Silencio que respira, mudez de habitación habitualmente callada, Los Planetas sonando en algún lugar cercano, quizá un coche. La mano se acercó temblorosa, aferrándose a la cerviz recién golpeada, restregándose torpemente sobre ella, como queriendo borrar el minuto inmediatamente anterior. La voz surgió por fin, agrandándose hasta borrar cualquier atisbo de esperanza:
- Lo viste, ¿no?
- Sí.
- ¿Dónde?
- En la calle.
- ¿Se te quedó mirando?
- Sí -reconoció-.
- ¿Y qué le dijiste tú?
- Nada -contestó, arrepentido de haber jugado tan mal esa opción-.
- ¿Tú lo miraste? –respiraba el aire del salón y espiraba odio. Los tirantes de su frustración le apretaban duro-.
- Sí –susurró desesperanzado-.
- ¿Te vio? –más enfadado-.
- Sí –vencido-.
- ¿Tú cómo estabas? –exasperado-.
- Así –se colocó de perfil, mirando tímidamente por encima del hombro. La parte del rostro que quedó al descubierto recibió la segunda sacudida-.
- Y te vio, claro –descomponiéndose. Acariciándose la mano golpeadora, antes de aferrar fuertemente la enrojecida cerviz con ella-.
- Pero no me dijo nada –contestó aturdido, roto-.
- ¡Y qué te iba a decir, imbécil! Tienes que aprender de una vez que hay personas que se ganan en la vida el derecho del silencio. Salir a la calle para que los demás les digan cosas. ¿A ti alguien te dice algo por la calle? –preguntó recomponiéndose-.
- No.
- Ves idiota, tú todavía no te lo mereces. Pero él sí, él se ha convertido en una norma a respetar, y tú la has incumplido –explicó jadeante-.
- Estaba lloviendo –se excusó-.
- ¡Cállate! No tienes conciencia de la vida pero la tendrás. Yo te daré conciencia aunque sea en inyecciones –parecía satisfecho, por fin-. La próxima saludarás como es debido, ya lo creo que sí.
La mano liberó la cerviz, quedando suspendida en el aire, parecía que hubiese arrastrado con ella todo el oxígeno que circundaba la gacha cabeza. Los oídos comenzaron a percibir un zumbido creciente. Los ojos, la nariz y la boca rozaban con su temblor el vacío más absoluto. Aliento desaparecido que tardaría horas en regresar, como siempre.
La amenaza aún pendía, satisfecha de su miserable poder, propiciando que un escaso aire helado lamiera la piel del cuello, bajo una cabeza que ardía de negras ideas. Todo preparado para recibir el último golpe: el escalofrío, los zumbidos, la mirada torva fija en la estúpida figura sobre el televisor. Todo preparado: la lengua presionando con fuerza el paladar y los ojos que se cierran, fuertemente apretados, para reprimir el incontenible vértigo de mearse encima. Hasta que, finalmente, unos pasos comenzaron a alejarse, dejando tras de sí un suspiro de trozos de alma machacados. Lo intentó, pero no pudo desaparecer.
04 junio 2011
03 junio 2011
LOS SUEÑOS Y LA TAZA DE CAFÉ (1): EL MAGO
“El hombre de los trucos fáciles me pide tiempo”, tarareo. Pide tiempo
y muestra una gran sonrisa, extendiendo las palmas inmaculadas de sus manos
ante el público. Después abandona momentáneamente el escenario, pensativo,
mientras suena “Más difícil todavía” de Lapido. Al poco vuelve, tratando de
acallar con suave ademán el murmullo de un público que ya piensa en otra cosa.
Al principio nos daba pena
que su artificiosa magia quedase tan al descubierto, guardábamos silencio y
aplaudíamos quedamente. No sabíamos si hacíamos lo correcto, ya que a algunos
se nos antojaba esa actitud un poco cruel. Era como contemplar a un pobre
hombre desnudo sin que fuese consciente de ello. Manteníamos una perfecta
mentira comunitaria que, lo mismo que nos avergonzaba, nos unía en cada sesión
con un extraño lazo de incierta esperanza.
Posteriormente, cuando
descubrimos que sabía que habíamos descubierto sus trucos pero que le daba
igual, que sólo quería permanecer en escena el máximo tiempo posible, nos
exasperamos, gesticulamos, nos enfrentamos entre nosotros, le hicimos gestos de
desaprobación que obvió, y luego nos
callamos, como niños que éramos.
Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".
Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".
Etiquetas:
ciclorama
,
juanfran molina
,
Lapido
02 junio 2011
01 junio 2011
HAIKU SEIS
Me asombra el mudo
cinismo cuando planea
por tu mirada.
cinismo cuando planea
por tu mirada.
Etiquetas:
haikus
,
poesía juanfran molina
31 mayo 2011
PASTEL
El patio interior esparce un olor como si un pastel gigante estuviese creciendo para engullirnos a todos. ¿Es eso esta crisis, nos ha engullido un pastel desproporcionado?
30 mayo 2011
HAIKU CINCO
Funesto empeño
demolerte, recuerdo:
mudaste a sueño.
demolerte, recuerdo:
mudaste a sueño.
Etiquetas:
haikus
,
poesía juanfran molina
27 mayo 2011
HAIKU CUATRO
“Aún late”, pensé.
Y su latido trepó
por mi garganta.
Y su latido trepó
por mi garganta.
Etiquetas:
haikus
,
poesía juanfran molina
26 mayo 2011
PELIGRO: DISGREGACIÓN DEL REBAÑO
Llama la atención la mala fama que están tomando los acontecimientos del 15 M entre algunos sectores tras las elecciones autonómicas y municipales. Resulta inquietante constatar que el único valor real que muchos les concedían era el de servir de azote a la derecha en su previsible ascenso electoral. Lanzar las mismas piedras de siempre contra los mismos sin mirar en ninguna otra dirección. Ser un ente completamente ideologizado en pos de una postura concreta, que muchos apoyarán o no, pero que todos nos sabemos de memoria. La del voto útil laminador, que sostiene que pensar por ti mismo es un lujo innecesario que te puede llevar a conclusiones incorrectas; la que viene a decir: apoyemos siempre a los partidos de izquierda (sobre todo PSOE, claro), porque la derecha será peor; porque las tropelías o errores que llevan a cabo los primeros son en contra de su alma pura mientras que los segundos las cometen porque está en su naturaleza; sígueme durante 850 años porque al final del túnel veremos la luz.
A mí me sorprendió la emergencia y propagación de este movimiento como al que más; no me pareció teledirigido, y no pienso que haya beneficiado al PP, quizá a Zapatero, a nivel personal y en un primer momento, liberándolo por unos días del foco inmediato de las críticas (por lo visto si eres el Presidente del Gobierno durante siete años tienes algo que decir), al decidir ir a la esencia de las cosas profundizando y repartiendo las responsabilidades entre todos los poderes que mantienen maniatada a la sociedad. Se les recrimina el éxito electoral del PP como si ellos tuvieran la misión de despertar a un adormilado y decepcionado electorado de izquierdas; de ser dique frente a la derecha en favor de una izquierda que juega con la misma baraja y que, de igual modo, se complace con que nada cambie realmente; eso sí, mirándote con gesto de circunstancias, porque ya sabes, las cosas son así, vótame y veré si puedo hacer algo.
La lectura que se puede sacar de todo esto es que para unos y otros eres un soñador o un inadaptado si planteas a las claras tu escepticismo frente a un sistema que ningún político parece querer cambiar, acaso retocar para acercarlo a sus intereses y después (siempre después) ya veremos. El que trate de ordenar por escrito y manifestar la absoluta desilusión y pesimismo a que se ha visto finalmente abocada buena parte de la sociedad a estas alturas del juego, el que se atreva a reivindicar el papel del individuo más allá de ser pieza convenientemente cuadriculada y acotada en su pensamiento, es urgido a seguir como espectador o a tomar partido dentro de los parámetros de este caduco y mentiroso sistema, que asume como parte inevitable del mismo las más ruines manipulaciones. Guardarse el papelito que pretende leer en el bolsillo y seguir mirando alelado cómo otros tiran el dado; o largarse y ponerse a jugar con su móvil. Esta situación ha retratado a mucha gente, no sólo políticos, cuya complicidad con el status quo es evidente: periodistas, tertulianos y otros superhéroes han atacado o defendido los acontecimientos conforme pasaban los días según pensaban que podían favorecer o perjudicar sus intereses. Ha sido, en ese sentido, un desnudo colectivo que, y esto es lo peor, no ha ruborizado ni por un segundo a los implicados. Con toda su confusión, creo que ha sido un necesario toque de despertador, un grito limpio en un territorio sucio. Ojalá quede algún rescoldo.
A mí me sorprendió la emergencia y propagación de este movimiento como al que más; no me pareció teledirigido, y no pienso que haya beneficiado al PP, quizá a Zapatero, a nivel personal y en un primer momento, liberándolo por unos días del foco inmediato de las críticas (por lo visto si eres el Presidente del Gobierno durante siete años tienes algo que decir), al decidir ir a la esencia de las cosas profundizando y repartiendo las responsabilidades entre todos los poderes que mantienen maniatada a la sociedad. Se les recrimina el éxito electoral del PP como si ellos tuvieran la misión de despertar a un adormilado y decepcionado electorado de izquierdas; de ser dique frente a la derecha en favor de una izquierda que juega con la misma baraja y que, de igual modo, se complace con que nada cambie realmente; eso sí, mirándote con gesto de circunstancias, porque ya sabes, las cosas son así, vótame y veré si puedo hacer algo.
La lectura que se puede sacar de todo esto es que para unos y otros eres un soñador o un inadaptado si planteas a las claras tu escepticismo frente a un sistema que ningún político parece querer cambiar, acaso retocar para acercarlo a sus intereses y después (siempre después) ya veremos. El que trate de ordenar por escrito y manifestar la absoluta desilusión y pesimismo a que se ha visto finalmente abocada buena parte de la sociedad a estas alturas del juego, el que se atreva a reivindicar el papel del individuo más allá de ser pieza convenientemente cuadriculada y acotada en su pensamiento, es urgido a seguir como espectador o a tomar partido dentro de los parámetros de este caduco y mentiroso sistema, que asume como parte inevitable del mismo las más ruines manipulaciones. Guardarse el papelito que pretende leer en el bolsillo y seguir mirando alelado cómo otros tiran el dado; o largarse y ponerse a jugar con su móvil. Esta situación ha retratado a mucha gente, no sólo políticos, cuya complicidad con el status quo es evidente: periodistas, tertulianos y otros superhéroes han atacado o defendido los acontecimientos conforme pasaban los días según pensaban que podían favorecer o perjudicar sus intereses. Ha sido, en ese sentido, un desnudo colectivo que, y esto es lo peor, no ha ruborizado ni por un segundo a los implicados. Con toda su confusión, creo que ha sido un necesario toque de despertador, un grito limpio en un territorio sucio. Ojalá quede algún rescoldo.
25 mayo 2011
RUIDO DE CLAXON
Si te detienes
en plena calle,
al pensar en mí,
una mano de ternura
aliviará mi corazón.
en plena calle,
al pensar en mí,
una mano de ternura
aliviará mi corazón.
24 mayo 2011
HORMIGUITAS BIPARTIDISTAS
Es curioso que la mayoría de los demócratas vean como un serio deterioro del sistema el hecho de que gobierne otro partido que no sea el suyo. Ven ajenas a ellos las críticas a la partitocracia, desde su posición gorrita y banderita en ristre, y sólo admiten los errores del bipartidismo cuando la balanza cae del otro lado. La política ya no es el arte de la manipulación es simplemente manipulación descarada y pagada de sí misma. Han sustituido, con la resignación de la sociedad, el fomento de ese ciudadano comprometido, exigente y libre, fundamental para el sostenimiento de cualquier sistema democrático que no pretenda ser una vulgar pantomima, por otro ideologizado e hincha, que vocea los defectos del oponente y esconde los de su partido (y digo yo, si disimulas y disculpas malas artes de otros es porque tú eres perfectamente susceptible de llevarlas a cabo alguna vez). Pequeñas hormiguitas que apuntan con su ventilador a la hormiguita de enfrente, dejando un espacio que debería fortalecer al conjunto totalmente tergiversado y sucio. Yo pensaba que la ideología de las personas surgía de su modo de ver la vida, de su experiencia, de sus valores; lo último que me esperaba era que tras treinta y cuatro años de democracia esta ideología pudiese estar tan teledirigida y compartimentada. Pero así es en cualquier ámbito, como esos periodistas-tertulianos adaptables a todo, entrenados para cargar las tintas en lo que hace el partido opositor y relativizar los desmanes del propio. Atacar a degüello al rival y pedir pruebas o sentencias judiciales cuando el atacado es de su cuerda, o más bien él de la del atacado. Dejando así, desasistida de referentes fiables y rigurosos a una población que, como digo, se han esmerado en entrenar para que tome partido bastamente y utilice graciosamente las mismas técnicas demagógicas que ellos, cuando charlan mientras toman un café. Es como estar ligera y suficientemente maniatado durante años, con alguien en cuclillas a tu lado susurrándote mentiras varias horas al día, hasta que las asumes y las transmites (ven, toma tu cuerda). Pero, ya sabéis chicos, el mando a distancia es el ejemplo más grande de democracia.
Es vergonzoso y paralizante que la corrupción aparezca en las listas electorales, pero es aún peor que encima gane, probablemente porque la gente tiene la certeza de que el que viene detrás es siempre “el otro”, y que cometerá los mismos o parecidos delitos. Nada más desalentador que el “pero los otros son peor” que, ciertamente, esgrimimos en este país desde poquitos años después de la llegada de la democracia. A pesar de mi amor por las palabras, hace mucho que sueño (si hemos de vivir dentro de este sistema) con una democracia numérica, de valores contrastables, de datos fríos y aspecto de informe: elegir a quien proponga hacer más hincapié en tal o cual partida. Las diversas políticas, los principales campos de inversión y su gestión deberían estar claramente definidos desde hace años, si leemos los puntos principales de los programas electorales. Salvo temas puntuales, el desarrollo de una comunicación político-ciudadano si se quiere hasta aburrida, pero basada exactamente en qué queremos hacer en un período determinado y hasta qué punto exacto lo hemos hecho. Esa persona sonriente y con prisas que llama a tu puerta sin cesar hasta que abres (sin ni siquiera sentir la necesidad de apagar el motor de su coche), para pedirte que le concedas el poder durante cuatro años para solucionar tus problemas, es alguien a quien el ciudadano contrata (resolución y gestión a cambio de confianza y poder). Todos firmamos un contrato invisible al nacer que nos obliga a cumplir una serie de requisitos y normas de convivencia, a aceptar una serie de imposiciones, la mayoría de las cuales dejamos organizar a los políticos en nuestro nombre (¿qué mayor depósito de confianza que ése?). Éstos se deben, por tanto, a las personas que han depositado en ellos esa confianza (y dinero, porque, como dice esa Constitución con la que te pegan en la cabeza cuando les conviene “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Aunque, ahora que caigo, esa misma Constitución proclama que “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política”), que finalmente, queramos o no, somos todos, y no al revés. ¿Si deseas que el PSOE o el PP gobiernen los próximos cien años, eres realmente demócrata? Qué poco sentido del humor tengo.
Es vergonzoso y paralizante que la corrupción aparezca en las listas electorales, pero es aún peor que encima gane, probablemente porque la gente tiene la certeza de que el que viene detrás es siempre “el otro”, y que cometerá los mismos o parecidos delitos. Nada más desalentador que el “pero los otros son peor” que, ciertamente, esgrimimos en este país desde poquitos años después de la llegada de la democracia. A pesar de mi amor por las palabras, hace mucho que sueño (si hemos de vivir dentro de este sistema) con una democracia numérica, de valores contrastables, de datos fríos y aspecto de informe: elegir a quien proponga hacer más hincapié en tal o cual partida. Las diversas políticas, los principales campos de inversión y su gestión deberían estar claramente definidos desde hace años, si leemos los puntos principales de los programas electorales. Salvo temas puntuales, el desarrollo de una comunicación político-ciudadano si se quiere hasta aburrida, pero basada exactamente en qué queremos hacer en un período determinado y hasta qué punto exacto lo hemos hecho. Esa persona sonriente y con prisas que llama a tu puerta sin cesar hasta que abres (sin ni siquiera sentir la necesidad de apagar el motor de su coche), para pedirte que le concedas el poder durante cuatro años para solucionar tus problemas, es alguien a quien el ciudadano contrata (resolución y gestión a cambio de confianza y poder). Todos firmamos un contrato invisible al nacer que nos obliga a cumplir una serie de requisitos y normas de convivencia, a aceptar una serie de imposiciones, la mayoría de las cuales dejamos organizar a los políticos en nuestro nombre (¿qué mayor depósito de confianza que ése?). Éstos se deben, por tanto, a las personas que han depositado en ellos esa confianza (y dinero, porque, como dice esa Constitución con la que te pegan en la cabeza cuando les conviene “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Aunque, ahora que caigo, esa misma Constitución proclama que “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política”), que finalmente, queramos o no, somos todos, y no al revés. ¿Si deseas que el PSOE o el PP gobiernen los próximos cien años, eres realmente demócrata? Qué poco sentido del humor tengo.
23 mayo 2011
HAIKU TRES
Seguiste un punto
invisible para mí.
Triste ceguera.
invisible para mí.
Triste ceguera.
Etiquetas:
haikus
,
poesía juanfran molina
20 mayo 2011
MENSAJE EN UNA BOTELLA (13)
JENS LAPIDUS “Dinero Fácil (Trilogía Negra de Estocolmo I.)” (“Snabba Cash”, 2.009). Traducción de María Sierra.
Una novela palpitante, muy pegada a la calle, tanto a la realidad que narra como al escenario en que se desarrolla (Estocolmo). La acción fluye con rapidez, bulle como la mente de unos personajes obligados a pensar rápido. Por eso la sensación de vértigo, de acontecimientos que se precipitan, siempre está presente, mientras la historia que se nos cuenta va tomando forma a nuestro alrededor a través de sus ramificaciones. Todo esto se lleva a cabo mediante un estilo directo y coloquial, muchas veces seco y expeditivo, casi de informe. Con la presencia de un narrador omnisciente e infatigable que nos abre todas las puertas y levanta todas las alfombras, atiborrándonos de información (en mi opinión el defecto más reseñable), utilizando para ello frases cortas y descripciones eficaces. Cada capítulo se centra en un personaje, que irremediablemente va atando su destino al de los otros, ante la atenta mirada del lector. Así asistimos a su crecimiento, ayudados por la somera exploración psicológica que el autor expone como visitas guiadas a su retaguardia. Así se va conformando una radiografía de la cara oculta de la sociedad sueca, y colocando las afiladas piezas de un oscuro rompecabezas sobre todo eso que mueve el mundo: ambición, amor, violencia, poder y supervivencia. Como ocurre en tantas novelas negras, la intriga se ve venir, no ansías volver al libro por conocer el desenlace; sabes que todo encajará de determinada manera, pero lo que atrae es la sensación de vivirlo y olerlo a pie de calle. De entre la dureza que transmite, la espátula de Lapidus rasca esquirlas de cotidianidad, humor y ternura que humanizan, aligeran y se agradecen. La segunda parte de la trilogía (“Nunca la jodas”) se publicó en España en 2.010.
Una novela palpitante, muy pegada a la calle, tanto a la realidad que narra como al escenario en que se desarrolla (Estocolmo). La acción fluye con rapidez, bulle como la mente de unos personajes obligados a pensar rápido. Por eso la sensación de vértigo, de acontecimientos que se precipitan, siempre está presente, mientras la historia que se nos cuenta va tomando forma a nuestro alrededor a través de sus ramificaciones. Todo esto se lleva a cabo mediante un estilo directo y coloquial, muchas veces seco y expeditivo, casi de informe. Con la presencia de un narrador omnisciente e infatigable que nos abre todas las puertas y levanta todas las alfombras, atiborrándonos de información (en mi opinión el defecto más reseñable), utilizando para ello frases cortas y descripciones eficaces. Cada capítulo se centra en un personaje, que irremediablemente va atando su destino al de los otros, ante la atenta mirada del lector. Así asistimos a su crecimiento, ayudados por la somera exploración psicológica que el autor expone como visitas guiadas a su retaguardia. Así se va conformando una radiografía de la cara oculta de la sociedad sueca, y colocando las afiladas piezas de un oscuro rompecabezas sobre todo eso que mueve el mundo: ambición, amor, violencia, poder y supervivencia. Como ocurre en tantas novelas negras, la intriga se ve venir, no ansías volver al libro por conocer el desenlace; sabes que todo encajará de determinada manera, pero lo que atrae es la sensación de vivirlo y olerlo a pie de calle. De entre la dureza que transmite, la espátula de Lapidus rasca esquirlas de cotidianidad, humor y ternura que humanizan, aligeran y se agradecen. La segunda parte de la trilogía (“Nunca la jodas”) se publicó en España en 2.010.
19 mayo 2011
EL SEMÁFORO
El semáforo se puso en verde y Blanca detuvo sus tacones en seco, consultó la hora en su móvil y miró al cielo. Algo le trajo a la memoria su etapa de directora en la sucursal bancaria de la que fue trasladada a otro puesto más discreto, en otra ciudad. Pensó en las colas, en el barullo tras la puerta de su despacho, en la cantidad de préstamos que había concedido, o más bien vendido; cuántas veces había despertado la avaricia de ingenuas parejas de trabajadores alentándoles a pedir más dinero del necesario para pagar su vivienda; a no quedarse cortos, a no ser tontos: ese poquito para unos muebles buenos de verdad, ese coche que te gusta, ahora es el momento. Tú piso está valorado actualmente en casi trescientos mil euros, no habrá problema. Actualmente todo era más aburrido y triste, con tantas vueltas y tantas exigencias para dar un préstamo, sólo habían concedido uno desde que ella llegó a la nueva sucursal, hacía más de seis meses. Antonio estaba justo detrás de ella, despistado, oliendo su perfume, pensaba en lo cuesta arriba que se había puesto todo, le habían despedido y su mujer estaba en el alero. Para colmo tenían la doble carga de la hipoteca de su vivienda y la del piso que compraron en aquella calle sin salida, al norte de la ciudad. Tal como iba la cosa parecía un negocio seguro (era la segunda vez que lo hacían), pero sus intentos de pasárselo a otro comprador antes de formalizar escrituras por unos cuantos miles de euros y santas pascuas habían fracasado. El banco pronto se quedaría con él, ni alquilándolo podían hacer frente a los gastos. Adiós al cole privado de la niña, al coche nuevo, etc. Laura miraba su reloj justo al lado, parecían respirar al unísono. Ella, por superar el límite de ingresos, no había podido acceder a las promociones de viviendas de protección oficial que se ofrecieron en su ciudad. Finalmente se vio obligada a comprar un piso a un precio excesivo, cosa que la atenazaba, a pesar de que el director del banco no hiciese más que tranquilizarla, hablándole de valoración, estabilidad, mercado y cosas que era casi imposible que ocurrieran. Ahora, en paro y a punto de agotar la prestación por desempleo, sabía que perdería su hogar en pocos meses y estaba mirando posibilidades de compartir una habitación. Álvaro, cerca de ella, escuchaba por sus auriculares cómo en una tertulia radiofónica alguien declaraba que la juventud tenía que mover el culo, que no podían esperar que les echasen las cosas por la chimenea. Álvaro imaginó entonces una chimenea ardiendo y apretó la carpeta con los currículum que llevaba repartiendo desde que hace un año terminase su carrera; esa carrera que cuatro años atrás tenía tantas salidas que parecía increíble que no la hubieran estudiado cuarenta y cuatro millones de españoles. Patricia, situada detrás de él, le miró el cuello, después la carpeta. Se preguntó si sería un vendedor de cualquier producto, de esos que tienen que morir cada día recorriendo las calles para conseguir ganar un pellizco para subsistir. Inconscientemente suspiró, cerro los ojos y agradeció en silencio a su tito Armando que la hubiese colado en la administración a través de aquella fundación del partido. Juan Ramón, autónomo sin derecho a prestaciones, y con un negocio de instalaciones finiquitado hacía más de dos años por la cantidad de impagos que había padecido, llegó el último a la fila, apretaba en su mano derecha la bolsa con el pan y algún dulce que se empeñaba siempre en llevar a casa de sus padres, donde almorzaban él y su familia tres veces a la semana desde hacía un año. Pensaba en silenciosos almacenes llenos de billetes resecándose, en pisos vacíos desmoronándose.
El semáforo se puso en rojo y todos cruzaron con mayor o menor prisa, preguntándose qué ponía en las pancartas que una multitud portaba en una plaza cercana.
Etiquetas:
relatos Juanfran Molina
17 mayo 2011
PASOS DE BAILE
La cosa es acceder a la pista de baile, ya sabéis, pasar a la acción en serio, dar un paso al frente y esas cosas. Ser uno de ellos. Mientras estás berreando por cambiar el mundo todos pasan de ti, te miran resoplando, llega un día en que dejas de tener gracia y te empiezas a hacer pesadito. Como un friki algo anticuado: el tío entrañable que abre la boca y allá va. Entonces te van encajonando, apartando. Te condenan a llevar siempre el agua, compañero. A descargar camiones con una acreditación gigante del partido en el pecho; a vender más tacos de lotería que nadie; a colgar los cuatro carteles, rodeado de voluntariosos hijos de militantes que ya se quedan en su casa viendo Telecinco. En los días señalados eres el de la mancha de sudor en los sobacos, el del nudo de la corbata torcido, el que gesticula y discute con su mujer en público, el de “déjame a mí, que tú no sabes colocar el altavoz”. Pero un día todo cambia.
Al principio cuesta, hay que reconocerlo, acceder a la pista no es fácil amigo. Hay que escurrirse entre el público, soportar codazos, meter alguno; pisar y que te pisen; aguantar impávido algún exabrupto de uno que no se entera de nada, esas cosas. Pero una vez al borde, en primera fila, sólo hay que tener un poco de paciencia y terminas dando el pasito y bailando con alguien. Que quede claro que nadie nace sabiendo, aunque algunos lo parezcan. A veces pisas a tu pareja, o avanzas en dirección opuesta a la suya, o cambia la música y te sorprende a contrapié, o termina la pieza de pronto y eres el último en aplaudir. Pero con el tiempo, a poquito que pienses, vas cogiendo sentido del ritmo. Te dejas llevar y te mueves como una pluma, recorres la pista con soltura, te sueltas de tu pareja, la atraes, ella a ti, os intercambiáis, que es lo más divertido (aunque hay que estar muy pendiente de no fallar, ¿eh?): ahora bailas con un periodista, mañana con un compañero, el otro con un rival, pasado con un empresario y después con un artista; o un tertuliano, o uno que era okupa, o un imputado, o un diputado de esos que no te acuerdas nunca del nombre. Genial. Bailas, vas de acá para allá, cambiando de pareja, como digo, sin desentonar; haciendo equilibrio, cabeceando, objetando levemente, aplaudiendo, comprendiendo, admitiendo y sin dar la nota. Y, esto es importante, si un día la cosa se pone rara (no digo fea de verdad, sino rara, un poquito imprevisible), te colocas otra vez al borde de la pista. Tú verás cómo te las compones para ello: te echas a la calle, te indignas, firmas un manifiesto, denuncias a la banca en el primer juzgado o… Seguro que algo se te ocurrirá.
Al principio cuesta, hay que reconocerlo, acceder a la pista no es fácil amigo. Hay que escurrirse entre el público, soportar codazos, meter alguno; pisar y que te pisen; aguantar impávido algún exabrupto de uno que no se entera de nada, esas cosas. Pero una vez al borde, en primera fila, sólo hay que tener un poco de paciencia y terminas dando el pasito y bailando con alguien. Que quede claro que nadie nace sabiendo, aunque algunos lo parezcan. A veces pisas a tu pareja, o avanzas en dirección opuesta a la suya, o cambia la música y te sorprende a contrapié, o termina la pieza de pronto y eres el último en aplaudir. Pero con el tiempo, a poquito que pienses, vas cogiendo sentido del ritmo. Te dejas llevar y te mueves como una pluma, recorres la pista con soltura, te sueltas de tu pareja, la atraes, ella a ti, os intercambiáis, que es lo más divertido (aunque hay que estar muy pendiente de no fallar, ¿eh?): ahora bailas con un periodista, mañana con un compañero, el otro con un rival, pasado con un empresario y después con un artista; o un tertuliano, o uno que era okupa, o un imputado, o un diputado de esos que no te acuerdas nunca del nombre. Genial. Bailas, vas de acá para allá, cambiando de pareja, como digo, sin desentonar; haciendo equilibrio, cabeceando, objetando levemente, aplaudiendo, comprendiendo, admitiendo y sin dar la nota. Y, esto es importante, si un día la cosa se pone rara (no digo fea de verdad, sino rara, un poquito imprevisible), te colocas otra vez al borde de la pista. Tú verás cómo te las compones para ello: te echas a la calle, te indignas, firmas un manifiesto, denuncias a la banca en el primer juzgado o… Seguro que algo se te ocurrirá.
14 mayo 2011
EL TIQUE (2)
“Sí, gracias. Al final nos han escuchado a los de la asociación. Ha costado pero por fin… Sí, ja ja ja, me han dicho que me compre un traje, ja ja ja, de todas formas me hacía falta uno… Sí, y que tenga muchísimo cuidado en guardar el tique y el cargo en la tarjeta, que los otros están ahora queriendo aprovechar cualquier excusa para tergiversarlo todo y crear confusión... ¿Que ya hablo como un político?, no hombre, me refiero que los otros quieren levantar toda la mierda que puedan… Sií, de eso ya me han dicho que vamos a hablar seriamente, que vamos a sentarnos, pero cuando pasen las elecciones. Yo a lo mejor salgo y todo, tu madre está superilusionada, y tu hermana, que está a punto de terminar la carrera… Sí, sí, el puesto décimo está en el aire… Nooo, no voy a participar en mítines, sólo tengo que hacerme la foto de vez en cuando, asistir a actos, que me vean, mejor, tampoco hay que complicarse tanto, y yo, de todos modos, no soy político. Yo les he dicho, si tengo que ir voy, ja ja, yo no me amedranto por nada. El trabajo mío importante se centra en la asociación, ya sabes. Precisamente pasado mañana tenemos una reunión muy importante, me gustaría que estuvieses. Hay que actuar rápido, los otros ya vinieron ayer y estuvieron hablando con los vecinos en la calle, la primera vez que los veo por aquí, ja ja ja… Ya, los otros tampoco, pero por eso estoy yo ahí. Me querían doblegar con mentiras, darme unas migajas, pero yo he tenido más aguante, al final les he convencido, les he cerrado la boca y han escuchado todas mis propuestas y nos vamos a sentar en serio cuando pasen las elecciones… No, en el programa no va nada porque por lo visto lo confecciona una comisión técnica del partido, pero eso no… ¿Qué vuelvo a parecer un político?, mira que te doy, ja ja. Yo voy de independiente. Que digo que el programa viene hecho desde arriba, lo hacen los técnicos, que valoran todas las posibilidades, ya sabes. Lo importante ahora es que los otros no avancen, cortarles el paso, esa es la consigna… ¿Lo que decían de Pedro, el candidato?, eso hay que demostrarlo hijo, hasta que no haya una sentencia sobre la mesa nosotros a lo nuestro, esa es la idea que nos transmitió el secretario provincial en la reunión, el otro día, allí estábamos todos. Nosotros chitón y que los otros berreen, ya les sacaremos algo… Hasta pronto hijo… yo también.”
13 mayo 2011
12 mayo 2011
ALAS
Me reinvento para ir a tu encuentro.
Recupero piezas gastadas que te gustaban.
Sustituyo las que faltan con remiendos.
Al acercarme, veo tus alas batir.
Recupero piezas gastadas que te gustaban.
Sustituyo las que faltan con remiendos.
Al acercarme, veo tus alas batir.
11 mayo 2011
MENSAJE EN UNA BOTELLA (12)
VÍCTOR COYOTE “Dos años luz y cuarto”(2.010)
Víctor Coyote recorre la madurez abundando en su línea de compositor libérrimo, exento de gravedad; que juega con los estilos resultando a veces incluso paródico (por momentos me recuerda a La Romántica Banda Local). Parece dejarse llevar por las canciones que van surgiendo y lo que éstas pidan. Temas vivaces, revestidos con gusto e ingenio, en los que apetece escarbar. Reflexivos y confesionales a su manera, cargados de humor, mordacidad y agudeza en su vistazo a lo cotidiano. Números de cantautor iconoclasta que conviven con pop inmediato (también irresistible, ahí está “Joven de cuello vuelto”); y momentos como la sinuosa “¡No pienso!”, no lejana de cierto Nick Cave, o “La zona oscura”, blues primitivo en el que puntualmente mete el pescuezo Tom Waits.
Víctor Coyote recorre la madurez abundando en su línea de compositor libérrimo, exento de gravedad; que juega con los estilos resultando a veces incluso paródico (por momentos me recuerda a La Romántica Banda Local). Parece dejarse llevar por las canciones que van surgiendo y lo que éstas pidan. Temas vivaces, revestidos con gusto e ingenio, en los que apetece escarbar. Reflexivos y confesionales a su manera, cargados de humor, mordacidad y agudeza en su vistazo a lo cotidiano. Números de cantautor iconoclasta que conviven con pop inmediato (también irresistible, ahí está “Joven de cuello vuelto”); y momentos como la sinuosa “¡No pienso!”, no lejana de cierto Nick Cave, o “La zona oscura”, blues primitivo en el que puntualmente mete el pescuezo Tom Waits.
10 mayo 2011
HAIKU DOS
"Y dejó escrito:
Entre el abismo y tú: yo.
Antes de volar."
Etiquetas:
haikus
,
poesía juanfran molina
06 mayo 2011
HAIKU UNO
Cierro por amor.
Reza en la puerta rota
que el viento bate.
Reza en la puerta rota
que el viento bate.
Etiquetas:
haikus
,
poesía juanfran molina
05 mayo 2011
CONDUCTOR NOVEL
Conductor novel de la paz,
ninguna mentira más devastadora,
ninguna promesa más amarga,
que la que ilusiona y esperanza.
Soñador que ensoñaste
a todos los soñadores,
ahora los despiertas
golpeando la mesa desde tu sillón.
Qué arrullador el poder.
Qué molestas las normas.
Qué tentador el atajo no vigilado.
Qué rápida tu adaptación, Hombre-Estado.
ninguna mentira más devastadora,
ninguna promesa más amarga,
que la que ilusiona y esperanza.
Soñador que ensoñaste
a todos los soñadores,
ahora los despiertas
golpeando la mesa desde tu sillón.
Qué arrullador el poder.
Qué molestas las normas.
Qué tentador el atajo no vigilado.
Qué rápida tu adaptación, Hombre-Estado.
04 mayo 2011
02 mayo 2011
FERNANDO ALFARO “La vida es extraña y rara” (Marxophone, 2.011)
Regresa Fernando Alfaro, y eso es siempre motivo de celebración. El albaceteño pertenece a esa clase de músicos que siempre tiene cosas dentro y necesidad de sacarlas. En este disco no alcanza su mejor nivel, pero sigue siendo él mismo y mantiene sus contantes creativas (aún agitadas), lo que para mí, al menos, es suficiente. Vuelven todas sus versiones, la punzante, eléctrica y oscura, más atemperada en esa apropiación del clásico “Tequila” que es “Hijo de Perra”. La emotividad country-folk crepuscular (“El dolor del miembro fantasma”, “Un viaje largo, largo”). La irresistible fuerza de sus estribillos, los detalles bossa que aligeran y redimensionan; la gravedad que es también caricia melódica; o la fragilidad, casi naif, de momentos desnudos que terminan por calar profundamente, como “Extintor de infiernos”. En “Himno del Caminante Kamikaze”, explora mediante constantes aliteraciones las posibilidades sonoras del castellano en la canción pop, algo por lo que siempre ha mostrado interés. En “El último crooner santo, el último lobo” se apoya en el doo-wop, y para “Los héroes podridos” recurre a detalles de barroquismo pop de los sesenta. Por su parte, una producción meritoria, con arreglos prolijos aunque discretos, se esfuerza por enriquecer y ofrecer alternativas; empeñada en evitar a toda costa la caída en lo previsible de un sonido reconocible.
Destacable, claro, ese mundo narrativo suyo (que siempre me ha parecido cargado de significado e incluso veracidad, exento de pose), salpicado de digresiones, turbulentos juegos de palabras, reflexiones, humor negro e ironía; textos pergeñados con la tele puesta, confesionales, con el desgarro incrustado en la delicadeza, hermosos en su sencillez.
29 abril 2011
GUADALUPE PLATA "EL BLUES ARDIENDO EN LAS VENAS"
Si quieres ubicar la inspiración e influencias de la banda ubetense sólo tienes que visitar su My Space: ellos se conocen mejor que nadie. A mí lo que me atrae irremisiblemente de ellos es la intuición, el nervio, el estado de alerta que estimula cada composición y cada concierto. Su imperfección, esas aristas que se liman para brotar otra vez, la eternidad de su promesa, los cabos sueltos, el rastro, el temblor subterráneo de su sonido: la búsqueda, en definitiva. Se suben a una idea sonora para algunos estancada, pero que, pienso, no tiene principio definido ni final a la vista: crece y profundiza en su crudeza, transmite como pocas; y, quizá por eso, no dejan esa sensación de viaje terminado que muchos grupos noveles ofrecen nada más mostrar su tarjeta de presentación. Caminos sinuosos, pantanos, tiendas de amuletos, desiertos, oscuro rockabilly en la radio, bares de mala muerte, carreteras perdidas, viajes extraños (no hagas auto-stop porque no te gustará el coche que se detendrá, lo conduce el tipo que persigue tu música desde el principio de los tiempos). Guadalupe Plata siguen la senda de los que reinventan una tradición que quema en sus corazones añadiéndole ruido y tensión; pero partiendo, desarrollándose y enroscándose en su esencia. Respetando sus silencios, el gastado mapa de sus subidas y bajadas. Acordes retorcidos y ensimismados que conforme se recuecen se extienden. Base rítmica latiendo en telúrico trance. Punto de ruptura, punto de fuga, ritmo y sonido sensual y ferruginoso que envejece por segundos y despierta eléctrico y lacerante. Quejido, aullido. El blues ardiendo en las venas.
28 abril 2011
DELIRIO
El otro día soñé que la derecha gobernaba desde hacía décadas en Andalucía, siendo responsable, por tanto, de la vergonzosa y maloliente degradación de la Junta. Sentí cierto alborozo mientras dormía, ya que pensé que pronto se produciría un cambio: la izquierda tomaría por fin las riendas del poder para dar un rumbo totalmente distinto a la situación, marcado por la transparencia y el respeto más escrupuloso a lo público (la consagración de la igualdad, la gran importancia de la sociedad civil, el ciudadano…). A los pocos días, tomando café, relaté mi extraño sueño a un amigo simpatizante confeso del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), y él me tranquilizó, diciéndome que lo que había soñado realmente no era un sueño, que era así, que la derecha era la culpable de todo y que ellos (los de su partido y él, por lo que pude entender) estaban aquí para solucionarlo.
27 abril 2011
26 abril 2011
FOTO TRAS TU MUERTE
Tus zapatillas unidas a los pies de tu cama,
perfectamente hecha.
Tu pijama bajo la almohada.
El azucarero lleno.
Dos tazas esperando en el fregadero.
El CD inmóvil.
Un artículo a medio subrayar.
El espacio callado.
Aquel olor, resurgido tras devorar
todos los aromas que fueron decayendo.
Esas pequeñas cosas que perdiste
y que nunca encontraste,
aún perdidas, aún expectantes.
La bota de tu pie derecho,
negra y arruinada,
con la mirada clavada
en la luz que se cuela por tu ventana.
perfectamente hecha.
Tu pijama bajo la almohada.
El azucarero lleno.
Dos tazas esperando en el fregadero.
El CD inmóvil.
Un artículo a medio subrayar.
El espacio callado.
Aquel olor, resurgido tras devorar
todos los aromas que fueron decayendo.
Esas pequeñas cosas que perdiste
y que nunca encontraste,
aún perdidas, aún expectantes.
La bota de tu pie derecho,
negra y arruinada,
con la mirada clavada
en la luz que se cuela por tu ventana.
25 abril 2011
MENSAJE EN UNA BOTELLA (11)
ABRAHAM BOBA “Los Días Desierto” (Limbo-Starr, 2.011)
Algo en su tono, en sus historias, recuerda ligeramente a un Nacho Vegas (con quien suele colaborar tanto en grabaciones como en directo) menos frágil, menos en el filo. Sus composiciones no resultan tan descarnadas y definitivas como las del asturiano, pero su paleta sonora es más rica y ofrece una propuesta muy sólida musicalmente. Este su tercer disco es un trabajo excelso; las canciones abren las ventanas de par en par y respiran hondo, recreando unas sonoridades cada vez más emocionantes (a las que sumar un destacable trasfondo de desasosiego), tanteando un resplandeciente espacio propio. Cuidadas sinfonías pop que recogen pulidos textos de media sonrisa y reflexión, recibiéndolos en su seno con acariciadora fluidez.
Algo en su tono, en sus historias, recuerda ligeramente a un Nacho Vegas (con quien suele colaborar tanto en grabaciones como en directo) menos frágil, menos en el filo. Sus composiciones no resultan tan descarnadas y definitivas como las del asturiano, pero su paleta sonora es más rica y ofrece una propuesta muy sólida musicalmente. Este su tercer disco es un trabajo excelso; las canciones abren las ventanas de par en par y respiran hondo, recreando unas sonoridades cada vez más emocionantes (a las que sumar un destacable trasfondo de desasosiego), tanteando un resplandeciente espacio propio. Cuidadas sinfonías pop que recogen pulidos textos de media sonrisa y reflexión, recibiéndolos en su seno con acariciadora fluidez.
19 abril 2011
EL TIQUE
Qué divertido la otra noche, ni te lo imaginas; qué frío hacía. Tiramos sin querer al contenedor de papel el tique…, sí el contenedor azul, el amarillo es el de los envases y el plástico. Pues eso, tiramos el tique sin darnos cuenta y al rato tuvimos que bajar a buscarlo para poder devolver la cafetera que compramos, esa que te dije. Qué frío hacía, yo hecha un desastre, en chándal y menos mal que me dio por ponerme los guantes, sosteniendo como podía la tapa, que pesa lo suyo, ¿eh?; y Luis encaramado, con un cabreo, ja, ja. Casi se tiene que meter dentro. Con una mano trasteando y con la otra alumbrando con la linterna, y yo: que como se te caiga la linterna vas a ver, je, je, sí…, y a mí que se me iban a congelar las manos. Al final lo encontró…. Sí, yo creo que tardamos más de un cuarto de hora. Y yo allí toda cortada, ja, ja, con una cola de catorce o quince sin techo de esos, esperando para rebuscar lo que fuera para taparse. Ja, ja, esos sí que tenían frío… No, no, a ninguno se le ocurrió ayudarme a sostener la tapa, todos allí callados, murmurando… No, no me decían nada… No, no me dio miedo, estaba tan obsesionada con lo del tique que ni caí en que podían ser peligrosos… La policía pasó un par de veces pero no decían nada. Ja, ja, yo le decía a Luis: seguro que piensan que hay un pordiosero en el contenedor… Ja, ja, y él mandándome a callar, siempre tan mirado. Sí, esos van a su aire, medio borrachos siempre, ja, ja. Mejor para el frío… Vale, te llamo, hasta pronto… Yo también te quiero mamá.
18 abril 2011
POLÍTICO
No, no quiero que establezcas mecanismos.
No, no me hables de oportunidad.
No me muestres el escenario actual.
No relativices ni matices mi libertad.
No pisotees grandes palabras.
No diseñes hojas de ruta,
ni nos marques plazos, sine díe.
No apeles a mi paciencia:
ya no quiero ser sabio, por ser paciente y comprensivo.
No me cuentes más lo de tus competencias.
No acotes mi esperanza,
en los términos que disponga la ley.
Por favor, por favor, no actives medidas;
No nos empaquetes.
No plantees la necesidad de valorar
la posible puesta en marcha a corto plazo:
Me estoy durmiendo.
No me transmitas por los cauces debidos.
No regules mi voz, déjame hablar
antes de pasar a evaluar el impacto de mis palabras.
No suavices el gesto petrificado del comité.
No quiero ver tu baraja de propuestas;
no sonrías al separar tus manos, al mostrar tus mangas.
Suenas hueco en las distancias cortas,
Hueles a nada.
No emprendas acciones,
no remuevas, no promuevas,
no impulses actuaciones,
no toques nada.
Sólo quiero la verdad. De una vez.
No, no me hables de oportunidad.
No me muestres el escenario actual.
No relativices ni matices mi libertad.
No pisotees grandes palabras.
No diseñes hojas de ruta,
ni nos marques plazos, sine díe.
No apeles a mi paciencia:
ya no quiero ser sabio, por ser paciente y comprensivo.
No me cuentes más lo de tus competencias.
No acotes mi esperanza,
en los términos que disponga la ley.
Por favor, por favor, no actives medidas;
No nos empaquetes.
No plantees la necesidad de valorar
la posible puesta en marcha a corto plazo:
Me estoy durmiendo.
No me transmitas por los cauces debidos.
No regules mi voz, déjame hablar
antes de pasar a evaluar el impacto de mis palabras.
No suavices el gesto petrificado del comité.
No quiero ver tu baraja de propuestas;
no sonrías al separar tus manos, al mostrar tus mangas.
Suenas hueco en las distancias cortas,
Hueles a nada.
No emprendas acciones,
no remuevas, no promuevas,
no impulses actuaciones,
no toques nada.
Sólo quiero la verdad. De una vez.
15 abril 2011
MERCEDES FERRER, GRANADA 14-04-2011
Mercedes Ferrer siempre ha estado ahí (incluso ganó un Villa de Madrid en 1985, cuando eso significaba algo), pero, por alguna razón, siempre ha estado algo desubicada en el mercado: las modas independientes pasaban a su alrededor sin que ninguna le ofreciera asiento (y menos si ella pasaba de montarse). Sus discos, sobre todo por sus producciones, más bien parecían enfocarse en pos de una comercialidad de pop adulto, bruñido y sofisticado, pero que limitaba la intensidad de muchas canciones que en su momento pasaron con demasiada ligereza por nuestros oídos. El éxito mayoritario, que hubiese dejado grandes temas en la memoria colectiva, también le fue esquivo. El tiempo pasado la ha convertido en una artista felizmente nómada y desprejuiciada. Una mujer eléctrica y tenaz en su vivencia artística, con una voz que sigue tan bella y cautivadora como siempre; pero que deja más poso, levemente rasposa, acariciadora. Su último trabajo, “Travesía”, editado en México en 2009 y que permanece inédito en España, me parece su mejor disco. La música acompaña, acoge con sobriedad y estilo, matiza y deja respirar unas composiciones que saltan con naturalidad de su pop de siempre al jazz o el bolero, con subrayados de blues. Lúcidas todas; tan reflexivas como apasionadas y hasta desgarradas por momentos. Música emocionante y contenida que sabe guiñarte el ojo. Anoche, en el salón de actos de la Facultad de Ingeniería de la Edificación (antigua Aparejadores) de Granada, acompañada de su guitarra eléctrica y el apoyo de Enrico Barbaro (más que un bajista), liberó todo el manantial que guardan sus canciones. Comunicativa, carismática, con esa sonrisa que estalla en su cara, recorrió ampliamente “Travesía” y tocó temas señeros de su repertorio como “El Golpeador”, “El Árbol de la Magia”, “Tengo Todas las Calles”, “Eres un Imán”, “Fantasía” (el tema que interpretaba con Bunbury en “Freak Show” de 2.005), “Guitarra Mística”, su habitual versión del “Come Together” de Lennon o “La Media Vuelta” de José Alfredo Jiménez. En este enlace podéis conseguir "Travesía".
11 abril 2011
Cosas de Cioran
“¿Cuándo inicia su decadencia una civilización? Cuando los individuos empiezan a tomar conciencia; cuando no quieren seguir siendo víctimas de los ideales, las creencias, la colectividad. Una vez despertado el individuo, la nación pierde su esencia y, cuando todos despiertan, se descompone. Nada hay más peligroso que el deseo de no verse engañado. La lucidez colectiva es una señal de cansancio. El drama del hombre lúcido pasa a ser el de una nación. […]
Los niños han de llegar a ser por fuerza personas que crean en algo, que se adhieran, que sean suficientemente inconscientes para considerarse parte de una nación, que sientan gozosamente la necesidad de equivocarse con la participación y las pasiones. […]” E. M. Cioran.
Los niños han de llegar a ser por fuerza personas que crean en algo, que se adhieran, que sean suficientemente inconscientes para considerarse parte de una nación, que sientan gozosamente la necesidad de equivocarse con la participación y las pasiones. […]” E. M. Cioran.
10 abril 2011
08 abril 2011
LA OLA QUE VA LAMIENDO EL MURO
El otro día vi en La 2 de Televisión Española la película alemana “La Ola” (“Die Welle”), dirigida en 2.008 por Dennis Gansel: me resultó apasionante. En el filme, basado en hechos reales, durante un seminario dedicado a las dictaduras, un profesor propone a sus alumnos un experimento como medio de reflexión y acercamiento a la idea: introducirse en situación mediante la creación de una especie sociedad autárquica en pequeño. El resultado es estremecedor, y deja un doble interrogante crucial sobre la mesa: quién no quiere la libertad, y qué razones conducen a esa decisión.
Independientemente de posicionamientos políticos o incluso religiosos concretos, está claro que hay muchas personas para las que la libertad es prescindible o como poco perfectamente negociable; no es algo fundamental en sus vidas, estando dispuestas a renunciar a ella a cambio de seguridad, tanto física como económica. Aceptan vivir limitados porque les va bien así, y, llegado el momento, no se van a parar a pensar en los derechos o necesidades de su vecino. Como mucho tratarán de convencerlo y atraerlo a sus planteamientos y, finalmente, de someterlo; colaborando en muchos casos para ese fin sin ningún tipo de reparo; ya que, y ese es el drama, para que la cosa funcione armoniosa todos deben prescindir de su libertad.
En la película pasa algo parecido; además, se pone el acento en cómo se sienten integrados en el grupo alumnos que arrastran problemas de adaptación por diversas razones: apartados por sus compañeros, pertenecientes a minorías étnicas, faltos de referentes familiares, inmersos en complejos y traumas de diversa índole, o simplemente desorientados. Y que son los que tienen una personalidad más desarrollada y un entorno familiar más progresista los que antes abren los ojos y se desmarcan del asunto: los que claman por la propia personalidad y capacidad individual de decisión como fundamento de una sociedad sana. La mayoría de los alumnos sacrifican gustosamente una libertad que no llena sus vidas ni les proporciona ningún estímulo ni empuje ante la necesidad satisfecha de pertenecer por fin, de engrosar un grupo en el que se van a sentir apoyados y defendidos. Vestir igual, actuar igual, pensar igual, les alivia en su perdido deambular por una sociedad plenamente desarrollada que aún expurga su sentimiento de culpa y abomina más que ninguna de cualquier forma de totalitarismo; les permite encajar y dota a sus vidas de un sentido que de otra manera no tendrían. Sentirse plenamente identificados con algo, tener un sólido referente al que seguir sin vacilaciones (ellos, que se han pasado su corta vida dudando y vacilando, encontrando precipicios a cada paso), unas pautas siempre marcadas por otros. La presencia paterna de un superior que les guía por el camino de la verdad, sumiendo sus conciencias y capacidad para la (bendita) duda en un narcótico sueño. La disciplina los acoge, los droga. Y es que vivir en libertad no debería ser esa especie de proclama ultraliberal del “sálvese quien pueda” que todos los que ejercen el poder finalmente han hecho suya. Ni los mercados se regulan solos ni la sociedad, y resulta lógico pensar que ésta debe formar al ciudadano precisamente para eso, para que se desarrolle en libertad sin tener que pasarse la vida dando vueltas cargando con un saco de carencias.
Al principio de la película, el profesor pregunta a los alumnos acerca de las situaciones que favorecen el desarrollo de las dictaduras, estando el de la insatisfacción política, el paro o la crisis económica entre los principalmente esgrimidos. Es inevitable pensar, sin ir más lejos, en fenómenos como Jesús Gil, Berlusconi o Chávez. Preguntarse hasta dónde ha de llegar el descreimiento político y la frustración de la gente para dejarse llevar por tipos así. Sentirse arropados y seguros bajo su manto. Y es, claro, absolutamente alarmante la frivolidad de la política actual (la española en particular), la dejadez de aspectos cruciales; y, sobre todo, la inconsciencia con la que fomentan esa frustración entre la población. La granítica y opaca partitocracia que crea privilegios y ha conseguido que, en cierto modo, sea el pueblo el que se deba a ella, el que trabaje para ella, y no al revés. La corrupción soslayada, la sensación de que en tu tierra nace y crece una casta llamada desde la niñez a tener una carrera o al menos un puesto de trabajo asegurado, mientras que tú tendrás que dar mil rodeos y machacarte para llegar a donde lo hizo sin esfuerzo el que está a tu lado en la barra del bar, con su traje y su discurso moderado. Paladines de la comedia sin fin, de lo políticamente correcto, esa forma de articular un discurso vano y previsible, aceptable e incluso plausible para muchos. O como aprender de los prebostes del partido a remangarse los pantalones para caminar durante años por el fango y que funcione. No vislumbro un futuro dictatorial, no soy tan pesimista, pero creo que si desactivas culturalmente a la gente, la atiborras de bazofia y la acostumbras a ver pasar continuamente injusticias por su puerta, el caldo de cultivo que se forma no es el de la respuesta airada y constructiva sino el del abandono silente en oscuros brazos.
Creo que es obvio que la individualidad no está reñida para nada con el sentimiento colectivo. Una persona puede participar, entregarse a un fin común, pero eso sólo tendrá sentido si lo hace desde la libertad y si se le permite y ayuda a desarrollarse en plenitud (como dice la Constitución Española, por cierto), sin miedo a que un día encaje piezas y no nos vote. Es la única forma en la que podrá aportar algo de verdad, sumar. No pasar a engordar esa sala de espera borreguil que, como muy bien se plantea en “La Ola”, no es tan difícil hacer prender.
Independientemente de posicionamientos políticos o incluso religiosos concretos, está claro que hay muchas personas para las que la libertad es prescindible o como poco perfectamente negociable; no es algo fundamental en sus vidas, estando dispuestas a renunciar a ella a cambio de seguridad, tanto física como económica. Aceptan vivir limitados porque les va bien así, y, llegado el momento, no se van a parar a pensar en los derechos o necesidades de su vecino. Como mucho tratarán de convencerlo y atraerlo a sus planteamientos y, finalmente, de someterlo; colaborando en muchos casos para ese fin sin ningún tipo de reparo; ya que, y ese es el drama, para que la cosa funcione armoniosa todos deben prescindir de su libertad.
En la película pasa algo parecido; además, se pone el acento en cómo se sienten integrados en el grupo alumnos que arrastran problemas de adaptación por diversas razones: apartados por sus compañeros, pertenecientes a minorías étnicas, faltos de referentes familiares, inmersos en complejos y traumas de diversa índole, o simplemente desorientados. Y que son los que tienen una personalidad más desarrollada y un entorno familiar más progresista los que antes abren los ojos y se desmarcan del asunto: los que claman por la propia personalidad y capacidad individual de decisión como fundamento de una sociedad sana. La mayoría de los alumnos sacrifican gustosamente una libertad que no llena sus vidas ni les proporciona ningún estímulo ni empuje ante la necesidad satisfecha de pertenecer por fin, de engrosar un grupo en el que se van a sentir apoyados y defendidos. Vestir igual, actuar igual, pensar igual, les alivia en su perdido deambular por una sociedad plenamente desarrollada que aún expurga su sentimiento de culpa y abomina más que ninguna de cualquier forma de totalitarismo; les permite encajar y dota a sus vidas de un sentido que de otra manera no tendrían. Sentirse plenamente identificados con algo, tener un sólido referente al que seguir sin vacilaciones (ellos, que se han pasado su corta vida dudando y vacilando, encontrando precipicios a cada paso), unas pautas siempre marcadas por otros. La presencia paterna de un superior que les guía por el camino de la verdad, sumiendo sus conciencias y capacidad para la (bendita) duda en un narcótico sueño. La disciplina los acoge, los droga. Y es que vivir en libertad no debería ser esa especie de proclama ultraliberal del “sálvese quien pueda” que todos los que ejercen el poder finalmente han hecho suya. Ni los mercados se regulan solos ni la sociedad, y resulta lógico pensar que ésta debe formar al ciudadano precisamente para eso, para que se desarrolle en libertad sin tener que pasarse la vida dando vueltas cargando con un saco de carencias.
Al principio de la película, el profesor pregunta a los alumnos acerca de las situaciones que favorecen el desarrollo de las dictaduras, estando el de la insatisfacción política, el paro o la crisis económica entre los principalmente esgrimidos. Es inevitable pensar, sin ir más lejos, en fenómenos como Jesús Gil, Berlusconi o Chávez. Preguntarse hasta dónde ha de llegar el descreimiento político y la frustración de la gente para dejarse llevar por tipos así. Sentirse arropados y seguros bajo su manto. Y es, claro, absolutamente alarmante la frivolidad de la política actual (la española en particular), la dejadez de aspectos cruciales; y, sobre todo, la inconsciencia con la que fomentan esa frustración entre la población. La granítica y opaca partitocracia que crea privilegios y ha conseguido que, en cierto modo, sea el pueblo el que se deba a ella, el que trabaje para ella, y no al revés. La corrupción soslayada, la sensación de que en tu tierra nace y crece una casta llamada desde la niñez a tener una carrera o al menos un puesto de trabajo asegurado, mientras que tú tendrás que dar mil rodeos y machacarte para llegar a donde lo hizo sin esfuerzo el que está a tu lado en la barra del bar, con su traje y su discurso moderado. Paladines de la comedia sin fin, de lo políticamente correcto, esa forma de articular un discurso vano y previsible, aceptable e incluso plausible para muchos. O como aprender de los prebostes del partido a remangarse los pantalones para caminar durante años por el fango y que funcione. No vislumbro un futuro dictatorial, no soy tan pesimista, pero creo que si desactivas culturalmente a la gente, la atiborras de bazofia y la acostumbras a ver pasar continuamente injusticias por su puerta, el caldo de cultivo que se forma no es el de la respuesta airada y constructiva sino el del abandono silente en oscuros brazos.
Creo que es obvio que la individualidad no está reñida para nada con el sentimiento colectivo. Una persona puede participar, entregarse a un fin común, pero eso sólo tendrá sentido si lo hace desde la libertad y si se le permite y ayuda a desarrollarse en plenitud (como dice la Constitución Española, por cierto), sin miedo a que un día encaje piezas y no nos vote. Es la única forma en la que podrá aportar algo de verdad, sumar. No pasar a engordar esa sala de espera borreguil que, como muy bien se plantea en “La Ola”, no es tan difícil hacer prender.
05 abril 2011
VENENO "EL DÍA EN QUE LOS ASTROS COLISIONARON EN EL ESPACIO"
La formación histórica de Veneno (Kiko Veneno y los hermanos Amador) duró algo más de dos años tan intensos como caóticos. El inigualable resultado de mezclar a dos músicos gitanos con el singular bagaje de su extraordinaria intuición para aprehender y hacer suya la esencia de toda música que caía en sus manos, así como su gusto en maltratar sus guitarras flamencas cual eléctricas; con un universitario fuertemente influido por Bob Dylan que tocaba la guitarra flamenca con púa. Se juntaron, con un desparpajo nunca más visto, la visión surrealista y literaria de Kiko, su bagaje rock y sentido pop, con la espontaneidad del flamenco, la inmediatez de la rumba o la bulería. Su corta carrera se caracterizó por la falta total de planificación y previsión; un día a día que arde en su único disco con el fuego del ingenio del instante y que se traducía en directos desastrosos. Su mítico disco (tan revalorizado con el tiempo) se registró en directo, con toda la gente tocando a la vez, en los madrileños estudios Audiofilm durante una alocada semana de junio de 1977, y se publicó en septiembre de ese mismo año, producido por Ricardo Pachón. La condición de éste de productor de unos exitosos Lole y Manuel, le permitió colar este proyecto condenado a la incomprensión a una multinacional como CBS. Un ejecutivo de la compañía sentenció al escuchar una primera maqueta: “o es una mierda como una casa o esto es algo genial”.
Otros músicos que participaron en la grabación fueron Pepe Lagares (ex – Goma, posteriormente en una primera formación de Mártires del Compás) al bajo, Antonio Moreno (ex – Nuevos Tiempos –aventura que compartió con Jesús de la Rosa de Triana-, y a la postre reputado músico de sesión) a la batería, y un par de percusionistas traídos de Barcelona, de los que sólo quedó Noel Múgica. A última hora se hicieron de la partida para aportar palmas y juerga, el emblemático Juan El Camas y El Bizco Eléctrico, que también introdujo sus taconeos. El sonido es imperfecto pero aceptable, ya que por lo menos atrapa fielmente un momento extraordinario; sólo el bajo sale realmente malparado, impreciso, desaparecido o lejano las más de las veces. Kiko utilizó, además de su guitarra y voz, la caña, instrumento típicamente carnavalesco de Cádiz, una especie de pito de sonido festivo en “Los delincuentes” y “La muchachita”. En un caótico primer día en Madrid, acompañados de familiares y amigos, sólo consiguieron grabar tres tomas de “No pido mucho” sólo con Kiko a la guitarra; y durante la segunda jornada, la famosa en la que el ácido cayó en el té, fueron grabadas y despachadas para la posteridad esa noche “San José de Arimatea”, “Los delincuentes”, “La muchachita” y “Aparta el corazón de las mangueras”. La parte fundamental de este trabajo. Aparte de las canciones incluidas, otras de la época, generalmente de Kiko, aparecieron bastantes años después en el disco “Guitarras callejeras” de Pata Negra (“Juan Charrasqueado”, etc), y en otras grabaciones de Kiko Veneno (“Un catalán fino”, de ésta sí hubo toma en las famosas sesiones) o de la fallida resurrección de Veneno de 1989 (“El atraco”).
La portada iba a ser una tableta de hachís envuelta en papel de plata, pero se sustituyó por la marca Veneno sobre fondo marrón, que insinúa pero pasa más desapercibida. Parece ser que más que censura se trató de autocensura de la compañía. Por sugerencia de Kiko en el disco no aparecen ni créditos ni fotos, sólo un enigmático “compositor Veneno”.
Fue un trabajo que despertó desde siempre encendidos elogios entre la crítica: “Un iconoclasta con la bronca de la belleza en la niña de los ojos” decía un inspirado Jesús Ordovás de Kiko Veneno en aquel momento; y, años después, en una reseña retrospectiva en Rock de Lux, Blas Fernández no dudaba en relacionar, aunque fuese espiritualmente, las guitarras de los Amador con las arquitecturas eléctricas de Richard LLoyd y Tom Verlaine en Television. Silencios, arranques, crujidos, desórdenes; caricias, pureza, trémolos y rasgueos de guitarra flamenca. Pereza, humor, intención, ironía, poesía, todo esto acontece casi a la vez a lo largo de los treinta y cinco minutos de “Veneno”. Se escucha por primera algo distinto, una combinación absolutamente natural e inigualable, casi indistinguible de rock y flamenco.
Este sonido sentaría claramente las bases sonoras de los futuros Pata Negra, pero no paradójicamente las de Kiko, su máximo inspirador. Éste tuvo que esperar quince años para encontrar un camino creativo fructífero que le librase por fin del halo experimentador y disperso del primer Veneno, de todo ese ramillete de caminos. Estas son las canciones en cuestión:
- Los animales: Los bongós iniciales y las guitarras flamencas, envuelven el texto de R. D. Laing que una rasposa voz de Kiko canturrea. Posteriormente, a las guitarras de palo se unen bajo y batería, llevando a su terreno desarrollos progresivos sin excesos. Ese halo de improvisación que queda cuando cada instrumento parece buscar su camino. El tramo final recupera pacíficos remansos de guitarra brevemente anunciados con anterioridad, incluyendo sonidos de pajaritos.
- La muchachita: Es otro de los cortes carismáticos y vacilones del disco. Ecos progresivos se adivinan en su fulgurante esencialidad, entre sus silencios e imperfecciones, y es el de ambiente blues más marcado.
- Canción antinacionalista zamorana: que nadie se asuste por lo incorrecto del título, éste surgió inspirado por la tertulia que en aquellos tiempos tenía en Sevilla el profesor Agustín García Calvo. Aparece enlazada con “La Muchachita”, unidas ambas por unas depuradas guitarras de los hermanos Amador, que acaban por infundir a la composición la urgencia de un inequívoco aliento rock.
- Indiopole: El instrumental del disco. Contiene un solo de guitarra Ovation de Luis Cobos “Manglis” (ex – Guadalquivir, años después con Raimundo en Arrajatabla). Aquí hay palmas y taconeo de El Bizco Eléctrico; y, en la mejor tradición de posteriores instrumentales de Pata Negra, endemoniados y prolijos solos rock con flamenca entre bulerías empujados por batería; que muestran por momentos hasta un aire garajero.
- Los delincuentes: Compuesta por Kiko en Canarias en 1975. Galopa en una suerte de country aflamencado. Es una de las genialidades del disco, empezando por la letra. Estribillo magnífico, coros desgañitados.
- Aparta el corazón de las mangueras: Otra genialidad. Percusiones, palmas, y guitarras que dialogan o colisionan para el tema más en ácido de todos. El cariz surrealista de su letra resulta memorable, a pesar de estar influida por la de “Subterranean homesick blues” de Dylan; tanto en el planteamiento general como en algunas referencias concretas. No la de las mangueras, que las que inspiraron a Kiko fueron las utilizadas a presión por los servicios de limpieza tras las noches de farra de la Feria de Abril. Destacable la parte ralentizada previa a un final arrebatado.
- San José de Arimatea: La historia del Santo fumeta también fue traída de Canarias por Kiko, a quien a buen seguro le daba vueltas en la cabeza el twist de Gianni Morandi "Fatti mandare dalla mamma", fuente de inspiración directa del tema. Otra muestra de rock flamenco genuino y vibrante. Guitarras flamencas y punteos que quieren ser eléctricos. Recuerda, además, al “Memphis blues again” de Bob Dylan, como bien apunta Luis Clemente.
- No pido mucho: La letra es una adaptación del poeta catalán Miquel Martí Pol. Sólo Kiko y su guitarra flamenca con púa, en la mejor tradición del Dylan acústico (y es la tercera vez que mencionamos al de Minnesota).
Para más información: http://www.kikoveneno.net/ “Kiko Veneno: Flamenco Rock” (Luis Clemente, La Máscara, 1995) Texto surgido a partir del guión realizado para un especial sobre Veneno emitido el 4 de marzo de 2005 en el programa “Flamenco en la Frontera”, que conduce Rafa Calero en Radio Salobreña.
04 abril 2011
EL VIAJE
Qué contarte del viaje.
Cuando lo planeamos, ya llevábamos
Media vida dentro de él;
Cuando nos decidimos,
Nos fue imposible dar el primer paso;
Cuando miramos hacia atrás,
Sentimos pavor ante la distancia recorrida.
Cuando lo planeamos, ya llevábamos
Media vida dentro de él;
Cuando nos decidimos,
Nos fue imposible dar el primer paso;
Cuando miramos hacia atrás,
Sentimos pavor ante la distancia recorrida.
26 marzo 2011
MENSAJE EN UNA BOTELLA (10)
PHILIP ROTH “La visita al maestro” (“The Ghost Writer”, 1.979)
El conflicto del hombre con su entorno (o consigo mismo a causa de su entorno, quién sabe), quizá el tema por excelencia del escritor de New Jersey. Esta es la primera novela de las cuatro protagonizadas por su alter ego, el también escritor judío Nathan Zuckerman. Éste echa la vista veinte años atrás para relatarnos sus inicios como escritor, con lo que en la narración se mezclan el punto de vista reflexivo, matizado y distante del maduro Nathan con el del febril y aún ingenuo joven, con su hervidero de dudas, anhelos y obsesiones; el mapa de sus estrategias, su aprendizaje y aspiraciones. Roth ahonda, como en tantas otras ocasiones, en la cultura e identidad judías y su asentamiento en Estados Unidos, indagando, por inesperados vericuetos y sorprendentes elucubraciones, en sus circunstancias. Encara y pondera sus defectos y carencias, explora con buen pulso su idiosincrasia y dramática historia. Esa línea le permite analizar la injerencia del mundo real en el espacio creativo del escritor y la reacción de éste. Observación punzante, diálogos agudos, personajes desarrollados con naturalidad. Una manera de explicar su mundo y de explicarse a sí mismo.
24 marzo 2011
MUDANZA
Aquí y allá
Cargando, tropezando.
Observando, escuchando.
Rodeado o solo
Solo y rodeado
Sintiendo el ir y venir
Las subidas y bajadas
Los golpes
Las quejas e imprecaciones
El movimiento de hormigas.
El geométrico y paciente embalaje
El liberador y ansioso desembalaje
Las caídas.
Colocando, racionalizando
Observando, hablando.
Finalmente se sentó,
Acarició con la mirada los objetos,
Algunas decenas de libros,
Algunas decenas de discos,
Pensó en todo lo que encerraba cada uno
Y una sensación le atenazó la garganta:
Era la inmensidad.
Cargando, tropezando.
Observando, escuchando.
Rodeado o solo
Solo y rodeado
Sintiendo el ir y venir
Las subidas y bajadas
Los golpes
Las quejas e imprecaciones
El movimiento de hormigas.
El geométrico y paciente embalaje
El liberador y ansioso desembalaje
Las caídas.
Colocando, racionalizando
Observando, hablando.
Finalmente se sentó,
Acarició con la mirada los objetos,
Algunas decenas de libros,
Algunas decenas de discos,
Pensó en todo lo que encerraba cada uno
Y una sensación le atenazó la garganta:
Era la inmensidad.
23 marzo 2011
MENSAJE EN UNA BOTELLA (9)
JOSÉ CASAS Y LA PISTOLA DE PAPÁ “Scampa (Volumen 1)!!”(Stiff Sur, 2.010)
José Casas aterriza con su cápsula del tiempo para levantarnos el ánimo. Y eso es algo digno de agradecer, desde luego. Mítico representante del mejor pop de la escena sevillana, publica el segundo trabajo a su nombre, esta vez acompañado de La Pistola de Papá. El cambio más importante respecto de su predecesor radica en la elección del castellano en detrimento del inglés, lo que permite aquilatar mejor una propuesta que camina firme hacia terrenos más personales. Por lo demás, el pop de los sesenta y el sonido new-wave siguen siendo sus excitantes e insobornables señas de identidad, gozosamente ancladas. Golosas y elegantes melodías a lo Paul Weller (“Scampa!!”), vivaces dibujos de guitarras y órgano, y la sana virtud de la concreción, tan importante en este estilo, cuyo mayor estímulo y empuje residen en su inmediatez y la plasticidad para volverse reflexivo y evocador. Un disco que se convierte en perfecta compañía con la vivificante calidez del mejor pop de guitarras.
22 marzo 2011
GOTA
Gota: tictac.
Goteas en mí y siempre eres la misma gota.
¿Qué encierras?
¿Qué fuerzas modelan tu forma?
Esencia
Instante
Inquietud
Suspensión.
Gota constante.
Precipicio, gravedad
Vehículo de mundos.
Rastro, resto
Espejismo
Unidad.
Resignación y esperanza.
Goteas en mí y siempre eres la misma gota.
¿Qué encierras?
¿Qué fuerzas modelan tu forma?
Esencia
Instante
Inquietud
Suspensión.
Gota constante.
Precipicio, gravedad
Vehículo de mundos.
Rastro, resto
Espejismo
Unidad.
Resignación y esperanza.
20 marzo 2011
ENFÓCAME
Las horas que pasé contigo son mi abrigo
La aguja de la brújula da vueltas como una loca
Se abrió el abanico definitivamente
El ramillete se deshizo cayendo al suelo
El verbo deshacer desapareció entre mis dedos y todo quedó blanco,
Y todo pasó a ser como recorrer en círculo una pradera
La calle olía a tiempo perdido
Y su hormigueo se volvió sordo
Enfócame
La parte del cielo que yo miro está surcada siempre de aviones
Mientras, mi hilo narrativo es un cable quemado.
Las miradas tropezaron y se evitaron
Se abrieron, se cerraron
Clic, clac, clic, clac
Mientras, los niños se revolvieron y miraron todo lo que sus padres evitaban al pasar.
El mago tropezó con tu magia y agachó la cabeza
Pero siguió su camino, nunca se detiene, implacable.
¿Qué fue de la energía que te impulsaba contra las paredes?
¿Cuándo se produjo la última explosión?
Preguntabas alisándote el cabello.
Mientras, la luz de movía y yo la seguía.
Todas las personas que jamás volví a ver aparecieron juntas la misma mañana
Parecían una desbandada, un desorden de habanos,
Con sus incomprensibles sonrisas como vitolas brillantes.
Pasado derruido, olvido burbujeante.
Ruido de cristales.
Espejismos. Yéndose subsuelo abajo.
Y yo suplicando, golpeando el suelo con la palma de mi mano.
Toda la mala suerte de la que me libré volvió fugazmente su dura mirada
Todas las preguntas me apretaron la garganta.
Toda la oscuridad que no alberga estrellas
Inundó mis venas, proyectándome, dibujándome.
Enfócame
Soy poco, ¿verdad?
La aguja de la brújula da vueltas como una loca
Se abrió el abanico definitivamente
El ramillete se deshizo cayendo al suelo
El verbo deshacer desapareció entre mis dedos y todo quedó blanco,
Y todo pasó a ser como recorrer en círculo una pradera
La calle olía a tiempo perdido
Y su hormigueo se volvió sordo
Enfócame
La parte del cielo que yo miro está surcada siempre de aviones
Mientras, mi hilo narrativo es un cable quemado.
Las miradas tropezaron y se evitaron
Se abrieron, se cerraron
Clic, clac, clic, clac
Mientras, los niños se revolvieron y miraron todo lo que sus padres evitaban al pasar.
El mago tropezó con tu magia y agachó la cabeza
Pero siguió su camino, nunca se detiene, implacable.
¿Qué fue de la energía que te impulsaba contra las paredes?
¿Cuándo se produjo la última explosión?
Preguntabas alisándote el cabello.
Mientras, la luz de movía y yo la seguía.
Todas las personas que jamás volví a ver aparecieron juntas la misma mañana
Parecían una desbandada, un desorden de habanos,
Con sus incomprensibles sonrisas como vitolas brillantes.
Pasado derruido, olvido burbujeante.
Ruido de cristales.
Espejismos. Yéndose subsuelo abajo.
Y yo suplicando, golpeando el suelo con la palma de mi mano.
Toda la mala suerte de la que me libré volvió fugazmente su dura mirada
Todas las preguntas me apretaron la garganta.
Toda la oscuridad que no alberga estrellas
Inundó mis venas, proyectándome, dibujándome.
Enfócame
Soy poco, ¿verdad?
17 marzo 2011
14 marzo 2011
DESALIENTO
Hoy he visto un cartel del hombre que va a engañarte. No recuerdo bien su nombre, sí que es un hipocorístico. Es una buena foto: aparece sereno, levemente despeinado, con gesto afable, conciliador, casi inofensivo. Como de estar a punto de invitarte a su cumple. Tampoco recuerdo bien si iba trajeado o únicamente llevaba chaqueta. Quiere ser tu alcalde, se ha empeñado, un empeño que lleva anidando en su cabeza mucho tiempo. Pero va a engañarte. Sabe que cuando alcance el poder pasará a una zona oscura a la que tú no podrás seguirle y lo que más le tranquiliza es que, tras algunos años de ilusión y frustraciones, todos hemos llegado a asumir esa condición sine qua non para poder subsistir en democracia. En el mejor de los casos, ocupará el puesto con restos de algún ímpetu juvenil, de alguna rectitud acaso aprendida de sus mayores o reminiscente de felices momentos de entereza ideológica; con la inercia de una energía herida de muerte tras el dulce espejismo de unos días, quizá de una primera medida justa, refrescante o necesaria. Después, con suavidad, le irán parando los pies, lo moldearán, le llevarán a un terreno que, aun con un inicial sabor amargo, le hará sentirse poco a poco más cómodo, más a corriente. Devolverá favores, y se verá obligado a conceder algunos más, la madeja le rodeará y él, probablemente, con parte del hilo rodeará a otros. Su lenguaje perderá esa claridad de la que antes presumía. Elevar la voz y aprender gestos de director de banda municipal no salvará la vaciedad; resultará un zumbido pesado y monocorde poblado de lugares comunes, tecnicismos como tornillos, sonrojantes excusas y acusaciones. La demagogia fluirá libre por su boca, ya no le apretará la garganta, tal vez la roce.
En el peor de los casos, puede tratarse de un buen chico que haya ocupado varios cargos de menor fuste o incluso que haya sido tu alcalde con anterioridad. Aquí la cosa es más grave. En el primer ejemplo, viene a por lo que es suyo, sin ambages, en vez de su frescura y candidez, te ofrece sin rodeos sus aptitudes de perro viejo, su experiencia en pasillos y zancadillas. Mentirá sin rubor y hablará más rápido, vomitará demagogia con gesto rutinario, atacará con más saña y su gesto afable para contigo rozará la huera camaradería de taberna. En el segundo será prácticamente igual, pero más afilado y acentuado, puede que más violento. Si te paras un segundo y te fijas, podrás notar, hasta en la foto del cartel, la desesperación que sintió al verse de nuevo frente al muro de la realidad, el precipicio de los atascos, las colas y la vida sin atajos, sin todo abierto de par en par, sin cabezas gachas a su alrededor. Sin poder.
En el peor de los casos, puede tratarse de un buen chico que haya ocupado varios cargos de menor fuste o incluso que haya sido tu alcalde con anterioridad. Aquí la cosa es más grave. En el primer ejemplo, viene a por lo que es suyo, sin ambages, en vez de su frescura y candidez, te ofrece sin rodeos sus aptitudes de perro viejo, su experiencia en pasillos y zancadillas. Mentirá sin rubor y hablará más rápido, vomitará demagogia con gesto rutinario, atacará con más saña y su gesto afable para contigo rozará la huera camaradería de taberna. En el segundo será prácticamente igual, pero más afilado y acentuado, puede que más violento. Si te paras un segundo y te fijas, podrás notar, hasta en la foto del cartel, la desesperación que sintió al verse de nuevo frente al muro de la realidad, el precipicio de los atascos, las colas y la vida sin atajos, sin todo abierto de par en par, sin cabezas gachas a su alrededor. Sin poder.
13 marzo 2011
CIELO IMPERFECTO
Te espero, mi cielo imperfecto.
Para pensarte, que es esperarte, agacho mi cabeza
Cierro los ojos, tomo aire, y espero.
Todo el campo de mi pensamiento extiende un círculo alrededor
Un círculo que trato de agrandar apretando ojos y dientes hasta ahogarme
Clavándome las uñas.
Un círculo hecho de ventanas que son posibilidades de abrirse o de romperse
Y que tú aparezcas tras un leve rechinar, tras un brillante estallar
Y que yo sienta tus pasos,
Y que te acerques,
Hasta donde yo pueda percibir tu tibieza y aroma,
Hasta donde tú puedas escucharme susurrar “te quiero, te quiero”.
Para pensarte, que es esperarte, agacho mi cabeza
Cierro los ojos, tomo aire, y espero.
Todo el campo de mi pensamiento extiende un círculo alrededor
Un círculo que trato de agrandar apretando ojos y dientes hasta ahogarme
Clavándome las uñas.
Un círculo hecho de ventanas que son posibilidades de abrirse o de romperse
Y que tú aparezcas tras un leve rechinar, tras un brillante estallar
Y que yo sienta tus pasos,
Y que te acerques,
Hasta donde yo pueda percibir tu tibieza y aroma,
Hasta donde tú puedas escucharme susurrar “te quiero, te quiero”.
06 marzo 2011
MENSAJE EN UNA BOTELLA (8)
JIM THOMPSON “1.280 Almas” (1.964) (Traducción Antonio Prometeo Moya. RBA, 2.010)
El sheriff Corey no es un tipo despiadado al uso, pero lo es. No se impone a las bravas, no infunde terror. Calculador y cínico, se deja llevar por la corriente con parsimonia, a base de intuición, sangre fría y una gran capacidad de observación. Haciendo gala de una simplicidad sin límites y una encomiable economía de medios, mantiene su estatus sacando provecho de los defectos y carencias de sus paisanos. Todo ello narrado en primera persona por su protagonista, con la cachaza que su carácter revela, y un tono entre irónico (lindando con lo grotesco) y socarrón envuelto en ingenuidad, que nos revela a un personaje muy especial. Thompson, en la que para muchos es su mejor novela, insiste en su estilo duro y directo, nunca exento de humor; lanzándose a contar cosas que pasan desde la primera página, salpicadas de memorables descripciones, enjundiosos diálogos, y punzantes y escalofriantes notas (entre las que entrevemos la mirada afilada y la media sonrisa del autor) que completan la información sobre un personaje y un entorno tan delirantes como reales.
05 marzo 2011
GUITAR MAN
Te recuerdo arrellanado en el sillón con tu maltrecha guitarra acústica, a la que golpeabas como si fuese un ser vivo que podía responder a tus saludos sonando por sí sola. A tu lado, sobre una mesilla, un abarrotado cenicero con un porro que se apagó solo y un bongó tan antiguo que parecía hacer pertenecido al gran Francisco Aguabella. Recuerdo cuando preguntaste como al aire qué música me gustaba y alguien respondió por mí “rock”, lo que te llevó a contestar “Deep Purple, Status Quo”, directamente, sin matiz que valiera y a añadir, “yo también los escuché de pequeño, a esos y a Pink Floyd”. Yo repuse que escuchaba rock and roll en general, y tú tocaste unos rápidos acordes en los que querías compendiar todo lo que significaba esa música en su simpleza; “pop”, continué ya algo dubitativo, y trataste de tocar algo, “La Chica de Ayer” me parece, bromeando sobre la melodía. Después, sin que nadie te lo pidiera, lanzaste un discurso sobre los acordes básicos del pop y el rock, el blues, el 4x4 y no sé que más, y alabaste con pasión la pericia de los músicos de jazz, su espiritualidad y la abisal complejidad de sus notas. Salir de aquella estancia fue una verdadera bendición. Ahora, pasados tantos años, te veo con la misma guitarra, en otra estancia, convenciendo a otro joven de lo simple que es el rock and roll mientras tratas de tocar “Seven Nation Army”, y de lo baboso que es el pop, tarareando más que tocando una de los Planetas. Después, probablemente sin que nadie te lo haya pedido, te lanzarás a explicar lo limitados que son esos tipos que hacen esas canciones tan fáciles y tan simples mientras que tú no has compuesto ninguna, ahí sumergido, buscando tu espiritualidad en un abismo de complejidades.
24 febrero 2011
DEAN WAREHAM + RINGO DEATHSTARR (TEATRO ISIDORO MÁIQUEZ DE GRANADA, 23-02-2011).
Después de perderme toda la actuación del grupo telonero, tenía verdadera curiosidad por ver a un ya veterano y curtido en mil batallas Dean Wareham recrear el sonido de sus inicios, en el seminal trío Galaxie 500. Un sonido cuyo encanto tenía mucho de intuición e imperfección. Aún con la sensación de ver a Luna tocando temas de Galaxie 500, Wareham y Britta Philips, acompañados del baterista Jason Lawrence y una ocasional segunda guitarra, recrearon el espíritu de aquella formación con bastante fidelidad. Consiguieron crear el clima sonoro propicio, resucitar aquel eco, que era de lo que se trataba. Atraer al oyente y trasladarlo a aquellos discos, aquellas sensaciones; siempre más crujientes en directo, pero igual de emotivas y enigmáticas. Sonido básico, esencial, acuchillado, vaporoso. Una eterna letanía velvetiana, con su misma corriente subterránea de excelsitud y oscuridad blues que anoche en Granada demostró su absoluta vigencia. Un suave in crescendo desde las iniciales “Flowers” y “Temperature´s Rising” (pertenecientes al primer álbum del grupo, “Today”, favorito de Wareham), pasando por “Blue Thunder”, “Fourth of July”, una maravillosa “Snowstorm”, la tormentosa y envolvente “Don´t let our youth go to waste” (creación de la banda partiendo del breve y homónimo tema a capela de The Modern Lovers de 1.972), la primigenia “Tugboat” o las revisiones del “Ceremony” de Joy Division y el “Listen, the snow is falling” de Yoko Ono (aquel capricho de Naomi Yang que grabaron en “This is our music”), con Britta reconvertida en Nico. Sonido amortiguado de un batería que sabe ralentizar, enriquecer y apuntalar a la vez, convirtiéndose en pieza clave de ese engranaje crepuscular. Britta, esencial y ondulante al bajo y Wareham desentrañando con placidez paisajes con su guitarra mientras se dejaba llevar por el escenario. Una feliz sucesión de todas esas composiciones cristalinas que parece que van a ser “Femme Fatale” pero después se bifurcan en múltiples direcciones, complementándose las unas a las otras.
18 febrero 2011
CREPÚSCULO
Lo vi acercarse por la acera, recortando el crepúsculo. Su andar era cansado, vacilante, más bien arrastraba los pies. El gesto duro, a la par que ausente; un punto irónico y distante, podríamos añadir. Aunque aún joven, aparentaba todos los años del mundo. Los hombros hundidos. Barba de algunos días. Daba la impresión de haber pasado muchos meses solo, aislado en una plataforma petrolífera o en un lugar del Polo, cumpliendo una de esas misiones que exigen dedicación, soledad y paciencia. Llevaba una gastada bolsa de cuero en una mano y un cigarrillo en la otra. Probablemente era hombre de pocos enseres y amigos, sin raíces, extranjero en cualquier lugar. Renuente a la comunicación, adelgazadas sus necesidades y expectativas a lo esencial; endurecido por las condiciones climatológicas severas y las cicatrices de una vida llena de altibajos y decepciones. Se acercó y me dijo:
“Hola, soy el fontanero, dónde está la avería”.
“Hola, soy el fontanero, dónde está la avería”.
16 febrero 2011
"El puente..
"El puente que ve pasar el río sabe lo que es la eternidad" (José Ignacio Lapido, de su canción "Cansado").
Etiquetas:
Lapido
08 febrero 2011
POLVO
Sí, es verdad, los versos se tallan,
Y, de tanto tallarlos,
Cae sobre mis manos un polvo
Del que surgen nuevas ideas sobre ti.
Y, de tanto tallarlos,
Cae sobre mis manos un polvo
Del que surgen nuevas ideas sobre ti.
07 febrero 2011
06 febrero 2011
ESE DÍA
El día que no supe nada que escribirte hizo frío
Ese día,
Transcurrí por las calles como una hoja seca
Subí a dos autobuses urbanos
Fume decenas de cigarrillos
El día que traté de no pensarte
Ese día,
Pensé en agujeros negros
En cacerolas despidiendo olor a derrota
En tensos tendederos
En calles intransitables
En pocas oportunidades de empleo
El día que decidí no contestar cuando me llamaste al móvil
Ese día,
Mi vaho era gélido
Mis manos no cabían en ningún bolsillo
Había reptiles a la vuelta de las esquinas
Y la vida estaba ronca, muy ronca.
Ese día,
Transcurrí por las calles como una hoja seca
Subí a dos autobuses urbanos
Fume decenas de cigarrillos
El día que traté de no pensarte
Ese día,
Pensé en agujeros negros
En cacerolas despidiendo olor a derrota
En tensos tendederos
En calles intransitables
En pocas oportunidades de empleo
El día que decidí no contestar cuando me llamaste al móvil
Ese día,
Mi vaho era gélido
Mis manos no cabían en ningún bolsillo
Había reptiles a la vuelta de las esquinas
Y la vida estaba ronca, muy ronca.
16 enero 2011
11 enero 2011
EN VÍSPERAS DE REYES
Recuerdo aquellas navidades de la niñez que culminaban con el día de Reyes, quedándonos un par de días de vacaciones para disfrutar de los regalos. Me vienen a la memoria largos días de una navidad perdida en el tiempo, quizá especialmente solitaria. Rememoro juguetes de circunstancias que trataban de distraer la ansiedad y el deseo de recibir los nuevos. Había un viejo sofá, varios cojines; un fuerte del oeste desvencijado, con una maltrecha torre de vigilancia; un variopinto y diezmado ejército formado por efectivos de plástico de distinta procedencia: soldados perfectamente caracterizados de la guerra civil estadounidense (tanto nordistas como confederados); indios y vaqueros de un solo color que a duras penas se mantenían en pie; caballos de Famobil sin jinete; piezas supervivientes de un Exin Castillos; un poco disuasorio cañón de hierro que se iba para abajo y que protegía la entrada como buenamente podía; un lugar para que los caballos bebieran (se pasaban el día bebiendo y relinchando); dos desconchadas miniaturas metálicas de aviones de guerra; y un Geyperman con barba y el pelo cortado al uno, siempre aferrado a una metralleta. Unas veces atacaron los indios; otras el Geyperman lanzándose desde lo alto del sofá, con o sin apoyo aéreo; algunas los de la guerra civil sorprendentemente coaligados; otras los aviones caían sobre el fuerte, y ambulancias que sólo sonaban debían acudir al rescate entre el humo; en ocasiones se volcaba el sofá y… Así, entre centenares de conversaciones, avisos, acuerdos, estrategias, alianzas, lealtades y traiciones; envueltos en otros tantos susurros, gritos, gestos, ruidos y onomatopeyas, pasaron unos días dulcemente sordos, suspendidos en el aire, en los que todo encajó perfectamente.
05 enero 2011
CARLOS ZANÓN “Tarde, mal y nunca” (RBA, 2.011)
RBA reedita este mes la celebrada novela de Carlos Zanón, publicada inicialmente hace un año y medio por Saymon Ediciones. Todas las ciudades tienen su cara oculta, y Zanón explora la de Barcelona mediante una trama que, más que responder a los patrones de la novela negra (donde esta obra se suele ubicar), es reflexión en carne viva y a pie de acera; muestra palmaria de la fragilidad de los seres humanos, retrato de perdedores a los que no dejaron participar en el partido. Todo sucede durante veinticuatro vertiginosas horas envueltas en una persistente capa de roña, sometidas a sus propias reglas. Cotidianidad amarga y cutre a flor de piel. Descripciones de dedo en la llaga, que nos llevan a sentir la violencia (sin esa especie de mampara que suele separar al lector de escenas y situaciones incluso más escabrosas), a percibir plenamente el olor del odio, de la soledad, de la resaca, de la derrota; el embotamiento de las drogas, el ahogo de la fatalidad y la frustración y, sobre todo, el miedo latente, el miedo al otro, a la conciencia de estar atrapado, a la sensación de derrumbe inminente. En un tono narrativo ágil e incisivo, en ocasiones procaz, el narrador omnisciente se cuela por todas partes sin perder de vista el humor ni una intensa mordacidad que no pocas veces destila acritud, aunque también la suficiente ternura como para no empujar del todo la palanca del abismo. El autor mantiene la suspensión colocando al lector ante una tensa cuerda a punto de romperse de la que tiran en distintas direcciones decenas de circunstancias tanto sociales como personales; teniendo el mérito añadido de desarrollar paralelamente unas vidas ajetreadas y confusas, tanto por dentro como por fuera, para unos personajes bien trazados: vasos comunicantes sometidos a temperatura infernal.
Publicado en Paisajes Eléctricos en enero de 2.011
Etiquetas:
juanfran molina literatura
01 enero 2011
BRAZO DE GITANO
Todo iba bien durante la cena de Nochevieja, un ir
y venir de platos y bromas en una estancia más iluminada de lo habitual,
alrededor de una mesa más grande y dispuesta con más esmero. Tintineos,
brillos, copas, trasegar de líquidos, brindis, cubiertos, alcánzame por favor,
gracias, luego, luego, exquisito. Todo iba bien hasta que me sirvieron aquel
trozo de brazo de gitano salado. Cayó en mi plato y, al colocar cuchillo y
tenedor sobre él, recordé exactamente los comentarios que hice el año anterior
al llevarme a la boca el primer bocado; comencé a recordar que al tragar ese
bocado rememoré el frío que pasé el año anterior al ir a recogerlo a la
panadería; y que, estando allí, de pie y con los pies mojados por la lluvia,
pensé que la dependienta del año anterior era más simpática, tanto que
conseguía hacerme olvidar el frío y la humedad. Me vino a la cabeza que aquel
año ella me habló de las costumbres de año nuevo en su país natal; y que yo
mientras evocaba que el año anterior fui mucho mejor acompañado a recogerlo, y
que, aunque en moto, no sentí tanto frío.
Texto incluido en el libro de relatos de Juanfran Molina "Ciclorama".
Etiquetas:
ciclorama juanfran molina
29 diciembre 2010
MISIVA CINCO: “DESAPRENSIVOS”
“Desaprensivos que miran hacia otro lado, desaprensivos que mienten cada día una mentira eterna y secular recogiendo un testigo que nunca, nunca llega a caer al suelo; manipuladores que se revisten de dignidad y posan para la eternidad; desaprensivos que prejuzgan abiertamente, manipuladores de opinión que encuentran satisfacción en ello: honda satisfacción. Desaprensivos que aplauden aunque les asomen las cartas de ambas mangas: ahora, ya da igual. Desaprensivos que piden paciencia y sonríen. Desaprensivos que tiran la piedra y esconden la mano, que encienden mechas, que echan balones fuera sin pensar: dando patadas. Desaprensivos que se hacen pasar por víctimas, que lloran, que ocultan la cara entre sus manos, que tiemblan, que vigilan entre sus dedos. Desaprensivos que pisotean cualquier principio, avanzando resueltos, rodeados de escudos de legitimación: audiencia, popularidad, noticia, entretenimiento, interés general, resultados, derechos, actualidad, diversión, audiencia, colorido, libertad, audiencia, democracia. Democracia para elegir cómo hundirte, como absorber y asentar toda la desesperación, todas las derrotas silenciosas con que se nace, losas que impiden crecer, y sólo dejan príncipes y princesas de gran superficie a bordo de carritos, licuados en un instante a los pies de un vendedor de cosas que eres un perdedor si no tienes YA.” Eran letras muy juntas e inclinadas, crispadas, que me empujaban a leerlas rápido, colocadas entre los limpiaparabrisas de mi coche, escritas en un mínimo trozo de papel amarillo. “No todos viven así”, fue lo único que se me ocurrió.
26 diciembre 2010
CONVOCATORIA
Un breve escenario rectangular, una mesa desnuda, un micrófono, asientos vacíos delante, ordenados con pulcritud. Nada de publicidad detrás, sólo una pared blanca impoluta a la que apunta un foco. Una persona carraspea al vacío con las manos entrecruzadas. Junto a la puerta, el responsable de cerrar la sala aguanta las ganas de fumar y mira su reloj ya sin disimulo. Pasados los minutos, la persona se levanta y se va en silencio, aún sonriente, agradeciendo al empleado su comprensión y paciencia, éste asiente suspirando una sonrisa: era feliz y había decidido convocar una rueda de prensa para gritarlo al mundo.
21 diciembre 2010
ARTECÓMIC 2.010
En el debate televisivo dijeron que el cómic era arte, pero era una semana tarde para mí. Siete días antes, mi vecina requisó en mi cara casi toda mi modesta colección de Marvel y, ante mi perplejidad, propuso un intercambio de “cuentos” entre su niño pequeño y yo. Se fue riendo escaleras abajo prometiendo devolverlos. Entonces experimenté esa sensación de que la ropa se encoge tirando de ti hacia la niñez. Me convertí en un perfecto desubicado, un niño disfrazado de adolescente al que descubren el truco. Si llego a saber en aquel momento que era arte, hubiese podido objetar algo socialmente comprensible a tal desvalijo sin que nadie me acusase de inmaduro.
“Es arte” me susurra el político al oído. Lo veo acercarse a mi cama con su traje (su corbata contra mi cara) para convencerme. Tras él, treinta y cinco personas con gafas de diseño esperan con una mano en la barbilla para insistirme en lo mismo. Desperté alarmado. Encima, respirando trabajosamente, llegué a la absurda conclusión de que si era arte dejaría el ámbito popular y sería minoritario, más caro y difícil de encontrar. Sí, ya lo sé, deliraba. También un día me angustié profundamente al preguntarme que, si leía cómics para evadirme de todo lo demás, ¿ser arte no lo terminaría incorporando a “todo lo demás”? ¿Perdería mi complicidad con las viñetas? ¿Dejarían de se naturales, espontáneas, dirigirse directamente a mí? … Dios, ¿cuál sería su nivel de abstracción?
Se lo conté a un amigo yendo al instituto y ambos nos partimos imaginando viñetas de cómic colocadas en paredes como los cuadros de las exposiciones. Se lo conté, precedido de un carraspeo, a la chica que me gustaba desde hacía una década y me miró como todos los días. Entonces estrujé el ejemplar de Spiderman que llevaba a la espalda (el más nuevo que tenía).
“Es arte”, acabó por decir el profesor de Historia del Arte señalando una diapositiva del Capitán América, explicando pormenorizadamente los poderes de su escudo, mientras en la oscuridad de la sala todos bostezábamos. “Es arte” dijo la profesora de latín mientras nos entregaba medio millón de fotocopias con viñetas de Asterix escritas en esa lengua para traducirlas. “Es arte”, al menos eso me pareció oír, musitó mi madre mientras rescataba de una abisal bolsa de basura todos los mortadelos que me tiró hace cinco años.
“Es arte, pero hay gente que aún no lo sabe”, pensé mientras buscaba un lugar seguro donde ir colocando mis cómics por si volvía mi vecina.
Texto aparecido en el nº23 de la revista "Dos Veces Breve" (especial por amor al humor), dentro del suplemento realizado por el "colectivo Irreverendo".
http://www.irreverendos.com/
“Es arte” me susurra el político al oído. Lo veo acercarse a mi cama con su traje (su corbata contra mi cara) para convencerme. Tras él, treinta y cinco personas con gafas de diseño esperan con una mano en la barbilla para insistirme en lo mismo. Desperté alarmado. Encima, respirando trabajosamente, llegué a la absurda conclusión de que si era arte dejaría el ámbito popular y sería minoritario, más caro y difícil de encontrar. Sí, ya lo sé, deliraba. También un día me angustié profundamente al preguntarme que, si leía cómics para evadirme de todo lo demás, ¿ser arte no lo terminaría incorporando a “todo lo demás”? ¿Perdería mi complicidad con las viñetas? ¿Dejarían de se naturales, espontáneas, dirigirse directamente a mí? … Dios, ¿cuál sería su nivel de abstracción?
Se lo conté a un amigo yendo al instituto y ambos nos partimos imaginando viñetas de cómic colocadas en paredes como los cuadros de las exposiciones. Se lo conté, precedido de un carraspeo, a la chica que me gustaba desde hacía una década y me miró como todos los días. Entonces estrujé el ejemplar de Spiderman que llevaba a la espalda (el más nuevo que tenía).
“Es arte”, acabó por decir el profesor de Historia del Arte señalando una diapositiva del Capitán América, explicando pormenorizadamente los poderes de su escudo, mientras en la oscuridad de la sala todos bostezábamos. “Es arte” dijo la profesora de latín mientras nos entregaba medio millón de fotocopias con viñetas de Asterix escritas en esa lengua para traducirlas. “Es arte”, al menos eso me pareció oír, musitó mi madre mientras rescataba de una abisal bolsa de basura todos los mortadelos que me tiró hace cinco años.
“Es arte, pero hay gente que aún no lo sabe”, pensé mientras buscaba un lugar seguro donde ir colocando mis cómics por si volvía mi vecina.
Texto aparecido en el nº23 de la revista "Dos Veces Breve" (especial por amor al humor), dentro del suplemento realizado por el "colectivo Irreverendo".
http://www.irreverendos.com/
19 diciembre 2010
LAPIDO EN DIRECTO, TEATRO ISIDORO MÁIQUEZ DE GRANADA 17-12-2.010
Fenomenal sonido el del Teatro Isidoro Máiquez de Granada, no me canso de repetirlo. Las guitarras suenan estupendamente, y anoche supuso un marco genial para constatar que el último repertorio de Lapido sale fortalecido sobre las tablas (me gustó más "Antes de morir de pena" en directo, más oscura y blues que la toma del disco). LLeno total y público entregado (como siempre en Granada) y colaboración vocal de Miguel Ríos ("En el ángulo muerto" y "La hora de los lamentos") y el pedal-steel de Quini Almendros ("Olvidé decirte que te quiero", "La canción del espantapájaros"). El cancionero de José Ignacio Lapido en solitario crece, madura, se diversifica pese a estar claramente delimitado estilísticamente. Es un autor que no gusta de travestirse en modas o picotear aquí y allá, ese nunca ha sido su problema: no es ese compositor calculador (yo siempre lo he percibido más instintivo que otra cosa), aunque su camino musical está bien marcado y él ha decidido construirlo cuidadosamente y sin atajos. Con solidez y recursos incorpora en un mismo caudal melódico country, pop, y rock. El conjuro eléctrico de "Espejismo nº8" con el colorido pop de "En mi mente"; la concreción nueva olera de "Algo falla" con la reflexión tan intensa como íntima de "Paredes invisibles". En mi opinión, la mayoría de sus canciones alcanzan y a veces superan en calidad a las de 091, y cuando llega la ocasión de escuchar éstas en concierto, no se ve como el momento "de verdad esperado" tan común en muchos otros artistas, sino como un extra, un regalo que se complementa con lo anterior (ya que es parte de la misma senda). Cada vez más seguro en directo, afortunadamente nunca acostumbrado ni relajado del todo, los conciertos para él y para su banda nunca son un trámite. Músicos que llevan años tocando juntos, que comparten escuela e influencias y que adoran la música que interpretan, transmitiendo credibilidad y pasión por lo que hacen. Dos horas y cuarto después, me consideré muy afortunado por haber asistido a ese concierto.
Etiquetas:
juanfran molina artículos música
,
Lapido
14 diciembre 2010
MISIVA CUATRO: “LAS MIRADAS”
“Las miradas se cruzaron e, inesperadamente, encontraron acomodo la una en la otra. Ambas mostraban una inusitada serenidad y en ningún momento surgió el acto reflejo de volver la cara, la urgente necesidad de disimular mirando hacia otro lado. Se construyó un cauce de sosiego, un intercambio de confianza. Brotó un brillo, y los labios produjeron leves movimientos temblorosos de complicidad. El tiempo se sumió en un silencio abrumador y algo parecido a una sensación de paz, de penetrar en un mundo de deseos cumplidos, atravesó la calle como un ángel, colmando el espacio. Todo cobró sentido, todo fue revelador, algo comenzó a crecer dentro, hasta que el recrudecimiento de los pitidos obligó a avanzar a los dos coches. Así lo vi, y así lo sentí”.
13 diciembre 2010
JOSÉ IGNACIO LAPIDO “De sombras y sueños” (Pentatonia, 2.010)
Funciona. Desde el inicio con “El más allá” notas cómo el tren empieza a moverse bajo tus pies: las canciones siguen entrañando un viaje. José Ignacio Lapido es un músico sombrío y sincero, que sabe que la música es luz y guía, y como tal la utiliza. Medios tiempos bien templados en la tradición norteamericana (más allá de la pereza country en “Olvidé decirte que te quiero” o los aires sureños de “Paredes invisibles”); que crecen a la par de la intensidad emocional de las composiciones; vaporosos e inquietantes, espolvoreados por momentos de una magia mortecina; un brillante ovillo de música clara, contenida, hermosa y hasta delicada. Exenta, también, de cierta crudeza sonora que puntualmente echo de menos. Telones aterciopelados que se levantan y caen; zapatos gastados de marcar el ritmo; fluido eléctrico que prende los versos realzándolos, dotándolos de su cualidad narrativa. Se mantienen las constantes de siempre, claro: persiste el corazón pop que empuja; el estribillo que explota radiante y aterriza reflexivo; o los estimulantes y juguetones chispazos deudores de la new wave, incluida “Algo Falla”, todo un guiño al Antonio Vega de Nacha Pop.
Lapido se define a sí mismo de manera más precisa que nunca a través de un permanente ejercicio de funambulismo (qué mejor para un autor con querencia por las metáforas circenses) entre realidad (sombras) y sueños: éstos se ponen en duda, aunque no se desprestigian, aún se reivindican el derecho a cambiar el paso y la necesidad de soñar. Y las sombras, que te agotan y decepcionan, llevándote y trayéndote, determinando tu camino más de lo necesario, se riegan de una luz que las matiza, resaltando tanto laberintos como salidas. Tristeza rematada con un nuevo brillo en los ojos; desesperanza y esperanza; perplejidad y lucidez; reflexión y escapismo; fatalidad y humor. Ah, los seguidores de Amaral, Quique González y Miguel Ríos también están de enhorabuena. Les doy a todos ellos la bienvenida.
Etiquetas:
críticas de discos juanfran molina
,
Lapido
06 diciembre 2010
"29"
Me miró y me robó la cartera que no llevaba
Sentí chorros de agua al infinito rodeándome,
Sometidos a la geometría
Pero aún así agua bulliciosa y viva
Muy capaz de susurrar a través de las paredes
Acaricia mi barba hasta ocultarte en ella
Recorre mi piel hasta el nudo de mis dudas
Deposita tu respiración donde pueda tocarla
No digas nunca más una verdad. ¿Para qué?
Imaginé que mi temblor se extendía por el suelo
Transmitiendo mi desazón por toda la tierra
Temí que la tierra me lo devolviera
Y apreté los ojos
Traté de retener el instante en un gesto inútil de mi mano
Una concesión a la mirada frágil de mi autoestima
Se acercó sonriendo y mitigó el temblor
Pero las hojas doradas de los álamos continuaron bailando
Toma mi mano que palpa el corazón de los relojes
Mi mano por tu sonrisa
Mis dedos en tu pelo para no salir jamás
Tu sombra vence a mi sol
Con sólo una mirada oblicua
Cierto, dijiste “guardé el secreto hasta que ya no pude respirar”,
Y tu voz cambió el color de mi cielo.
Imaginé una banda de música persiguiéndote por la ciudad
Y toda la gente te anhelaba
Y todas las puertas se abrían reclamándote
Y todas se me cerraban como si yo fuera viento
Y la noche voló, llevándote dentro.
Sentí chorros de agua al infinito rodeándome,
Sometidos a la geometría
Pero aún así agua bulliciosa y viva
Muy capaz de susurrar a través de las paredes
Acaricia mi barba hasta ocultarte en ella
Recorre mi piel hasta el nudo de mis dudas
Deposita tu respiración donde pueda tocarla
No digas nunca más una verdad. ¿Para qué?
Imaginé que mi temblor se extendía por el suelo
Transmitiendo mi desazón por toda la tierra
Temí que la tierra me lo devolviera
Y apreté los ojos
Traté de retener el instante en un gesto inútil de mi mano
Una concesión a la mirada frágil de mi autoestima
Se acercó sonriendo y mitigó el temblor
Pero las hojas doradas de los álamos continuaron bailando
Toma mi mano que palpa el corazón de los relojes
Mi mano por tu sonrisa
Mis dedos en tu pelo para no salir jamás
Tu sombra vence a mi sol
Con sólo una mirada oblicua
Cierto, dijiste “guardé el secreto hasta que ya no pude respirar”,
Y tu voz cambió el color de mi cielo.
Imaginé una banda de música persiguiéndote por la ciudad
Y toda la gente te anhelaba
Y todas las puertas se abrían reclamándote
Y todas se me cerraban como si yo fuera viento
Y la noche voló, llevándote dentro.
02 diciembre 2010
Dedícales menos de veinte minutos (3)…
ANTONIO ARIAS “Cristal” 1.55
CATL “Cocaine blues” 1.49
CLEM SNIDE “BFF” 1.58
DAN SARTAIN “Those Thoughts” 1.56
GUIDED BY VOICES “Game of pricks” 1.33
ILEGALES “Bestia, bestia” 1.22
JOHN BARRY ORCHESTRA “James Bond theme” 1.48
MAIKA MAKOVSKI “No blood” 1.56
THE METHOD ACTORS “My time” 1.58
PIXIES “Isla de Encanta” 1.41
CATL “Cocaine blues” 1.49
CLEM SNIDE “BFF” 1.58
DAN SARTAIN “Those Thoughts” 1.56
GUIDED BY VOICES “Game of pricks” 1.33
ILEGALES “Bestia, bestia” 1.22
JOHN BARRY ORCHESTRA “James Bond theme” 1.48
MAIKA MAKOVSKI “No blood” 1.56
THE METHOD ACTORS “My time” 1.58
PIXIES “Isla de Encanta” 1.41
29 noviembre 2010
28 noviembre 2010
MAIKA MAKOVSKI – TEATRO ALHAMBRA DE GRANADA (24-11-10)
Acompañado por la lluvia hasta la misma puerta del teatro, probablemente asistí al mejor concierto que he visto este año. Al abandonar la sala sólo podía pensar que muy mal vamos si alguien con las canciones, aptitudes, carisma y presencia de Maika Makovski pasa desapercibida. Desplegó junto a su banda una propuesta que explota en su tercer y homónimo trabajo: vibrante, desgarrada, con temas untuosos y serpenteantes, ungidos de blues primitivo y fuerte pulso eléctrico; que exuda autenticidad y convicción. Un sonido muy atento a la percusión (mazas más que baquetas, con apoyo ocasional de otro timbal (“My Pick up T”), maracas, palmas, escobillas, y otros elementos y efectos), tan reptante y magnético, como en estampida de guitarras y teclas. Canciones como “Game of Doses”, “Lava Love” y “So far Sober” crean un espacio entre su tensión y sus silencios que termina por envolverte; “Friends” y la velvetiana “The Bastard and The Tramp” (tímidamente dedicada a “los cabrones y las golfas”), te envenenan dulce y quedamente, cada una a su manera; mientras que “Ruled By Mars” y la conjura blues que palpita en “Oh M Ah” te arrastran irremisiblemente. De las dos interpretaciones que hicieron de “No Blood”, me quedo de largo con la segunda (la más cercana al disco) y su efervescente inmediatez, y no olvido su personal apropiación de “Ohio” de Neil Young. Sólo un pero Maika, nos faltó “The Deadly Potion of Poison”.
20 noviembre 2010
17 noviembre 2010
MENSAJE EN UNA BOTELLA (7)
DOCTOR DIVAGO “La belleza muda de los secretos del mar”(2.010)
A estos ilustres valencianos, que van ya por el noveno disco, la experiencia les otorga sabiduría para medir perfectamente el terreno y llenar de matices su sonido: esa horma perfecta de vibrante y mordiente pop de guitarras y orfebrería melódica sesentera, donde se mecen los textos que conforman el mundo lírico de Manolo Bertrán. Toda una aventura de riqueza léxica para la imaginación y el pensamiento, proveniente de un gran narrador que, a través de pasadizos tapizados de punzantes descripciones y resplandecientes metáforas, proyecta imágenes inauditas e historias peculiares que colocan en el mismo plano lo onírico y lo real. Merecen una escucha sosegada.
15 noviembre 2010
CORTE Y CONFECCIÓN
El grandullón con cara tierna y escasos ojos vidriosos paseaba con su hija de la mano, que proporcionalmente parecía una muñeca de trapo prodigiosamente ágil. Desde una prudente distancia los vi tomar asiento en un banco del parque. Allí, las grandes manos del padre se perdieron entre sus ropas, emergiendo con un sonriente muñeco de trapo (éste sí), unas grandes tijeras y unos pequeños trozos de tela envueltos por un trozo de papel. Momentos después, la niña observaba atentamente cómo su padre despojaba cuidadosamente al muñeco de la indumentaria de un equipo de futbol para colocarle la de otro. La niña aplaudió y la pareja desapareció, dejando desperdigados y desgarrados trozos de tela sobre la piedra del banco.
14 noviembre 2010
EL DÍA QUE LA CONOCÍ
El día que la conocí venía volando
Iba, venía;
Se paraba y sonreía
Para luego soltar una risotada ante alguna ocurrencia mía
Nadaba por el aire sin perder el brillo de los ojos
Planeaba, aventuraba, imaginaba,
Se asomaba a una ventana,
Hablaba, hablaba, hablaba,
Inventaba, interrumpía, hilaba, rompía.
Llamaba mi atención,
Y escuchaba impaciente mientras en su rostro se armaba el gesto de una respuesta.
Abría la boca
Entornaba los ojos
Se ponía sería
Prorrumpía en carcajadas
Gesticulaba y resonaban dos mil pulseras.
Brillaba tanto que quedé convertido en estatua mirándola
Pero nunca, nunca, volví a vivir tan intensamente como ese día.
Iba, venía;
Se paraba y sonreía
Para luego soltar una risotada ante alguna ocurrencia mía
Nadaba por el aire sin perder el brillo de los ojos
Planeaba, aventuraba, imaginaba,
Se asomaba a una ventana,
Hablaba, hablaba, hablaba,
Inventaba, interrumpía, hilaba, rompía.
Llamaba mi atención,
Y escuchaba impaciente mientras en su rostro se armaba el gesto de una respuesta.
Abría la boca
Entornaba los ojos
Se ponía sería
Prorrumpía en carcajadas
Gesticulaba y resonaban dos mil pulseras.
Brillaba tanto que quedé convertido en estatua mirándola
Pero nunca, nunca, volví a vivir tan intensamente como ese día.
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)







