25 julio 2011

50 PASAJEROS (Un poema serie B)

“Aún late, pensé.
Y su latido trepó
por mi garganta”.
Rezaba el haiku que leías cuando me diste el pitillo que en tu vagón solicitaba.
¿Quién puede escribir algo así?, ¿qué alma gemela atormentada?

Quise apartarme de las vías, créeme, pero mis pies nunca lograron abandonar
el hierro y su maldito y mecánico crepitar. Siento perenne el sabor del metal,
su calor infame y asfixiante, su movimiento demente pegado a mi suela.
Soy oscuro tren y en un tren habito. Monarca que resbala y vuela.
Está dentro de mí, lo noto recorrerme mientras por sus resquicios me muevo.

Está en mí: oxidándome, alimentándome y consumiéndome.
Deshaciéndome, apareciéndome, llevándome y trayéndome,
en una vida circular de números, gestos y breves punzadas de éxtasis y duelo,
(deslumbrantes flores de un segundo puntualmente descuajadas),
que en su infinito girar me arrastra y envuelve sibilante, implacable.

Soy el ángel disciplinado y silencioso del pasillo. La palabra amable.
Ya lo sabes, la sonrisa comprensiva que acoge al extraviado.
Soy ese cabizbajo al que la ropa raída va quedando grande.
El del pasador de corbata de boda antigua, congelada y brillante.
No me mires, que ahora no me ves, aunque algo ya te haga sentir hastiado.
Yo llevaba una diana en la solapa tal que la tuya, no tengas cuidado.

Soy aire helado o mancha que se extiende. El dulce mirar que te adormece,
el canto lejano en el susurro, el tenue silbido que desarma tus certezas.
Fiel perro eléctrico que lleva claridad a la duda que te ensombrece.
Sabía que estaba predestinado a este tren maldito, que me arrancó con fiereza
algo que quedó atrapado por siempre entre ruinas de angustia y estupor.

Me ovillo desde entonces en un pétalo seco, tembloroso residuo de mi amor,
donde apenas respiro, observando con sigilo pasajeros y musitando cifras
en mi boca de la suerte para deslizarlas lengua abajo una a una sin tregua ni prisas,
marcando destinos con curiosidad vacía y letanía, sin ilusión ni deseo de final.
¿Qué acción determinó mi devenir? ¿qué gesto ha resuelto el tuyo?
Esa es la cuestión: ¿Quién se levantará primero, de quién será el primer murmullo?

¿Cómo transcurre el tiempo ahora, tras ese frío y estrellado cristal
que hiende rugiente el espacio y demuele minutos refulgiendo fugaz,
mientras la luna siempre riela en el mismo punto, sin posibilidad de parar?

Ven, atento viajero del asiento 22, vislumbra en la línea de mi mano un atardecer
vernal que es horizonte luminoso y fresco; confía en mí, no temas desfallecer.
Olvida el traqueteo de tu alma mentirosa y sonríe a este mundo azaroso antes de cruzar.
Cuarenta y nueve.

18 julio 2011

LA TORMENTA

Paz.
Esponjoso latido.
Medida supervivencia
entornada.
Sombra recortada.
Hollé la estructura
nítida y filosa
de tu ambición
mientras respirabas,
desilusionada.
Salté, circulé, pero
resbalé
en la escalera de caracol.
Temblor.
Malabarismos sin ti,
sobre una cuerda floja
que es llanura inmensa y sorda
del yermo de mi fantasía.
Cielo gris acartonado veo
desde el refugio-rectángulo
que cabe en mi mano
y al que mi mano no llega.
El hastío pasó de ser pared a techo,
y no, no puedo plegarlo:
se enredó en mis manos.
Malditas líneas rectas
que persiguen
mi mirada.
¿Desde cuándo?
Cierra, por favor
ya vi la luz.
Pasos cortos.
Lejos, cada vez más lejos.
Nos despedimos y
yo repetí tus palabras
o quizá fue al revés.
Tono bajo.
Esponjoso latido de esperas
en salas llenas de silencio seco
y música mohosa.
¡Cuándo llegará la tormenta!

13 julio 2011

LOS SUEÑOS Y LA TAZA DE CAFÉ (3): LA LISTA

Metí a mi familia en el coche, prácticamente les empujaba con la extraña esperanza de que pasáramos al otro lado del espejo. Arranqué nervioso, pero no recuerdo cómo salí del garaje. Ante nosotros serpenteaba una carretera gris, de un gris reluciente y limpio, sin baches ni remaches, ni rajas y zonas cuarteadas como promesas políticas rotas. Conforme avanzábamos nos sentimos más tranquilos y comenzamos a charlar y bromear sobre cosas intrascendentes. Pasaban los minutos, los kilómetros, los pueblos, y todo parecía encajar en algún orden que ya habíamos desterrado por imposible. Había más pájaros revoloteando y cantando, más verdor, más claridad; poco a poco fue desapareciendo todo ese detritus de un capitalismo cada vez más ciego y voraz que ocupa los márgenes de las carreteras con gesto soberbio y sonrisa ferruginosa. Pusimos la radio y sonó “Guest List” de Eels, que todos canturreamos por lo bajo. En ese momento sonó mi móvil, interrumpiendo la canción. Por alguna razón no fui lo suficientemente valiente para no atender esa llamada. Descolgué pulsando sobre el volante y una voz entre paternalista, mordaz y falsamente divertida, comenzó a lanzarme suaves reproches y consejos, y a narrarme la historia y las circunstancias del Partido. No me dejaba intervenir, no respiraba, a pesar de su hablar pausado. Me recordó que ella había sacrificado un domingo de estar con sus hijos por tal de representar al Partido en la mesa electoral, y que, revisando casualmente la lista, ni yo ni mi esposa, ni mis dos hijos mayores (que me miraban en silencio), habíamos ido aún a ejercer nuestro democrático derecho al voto. En ese momento vi su larga uña de porcelana señalando mi nombre escrito en una lista y todo se difuminó.

08 julio 2011

¿EN QUÉ PIENSAS?

“¿En qué piensas?”. Preguntó la joven desde la cama mientras encendía un cigarro. La pregunta iba dirigida a alguien tan atrapado en sus meditaciones que ni siquiera percibió la vibración de la voz: un muro de zumbido lo protegía de toda injerencia exterior. Alguien que, asomado a la ventana, desnudo con los calcetines puestos, volaba en todas las direcciones brindadas por el horizonte marino que se extendía frente a él, tan lejos de allí.
Sentía el frío del alba ocupando lentamente su cuerpo. Empezó por los brazos, éstos al principio ofrecieron cierta resistencia, parecía que los restos de sudor y saliva de su última y desesperada refriega amorosa habían formado sobre su piel una leve cutícula de calor, acaso una ilusión; posteriormente, el erizamiento progresivo del vello anunció la victoriosa invasión del amanecer húmedo por todo su membrudo cuerpo. Lo último en caer fue el rostro, siempre tenso y agrietado de sensaciones, duro e incandescente por el calor del trabajo en la fábrica y por el que desprendían las esquirlas de ese pensamiento enmarañado y acelerado, siempre determinado por la fábrica, siempre relacionado con gritar socorro.
Desde su privilegiado atisbadero creía observar el alma de los chiquillos que correteaban por la calle, concluyendo que en ella llevaban escrito su futuro. Un aburrido nubarrón se acercaba cuando se produjo la gran inundación de la tristeza. A pesar de estar ya acostumbrado a sus desmanes, esta vez le sorprendió anegando todas sus posibilidades de reacción. No fue la suya una dominación como la del frío de la mañana, lenta y segura, tras una breve pugna, sino una emboscada certera, cruel, casi genial.
Abandonó la ventana arrastrando grilletes de frío y tristeza; pero una extraña sensación de tiempo viciado, suspendido en el aire, le impulsó a pasear frenéticamente por la habitación; como si ese movimiento le pudiese ayudar a desprenderse de las sensaciones que lo atenazaban, firmemente sujetas a su piel y cabeza. Al cabo de un rato el frío fue sustituido por un agradable hormigueo calorífico; pero la tristeza, creciendo como una hinchazón, seguía abortando cualquier perspectiva de olvido. Mordía recuerdos de sus profundidades y los escupía al cerebro, desde donde manaban febrilmente transformados en imágenes sin compasión ni orden.
La chica tenía desde hacía rato la mirada clavada en él. Ya vestida, y jugueteando con las llaves de su coche en una mano, esperaba a cobrar para largarse, pero comenzaba a plantearse seriamente la posibilidad de irse sin despedirse de aquel raro y taciturno obrero, siempre tan ensimismado, siempre tan silencioso. Ya ajustarían cuentas. Él, mientras, se ahogaba en su paseo sin rumbo, pensando, muy a su pesar, en su vida, en su angustia. Recordaba el trabajo duro y aburrido en la fábrica, los productos que allí se fabricaban y que tenía que comer o vestir. Esas barras de chocolate demasiado fuerte, demasiado amargo, que se perdían en su boca de niño obligado por su madre. El olor como a polvo agrio de la ropa del colegio, los bolígrafos de la empresa, los cuadernos azules para los hijos de los empleados. La adoración profesada a los jefes y a sus hijos por todos aquellos que formaron parte de su vida: sus padres, su hermano mayor, los sucesivos curas, los comerciantes, la maestra… Su padre le decía que los que no querían a la fábrica y a todos sus almacenes y al economato, no querían a su familia ni se querían a sí mismos, y que eran ésos los que acababan en el bar harapientos y babosos para el resto de sus días. Él en el fondo ansiaba ser como ellos, huir de la fábrica aunque sólo fuera de pensamiento.
Más tarde deseó salir de allí de verdad, ya que la mili era un simulacro, un espejismo en una base a pocos kilómetros. Un respiro momentáneo, con los permisos ocupados en turnos de trabajo en la fábrica desde incluso antes de ser los quintos llamados a filas.
Los madrugones sin hablar, las conversaciones gastadas, el frío persistente y aburrido, el oxidado olor de todo, la gaseosa malla de sumisión que moldeaba los anocheceres; la lenta necrosis de la vida; aquellos callejones de la niñez en fiestas que parecían estrecharse a su paso mientras miraba la pancarta con el nombre de la fábrica en la meta de la carrera ciclista. Todo eso pasaba por su mente lentamente ahora, así como la cara de media sonrisa congelada que se le había quedado a su padre viejo, de tanto asentir.
Pero no pudo, nunca fue capaz de alzar la voz ni de levantar la cabeza. El miedo lo mantuvo como hibernado, en un viaje inconsciente y constante por ese estrecho tobogán cotidiano que todos denominaban tradición, costumbre o necesidad. Un viaje sin sobresaltos ni pasos en falso que acabó esa mañana, cuando descerrajó con su escopeta a su superior inmediato, que le quería retener más tiempo en su puesto después de acabar su turno, y a todos cuantos preguntaron “¿Qué pasa?”.
Poco después escuchó pasos atropellados por los pasillos que rápidamente despejaron su cabeza. Sus labios apuntaron una leve sonrisa, acompañada de un creciente rubor al sorprenderse aún desnudo. Mientras se vestía apresuradamente, se preguntó cómo sería la vida en la cárcel, tan lejos de allí.

24 junio 2011

BALONES PINCHADOS

Inexpresivos balones pinchados,
que se pasan el día respirando hondo,
sigilosos,
entornados los ojos redondos,
ya desgastados.
Foto fija, son todo pasado.
Picoteados por la brisa,
que ya no los despierta
para que lo niños los persigan.
Pero están muy vivos,
laten en un turbulento
mundo extraviado.
Pendientes de una patada distraída
hacia la última portería.

22 junio 2011

Y SÓLO FUIMOS PRINCIPIO

Hubo un día que se abrió
y duró más que ningún día.
Una mañana en que todo creció
y creció sin medida:
sin pausa, sin precaución,
equilibrio o ponderación.
En la que todo renació
sin preguntas ni razón;
y el sol se multiplicó
por tres en los pasillos
mientras corríamos
y gritábamos,
sin miedo ni vergüenza,
ni inconsciencia,
ni control.
Y la idea de final desapareció.
Y sólo fuimos principio.

20 junio 2011

19-J

Iba a cruzar la calle cuando le sorprendió la manifestación. Al principio se mostró impaciente, e hizo ademán de buscar un hueco por el que colarse, con su actitud de hombre que no está para bobadas, su polo color claro y sus gafas de sol. A los pocos segundos desistió y, suspirando, se decidió a esperar el paso de la muchedumbre, aposentando su nube de colonia sobre la acera. Se quitó las gafas y apareció una mirada llena de curiosidad, enmarcada en un gesto burlón, con el matiz de estupefacción del que es testigo de algo cuyos motivos no le terminan de cuadrar: el único hombre cuerdo de la ciudad viendo pasar ante él un inmenso ejército de coloristas y reivindicativos marcianos (móvil en ristre para comentarlo con los amigos). Atento a los acontecimientos, empezó a leer el contenido de las pancartas, e instintivamente procedió a intercalar y sustituir nombres de marcas comerciales entre consignas y eslóganes, había que reconocer que algunas tenían gracia (qué cabrones); y a valorar el gran tamaño y colorido de otras, calculando el tiempo invertido en confeccionarlas, cuánta gente se habría dedicado a ello, dónde (quizá en la sede de alguna asociación de ésas o en la casa de uno de ellos que tenga garaje, que sería difícil), y que pensarían hacer con ellas después: las imaginó polvorientas, arrumbadas en algún rincón, o asomando por los contenedores de escombro que ellos no pagaban. Observó detenidamente a algunas chicas guapas con el ombligo al aire (“podrían ser modelos, y estar ganado dinero, en vez de estar dando saltos aquí”, se dijo). Contó muchos tipos de camisetas relacionadas con el evento. Entonces, un instantáneo gesto seco le arrugó el rostro mientras valoraba la pasta que habrían podido sacar con ellas y quién había sido el listo que se lo había metido en el bolsillo. Durante varios minutos buscó con la mirada un posible cabecilla para proponerle un negocio, pero parecía haber demasiados. Le hacían gracia las pintas, los cortes de pelo; saludaba a los niños que avanzaban en sus carritos empujados por adultos que coreaban algo sobre fútbol de primera y democracia de tercera. No tuvo más remedio que aprobar la técnica y el ritmo de unos que tocaban tambores y les hizo una foto con su móvil táctil de pantallón, al tiempo que pensaba que deberían tratar de montar un espectáculo serio (no callejero) y ganar dinero. Le sorprendió, pero sólo un poco, la ingente cantidad y la heterogeneidad de los manifestantes, era la primera vez que no le parecían estrictamente previsibles y teledirigidos (personas de todas las edades, perro flautas de ésos, jubilados, mucha gente con buena pinta, padres y madres, estudiantes con aspecto aplicado). Calculó rápidamente qué porcentaje de ese caudal de gente tendría trabajo o perspectivas, y no fue muy optimista, aunque ese hecho en nada demudó su rostro. Pasados esos minutos de solaz, inmortalizados con fotos y algún vídeo, cruzó la calle raudo, entre la multitud. Desde la otra acera, se despidió de la cabalgata popular con una sonrisa enmarcada en un gesto de certeza absoluta. Él también sabía, desde siempre, que casi todos los políticos eran mediocres porque si no la inmensa mayoría no serían políticos, que todos los compromisos eran papel mojado, que cada uno debía buscarse la vida, anticiparse; que las voluntades podían comprarse, las éticas relajarse; que las protestas se las llevaba el viento, que los votantes eran números; que no había que inquietar a los bancos, y que los trabajadores eran la parte más débil del proceso productivo.

16 junio 2011

LA MAÑANA QUE EL PODER NOS DEJÓ DESTROZAR

La mañana que el poder nos dejó destrozar
dejé de estar rodeado de bolígrafos secos.
Pinté frenazos, gritos, sirenas
y ventanas cerradas a cal y canto,
con un pestillo pastel oxidado.

La mañana que el poder nos dejó destrozar
broté de la pared como líquido rojo,
entre sombras, viento y silencio.
Dibujé nubes, alas rotas y un camino
que no supe terminar.
Coloreé un sol en su muro
y un rayo me destrozó la mano.

La mañana que el poder nos dejó destrozar
fuimos promesas de un segundo
y sus furgones ordenados finales del mundo.
Esbocé luces inquisidoras
ante las que resbalar.
Embadurné de gris
sin principio ni fin.
Fui lluvia y frío impreciso.
Y anduve herido y perdido,
brujuleando el rumbo de mi juicio.

14 junio 2011

FIEBRE

Vivir inmerso en el final,
sentirlo disonar bajo los pies
y alrededor,
como aliento beodo
de una inmensidad
cotidiana.

No ser más que absurdo reflejo
en una procesión de espejos
de vitalidad acotada y fungible,
previsible sin fisuras.
Sin poder moverse.
Sin querer salir.

Perseguir una luz con la mirada
esperando turno
en una esquina del lavabo
con un billete enrollado,
¿puede ser ensoñación?.

Otear el futuro
para evitar el presente.
Deslizar la estela de la luz
por la imaginación
una y otra vez,
como masaje estridente
de la madrugada.

Y, luego,
desandar lo andado
para retomar el final
donde lo habíamos dejado
y agitarlo
para volverlo a empezar,
para que no acabe nunca
ni nos traiga un nuevo día.

Huir por puertas laterales
esquivando miradas,
desoyendo llamados,
tropezando, esperando
tres calles más abajo.
Abrazados al artificio
por tal de exprimir el final
y respirar
la calidez de su aroma
a medicina y gasoil.
Y removerlo a la espera
de su amarillenta
y untuosa sonrisa.

Recorrer corredores
ya recorridos en círculo.
Prendiendo la fiebre
llena de cuchillos y leones.
Sentirse patinando eternamente
en un lapso de tiempo.

Inmolarse en la velocidad
de un coche callado
que derrapa gratuito
y no puede parar.
Ir limando la curva a cada paso,
desecando el círculo ajado
con los ojos cerrados
hasta el próxima final.

Morder nuestro tiempo.
Escupir la razón.
Echar a la hoguera
todos los indicios
de principios,
todas las sensaciones
de indicios,
todas las impresiones
de sensaciones.

Exprimir el final
encallados en la esquina de un bar,
silenciosos y huecos.
Cada uno por su propio túnel.
Con el delirio ojeando frenético
las páginas de la memoria.
Paralizados en el centro
del torbellino de nuestro eco:
ya lento y murmurado.
Ansiando ser ovillo anidado
en sueños nuevos,
incapaces de alzar la mano.
Salir a un sol que quema
y sentirse hundido
hasta las rodillas,
en un ajeno verano asfaltado.

Nacer conociendo un final
acolchado de mentiras,
y aprender a sorprenderse
con sorpresas ya aprendidas.
O romper el rito,
con la fiebre.

09 junio 2011

BRINDIS

El sindicalista que bromea con el empresario y luego evita saludarlo delante de los trabajadores. El Popular que busca acceder a un puesto de trabajo a través de un familiar del PSOE porque la sangre es la sangre, ¿o no? El socialista que discute abiertamente el precio que tiene que pagar por una obra que ha contratado con argumentos tipo rendimiento medio de un trabajador por hora restando descansos, y que lo vi dos veces parado, una fumando, apoyando el pico contra la pared. O su compañero, que para criticar la ley que prohíbe fumar en espacios públicos apela al peso de las tradiciones. El delegado sindical que pasa de Camarón porque es gitano mientras vocea a favor de “Democracia Real Ya”. El llamamiento a través de las redes sociales para no comprar nada a los "pakis", que sólo quieren hacer negocio a costa de nuestra acampada para cambiar el Sistema. El candidato que le dice a un grupo de personas en la acera “estoy más cerca de vosotros de lo que parece”. El amante del liberalismo que se pasa la vida en la puerta del ayuntamiento buscando un contrato público. El de Comisiones Obreras que se lamenta porque va a llover y no van a poder sacar el trono de Semana Santa. El anticlerical que celebra la Primera Comunión de su hijo por todo lo alto para que no se sienta desplazado (el hijo, supongo). El que manda de forma airada a la selva al jugador negro del equipo rival, allí en el bar, viendo el partido con su pañuelo palestino al cuello. El que critica la existencia de tantas administraciones y pide subvenciones agrícolas hasta para regar una maceta. El anticlerical (éste es otro) que falsea su domicilio para inscribir a su hijo en el colegio concertado porque mi mujer se ha empeñado y, mira, pues… Alcemos nuestra copa por todos ellos.

07 junio 2011

ERES COMO ELLOS

Eres como aquellos políticos a los que tan abiertamente criticas, si para defender tus opiniones y posturas obvias y ocultas, a sabiendas, los errores de tus correligionarios y/o líderes, y exageras los de los demás; si en esas discusiones desvías el tema por la dirección que te conviene evitando situaciones que puedan perjudicar tus posiciones, o sacas a colación otros que no vienen a cuento por tal de emborronar la argumentación del otro. Si te aprovechas de tu situación para explotar o mentir a tus empleados sobre sus condiciones de trabajo; si perjudicas a tu empresa o compañeros con tu actitud, siendo consciente de ello. Si estafas a tus clientes, prometiendo calidades, plazos o precios que no puedes o no quieres cumplir. Si haces lo imposible por no pagar impuestos. Si aprovechas la primera ocasión para eludir tus responsabilidades y lo primero que se te pasa por la cabeza ante cualquier situación es aprovecharte. Si no colaboras en la medida de tus posibilidades a cuidar todo aquello que es patrimonio de todos. Si no utilizas los cauces reglamentarios para acceder a cualquier tipo de empleo, contrato o servicio públicos, apoyándote en el amiguismo o el nepotismo. Si disculpas y te muestras comprensivo con la injusticia, deseando secretamente que llegue ese electrizante momento en que tú también podrás practicarla impunemente. Si te seduce la erótica del poder cuando te nombran presidente de tu comunidad de vecinos. Si… los desprecias porque los envidias.

04 junio 2011

LOS SUEÑOS Y LA TAZA DE CAFÉ (2): LA INYECCIÓN

Silencio que respira, mudez de habitación habitualmente callada, Los Planetas sonando en algún lugar cercano, quizá un coche. La mano se acercó temblorosa, aferrándose a la cerviz recién golpeada, restregándose torpemente sobre ella, como queriendo borrar el minuto inmediatamente anterior. La voz surgió por fin, agrandándose hasta borrar cualquier atisbo de esperanza:

- Lo viste, ¿no?
- Sí.
- ¿Dónde?
- En la calle.
- ¿Se te quedó mirando?
- Sí -reconoció-.
- ¿Y qué le dijiste tú?
- Nada -contestó, arrepentido de haber jugado tan mal esa opción-.
- ¿Tú lo miraste? –respiraba el aire del salón y espiraba odio. Los tirantes de su frustración le apretaban duro-.
- Sí –susurró desesperanzado-.
- ¿Te vio? –más enfadado-.
- Sí –vencido-.
- ¿Tú cómo estabas? –exasperado-.
- Así –se colocó de perfil, mirando tímidamente por encima del hombro. La parte del rostro que quedó al descubierto recibió la segunda sacudida-.
- Y te vio, claro –descomponiéndose. Acariciándose la mano golpeadora, antes de aferrar fuertemente la enrojecida cerviz con ella-.
- Pero no me dijo nada –contestó aturdido, roto-.
- ¡Y qué te iba a decir, imbécil! Tienes que aprender de una vez que hay personas que se ganan en la vida el derecho del silencio. Salir a la calle para que los demás les digan cosas. ¿A ti alguien te dice algo por la calle? –preguntó recomponiéndose-.
- No.
- Ves idiota, tú todavía no te lo mereces. Pero él sí, él se ha convertido en una norma a respetar, y tú la has incumplido –explicó jadeante-.
- Estaba lloviendo –se excusó-.
- ¡Cállate! No tienes conciencia de la vida pero la tendrás. Yo te daré conciencia aunque sea en inyecciones –parecía satisfecho, por fin-. La próxima saludarás como es debido, ya lo creo que sí.

La mano liberó la cerviz, quedando suspendida en el aire, parecía que hubiese arrastrado con ella todo el oxígeno que circundaba la gacha cabeza. Los oídos comenzaron a percibir un zumbido creciente. Los ojos, la nariz y la boca rozaban con su temblor el vacío más absoluto. Aliento desaparecido que tardaría horas en regresar, como siempre.

La amenaza aún pendía, satisfecha de su miserable poder, propiciando que un escaso aire helado lamiera la piel del cuello, bajo una cabeza que ardía de negras ideas. Todo preparado para recibir el último golpe: el escalofrío, los zumbidos, la mirada torva fija en la estúpida figura sobre el televisor. Todo preparado: la lengua presionando con fuerza el paladar y los ojos que se cierran, fuertemente apretados, para reprimir el incontenible vértigo de mearse encima. Hasta que, finalmente, unos pasos comenzaron a alejarse, dejando tras de sí un suspiro de trozos de alma machacados. Lo intentó, pero no pudo desaparecer.

03 junio 2011

LOS SUEÑOS Y LA TAZA DE CAFÉ (1): EL MAGO

“El hombre de los trucos fáciles me pide tiempo”, tarareo. Pide tiempo y muestra una gran sonrisa, extendiendo las palmas inmaculadas de sus manos ante el público. Después abandona momentáneamente el escenario, pensativo, mientras suena “Más difícil todavía” de Lapido. Al poco vuelve, tratando de acallar con suave ademán el murmullo de un público que ya piensa en otra cosa.

   Al principio nos daba pena que su artificiosa magia quedase tan al descubierto, guardábamos silencio y aplaudíamos quedamente. No sabíamos si hacíamos lo correcto, ya que a algunos se nos antojaba esa actitud un poco cruel. Era como contemplar a un pobre hombre desnudo sin que fuese consciente de ello. Manteníamos una perfecta mentira comunitaria que, lo mismo que nos avergonzaba, nos unía en cada sesión con un extraño lazo de incierta esperanza.

   Posteriormente, cuando descubrimos que sabía que habíamos descubierto sus trucos pero que le daba igual, que sólo quería permanecer en escena el máximo tiempo posible, nos exasperamos, gesticulamos, nos enfrentamos entre nosotros, le hicimos gestos de desaprobación que obvió, y luego nos  callamos, como niños que éramos.




Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".

02 junio 2011

31 mayo 2011

PASTEL

El patio interior esparce un olor como si un pastel gigante estuviese creciendo para engullirnos a todos. ¿Es eso esta crisis, nos ha engullido un pastel desproporcionado?

26 mayo 2011

PELIGRO: DISGREGACIÓN DEL REBAÑO

Llama la atención la mala fama que están tomando los acontecimientos del 15 M entre algunos sectores tras las elecciones autonómicas y municipales. Resulta inquietante constatar que el único valor real que muchos les concedían era el de servir de azote a la derecha en su previsible ascenso electoral. Lanzar las mismas piedras de siempre contra los mismos sin mirar en ninguna otra dirección. Ser un ente completamente ideologizado en pos de una postura concreta, que muchos apoyarán o no, pero que todos nos sabemos de memoria. La del voto útil laminador, que sostiene que pensar por ti mismo es un lujo innecesario que te puede llevar a conclusiones incorrectas; la que viene a decir: apoyemos siempre a los partidos de izquierda (sobre todo PSOE, claro), porque la derecha será peor; porque las tropelías o errores que llevan a cabo los primeros son en contra de su alma pura mientras que los segundos las cometen porque está en su naturaleza; sígueme durante 850 años porque al final del túnel veremos la luz.

A mí me sorprendió la emergencia y propagación de este movimiento como al que más; no me pareció teledirigido, y no pienso que haya beneficiado al PP, quizá a Zapatero, a nivel personal y en un primer momento, liberándolo por unos días del foco inmediato de las críticas (por lo visto si eres el Presidente del Gobierno durante siete años tienes algo que decir), al decidir ir a la esencia de las cosas profundizando y repartiendo las responsabilidades entre todos los poderes que mantienen maniatada a la sociedad. Se les recrimina el éxito electoral del PP como si ellos tuvieran la misión de despertar a un adormilado y decepcionado electorado de izquierdas; de ser dique frente a la derecha en favor de una izquierda que juega con la misma baraja y que, de igual modo, se complace con que nada cambie realmente; eso sí, mirándote con gesto de circunstancias, porque ya sabes, las cosas son así, vótame y veré si puedo hacer algo.

La lectura que se puede sacar de todo esto es que para unos y otros eres un soñador o un inadaptado si planteas a las claras tu escepticismo frente a un sistema que ningún político parece querer cambiar, acaso retocar para acercarlo a sus intereses y después (siempre después) ya veremos. El que trate de ordenar por escrito y manifestar la absoluta desilusión y pesimismo a que se ha visto finalmente abocada buena parte de la sociedad a estas alturas del juego, el que se atreva a reivindicar el papel del individuo más allá de ser pieza convenientemente cuadriculada y acotada en su pensamiento, es urgido a seguir como espectador o a tomar partido dentro de los parámetros de este caduco y mentiroso sistema, que asume como parte inevitable del mismo las más ruines manipulaciones. Guardarse el papelito que pretende leer en el bolsillo y seguir mirando alelado cómo otros tiran el dado; o largarse y ponerse a jugar con su móvil. Esta situación ha retratado a mucha gente, no sólo políticos, cuya complicidad con el status quo es evidente: periodistas, tertulianos y otros superhéroes han atacado o defendido los acontecimientos conforme pasaban los días según pensaban que podían favorecer o perjudicar sus intereses. Ha sido, en ese sentido, un desnudo colectivo que, y esto es lo peor, no ha ruborizado ni por un segundo a los implicados. Con toda su confusión, creo que ha sido un necesario toque de despertador, un grito limpio en un territorio sucio. Ojalá quede algún rescoldo.

25 mayo 2011

RUIDO DE CLAXON

Si te detienes
en plena calle,
al pensar en mí,
una mano de ternura
aliviará mi corazón.

24 mayo 2011

HORMIGUITAS BIPARTIDISTAS

Es curioso que la mayoría de los demócratas vean como un serio deterioro del sistema el hecho de que gobierne otro partido que no sea el suyo. Ven ajenas a ellos las críticas a la partitocracia, desde su posición gorrita y banderita en ristre, y sólo admiten los errores del bipartidismo cuando la balanza cae del otro lado. La política ya no es el arte de la manipulación es simplemente manipulación descarada y pagada de sí misma. Han sustituido, con la resignación de la sociedad, el fomento de ese ciudadano comprometido, exigente y libre, fundamental para el sostenimiento de cualquier sistema democrático que no pretenda ser una vulgar pantomima, por otro ideologizado e hincha, que vocea los defectos del oponente y esconde los de su partido (y digo yo, si disimulas y disculpas malas artes de otros es porque tú eres perfectamente susceptible de llevarlas a cabo alguna vez). Pequeñas hormiguitas que apuntan con su ventilador a la hormiguita de enfrente, dejando un espacio que debería fortalecer al conjunto totalmente tergiversado y sucio. Yo pensaba que la ideología de las personas surgía de su modo de ver la vida, de su experiencia, de sus valores; lo último que me esperaba era que tras treinta y cuatro años de democracia esta ideología pudiese estar tan teledirigida y compartimentada. Pero así es en cualquier ámbito, como esos periodistas-tertulianos adaptables a todo, entrenados para cargar las tintas en lo que hace el partido opositor y relativizar los desmanes del propio. Atacar a degüello al rival y pedir pruebas o sentencias judiciales cuando el atacado es de su cuerda, o más bien él de la del atacado. Dejando así, desasistida de referentes fiables y rigurosos a una población que, como digo, se han esmerado en entrenar para que tome partido bastamente y utilice graciosamente las mismas técnicas demagógicas que ellos, cuando charlan mientras toman un café. Es como estar ligera y suficientemente maniatado durante años, con alguien en cuclillas a tu lado susurrándote mentiras varias horas al día, hasta que las asumes y las transmites (ven, toma tu cuerda). Pero, ya sabéis chicos, el mando a distancia es el ejemplo más grande de democracia.

Es vergonzoso y paralizante que la corrupción aparezca en las listas electorales, pero es aún peor que encima gane, probablemente porque la gente tiene la certeza de que el que viene detrás es siempre “el otro”, y que cometerá los mismos o parecidos delitos. Nada más desalentador que el “pero los otros son peor” que, ciertamente, esgrimimos en este país desde poquitos años después de la llegada de la democracia. A pesar de mi amor por las palabras, hace mucho que sueño (si hemos de vivir dentro de este sistema) con una democracia numérica, de valores contrastables, de datos fríos y aspecto de informe: elegir a quien proponga hacer más hincapié en tal o cual partida. Las diversas políticas, los principales campos de inversión y su gestión deberían estar claramente definidos desde hace años, si leemos los puntos principales de los programas electorales. Salvo temas puntuales, el desarrollo de una comunicación político-ciudadano si se quiere hasta aburrida, pero basada exactamente en qué queremos hacer en un período determinado y hasta qué punto exacto lo hemos hecho. Esa persona sonriente y con prisas que llama a tu puerta sin cesar hasta que abres (sin ni siquiera sentir la necesidad de apagar el motor de su coche), para pedirte que le concedas el poder durante cuatro años para solucionar tus problemas, es alguien a quien el ciudadano contrata (resolución y gestión a cambio de confianza y poder). Todos firmamos un contrato invisible al nacer que nos obliga a cumplir una serie de requisitos y normas de convivencia, a aceptar una serie de imposiciones, la mayoría de las cuales dejamos organizar a los políticos en nuestro nombre (¿qué mayor depósito de confianza que ése?). Éstos se deben, por tanto, a las personas que han depositado en ellos esa confianza (y dinero, porque, como dice esa Constitución con la que te pegan en la cabeza cuando les conviene “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Aunque, ahora que caigo, esa misma Constitución proclama que “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política”), que finalmente, queramos o no, somos todos, y no al revés. ¿Si deseas que el PSOE o el PP gobiernen los próximos cien años, eres realmente demócrata? Qué poco sentido del humor tengo.

20 mayo 2011

MENSAJE EN UNA BOTELLA (13)

JENS LAPIDUS “Dinero Fácil (Trilogía Negra de Estocolmo I.)” (“Snabba Cash”, 2.009). Traducción de María Sierra.

Una novela palpitante, muy pegada a la calle, tanto a la realidad que narra como al escenario en que se desarrolla (Estocolmo). La acción fluye con rapidez, bulle como la mente de unos personajes obligados a pensar rápido. Por eso la sensación de vértigo, de acontecimientos que se precipitan, siempre está presente, mientras la historia que se nos cuenta va tomando forma a nuestro alrededor a través de sus ramificaciones. Todo esto se lleva a cabo mediante un estilo directo y coloquial, muchas veces seco y expeditivo, casi de informe. Con la presencia de un narrador omnisciente e infatigable que nos abre todas las puertas y levanta todas las alfombras, atiborrándonos de información (en mi opinión el defecto más reseñable), utilizando para ello frases cortas y descripciones eficaces. Cada capítulo se centra en un personaje, que irremediablemente va atando su destino al de los otros, ante la atenta mirada del lector. Así asistimos a su crecimiento, ayudados por la somera exploración psicológica que el autor expone como visitas guiadas a su retaguardia. Así se va conformando una radiografía de la cara oculta de la sociedad sueca, y colocando las afiladas piezas de un oscuro rompecabezas sobre todo eso que mueve el mundo: ambición, amor, violencia, poder y supervivencia. Como ocurre en tantas novelas negras, la intriga se ve venir, no ansías volver al libro por conocer el desenlace; sabes que todo encajará de determinada manera, pero lo que atrae es la sensación de vivirlo y olerlo a pie de calle. De entre la dureza que transmite, la espátula de Lapidus rasca esquirlas de cotidianidad, humor y ternura que humanizan, aligeran y se agradecen. La segunda parte de la trilogía (“Nunca la jodas”) se publicó en España en 2.010.

19 mayo 2011

EL SEMÁFORO

El semáforo se puso en verde y Blanca detuvo sus tacones en seco, consultó la hora en su móvil y miró al cielo. Algo le trajo a la memoria su etapa de directora en la sucursal bancaria de la que fue trasladada a otro puesto más discreto, en otra ciudad. Pensó en las colas, en el barullo tras la puerta de su despacho, en la cantidad de préstamos que había concedido, o más bien vendido; cuántas veces había despertado la avaricia de ingenuas parejas de trabajadores alentándoles a pedir más dinero del necesario para pagar su vivienda; a no quedarse cortos, a no ser tontos: ese poquito para unos muebles buenos de verdad, ese coche que te gusta, ahora es el momento. Tú piso está valorado actualmente en casi trescientos mil euros, no habrá problema. Actualmente todo era más aburrido y triste, con tantas vueltas y tantas exigencias para dar un préstamo, sólo habían concedido uno desde que ella llegó a la nueva sucursal, hacía más de seis meses. Antonio estaba justo detrás de ella, despistado, oliendo su perfume, pensaba en lo cuesta arriba que se había puesto todo, le habían despedido y su mujer estaba en el alero. Para colmo tenían la doble carga de la hipoteca de su vivienda y la del piso que compraron en aquella calle sin salida, al norte de la ciudad. Tal como iba la cosa parecía un negocio seguro (era la segunda vez que lo hacían), pero sus intentos de pasárselo a otro comprador antes de formalizar escrituras por unos cuantos miles de euros y santas pascuas habían fracasado. El banco pronto se quedaría con él, ni alquilándolo podían hacer frente a los gastos. Adiós al cole privado de la niña, al coche nuevo, etc. Laura miraba su reloj justo al lado, parecían respirar al unísono. Ella, por superar el límite de ingresos, no había podido acceder a las promociones de viviendas de protección oficial que se ofrecieron en su ciudad. Finalmente se vio obligada a comprar un piso a un precio excesivo, cosa que la atenazaba, a pesar de que el director del banco no hiciese más que tranquilizarla, hablándole de valoración, estabilidad, mercado y cosas que era casi imposible que ocurrieran. Ahora, en paro y a punto de agotar la prestación por desempleo, sabía que perdería su hogar en pocos meses y estaba mirando posibilidades de compartir una habitación. Álvaro, cerca de ella, escuchaba por sus auriculares cómo en una tertulia radiofónica alguien declaraba que la juventud tenía que mover el culo, que no podían esperar que les echasen las cosas por la chimenea. Álvaro imaginó entonces una chimenea ardiendo y apretó la carpeta con los currículum que llevaba repartiendo desde que hace un año terminase su carrera; esa carrera que cuatro años atrás tenía tantas salidas que parecía increíble que no la hubieran estudiado cuarenta y cuatro millones de españoles. Patricia, situada detrás de él, le miró el cuello, después la carpeta. Se preguntó si sería un vendedor de cualquier producto, de esos que tienen que morir cada día recorriendo las calles para conseguir ganar un pellizco para subsistir. Inconscientemente suspiró, cerro los ojos y agradeció en silencio a su tito Armando que la hubiese colado en la administración a través de aquella fundación del partido. Juan Ramón, autónomo sin derecho a prestaciones, y con un negocio de instalaciones finiquitado hacía más de dos años por la cantidad de impagos que había padecido, llegó el último a la fila, apretaba en su mano derecha la bolsa con el pan y algún dulce que se empeñaba siempre en llevar a casa de sus padres, donde almorzaban él y su familia tres veces a la semana desde hacía un año. Pensaba en silenciosos almacenes llenos de billetes resecándose, en pisos vacíos desmoronándose.
El semáforo se puso en rojo y todos cruzaron con mayor o menor prisa, preguntándose qué ponía en las pancartas que una multitud portaba en una plaza cercana.

17 mayo 2011

PASOS DE BAILE

La cosa es acceder a la pista de baile, ya sabéis, pasar a la acción en serio, dar un paso al frente y esas cosas. Ser uno de ellos. Mientras estás berreando por cambiar el mundo todos pasan de ti, te miran resoplando, llega un día en que dejas de tener gracia y te empiezas a hacer pesadito. Como un friki algo anticuado: el tío entrañable que abre la boca y allá va. Entonces te van encajonando, apartando. Te condenan a llevar siempre el agua, compañero. A descargar camiones con una acreditación gigante del partido en el pecho; a vender más tacos de lotería que nadie; a colgar los cuatro carteles, rodeado de voluntariosos hijos de militantes que ya se quedan en su casa viendo Telecinco. En los días señalados eres el de la mancha de sudor en los sobacos, el del nudo de la corbata torcido, el que gesticula y discute con su mujer en público, el de “déjame a mí, que tú no sabes colocar el altavoz”. Pero un día todo cambia.

Al principio cuesta, hay que reconocerlo, acceder a la pista no es fácil amigo. Hay que escurrirse entre el público, soportar codazos, meter alguno; pisar y que te pisen; aguantar impávido algún exabrupto de uno que no se entera de nada, esas cosas. Pero una vez al borde, en primera fila, sólo hay que tener un poco de paciencia y terminas dando el pasito y bailando con alguien. Que quede claro que nadie nace sabiendo, aunque algunos lo parezcan. A veces pisas a tu pareja, o avanzas en dirección opuesta a la suya, o cambia la música y te sorprende a contrapié, o termina la pieza de pronto y eres el último en aplaudir. Pero con el tiempo, a poquito que pienses, vas cogiendo sentido del ritmo. Te dejas llevar y te mueves como una pluma, recorres la pista con soltura, te sueltas de tu pareja, la atraes, ella a ti, os intercambiáis, que es lo más divertido (aunque hay que estar muy pendiente de no fallar, ¿eh?): ahora bailas con un periodista, mañana con un compañero, el otro con un rival, pasado con un empresario y después con un artista; o un tertuliano, o uno que era okupa, o un imputado, o un diputado de esos que no te acuerdas nunca del nombre. Genial. Bailas, vas de acá para allá, cambiando de pareja, como digo, sin desentonar; haciendo equilibrio, cabeceando, objetando levemente, aplaudiendo, comprendiendo, admitiendo y sin dar la nota. Y, esto es importante, si un día la cosa se pone rara (no digo fea de verdad, sino rara, un poquito imprevisible), te colocas otra vez al borde de la pista. Tú verás cómo te las compones para ello: te echas a la calle, te indignas, firmas un manifiesto, denuncias a la banca en el primer juzgado o… Seguro que algo se te ocurrirá.

14 mayo 2011

EL TIQUE (2)

“Sí, gracias. Al final nos han escuchado a los de la asociación. Ha costado pero por fin… Sí, ja ja ja, me han dicho que me compre un traje, ja ja ja, de todas formas me hacía falta uno… Sí, y que tenga muchísimo cuidado en guardar el tique y el cargo en la tarjeta, que los otros están ahora queriendo aprovechar cualquier excusa para tergiversarlo todo y crear confusión... ¿Que ya hablo como un político?, no hombre, me refiero que los otros quieren levantar toda la mierda que puedan… Sií, de eso ya me han dicho que vamos a hablar seriamente, que vamos a sentarnos, pero cuando pasen las elecciones. Yo a lo mejor salgo y todo, tu madre está superilusionada, y tu hermana, que está a punto de terminar la carrera… Sí, sí, el puesto décimo está en el aire… Nooo, no voy a participar en mítines, sólo tengo que hacerme la foto de vez en cuando, asistir a actos, que me vean, mejor, tampoco hay que complicarse tanto, y yo, de todos modos, no soy político. Yo les he dicho, si tengo que ir voy, ja ja, yo no me amedranto por nada. El trabajo mío importante se centra en la asociación, ya sabes. Precisamente pasado mañana tenemos una reunión muy importante, me gustaría que estuvieses. Hay que actuar rápido, los otros ya vinieron ayer y estuvieron hablando con los vecinos en la calle, la primera vez que los veo por aquí, ja ja ja… Ya, los otros tampoco, pero por eso estoy yo ahí. Me querían doblegar con mentiras, darme unas migajas, pero yo he tenido más aguante, al final les he convencido, les he cerrado la boca y han escuchado todas mis propuestas y nos vamos a sentar en serio cuando pasen las elecciones… No, en el programa no va nada porque por lo visto lo confecciona una comisión técnica del partido, pero eso no… ¿Qué vuelvo a parecer un político?, mira que te doy, ja ja. Yo voy de independiente. Que digo que el programa viene hecho desde arriba, lo hacen los técnicos, que valoran todas las posibilidades, ya sabes. Lo importante ahora es que los otros no avancen, cortarles el paso, esa es la consigna… ¿Lo que decían de Pedro, el candidato?, eso hay que demostrarlo hijo, hasta que no haya una sentencia sobre la mesa nosotros a lo nuestro, esa es la idea que nos transmitió el secretario provincial en la reunión, el otro día, allí estábamos todos. Nosotros chitón y que los otros berreen, ya les sacaremos algo… Hasta pronto hijo… yo también.”

12 mayo 2011

ALAS

Me reinvento para ir a tu encuentro.
Recupero piezas gastadas que te gustaban.
Sustituyo las que faltan con remiendos.
Al acercarme, veo tus alas batir.

11 mayo 2011

MENSAJE EN UNA BOTELLA (12)

VÍCTOR COYOTE “Dos años luz y cuarto”(2.010)

Víctor Coyote recorre la madurez abundando en su línea de compositor libérrimo, exento de gravedad; que juega con los estilos resultando a veces incluso paródico (por momentos me recuerda a La Romántica Banda Local). Parece dejarse llevar por las canciones que van surgiendo y lo que éstas pidan. Temas vivaces, revestidos con gusto e ingenio, en los que apetece escarbar. Reflexivos y confesionales a su manera, cargados de humor, mordacidad y agudeza en su vistazo a lo cotidiano. Números de cantautor iconoclasta que conviven con pop inmediato (también irresistible, ahí está “Joven de cuello vuelto”); y momentos como la sinuosa “¡No pienso!”, no lejana de cierto Nick Cave, o “La zona oscura”, blues primitivo en el que puntualmente mete el pescuezo Tom Waits.

05 mayo 2011

CONDUCTOR NOVEL

Conductor novel de la paz,
ninguna mentira más devastadora,
ninguna promesa más amarga,
que la que ilusiona y esperanza.
Soñador que ensoñaste
a todos los soñadores,
ahora los despiertas
golpeando la mesa desde tu sillón.
Qué arrullador el poder.
Qué molestas las normas.
Qué tentador el atajo no vigilado.
Qué rápida tu adaptación, Hombre-Estado.

04 mayo 2011

TU CIELO

El amor alimentó un odio
y el odio alimentó un amor.
Y así, fui ascendiendo a tu cielo.

02 mayo 2011

FERNANDO ALFARO “La vida es extraña y rara” (Marxophone, 2.011)

Regresa Fernando Alfaro, y eso es siempre motivo de celebración. El albaceteño pertenece a esa clase de músicos que siempre tiene cosas dentro y necesidad de sacarlas. En este disco no alcanza su mejor nivel, pero sigue siendo él mismo y mantiene sus contantes creativas (aún agitadas), lo que para mí, al menos, es suficiente. Vuelven todas sus versiones, la punzante, eléctrica y oscura, más atemperada en esa apropiación del clásico “Tequila” que es “Hijo de Perra”. La emotividad country-folk crepuscular (“El dolor del miembro fantasma”, “Un viaje largo, largo”). La irresistible fuerza de sus estribillos, los detalles bossa que aligeran y redimensionan; la gravedad que es también caricia melódica; o la fragilidad, casi naif, de momentos desnudos que terminan por calar profundamente, como “Extintor de infiernos”. En “Himno del Caminante Kamikaze”, explora mediante constantes aliteraciones las posibilidades sonoras del castellano en la canción pop, algo por lo que siempre ha mostrado interés. En “El último crooner santo, el último lobo” se apoya en el doo-wop, y para “Los héroes podridos” recurre a detalles de barroquismo pop de los sesenta. Por su parte, una producción meritoria, con arreglos prolijos aunque discretos, se esfuerza por enriquecer y ofrecer alternativas; empeñada en evitar a toda costa la caída en lo previsible de un sonido reconocible.
Destacable, claro, ese mundo narrativo suyo (que siempre me ha parecido cargado de significado e incluso veracidad, exento de pose), salpicado de digresiones, turbulentos juegos de palabras, reflexiones, humor negro e ironía; textos pergeñados con la tele puesta, confesionales, con el desgarro incrustado en la delicadeza, hermosos en su sencillez.

29 abril 2011

GUADALUPE PLATA "EL BLUES ARDIENDO EN LAS VENAS"

Si quieres ubicar la inspiración e influencias de la banda ubetense sólo tienes que visitar su My Space: ellos se conocen mejor que nadie. A mí lo que me atrae irremisiblemente de ellos es la intuición, el nervio, el estado de alerta que estimula cada composición y cada concierto. Su imperfección, esas aristas que se liman para brotar otra vez, la eternidad de su promesa, los cabos sueltos, el rastro, el temblor subterráneo de su sonido: la búsqueda, en definitiva. Se suben a una idea sonora para algunos estancada, pero que, pienso, no tiene principio definido ni final a la vista: crece y profundiza en su crudeza, transmite como pocas; y, quizá por eso, no dejan esa sensación de viaje terminado que muchos grupos noveles ofrecen nada más mostrar su tarjeta de presentación. Caminos sinuosos, pantanos, tiendas de amuletos, desiertos, oscuro rockabilly en la radio, bares de mala muerte, carreteras perdidas, viajes extraños (no hagas auto-stop porque no te gustará el coche que se detendrá, lo conduce el tipo que persigue tu música desde el principio de los tiempos). Guadalupe Plata siguen la senda de los que reinventan una tradición que quema en sus corazones añadiéndole ruido y tensión; pero partiendo, desarrollándose y enroscándose en su esencia. Respetando sus silencios, el gastado mapa de sus subidas y bajadas. Acordes retorcidos y ensimismados que conforme se recuecen se extienden. Base rítmica latiendo en telúrico trance. Punto de ruptura, punto de fuga, ritmo y sonido sensual y ferruginoso que envejece por segundos y despierta eléctrico y lacerante. Quejido, aullido. El blues ardiendo en las venas.

28 abril 2011

DELIRIO

El otro día soñé que la derecha gobernaba desde hacía décadas en Andalucía, siendo responsable, por tanto, de la vergonzosa y maloliente degradación de la Junta. Sentí cierto alborozo mientras dormía, ya que pensé que pronto se produciría un cambio: la izquierda tomaría por fin las riendas del poder para dar un rumbo totalmente distinto a la situación, marcado por la transparencia y el respeto más escrupuloso a lo público (la consagración de la igualdad, la gran importancia de la sociedad civil, el ciudadano…). A los pocos días, tomando café, relaté mi extraño sueño a un amigo simpatizante confeso del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), y él me tranquilizó, diciéndome que lo que había soñado realmente no era un sueño, que era así, que la derecha era la culpable de todo y que ellos (los de su partido y él, por lo que pude entender) estaban aquí para solucionarlo.

26 abril 2011

FOTO TRAS TU MUERTE

Tus zapatillas unidas a los pies de tu cama,
perfectamente hecha.
Tu pijama bajo la almohada.
El azucarero lleno.
Dos tazas esperando en el fregadero.
El CD inmóvil.
Un artículo a medio subrayar.
El espacio callado.
Aquel olor, resurgido tras devorar
todos los aromas que fueron decayendo.
Esas pequeñas cosas que perdiste
y que nunca encontraste,
aún perdidas, aún expectantes.
La bota de tu pie derecho,
negra y arruinada,
con la mirada clavada
en la luz que se cuela por tu ventana.

25 abril 2011

MENSAJE EN UNA BOTELLA (11)

ABRAHAM BOBA “Los Días Desierto” (Limbo-Starr, 2.011)

Algo en su tono, en sus historias, recuerda ligeramente a un Nacho Vegas (con quien suele colaborar tanto en grabaciones como en directo) menos frágil, menos en el filo. Sus composiciones no resultan tan descarnadas y definitivas como las del asturiano, pero su paleta sonora es más rica y ofrece una propuesta muy sólida musicalmente. Este su tercer disco es un trabajo excelso; las canciones abren las ventanas de par en par y respiran hondo, recreando unas sonoridades cada vez más emocionantes (a las que sumar un destacable trasfondo de desasosiego), tanteando un resplandeciente espacio propio. Cuidadas sinfonías pop que recogen pulidos textos de media sonrisa y reflexión, recibiéndolos en su seno con acariciadora fluidez.

19 abril 2011

EL TIQUE

Qué divertido la otra noche, ni te lo imaginas; qué frío hacía. Tiramos sin querer al contenedor de papel el tique…, sí el contenedor azul, el amarillo es el de los envases y el plástico. Pues eso, tiramos el tique sin darnos cuenta y al rato tuvimos que bajar a buscarlo para poder devolver la cafetera que compramos, esa que te dije. Qué frío hacía, yo hecha un desastre, en chándal y menos mal que me dio por ponerme los guantes, sosteniendo como podía la tapa, que pesa lo suyo, ¿eh?; y Luis encaramado, con un cabreo, ja, ja. Casi se tiene que meter dentro. Con una mano trasteando y con la otra alumbrando con la linterna, y yo: que como se te caiga la linterna vas a ver, je, je, sí…, y a mí que se me iban a congelar las manos. Al final lo encontró…. Sí, yo creo que tardamos más de un cuarto de hora. Y yo allí toda cortada, ja, ja, con una cola de catorce o quince sin techo de esos, esperando para rebuscar lo que fuera para taparse. Ja, ja, esos sí que tenían frío… No, no, a ninguno se le ocurrió ayudarme a sostener la tapa, todos allí callados, murmurando… No, no me decían nada… No, no me dio miedo, estaba tan obsesionada con lo del tique que ni caí en que podían ser peligrosos… La policía pasó un par de veces pero no decían nada. Ja, ja, yo le decía a Luis: seguro que piensan que hay un pordiosero en el contenedor… Ja, ja, y él mandándome a callar, siempre tan mirado. Sí, esos van a su aire, medio borrachos siempre, ja, ja. Mejor para el frío… Vale, te llamo, hasta pronto… Yo también te quiero mamá.

18 abril 2011

POLÍTICO

No, no quiero que establezcas mecanismos.
No, no me hables de oportunidad.
No me muestres el escenario actual.
No relativices ni matices mi libertad.
No pisotees grandes palabras.
No diseñes hojas de ruta,
ni nos marques plazos, sine díe.
No apeles a mi paciencia:
ya no quiero ser sabio, por ser paciente y comprensivo.
No me cuentes más lo de tus competencias.
No acotes mi esperanza,
en los términos que disponga la ley.
Por favor, por favor, no actives medidas;
No nos empaquetes.
No plantees la necesidad de valorar
la posible puesta en marcha a corto plazo:
Me estoy durmiendo.
No me transmitas por los cauces debidos.
No regules mi voz, déjame hablar
antes de pasar a evaluar el impacto de mis palabras.
No suavices el gesto petrificado del comité.
No quiero ver tu baraja de propuestas;
no sonrías al separar tus manos, al mostrar tus mangas.
Suenas hueco en las distancias cortas,
Hueles a nada.
No emprendas acciones,
no remuevas, no promuevas,
no impulses actuaciones,
no toques nada.
Sólo quiero la verdad. De una vez.

15 abril 2011

MERCEDES FERRER, GRANADA 14-04-2011

Mercedes Ferrer siempre ha estado ahí (incluso ganó un Villa de Madrid en 1985, cuando eso significaba algo), pero, por alguna razón, siempre ha estado algo desubicada en el mercado: las modas independientes pasaban a su alrededor sin que ninguna le ofreciera asiento (y menos si ella pasaba de montarse). Sus discos, sobre todo por sus producciones, más bien parecían enfocarse en pos de una comercialidad de pop adulto, bruñido y sofisticado, pero que limitaba la intensidad de muchas canciones que en su momento pasaron con demasiada ligereza por nuestros oídos. El éxito mayoritario, que hubiese dejado grandes temas en la memoria colectiva, también le fue esquivo. El tiempo pasado la ha convertido en una artista felizmente nómada y desprejuiciada. Una mujer eléctrica y tenaz en su vivencia artística, con una voz que sigue tan bella y cautivadora como siempre; pero que deja más poso, levemente rasposa, acariciadora. Su último trabajo, “Travesía”, editado en México en 2009 y que permanece inédito en España, me parece su mejor disco. La música acompaña, acoge con sobriedad y estilo, matiza y deja respirar unas composiciones que saltan con naturalidad de su pop de siempre al jazz o el bolero, con subrayados de blues. Lúcidas todas; tan reflexivas como apasionadas y hasta desgarradas por momentos. Música emocionante y contenida que sabe guiñarte el ojo. Anoche, en el salón de actos de la Facultad de Ingeniería de la Edificación (antigua Aparejadores) de Granada, acompañada de su guitarra eléctrica y el apoyo de Enrico Barbaro (más que un bajista), liberó todo el manantial que guardan sus canciones. Comunicativa, carismática, con esa sonrisa que estalla en su cara, recorrió ampliamente “Travesía” y tocó temas señeros de su repertorio como “El Golpeador”, “El Árbol de la Magia”, “Tengo Todas las Calles”, “Eres un Imán”, “Fantasía” (el tema que interpretaba con Bunbury en “Freak Show” de 2.005), “Guitarra Mística”, su habitual versión del “Come Together” de Lennon o “La Media Vuelta” de José Alfredo Jiménez. En este enlace podéis conseguir "Travesía".

11 abril 2011

Cosas de Cioran

“¿Cuándo inicia su decadencia una civilización? Cuando los individuos empiezan a tomar conciencia; cuando no quieren seguir siendo víctimas de los ideales, las creencias, la colectividad. Una vez despertado el individuo, la nación pierde su esencia y, cuando todos despiertan, se descompone. Nada hay más peligroso que el deseo de no verse engañado. La lucidez colectiva es una señal de cansancio. El drama del hombre lúcido pasa a ser el de una nación. […]
Los niños han de llegar a ser por fuerza personas que crean en algo, que se adhieran, que sean suficientemente inconscientes para considerarse parte de una nación, que sientan gozosamente la necesidad de equivocarse con la participación y las pasiones. […]” E. M. Cioran.

10 abril 2011

08 abril 2011

LA OLA QUE VA LAMIENDO EL MURO

El otro día vi en La 2 de Televisión Española la película alemana “La Ola” (“Die Welle”), dirigida en 2.008 por Dennis Gansel: me resultó apasionante. En el filme, basado en hechos reales, durante un seminario dedicado a las dictaduras, un profesor propone a sus alumnos un experimento como medio de reflexión y acercamiento a la idea: introducirse en situación mediante la creación de una especie sociedad autárquica en pequeño. El resultado es estremecedor, y deja un doble interrogante crucial sobre la mesa: quién no quiere la libertad, y qué razones conducen a esa decisión.

Independientemente de posicionamientos políticos o incluso religiosos concretos, está claro que hay muchas personas para las que la libertad es prescindible o como poco perfectamente negociable; no es algo fundamental en sus vidas, estando dispuestas a renunciar a ella a cambio de seguridad, tanto física como económica. Aceptan vivir limitados porque les va bien así, y, llegado el momento, no se van a parar a pensar en los derechos o necesidades de su vecino. Como mucho tratarán de convencerlo y atraerlo a sus planteamientos y, finalmente, de someterlo; colaborando en muchos casos para ese fin sin ningún tipo de reparo; ya que, y ese es el drama, para que la cosa funcione armoniosa todos deben prescindir de su libertad.

En la película pasa algo parecido; además, se pone el acento en cómo se sienten integrados en el grupo alumnos que arrastran problemas de adaptación por diversas razones: apartados por sus compañeros, pertenecientes a minorías étnicas, faltos de referentes familiares, inmersos en complejos y traumas de diversa índole, o simplemente desorientados. Y que son los que tienen una personalidad más desarrollada y un entorno familiar más progresista los que antes abren los ojos y se desmarcan del asunto: los que claman por la propia personalidad y capacidad individual de decisión como fundamento de una sociedad sana. La mayoría de los alumnos sacrifican gustosamente una libertad que no llena sus vidas ni les proporciona ningún estímulo ni empuje ante la necesidad satisfecha de pertenecer por fin, de engrosar un grupo en el que se van a sentir apoyados y defendidos. Vestir igual, actuar igual, pensar igual, les alivia en su perdido deambular por una sociedad plenamente desarrollada que aún expurga su sentimiento de culpa y abomina más que ninguna de cualquier forma de totalitarismo; les permite encajar y dota a sus vidas de un sentido que de otra manera no tendrían. Sentirse plenamente identificados con algo, tener un sólido referente al que seguir sin vacilaciones (ellos, que se han pasado su corta vida dudando y vacilando, encontrando precipicios a cada paso), unas pautas siempre marcadas por otros. La presencia paterna de un superior que les guía por el camino de la verdad, sumiendo sus conciencias y capacidad para la (bendita) duda en un narcótico sueño. La disciplina los acoge, los droga. Y es que vivir en libertad no debería ser esa especie de proclama ultraliberal del “sálvese quien pueda” que todos los que ejercen el poder finalmente han hecho suya. Ni los mercados se regulan solos ni la sociedad, y resulta lógico pensar que ésta debe formar al ciudadano precisamente para eso, para que se desarrolle en libertad sin tener que pasarse la vida dando vueltas cargando con un saco de carencias.

Al principio de la película, el profesor pregunta a los alumnos acerca de las situaciones que favorecen el desarrollo de las dictaduras, estando el de la insatisfacción política, el paro o la crisis económica entre los principalmente esgrimidos. Es inevitable pensar, sin ir más lejos, en fenómenos como Jesús Gil, Berlusconi o Chávez. Preguntarse hasta dónde ha de llegar el descreimiento político y la frustración de la gente para dejarse llevar por tipos así. Sentirse arropados y seguros bajo su manto. Y es, claro, absolutamente alarmante la frivolidad de la política actual (la española en particular), la dejadez de aspectos cruciales; y, sobre todo, la inconsciencia con la que fomentan esa frustración entre la población. La granítica y opaca partitocracia que crea privilegios y ha conseguido que, en cierto modo, sea el pueblo el que se deba a ella, el que trabaje para ella, y no al revés. La corrupción soslayada, la sensación de que en tu tierra nace y crece una casta llamada desde la niñez a tener una carrera o al menos un puesto de trabajo asegurado, mientras que tú tendrás que dar mil rodeos y machacarte para llegar a donde lo hizo sin esfuerzo el que está a tu lado en la barra del bar, con su traje y su discurso moderado. Paladines de la comedia sin fin, de lo políticamente correcto, esa forma de articular un discurso vano y previsible, aceptable e incluso plausible para muchos. O como aprender de los prebostes del partido a remangarse los pantalones para caminar durante años por el fango y que funcione. No vislumbro un futuro dictatorial, no soy tan pesimista, pero creo que si desactivas culturalmente a la gente, la atiborras de bazofia y la acostumbras a ver pasar continuamente injusticias por su puerta, el caldo de cultivo que se forma no es el de la respuesta airada y constructiva sino el del abandono silente en oscuros brazos.

Creo que es obvio que la individualidad no está reñida para nada con el sentimiento colectivo. Una persona puede participar, entregarse a un fin común, pero eso sólo tendrá sentido si lo hace desde la libertad y si se le permite y ayuda a desarrollarse en plenitud (como dice la Constitución Española, por cierto), sin miedo a que un día encaje piezas y no nos vote. Es la única forma en la que podrá aportar algo de verdad, sumar. No pasar a engordar esa sala de espera borreguil que, como muy bien se plantea en “La Ola”, no es tan difícil hacer prender.

05 abril 2011

VENENO "EL DÍA EN QUE LOS ASTROS COLISIONARON EN EL ESPACIO"

La formación histórica de Veneno (Kiko Veneno y los hermanos Amador) duró algo más de dos años tan intensos como caóticos. El inigualable resultado de mezclar a dos músicos gitanos con el singular bagaje de su extraordinaria intuición para aprehender y hacer suya la esencia de toda música que caía en sus manos, así como su gusto en maltratar sus guitarras flamencas cual eléctricas; con un universitario fuertemente influido por Bob Dylan que tocaba la guitarra flamenca con púa. Se juntaron, con un desparpajo nunca más visto, la visión surrealista y literaria de Kiko, su bagaje rock y sentido pop, con la espontaneidad del flamenco, la inmediatez de la rumba o la bulería. Su corta carrera se caracterizó por la falta total de planificación y previsión; un día a día que arde en su único disco con el fuego del ingenio del instante y que se traducía en directos desastrosos. Su mítico disco (tan revalorizado con el tiempo) se registró en directo, con toda la gente tocando a la vez, en los madrileños estudios Audiofilm durante una alocada semana de junio de 1977, y se publicó en septiembre de ese mismo año, producido por Ricardo Pachón. La condición de éste de productor de unos exitosos Lole y Manuel, le permitió colar este proyecto condenado a la incomprensión a una multinacional como CBS. Un ejecutivo de la compañía sentenció al escuchar una primera maqueta: “o es una mierda como una casa o esto es algo genial”. 



Otros músicos que participaron en la grabación fueron Pepe Lagares (ex – Goma, posteriormente en una primera formación de Mártires del Compás) al bajo, Antonio Moreno (ex – Nuevos Tiempos –aventura que compartió con Jesús de la Rosa de Triana-, y a la postre reputado músico de sesión) a la batería, y un par de percusionistas traídos de Barcelona, de los que sólo quedó Noel Múgica. A última hora se hicieron de la partida para aportar palmas y juerga, el emblemático Juan El Camas y El Bizco Eléctrico, que también introdujo sus taconeos. El sonido es imperfecto pero aceptable, ya que por lo menos atrapa fielmente un momento extraordinario; sólo el bajo sale realmente malparado, impreciso, desaparecido o lejano las más de las veces. Kiko utilizó, además de su guitarra y voz, la caña, instrumento típicamente carnavalesco de Cádiz, una especie de pito de sonido festivo en “Los delincuentes” y “La muchachita”. En un caótico primer día en Madrid, acompañados de familiares y amigos, sólo consiguieron grabar tres tomas de “No pido mucho” sólo con Kiko a la guitarra; y durante la segunda jornada, la famosa en la que el ácido cayó en el té, fueron grabadas y despachadas para la posteridad esa noche “San José de Arimatea”, “Los delincuentes”, “La muchachita” y “Aparta el corazón de las mangueras”. La parte fundamental de este trabajo. Aparte de las canciones incluidas, otras de la época, generalmente de Kiko, aparecieron bastantes años después en el disco “Guitarras callejeras” de Pata Negra (“Juan Charrasqueado”, etc), y en otras grabaciones de Kiko Veneno (“Un catalán fino”, de ésta sí hubo toma en las famosas sesiones) o de la fallida resurrección de Veneno de 1989 (“El atraco”). 



La portada iba a ser una tableta de hachís envuelta en papel de plata, pero se sustituyó por la marca Veneno sobre fondo marrón, que insinúa pero pasa más desapercibida. Parece ser que más que censura se trató de autocensura de la compañía. Por sugerencia de Kiko en el disco no aparecen ni créditos ni fotos, sólo un enigmático “compositor Veneno”. 



Fue un trabajo que despertó desde siempre encendidos elogios entre la crítica: “Un iconoclasta con la bronca de la belleza en la niña de los ojos” decía un inspirado Jesús Ordovás de Kiko Veneno en aquel momento; y, años después, en una reseña retrospectiva en Rock de Lux, Blas Fernández no dudaba en relacionar, aunque fuese espiritualmente, las guitarras de los Amador con las arquitecturas eléctricas de Richard LLoyd y Tom Verlaine en Television. Silencios, arranques, crujidos, desórdenes; caricias, pureza, trémolos y rasgueos de guitarra flamenca. Pereza, humor, intención, ironía, poesía, todo esto acontece casi a la vez a lo largo de los treinta y cinco minutos de “Veneno”. Se escucha por primera algo distinto, una combinación absolutamente natural e inigualable, casi indistinguible de rock y flamenco. 

Este sonido sentaría claramente las bases sonoras de los futuros Pata Negra, pero no paradójicamente las de Kiko, su máximo inspirador. Éste tuvo que esperar quince años para encontrar un camino creativo fructífero que le librase por fin del halo experimentador y disperso del primer Veneno, de todo ese ramillete de caminos. Estas son las canciones en cuestión: 

- Los animales: Los bongós iniciales y las guitarras flamencas, envuelven el texto de R. D. Laing que una rasposa voz de Kiko canturrea. Posteriormente, a las guitarras de palo se unen bajo y batería, llevando a su terreno desarrollos progresivos sin excesos. Ese halo de improvisación que queda cuando cada instrumento parece buscar su camino. El tramo final recupera pacíficos remansos de guitarra brevemente anunciados con anterioridad, incluyendo sonidos de pajaritos. 

- La muchachita: Es otro de los cortes carismáticos y vacilones del disco. Ecos progresivos se adivinan en su fulgurante esencialidad, entre sus silencios e imperfecciones, y es el de ambiente blues más marcado. 

- Canción antinacionalista zamorana: que nadie se asuste por lo incorrecto del título, éste surgió inspirado por la tertulia que en aquellos tiempos tenía en Sevilla el profesor Agustín García Calvo. Aparece enlazada con “La Muchachita”, unidas ambas por unas depuradas guitarras de los hermanos Amador, que acaban por infundir a la composición la urgencia de un inequívoco aliento rock. 

- Indiopole: El instrumental del disco. Contiene un solo de guitarra Ovation de Luis CobosManglis” (ex – Guadalquivir, años después con Raimundo en Arrajatabla). Aquí hay palmas y taconeo de El Bizco Eléctrico; y, en la mejor tradición de posteriores instrumentales de Pata Negra, endemoniados y prolijos solos rock con flamenca entre bulerías empujados por batería; que muestran por momentos hasta un aire garajero. 

- Los delincuentes: Compuesta por Kiko en Canarias en 1975. Galopa en una suerte de country aflamencado. Es una de las genialidades del disco, empezando por la letra. Estribillo magnífico, coros desgañitados. 

- Aparta el corazón de las mangueras: Otra genialidad. Percusiones, palmas, y guitarras que dialogan o colisionan para el tema más en ácido de todos. El cariz surrealista de su letra resulta memorable, a pesar de estar influida por la de “Subterranean homesick blues” de Dylan; tanto en el planteamiento general como en algunas referencias concretas. No la de las mangueras, que las que inspiraron a Kiko fueron las utilizadas a presión por los servicios de limpieza tras las noches de farra de la Feria de Abril. Destacable la parte ralentizada previa a un final arrebatado. 

- San José de Arimatea: La historia del Santo fumeta también fue traída de Canarias por Kiko, a quien a buen seguro le daba vueltas en la cabeza el twist de Gianni Morandi "Fatti mandare dalla mamma", fuente de inspiración directa del tema. Otra muestra de rock flamenco genuino y vibrante. Guitarras flamencas y punteos que quieren ser eléctricos. Recuerda, además, al “Memphis blues again” de Bob Dylan, como bien apunta Luis Clemente

- No pido mucho: La letra es una adaptación del poeta catalán Miquel Martí Pol. Sólo Kiko y su guitarra flamenca con púa, en la mejor tradición del Dylan acústico (y es la tercera vez que mencionamos al de Minnesota).  




Para más información: http://www.kikoveneno.net/ “Kiko Veneno: Flamenco Rock” (Luis Clemente, La Máscara, 1995) Texto surgido a partir del guión realizado para un especial sobre Veneno emitido el 4 de marzo de 2005 en el programa “Flamenco en la Frontera”, que conduce Rafa Calero en Radio Salobreña.

04 abril 2011

EL VIAJE

Qué contarte del viaje.
Cuando lo planeamos, ya llevábamos
Media vida dentro de él;
Cuando nos decidimos,
Nos fue imposible dar el primer paso;
Cuando miramos hacia atrás,
Sentimos pavor ante la distancia recorrida.

26 marzo 2011

MENSAJE EN UNA BOTELLA (10)

PHILIP ROTH “La visita al maestro” (“The Ghost Writer”, 1.979)




El conflicto del hombre con su entorno (o consigo mismo a causa de su entorno, quién sabe), quizá el tema por excelencia del escritor de New Jersey. Esta es la primera novela de las cuatro protagonizadas por su alter ego, el también escritor judío Nathan Zuckerman. Éste echa la vista veinte años atrás para relatarnos sus inicios como escritor, con lo que en la narración se mezclan el punto de vista reflexivo, matizado y distante del maduro Nathan con el del febril y aún ingenuo joven, con su hervidero de dudas, anhelos y obsesiones; el mapa de sus estrategias, su aprendizaje y aspiraciones. Roth ahonda, como en tantas otras ocasiones, en la cultura e identidad judías y su asentamiento en Estados Unidos, indagando, por inesperados vericuetos y sorprendentes elucubraciones, en sus circunstancias. Encara y pondera sus defectos y carencias, explora con buen pulso su idiosincrasia y dramática historia. Esa línea le permite analizar la injerencia del mundo real en el espacio creativo del escritor y la reacción de éste. Observación punzante, diálogos agudos, personajes desarrollados con naturalidad. Una manera de explicar su mundo y de explicarse a sí mismo.

24 marzo 2011

MUDANZA

Aquí y allá
Cargando, tropezando.
Observando, escuchando.
Rodeado o solo
Solo y rodeado
Sintiendo el ir y venir
Las subidas y bajadas
Los golpes
Las quejas e imprecaciones
El movimiento de hormigas.
El geométrico y paciente embalaje
El liberador y ansioso desembalaje
Las caídas.
Colocando, racionalizando
Observando, hablando.
Finalmente se sentó,
Acarició con la mirada los objetos,
Algunas decenas de libros,
Algunas decenas de discos,
Pensó en todo lo que encerraba cada uno
Y una sensación le atenazó la garganta:
Era la inmensidad.

23 marzo 2011

MENSAJE EN UNA BOTELLA (9)

JOSÉ CASAS Y LA PISTOLA DE PAPÁ “Scampa (Volumen 1)!!”(Stiff Sur, 2.010)



José Casas aterriza con su cápsula del tiempo para levantarnos el ánimo. Y eso es algo digno de agradecer, desde luego. Mítico representante del mejor pop de la escena sevillana, publica el segundo trabajo a su nombre, esta vez acompañado de La Pistola de Papá. El cambio más importante respecto de su predecesor radica en la elección del castellano en detrimento del inglés, lo que permite aquilatar mejor una propuesta que camina firme hacia terrenos más personales. Por lo demás, el pop de los sesenta y el sonido new-wave siguen siendo sus excitantes e insobornables señas de identidad, gozosamente ancladas. Golosas y elegantes melodías a lo Paul Weller (“Scampa!!”), vivaces dibujos de guitarras y órgano, y la sana virtud de la concreción, tan importante en este estilo, cuyo mayor estímulo y empuje residen en su inmediatez y la plasticidad para volverse reflexivo y evocador. Un disco que se convierte en perfecta compañía con la vivificante calidez del mejor pop de guitarras.

22 marzo 2011

GOTA

Gota: tictac.
Goteas en mí y siempre eres la misma gota.
¿Qué encierras?
¿Qué fuerzas modelan tu forma?
Esencia
Instante
Inquietud
Suspensión.
Gota constante.
Precipicio, gravedad
Vehículo de mundos.
Rastro, resto
Espejismo
Unidad.
Resignación y esperanza.

20 marzo 2011

ENFÓCAME

Las horas que pasé contigo son mi abrigo
La aguja de la brújula da vueltas como una loca
Se abrió el abanico definitivamente
El ramillete se deshizo cayendo al suelo
El verbo deshacer desapareció entre mis dedos y todo quedó blanco,
Y todo pasó a ser como recorrer en círculo una pradera
La calle olía a tiempo perdido
Y su hormigueo se volvió sordo
Enfócame

La parte del cielo que yo miro está surcada siempre de aviones
Mientras, mi hilo narrativo es un cable quemado.
Las miradas tropezaron y se evitaron
Se abrieron, se cerraron
Clic, clac, clic, clac
Mientras, los niños se revolvieron y miraron todo lo que sus padres evitaban al pasar.
El mago tropezó con tu magia y agachó la cabeza
Pero siguió su camino, nunca se detiene, implacable.

¿Qué fue de la energía que te impulsaba contra las paredes?
¿Cuándo se produjo la última explosión?
Preguntabas alisándote el cabello.
Mientras, la luz de movía y yo la seguía.

Todas las personas que jamás volví a ver aparecieron juntas la misma mañana
Parecían una desbandada, un desorden de habanos,
Con sus incomprensibles sonrisas como vitolas brillantes.
Pasado derruido, olvido burbujeante.
Ruido de cristales.
Espejismos. Yéndose subsuelo abajo.
Y yo suplicando, golpeando el suelo con la palma de mi mano.
Toda la mala suerte de la que me libré volvió fugazmente su dura mirada
Todas las preguntas me apretaron la garganta.
Toda la oscuridad que no alberga estrellas
Inundó mis venas, proyectándome, dibujándome.

Enfócame
Soy poco, ¿verdad?

14 marzo 2011

DESALIENTO

Hoy he visto un cartel del hombre que va a engañarte. No recuerdo bien su nombre, sí que es un hipocorístico. Es una buena foto: aparece sereno, levemente despeinado, con gesto afable, conciliador, casi inofensivo. Como de estar a punto de invitarte a su cumple. Tampoco recuerdo bien si iba trajeado o únicamente llevaba chaqueta. Quiere ser tu alcalde, se ha empeñado, un empeño que lleva anidando en su cabeza mucho tiempo. Pero va a engañarte. Sabe que cuando alcance el poder pasará a una zona oscura a la que tú no podrás seguirle y lo que más le tranquiliza es que, tras algunos años de ilusión y frustraciones, todos hemos llegado a asumir esa condición sine qua non para poder subsistir en democracia. En el mejor de los casos, ocupará el puesto con restos de algún ímpetu juvenil, de alguna rectitud acaso aprendida de sus mayores o reminiscente de felices momentos de entereza ideológica; con la inercia de una energía herida de muerte tras el dulce espejismo de unos días, quizá de una primera medida justa, refrescante o necesaria. Después, con suavidad, le irán parando los pies, lo moldearán, le llevarán a un terreno que, aun con un inicial sabor amargo, le hará sentirse poco a poco más cómodo, más a corriente. Devolverá favores, y se verá obligado a conceder algunos más, la madeja le rodeará y él, probablemente, con parte del hilo rodeará a otros. Su lenguaje perderá esa claridad de la que antes presumía. Elevar la voz y aprender gestos de director de banda municipal no salvará la vaciedad; resultará un zumbido pesado y monocorde poblado de lugares comunes, tecnicismos como tornillos, sonrojantes excusas y acusaciones. La demagogia fluirá libre por su boca, ya no le apretará la garganta, tal vez la roce.
En el peor de los casos, puede tratarse de un buen chico que haya ocupado varios cargos de menor fuste o incluso que haya sido tu alcalde con anterioridad. Aquí la cosa es más grave. En el primer ejemplo, viene a por lo que es suyo, sin ambages, en vez de su frescura y candidez, te ofrece sin rodeos sus aptitudes de perro viejo, su experiencia en pasillos y zancadillas. Mentirá sin rubor y hablará más rápido, vomitará demagogia con gesto rutinario, atacará con más saña y su gesto afable para contigo rozará la huera camaradería de taberna. En el segundo será prácticamente igual, pero más afilado y acentuado, puede que más violento. Si te paras un segundo y te fijas, podrás notar, hasta en la foto del cartel, la desesperación que sintió al verse de nuevo frente al muro de la realidad, el precipicio de los atascos, las colas y la vida sin atajos, sin todo abierto de par en par, sin cabezas gachas a su alrededor. Sin poder.

13 marzo 2011

CIELO IMPERFECTO

Te espero, mi cielo imperfecto.
Para pensarte, que es esperarte, agacho mi cabeza
Cierro los ojos, tomo aire, y espero.
Todo el campo de mi pensamiento extiende un círculo alrededor
Un círculo que trato de agrandar apretando ojos y dientes hasta ahogarme
Clavándome las uñas.
Un círculo hecho de ventanas que son posibilidades de abrirse o de romperse
Y que tú aparezcas tras un leve rechinar, tras un brillante estallar
Y que yo sienta tus pasos,
Y que te acerques,
Hasta donde yo pueda percibir tu tibieza y aroma,
Hasta donde tú puedas escucharme susurrar “te quiero, te quiero”.

06 marzo 2011

MENSAJE EN UNA BOTELLA (8)

JIM THOMPSON “1.280 Almas” (1.964) (Traducción Antonio Prometeo Moya. RBA, 2.010)



El sheriff Corey no es un tipo despiadado al uso, pero lo es. No se impone a las bravas, no infunde terror. Calculador y cínico, se deja llevar por la corriente con parsimonia, a base de intuición, sangre fría y una gran capacidad de observación. Haciendo gala de una simplicidad sin límites y una encomiable economía de medios, mantiene su estatus sacando provecho de los defectos y carencias de sus paisanos. Todo ello narrado en primera persona por su protagonista, con la cachaza que su carácter revela, y un tono entre irónico (lindando con lo grotesco) y socarrón envuelto en ingenuidad, que nos revela a un personaje muy especial. Thompson, en la que para muchos es su mejor novela, insiste en su estilo duro y directo, nunca exento de humor; lanzándose a contar cosas que pasan desde la primera página, salpicadas de memorables descripciones, enjundiosos diálogos, y punzantes y escalofriantes notas (entre las que entrevemos la mirada afilada y la media sonrisa del autor) que completan la información sobre un personaje y un entorno tan delirantes como reales.

05 marzo 2011

GUITAR MAN

Te recuerdo arrellanado en el sillón con tu maltrecha guitarra acústica, a la que golpeabas como si fuese un ser vivo que podía responder a tus saludos sonando por sí sola. A tu lado, sobre una mesilla, un abarrotado cenicero con un porro que se apagó solo y un bongó tan antiguo que parecía hacer pertenecido al gran Francisco Aguabella. Recuerdo cuando preguntaste como al aire qué música me gustaba y alguien respondió por mí “rock”, lo que te llevó a contestar “Deep Purple, Status Quo”, directamente, sin matiz que valiera y a añadir, “yo también los escuché de pequeño, a esos y a Pink Floyd”. Yo repuse que escuchaba rock and roll en general, y tú tocaste unos rápidos acordes en los que querías compendiar todo lo que significaba esa música en su simpleza; “pop”, continué ya algo dubitativo, y trataste de tocar algo, “La Chica de Ayer” me parece, bromeando sobre la melodía. Después, sin que nadie te lo pidiera, lanzaste un discurso sobre los acordes básicos del pop y el rock, el blues, el 4x4 y no sé que más, y alabaste con pasión la pericia de los músicos de jazz, su espiritualidad y la abisal complejidad de sus notas. Salir de aquella estancia fue una verdadera bendición. Ahora, pasados tantos años, te veo con la misma guitarra, en otra estancia, convenciendo a otro joven de lo simple que es el rock and roll mientras tratas de tocar “Seven Nation Army”, y de lo baboso que es el pop, tarareando más que tocando una de los Planetas. Después, probablemente sin que nadie te lo haya pedido, te lanzarás a explicar lo limitados que son esos tipos que hacen esas canciones tan fáciles y tan simples mientras que tú no has compuesto ninguna, ahí sumergido, buscando tu espiritualidad en un abismo de complejidades.

24 febrero 2011

DEAN WAREHAM + RINGO DEATHSTARR (TEATRO ISIDORO MÁIQUEZ DE GRANADA, 23-02-2011).

Después de perderme toda la actuación del grupo telonero, tenía verdadera curiosidad por ver a un ya veterano y curtido en mil batallas Dean Wareham recrear el sonido de sus inicios, en el seminal trío Galaxie 500. Un sonido cuyo encanto tenía mucho de intuición e imperfección. Aún con la sensación de ver a Luna tocando temas de Galaxie 500, Wareham y Britta Philips, acompañados del baterista Jason Lawrence y una ocasional segunda guitarra, recrearon el espíritu de aquella formación con bastante fidelidad. Consiguieron crear el clima sonoro propicio, resucitar aquel eco, que era de lo que se trataba. Atraer al oyente y trasladarlo a aquellos discos, aquellas sensaciones; siempre más crujientes en directo, pero igual de emotivas y enigmáticas. Sonido básico, esencial, acuchillado, vaporoso. Una eterna letanía velvetiana, con su misma corriente subterránea de excelsitud y oscuridad blues que anoche en Granada demostró su absoluta vigencia. Un suave in crescendo desde las iniciales “Flowers” y “Temperature´s Rising” (pertenecientes al primer álbum del grupo, “Today”, favorito de Wareham), pasando por “Blue Thunder”, “Fourth of July”, una maravillosa “Snowstorm”, la tormentosa y envolvente “Don´t let our youth go to waste” (creación de la banda partiendo del breve y homónimo tema a capela de The Modern Lovers de 1.972), la primigenia “Tugboat” o las revisiones del “Ceremony” de Joy Division y el “Listen, the snow is falling” de Yoko Ono (aquel capricho de Naomi Yang que grabaron en “This is our music”), con Britta reconvertida en Nico. Sonido amortiguado de un batería que sabe ralentizar, enriquecer y apuntalar a la vez, convirtiéndose en pieza clave de ese engranaje crepuscular. Britta, esencial y ondulante al bajo y Wareham desentrañando con placidez paisajes con su guitarra mientras se dejaba llevar por el escenario. Una feliz sucesión de todas esas composiciones cristalinas que parece que van a ser “Femme Fatale” pero después se bifurcan en múltiples direcciones, complementándose las unas a las otras.

18 febrero 2011

CREPÚSCULO

Lo vi acercarse por la acera, recortando el crepúsculo. Su andar era cansado, vacilante, más bien arrastraba los pies. El gesto duro, a la par que ausente; un punto irónico y distante, podríamos añadir. Aunque aún joven, aparentaba todos los años del mundo. Los hombros hundidos. Barba de algunos días. Daba la impresión de haber pasado muchos meses solo, aislado en una plataforma petrolífera o en un lugar del Polo, cumpliendo una de esas misiones que exigen dedicación, soledad y paciencia. Llevaba una gastada bolsa de cuero en una mano y un cigarrillo en la otra. Probablemente era hombre de pocos enseres y amigos, sin raíces, extranjero en cualquier lugar. Renuente a la comunicación, adelgazadas sus necesidades y expectativas a lo esencial; endurecido por las condiciones climatológicas severas y las cicatrices de una vida llena de altibajos y decepciones. Se acercó y me dijo:

“Hola, soy el fontanero, dónde está la avería”.

16 febrero 2011

"El puente..

"El puente que ve pasar el río sabe lo que es la eternidad" (José Ignacio Lapido, de su canción "Cansado").

08 febrero 2011

POLVO

Sí, es verdad, los versos se tallan,
Y, de tanto tallarlos,
Cae sobre mis manos un polvo
Del que surgen nuevas ideas sobre ti.

06 febrero 2011

ESE DÍA

El día que no supe nada que escribirte hizo frío
Ese día,
Transcurrí por las calles como una hoja seca
Subí a dos autobuses urbanos
Fume decenas de cigarrillos

El día que traté de no pensarte
Ese día,
Pensé en agujeros negros
En cacerolas despidiendo olor a derrota
En tensos tendederos
En calles intransitables
En pocas oportunidades de empleo

El día que decidí no contestar cuando me llamaste al móvil
Ese día,
Mi vaho era gélido
Mis manos no cabían en ningún bolsillo
Había reptiles a la vuelta de las esquinas
Y la vida estaba ronca, muy ronca.