mi apretada letra
encuentra
el final del papel,
sin hallar respuesta
tras esa sonrisa tuya
que es inundación.

25 julio 2011

50 PASAJEROS (Un poema serie B)

“Aún late, pensé.
Y su latido trepó
por mi garganta”.
Rezaba el haiku que leías cuando me diste el pitillo que en tu vagón solicitaba.
¿Quién puede escribir algo así?, ¿qué alma gemela atormentada?

Quise apartarme de las vías, créeme, pero mis pies nunca lograron abandonar
el hierro y su maldito y mecánico crepitar. Siento perenne el sabor del metal,
su calor infame y asfixiante, su movimiento demente pegado a mi suela.
Soy oscuro tren y en un tren habito. Monarca que resbala y vuela.
Está dentro de mí, lo noto recorrerme mientras por sus resquicios me muevo.

Está en mí: oxidándome, alimentándome y consumiéndome.
Deshaciéndome, apareciéndome, llevándome y trayéndome,
en una vida circular de números, gestos y breves punzadas de éxtasis y duelo,
(deslumbrantes flores de un segundo puntualmente descuajadas),
que en su infinito girar me arrastra y envuelve sibilante, implacable.

Soy el ángel disciplinado y silencioso del pasillo. La palabra amable.
Ya lo sabes, la sonrisa comprensiva que acoge al extraviado.
Soy ese cabizbajo al que la ropa raída va quedando grande.
El del pasador de corbata de boda antigua, congelada y brillante.
No me mires, que ahora no me ves, aunque algo ya te haga sentir hastiado.
Yo llevaba una diana en la solapa tal que la tuya, no tengas cuidado.

Soy aire helado o mancha que se extiende. El dulce mirar que te adormece,
el canto lejano en el susurro, el tenue silbido que desarma tus certezas.
Fiel perro eléctrico que lleva claridad a la duda que te ensombrece.
Sabía que estaba predestinado a este tren maldito, que me arrancó con fiereza
algo que quedó atrapado por siempre entre ruinas de angustia y estupor.

Me ovillo desde entonces en un pétalo seco, tembloroso residuo de mi amor,
donde apenas respiro, observando con sigilo pasajeros y musitando cifras
en mi boca de la suerte para deslizarlas lengua abajo una a una sin tregua ni prisas,
marcando destinos con curiosidad vacía y letanía, sin ilusión ni deseo de final.
¿Qué acción determinó mi devenir? ¿qué gesto ha resuelto el tuyo?
Esa es la cuestión: ¿Quién se levantará primero, de quién será el primer murmullo?

¿Cómo transcurre el tiempo ahora, tras ese frío y estrellado cristal
que hiende rugiente el espacio y demuele minutos refulgiendo fugaz,
mientras la luna siempre riela en el mismo punto, sin posibilidad de parar?

Ven, atento viajero del asiento 22, vislumbra en la línea de mi mano un atardecer
vernal que es horizonte luminoso y fresco; confía en mí, no temas desfallecer.
Olvida el traqueteo de tu alma mentirosa y sonríe a este mundo azaroso antes de cruzar.
Cuarenta y nueve.

18 julio 2011

LA TORMENTA

Paz.
Esponjoso latido.
Medida supervivencia
entornada.
Sombra recortada.
Hollé la estructura
nítida y filosa
de tu ambición
mientras respirabas,
desilusionada.
Salté, circulé, pero
resbalé
en la escalera de caracol.
Temblor.
Malabarismos sin ti,
sobre una cuerda floja
que es llanura inmensa y sorda
del yermo de mi fantasía.
Cielo gris acartonado veo
desde el refugio-rectángulo
que cabe en mi mano
y al que mi mano no llega.
El hastío pasó de ser pared a techo,
y no, no puedo plegarlo:
se enredó en mis manos.
Malditas líneas rectas
que persiguen
mi mirada.
¿Desde cuándo?
Cierra, por favor
ya vi la luz.
Pasos cortos.
Lejos, cada vez más lejos.
Nos despedimos y
yo repetí tus palabras
o quizá fue al revés.
Tono bajo.
Esponjoso latido de esperas
en salas llenas de silencio seco
y música mohosa.
¡Cuándo llegará la tormenta!

13 julio 2011

LOS SUEÑOS Y LA TAZA DE CAFÉ (3): LA LISTA

Metí a mi familia en el coche, prácticamente les empujaba con la extraña esperanza de que pasáramos al otro lado del espejo. Arranqué nervioso, pero no recuerdo cómo salí del garaje. Ante nosotros serpenteaba una carretera gris, de un gris reluciente y limpio, sin baches ni remaches, ni rajas y zonas cuarteadas como promesas políticas rotas. Conforme avanzábamos nos sentimos más tranquilos y comenzamos a charlar y bromear sobre cosas intrascendentes. Pasaban los minutos, los kilómetros, los pueblos, y todo parecía encajar en algún orden que ya habíamos desterrado por imposible. Había más pájaros revoloteando y cantando, más verdor, más claridad; poco a poco fue desapareciendo todo ese detritus de un capitalismo cada vez más ciego y voraz que ocupa los márgenes de las carreteras con gesto soberbio y sonrisa ferruginosa. Pusimos la radio y sonó “Guest List” de Eels, que todos canturreamos por lo bajo. En ese momento sonó mi móvil, interrumpiendo la canción. Por alguna razón no fui lo suficientemente valiente para no atender esa llamada. Descolgué pulsando sobre el volante y una voz entre paternalista, mordaz y falsamente divertida, comenzó a lanzarme suaves reproches y consejos, y a narrarme la historia y las circunstancias del Partido. No me dejaba intervenir, no respiraba, a pesar de su hablar pausado. Me recordó que ella había sacrificado un domingo de estar con sus hijos por tal de representar al Partido en la mesa electoral, y que, revisando casualmente la lista, ni yo ni mi esposa, ni mis dos hijos mayores (que me miraban en silencio), habíamos ido aún a ejercer nuestro democrático derecho al voto. En ese momento vi su larga uña de porcelana señalando mi nombre escrito en una lista y todo se difuminó.

08 julio 2011

¿EN QUÉ PIENSAS?

“¿En qué piensas?”. Preguntó la joven desde la cama mientras encendía un cigarro. La pregunta iba dirigida a alguien tan atrapado en sus meditaciones que ni siquiera percibió la vibración de la voz: un muro de zumbido lo protegía de toda injerencia exterior. Alguien que, asomado a la ventana, desnudo con los calcetines puestos, volaba en todas las direcciones brindadas por el horizonte marino que se extendía frente a él, tan lejos de allí.
Sentía el frío del alba ocupando lentamente su cuerpo. Empezó por los brazos, éstos al principio ofrecieron cierta resistencia, parecía que los restos de sudor y saliva de su última y desesperada refriega amorosa habían formado sobre su piel una leve cutícula de calor, acaso una ilusión; posteriormente, el erizamiento progresivo del vello anunció la victoriosa invasión del amanecer húmedo por todo su membrudo cuerpo. Lo último en caer fue el rostro, siempre tenso y agrietado de sensaciones, duro e incandescente por el calor del trabajo en la fábrica y por el que desprendían las esquirlas de ese pensamiento enmarañado y acelerado, siempre determinado por la fábrica, siempre relacionado con gritar socorro.
Desde su privilegiado atisbadero creía observar el alma de los chiquillos que correteaban por la calle, concluyendo que en ella llevaban escrito su futuro. Un aburrido nubarrón se acercaba cuando se produjo la gran inundación de la tristeza. A pesar de estar ya acostumbrado a sus desmanes, esta vez le sorprendió anegando todas sus posibilidades de reacción. No fue la suya una dominación como la del frío de la mañana, lenta y segura, tras una breve pugna, sino una emboscada certera, cruel, casi genial.
Abandonó la ventana arrastrando grilletes de frío y tristeza; pero una extraña sensación de tiempo viciado, suspendido en el aire, le impulsó a pasear frenéticamente por la habitación; como si ese movimiento le pudiese ayudar a desprenderse de las sensaciones que lo atenazaban, firmemente sujetas a su piel y cabeza. Al cabo de un rato el frío fue sustituido por un agradable hormigueo calorífico; pero la tristeza, creciendo como una hinchazón, seguía abortando cualquier perspectiva de olvido. Mordía recuerdos de sus profundidades y los escupía al cerebro, desde donde manaban febrilmente transformados en imágenes sin compasión ni orden.
La chica tenía desde hacía rato la mirada clavada en él. Ya vestida, y jugueteando con las llaves de su coche en una mano, esperaba a cobrar para largarse, pero comenzaba a plantearse seriamente la posibilidad de irse sin despedirse de aquel raro y taciturno obrero, siempre tan ensimismado, siempre tan silencioso. Ya ajustarían cuentas. Él, mientras, se ahogaba en su paseo sin rumbo, pensando, muy a su pesar, en su vida, en su angustia. Recordaba el trabajo duro y aburrido en la fábrica, los productos que allí se fabricaban y que tenía que comer o vestir. Esas barras de chocolate demasiado fuerte, demasiado amargo, que se perdían en su boca de niño obligado por su madre. El olor como a polvo agrio de la ropa del colegio, los bolígrafos de la empresa, los cuadernos azules para los hijos de los empleados. La adoración profesada a los jefes y a sus hijos por todos aquellos que formaron parte de su vida: sus padres, su hermano mayor, los sucesivos curas, los comerciantes, la maestra… Su padre le decía que los que no querían a la fábrica y a todos sus almacenes y al economato, no querían a su familia ni se querían a sí mismos, y que eran ésos los que acababan en el bar harapientos y babosos para el resto de sus días. Él en el fondo ansiaba ser como ellos, huir de la fábrica aunque sólo fuera de pensamiento.
Más tarde deseó salir de allí de verdad, ya que la mili era un simulacro, un espejismo en una base a pocos kilómetros. Un respiro momentáneo, con los permisos ocupados en turnos de trabajo en la fábrica desde incluso antes de ser los quintos llamados a filas.
Los madrugones sin hablar, las conversaciones gastadas, el frío persistente y aburrido, el oxidado olor de todo, la gaseosa malla de sumisión que moldeaba los anocheceres; la lenta necrosis de la vida; aquellos callejones de la niñez en fiestas que parecían estrecharse a su paso mientras miraba la pancarta con el nombre de la fábrica en la meta de la carrera ciclista. Todo eso pasaba por su mente lentamente ahora, así como la cara de media sonrisa congelada que se le había quedado a su padre viejo, de tanto asentir.
Pero no pudo, nunca fue capaz de alzar la voz ni de levantar la cabeza. El miedo lo mantuvo como hibernado, en un viaje inconsciente y constante por ese estrecho tobogán cotidiano que todos denominaban tradición, costumbre o necesidad. Un viaje sin sobresaltos ni pasos en falso que acabó esa mañana, cuando descerrajó con su escopeta a su superior inmediato, que le quería retener más tiempo en su puesto después de acabar su turno, y a todos cuantos preguntaron “¿Qué pasa?”.
Poco después escuchó pasos atropellados por los pasillos que rápidamente despejaron su cabeza. Sus labios apuntaron una leve sonrisa, acompañada de un creciente rubor al sorprenderse aún desnudo. Mientras se vestía apresuradamente, se preguntó cómo sería la vida en la cárcel, tan lejos de allí.